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Las dudas o preguntas no son obstáculos para creer.

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DIOS: Tan Real como el ABC

Empezamos la serie ABC DIOS, con el propósito de que quienes no han pensado ser cristianos o seguidores de Jesús, después de la serie, cuando menos ¡lo consideren! Quizá crees en Dios, pero no termina de convencerte, tienes muchas preguntas sin respuesta; o no lo has pensado y francamente vas en sentido contrario.
Veremos algunos argumentos que impiden ser cristiano, no digo cristiano en el sentido que se ha llegado a usar: soy buen cristiano, porque soy buena persona, sino alguien que decide que su vida esté en una relación íntima y personal con Dios. Seguir a Jesús, así como lo siguió Mateo después que ÉL le dijo: ¡Sígueme!
Algunas razones por las que algunos no son cristianos:
No puedo entender que hay tantas guerras, muertes en el mundo ¿por qué Dios -si existe-, lo permite? Es una pregunta lógica y válida.
Conocen cristianos que viven o actúan peor o dices cosas raras y piensan ¿por qué quoerría ser como uno de ellos?
Fueron educados en otras religiones, tradiciones o no escucharon de Dios.
No creen que exista ¡una sola verdad! Para ellos hay muchas verdades y quienes dicen que hay sólo un Camino, son fanáticos, intolerantes. Creen en Jesús, pero no que es el Único Camino.
Por algo emocional. Sus padres vienen de tradiciones y seguir a Jesús o ser cristiano, lo sienten como ¡traicionar a sus padres! Y no los quieren herir.
No pueden entender, menos creer que una persona haya pagado por los pecados de toda la humanidad.
Estos argumentos son válidos e importantes, porque hasta ahora eso les ha impedido ser cristianos.
Otros más si alguien les pregunta ¿por qué no eres cristiano? No saben de qué habla, porque esa palabra no significa nada para ellos; bien les pudieron preguntar ¿por qué no bailas polka? es algo que no les interesa o no es importante y dicen: “si para ti está bien, qué bueno, pero a mí no me interesa”.
Al hablar con seguidores de Jesús, la verdad es que muy pocos de ellos aceptaron el cristianismo después de tener respuesta a todas sus preguntas.
Quien dice: “el sufrimiento del mundo me impide ser cristiano”. Qué pasaría si te doy un libro titulado “Todo lo que hay que saber sobre el sufrimiento y Dios”. O “La manera cómo Dios ve el sufrimiento”. Seguramente después de leerlo no dirías: ¡perfecto! ahora sí puedo ser cristiano.
Quienes aceptan a Jesús, no es porque sus preguntas han sido respondidas, sino que “algo” pasa que provoca que las preguntas se vayan reduciendo o dejen de ser la prioridad. Claro que las preguntas siguen, siguen sin comprender muchas cosas.
Ser cristiano no quiere decir que las preguntas se quiten, sino que “algo” sucede, una situación, una crisis, tragedia, enfermedad (no siempre es algo así), y esa persona con todas sus preguntas, que no cree en milagros, de pronto habla con Dios pidiendo SU intervención, que haga algo para evitar el sufrimiento ¿qué pasó? que ahora ¡ya es personal! Dios deja de ser un concepto o una categoría y se vuelve Personal.
Ya no le interesa saber cómo metieron a los animales al arca o si la creación fue en 6 días literales, si la serpiente habló, etc. las preguntas que eran un obstáculo para no creer, para la fe, en medio de la tragedia, no es que desaparezcan, solo se hacen más pequeñas. Ahora la idea de Dios se vuelve ¡personal! Dios, no sé dónde estás, pero ¡te necesito!
Se vuelve personal cuando alguien que amas enferma, cuando aceptas que no puedes dejar esa adicción, ese hábito que lastima las relaciones, o hay algo que no puedes cambiar. Cuando reconoces que necesitas la ayuda de alguien Superior.
Otras veces pasa que, al leer la Biblia por curiosidad, obligación del trabajo lo que sea, se sorprenden al darse cuenta de que están de acuerdo con lo que dice. Las respuestas no han sido dadas, sólo se hicieron más pequeñas.
Las siguientes semanas veremos cómo acercarnos a Dios. Lo podemos hacer estudiando, investigando, leyendo el libro “cómo suceden los milagros” y aunque tus dudas, preguntas sean respondidas, no por eso dirás ¡ya quiero ser cristiano! Porque el cristianismo no se trata de preguntas respondidas o de teoría, se trata de una relación profundamente personal, que se vuelve tan profunda que las preguntas pasan a segundo término.
