ADORANDO A DIOS CON TODO EL CORAZÓN.
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INTRODUCCIÓN:
INTRODUCCIÓN:
Lema del trimestre: “Con todo el corazón, amar a Dios es nuestro inicio”
Enfoque del mes: “Adorar a Dios”
En nuestra vida cotidiana, muchas veces confundimos la adoración con actividades externas: cantar, levantar las manos, o asistir fielmente al culto.
Sin embargo, Jesús nos recuerda que la verdadera adoración no depende de un lugar físico ni de rituales externos, sino de una relación viva y sincera con Dios.
Ilustración: Un niño pequeño le entrega a su madre una flor arrancada del jardín. Aunque la flor está marchita, la madre sonríe porque lo que valora no es la flor en sí, sino el corazón con que su hijo se la entrega. Así también, Dios busca adoradores que le entreguen su corazón, más allá de lo externo.
Declaración: Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad.
Proposición: La verdadera adoración comienza en el corazón, se expresa en la vida y se centra en Dios.
Frase transitoria: Veamos tres aspectos que nos enseña Jesús sobre la adoración genuina.
El primer aspecto es que:
I. LA ADORACIÓN ES UNA RESPUESTA AL LLAMADO DE DIOS.(V.33).
I. LA ADORACIÓN ES UNA RESPUESTA AL LLAMADO DE DIOS.(V.33).
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Jesús enseña que con su llegada (en este mundo), había llegado la hora para un nuevo orden en la adoración. Los verdaderos adoradores son los que se dan cuenta de que Jesús es la verdad de Dios (3:21; 14:6), y el único camino al Padre.
Jesús se revela a la samaritana y le dice que el Padre está buscando ese tipo de adoradores.
Importante: ¡No es el hombre quien inicia la adoración, sino Dios quien la convoca!
Dios busca adoradores, que le adoren:
En verdad: Es adorar a través de Jesús.
En Espíritu: Es adorar en la nueva esfera que Dios ha revelado a su pueblo.
Esta última contrasta la adoración limitada a lugares físicos (como el templo en Jerusalén o el monte Gerizim) con una adoración que trasciende lo material, es la esfera del Espíritu Santo, que habita en los creyentes.
¡Como iglesia del Señor debemos reconocer que la adoración hoy no es iniciativa humana, sino respuesta al amor de Dios!
Cada culto de oración es una oportunidad para responder al llamado divino con gratitud y entrega.
Pero también, ¡El llamado de Dios, es a una vida de adoración espiritual, viviendo en la verdad de Dios que es Cristo, que es su palabra!
El segundo aspecto es:
II. LA ADORACIÓN ES ESPIRITUAL.(V. 24a).
II. LA ADORACIÓN ES ESPIRITUAL.(V. 24a).
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Ahora Jesús reafirma la verdad que ha declarado:
Cuando dice que: “En espíritu”, no es un Espíritu entre muchos. Esta es una declaración de su naturaleza invisible.También declara que Dios no está confinado a un sólo lugar.
Y reclaca que, La adoración a Dios puede hacerse sólo a través de aquél (Jesús) que expresa la naturaleza invisible de Dios (1:18) y por virtud del Espíritu Santo, quien abre una nueva esfera del reino para el creyente.
Significa que la adoración no depende de un templo físico ni de rituales externos, sino de la obra del Espíritu Santo en el corazón del creyente.
Nosotros, la iglesia debemos permitir que el Espíritu Santo nos guíe cada oración, cada canto y cada acción.
¡Adorar en espíritu implica sinceridad, libertad y comunión con Dios más allá de las formas!
¡Adorar en espíritu implica una entrega total a Dios!
El tercer aspecto es que:
III. LA ADORACIÓN ES EN VERDAD.(V.24b).
III. LA ADORACIÓN ES EN VERDAD.(V.24b).
Dios es Espíritu; y los que le adoran, …, en verdad es necesario que adoren.
Jesús enfatiza que la adoración debe estar fundamentada en la verdad revelada por Dios.
Otra vez, esta verdad es Jesús mismo, y es su palabra.
¡No basta la emoción; debe estar alineada con la Palabra y con Cristo, quien es la Verdad!
La iglesia hoy debemos cuidar que que adoración esté centrada en la Escritura y en Cristo, evitando caer en prácticas vacías o en un emocionalismo sin fundamento.
¡La verdad nos guarda y nos guía hacia una adoración que agrada al Padre!
CONCLUSIÓN:
CONCLUSIÓN:
Aprendemos que:
La verdadera adoración no es cuestión de lugar, rito o emoción, sino de corazón, espíritu y verdad.
Dios no busca adoradores perfectos, sino corazones entregados.
Reflexión final:
¿Estamos adorando a Dios con todo el corazón, en espíritu y en verdad, o nos hemos quedado en lo externo?
Invitación:
Hoy, en este culto de oración, renovemos nuestro compromiso de vivir una vida de verdadera adoración.
Que cada palabra, cada acción y cada decisión reflejen que amamos a Dios con todo el corazón, porque amarle es nuestro inicio y adorarle es nuestro propósito.