El muy analítico quizá cree que queremos que deje de pensar, dejar el cerebro atrás, ignorar las razones que lo han mantenido lejos del cristianismo, creen que uno lo quiere convencer y para eso se usa el argumento del sufrimiento, la enfermedad para conmoverlos.
El asunto es que ¡ya hemos tomado decisiones a pesar de las dudas! algo que decías que no harías ¡lo haces! Aunque tus preguntas no fueron respondidas; al ser intelectuales o inteligentes, en el momento que algo se vuelve personal, dejamos que las preguntas queden sin responder.
Algún hombre recuerda las razones que tenía para ¡no casarse!
No quiero dejar mi libertad, tengo mi vida organizada.
No estoy listo para el compromiso.
No tengo dinero..., no me compró cosas que quiero, menos comprarlo a alguien más.
¿Para qué casarme? apenas tengo 40 añitos.
¿Qué tal si me caso y.....me equivoco?
La pregunta es ¿cuántas de esas razones quedaron respondidas antes de casarte? ¡ninguna! No te hagas, o quizá ¡tú seas la excepción!
Nadie dice: Leí todo sobre la libertad, el compromiso y esos temas quedaron superados; después ahorré el dinero suficiente, aseguré mi futuro y por eso me caso a los 70’s.
¡Nadie hizo eso! ¿qué pasó? ¡te enamoraste! Antes del amor, el matrimonio era un concepto, una idea, una categoría, algo abstracto; las objeciones eran reales, pero de pronto apareció ella y si fuera ella. Ya no se trataba de “las mujeres”, sino de una sola, ya no era el matrimonio sino ¡tu futura esposa! Al dejar de ser una categoría, pasó a ser tu amada, ella, la de ojitos tristes, entonces ¡se volvió personal!
A pesar de que no querías dejar tu libertad o comprometerte, no tenías dinero, de pronto supiste que jamás conocerías alguien como ella. ¡Ella o ninguna! Las objeciones no se fueron, no se respondieron, sólo se hicieron más pequeñas, frente a la naturaleza del amor las preguntas disminuyeron.
Así es como las personas se vuelven cristianos. No porque sus preguntas sean respondidas. Puedes investigar, indagar sobre cada duda y leer respuestas, pero eso no hará que te decidas; las personas se hacen cristianos, no porque sus dudas sean respondidas, sino en el momento en que Jesús se vuelve personal sucede algo que hace que esos obstáculos disminuyan.
Ahora vamos al tema de la maternidad. ¿Por qué alguien querría tener hijos? saben los riesgos que implica, los cambios que el cuerpo tendrá, después del parto ¡quizá no vuelvas a ser la misma! ¿sabes lo caro del hospital? Además del dinero para criar, educar al hijo o hija ¡son miles de pesos! Si incluyéramos alimento, casa, ropa, gas, internet, etc. por 24 años ¡quizá millones! Entonces ¿por qué tener un hijo? No es porque se analicen los factores de riesgo financiero, lo que pasa es que esas preguntas disminuyen cuando se vuelve personal. No se trata de los hijos, se trata de ¡tú hijo! Deja de ser un mocoso más y se vuelve ¡tu mocoso!
Hay quienes pagan fortunas con tal de tener un hijo, o cuando lo intentan se ponen de cabeza, de lado, con la luna en cuarto creciente, hacen de todo con tal de tener un hijo.
Si tienes planes de tener un hijo, te aseguro que nada de lo que dije influirá en tu decisión, porque ¡es personal! Lo quieres y deseas tanto que esos puntos se vuelven sólo palabras.
Ahora bien, esas objeciones o argumentos ¡son válidos! Tus dudas o preguntas para ser cristiano son honestas, es más ¡sigue haciendo preguntas! El punto no es ignorarlas, son importantes.
Cuando te das la oportunidad de conocer a Jesús, es probable que las objeciones ¡nunca desaparezcan! Pero disminuirán; al aceptar a Jesús algunas objeciones desaparecerán, similar a lo que pasó al casarte o tener un hijo. No es que la libertad deje de ser importante.
Hay quienes, al ver a los cristianos, dicen: ¡ingenuos! Son buenas personas, pero ¿qué no piensan? ¿cómo pueden creer eso?
Una vez más, no es que las dudas queden resueltas, seguimos con preguntas, pero ¡algo pasó! Aceptan a Jesús como Salvador Personal y ahora todo es así ¡personal! las objeciones disminuyen, ahora están enamorados de Jesús y todo es diferente porque es personal.
En la Biblia vemos a Jesús reuniendo a sus 12 cercanos, aún no están todos. Leamos cómo se une uno de ellos:
“Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Ven, sígueme».” (Juan 1:43, NTV)
Galilea es el área dónde Jesús creció, Felipe acepta la invitación.
“Felipe era de Betsaida, el pueblo natal de Andrés y Pedro.” (Juan 1:44, NTV)
Y pasa algo interesante, Felipe invita a un amigo ¡no es Jesús quien invita! Es Felipe.
“Felipe fue a buscar a Natanael y le dijo: —¡Hemos encontrado a aquel de quien Moisés y los profetas escribieron! Se llama Jesús, el hijo de José, de Nazaret.” (Juan 1:45, NTV)
Los judíos han estado esperando al Mesías por cientos de años, algunos se han dado por vencido, pensaban que Dios los ha abandonado. ¿Cómo es posible que después de cientos de años, ahora llegue el Mesías? Felipe le dice a Natanael: “Lo hemos encontrado, estaba entre mucha gente en el mercado ¡es el Mesías!”. Natanael dice: Claro, ahora cuéntame una de vaqueros.
Natanael no es de los que creen tan fácilmente, no está impresionado que aparezca el Mesías ¡no cree! y hace la siguiente pregunta:
“—¡Nazaret! —exclamó Natanael—. ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? —...” (Juan 1:46, NTV)
En cuanto Felipe escuchó eso, quizá pensó: “no debí mencionar Nazaret”. Nazaret era una aldea pequeña, irrelevante, de gente sencilla; Natanael era de Canáa una ciudad cercana con la que tenían rivalidad.
Natanael hace una pregunta curiosa o lógica ¿por qué Nazaret? ¿por qué no Jerusalén? Es la capital o Belén que está profetizado, pero ¿Nazaret?
Para entenderlo es como si dicen que se encontró la cura para el Covid-19, alguien pregunta ¿dónde? Alemania, Houston, Japón, China y te dicen ¡no! Un doctor en la colonia Jardín, Oaxaca. Sería difícil de creer ¿no es cierto? es lo que hace Natanael ¡no creo que sea el Mesías!
Felipe pudo decir la razón de por qué Nazaret, Natanael podría aceptar que es posible que sea de Nazaret, pero eso no lo iba a acercar a Jesús y aceptarlo como Mesías. Pero Felipe no se puso a dar argumentos, explicaciones, hizo lo que se sigue haciendo hasta el día de hoy:
“...—Ven y compruébalo tú mismo —respondió Felipe.” (Juan 1:46, NTV)
¡Ven y compruébalo tú! No lo puedo explicar, no sé cómo, sólo ¡ven y compruébalo tú mismo! Natanael dice: “sí, pero es que tengo muchas preguntas”, Felipe dice: “No hay problema, trae todas las preguntas y le preguntas a Jesús ¿por qué Nazaret? Yo no puedo responder o convencerte, sólo quiero que lo conozcas ¡ven y compruébalo tú mismo!”
La Biblia reconoce la honestidad intelectual. Si tienes objeciones al cristianismo, la Biblia dice: “no las escondas, no finjas, es entendible que si no has visto a Jesús ¿cómo vas a creer? Pero sabes ¡ese no es el problema!”
“Mientras ellos se acercaban, Jesús dijo: —Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre totalmente íntegro.” (Juan 1:47, NTV)
En otras palabras ¡este hombre no se anda por las ramas! No se va a quedar callado ante las dudas, no lo puedes engañar ¡este hombre no va a seguir sólo por emoción!
“—¿Cómo es que me conoces? —preguntó Natanael. —Pude verte debajo de la higuera antes de que Felipe te encontrara —contestó Jesús.” (Juan 1:48, NTV)
¡Qué susto o sorpresa! En ese momento al hacer esa pregunta, la más importante ¿cómo me conoces? Ahora ya es algo personal, dejó de ser una categoría, ahora es algo personal ¡Jesús conoce mi nombre! ¡me conoce!
Después de esto Natanael dice: Jesús, sólo tengo una pregunta ¿por qué Nazaret? ¡claro que no! En ese momento se hizo personal, la duda quedó en segundo plano y decide seguirlo. Jesús no le respondió ¡Por qué Nazaret! Y entonces, Natanael creyó ¡no fue así! Eso ya no era lo importante, sino que hay un tipo que le conoce y entonces se volvió personal.
“Entonces Natanael exclamó: —Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel!” (Juan 1:49, NTV)
No sé si Natanel alguna vez le preguntó a Jesús ¿por qué Nazaret? Y Natanael que no iba a mentir por convivir, o a fingir, se hizo seguidor de Jesús ¡con todo y sus preguntas! Porque se volvió algo personal ¡muy personal! Y así es como las personas racionales aceptan a Jesús.
Las siguientes semanas veremos algunas de esas dudas honestas, válidas, algunas intelectuales otras emocionales. Para unos el miedo los lleva a hacer cambios en su vida, ya han escuchado suficiente del cristianismo como para saber que suceden cambios en la vida, pero siendo honestos, cuando no quieres cambiar, prefieres hacer preguntas, poner obstáculos para no creer.
Tu objeción no es si Jesús murió y resucitó por el perdón de tus pecados, la objeción real es: ¿Quiero cambiar mi estilo de vida? ¿me atrevo a reconocer que hay áreas en mi vida que no están bien? Y la respuesta es ¡no! No queremos cambiar.
Es nuestra oración que en las siguientes semanas esas objeciones empiecen a disminuir.
Le preguntaron a Jesús ¿cuál es el mandamiento más importante? En esa ocasión el propósito de la pregunta era ponerle una trampa, pero la respuesta de Jesús es interesante:
“Jesús contestó: —“Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”.” (Mateo 22:37, NTV)
Lo primero es ámalo con todo tu corazón, nuestra tendencia es querer amar a Dios primero con nuestra mente, lo queremos entender y cuando lo entienda con mi mente, después le daré mis emociones, el alma para después, quizá tal vez, amarlo con todo mi corazón.
Dios dice ¡no es así! No empiezas cuando tienes las respuestas, Dios quiere que le ames primero ¡no que lo entiendas! Cuando lo empiezas a amar, te das cuenta de que lo empiezas a entender.
La invitación no es que dejes de hacer preguntas o que dejen de ser importantes, sino que ¡no es lo primero! no es lo más importante.
Lo que Jesús nos dice es: ¡quiero que confíes en mí! Quiero que me ames, así se vuelve una relación personal y algunas objeciones se irán.
Quizá Natanael nos diría: “Nunca pude responder ¿por qué Nazaret? Pero lo que ahora sé, es que Jesús es mi Salvador personal ¡es real! Es una relación de amor, de confianza ¡es personal!
Tu Padre Celestial quiere que le conozcas a ÉL, más de lo que quieres conocer las respuestas a tus preguntas. Antes que digas: ¡ese argumento no es válido! Te digo algo ¡tú haces lo mismo!
¿No quieres que las personas que te rodean hagan lo mismo contigo? Quieres que primero te conozcan, se acerquen antes de querer que les respondas sobre tu vida. Después te van a entender.
¿De dónde crees que vino eso? ¿de dónde surgió? La Biblia dice que es la Naturaleza de Dios que está en ti, es la huella de Dios en ti.
Así que cuando hablas con Dios y le dices: “aquí estoy con todo y mis preguntas”, eso es un reflejo de la cimentación de la relación que Dios quiere tener contigo. Es Dios diciendo: “quiero responder tus preguntas, pero quiero que primero me conozcas a mí más de lo que quieres conocer las respuestas a tus preguntas.”
Cuando en la relación primero queremos tener las respuestas a las preguntas, tienes el riesgo de no llegar a conocer a esa persona. Pero si lo haces de manera correcta, la empiezas a conocer y se vuelve personal, conoces al Hijo y al Padre y eso se vuelve una relación íntimamente personal.
Te invito que hagas esta oración todos los días de la semana: “Padre te quiero conocer más de lo que quiero conocer las respuestas a mis preguntas”.
Si Dios no existe, estarás hablando al aire y eso ¡lo has hecho antes! Pero si Dios es real, tu vida va a cambiar si se la entregas.
Padre, si se te puede conocer, quiero conocerte más de lo que quiero conocer las respuestas a mis preguntas. Aún quiero las respuestas, pero, aunque tenga las respuestas, puede que no te tenga a ti y seguiré alejado; sólo quiero que sepas que ¡te quiero conocer a ti! Más de lo que quiero conocer las respuestas a mis preguntas.
Estoy seguro de que esa es una petición que nuestro Padre Celestial quiere contestar. Con el tiempo algunas preguntas disminuirán, otras desaparecerán, otras serán respondidas de forma increíble en el momento que deja de ser algo distante y se vuelve algo personal.
En esta semana ora por algunos de tus amigos, y el jueves o viernes ¡invítalos a Casa! No tienes que convencerlos de nada, sólo diles: He conocido alguien que cambió mi vida, no sé cómo explicarte, pero me gustaría que lo conozcas por ti mismo. Y ellos también podrán tener esa relación con Jesús que cambia la vida eterna.
Esta relación personal con Jesús no empieza teniendo las respuestas a todas tus preguntas, empieza cuando se vuelve personal y esto es sencillo de hacer, tan sencillo y real, como el ABC.
Palabra de Dios
Oremos
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