EL SUPER YO
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EL SUPER YO
Romanos 7 15-25
El Ello, El Yo y Superyó son las tres instancias del aparato psíquico definidas por Sigmund Freud para explicar la personalidad humana. El Ello busca placer inmediato (impulsos), el Superyó impone la moralidad y normas sociales, y el Yo media de forma realista entre ambos para mantener la cordura.
Principales Características de las Instancias Psíquicas:
Ello (Id): Es la parte más primitiva e inconsciente, presente desde el nacimiento. Se rige por el "principio del placer" y busca satisfacer deseos e impulsos agresivos o sexuales inmediatamente.
Superyó (Superego): Representa la moral, los ideales y normas sociales internalizados, generalmente desarrollados a partir de los 6 años. Actúa como juez crítico, imponiendo culpa y buscando la perfección.
Yo (Ego): Es la parte realista y consciente que media entre las demandas del Ello y las restricciones del Superyó. Opera bajo el "principio de realidad" para satisfacer las necesidades del Ello de una manera aceptable socialmente.
El complejo de Edipo, concepto central del psicoanálisis de Sigmund Freud, describe el conjunto de deseos amorosos y hostiles inconscientes que un niño (generalmente entre 3 y 6 años) experimenta hacia sus padres. Implica la atracción hacia el progenitor del sexo opuesto y rivalidad o celos hacia el del mismo sexo.
Significado principal: Es una etapa del desarrollo psicosexual donde el niño se siente atraído por la madre y ve al padre como un rival a superar.
Origen: Freud se inspiró en la tragedia griega Edipo Rey de Sófocles, donde el protagonista mata a su padre y se casa con su madre sin saberlo.
Fase fálica: Se manifiesta típicamente entre los 3 y 5-6 años, siendo considerada una parte normal y saludable del desarrollo emocional infantil.
Resolución: La superación ocurre cuando el niño abandona el deseo incestuoso y se identifica con el progenitor del mismo sexo.
Complejo de Electra: Es el equivalente femenino, donde la niña desarrolla apego hacia el padre y rivalidad con la madre.
La no superación de esta etapa puede, según el psicoanálisis, derivar en conflictos emocionales y de pareja en la vida adulta.
15 La verdad es que no entiendo nada de lo que hago, pues en vez de hacer lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer. 16 Pero, aunque hago lo que no quiero hacer, reconozco que la ley es buena. 17 Así que no soy yo quien hace lo malo, sino el pecado que está dentro de mí. 18 Yo sé que mis deseos egoístas no me permiten hacer lo bueno, pues aunque quiero hacerlo, no puedo hacerlo. 19 En vez de lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer. 20 Pero si hago lo que no quiero hacer, en realidad no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está dentro de mí.
21 Me doy cuenta entonces de que, aunque quiero hacer lo bueno, sólo puedo hacer lo malo. 22 En lo más profundo de mi corazón amo la ley de Dios. 23-25 Pero también me sucede otra cosa: hay algo dentro de mí, que lucha contra lo que creo que es bueno. Trato de obedecer la ley de Dios, pero me siento como en una cárcel, donde lo único que puedo hacer es pecar. Sinceramente, deseo obedecer la ley de Dios, pero no puedo dejar de pecar porque mi cuerpo es débil para obedecerla. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, que me hace pecar y me separa de Dios? ¡Le doy gracias a Dios, porque sé que Jesucristo me ha librado! (Romanos 7:15–25, TLA)
Los seres humanos somos racionales
racional
2 Que obedece a juicios basados en el pensamiento y la razón: una explicación racional; argumentos racionales; un procedimiento racional
Por lo tanto no hacemos cosas sin razón ??????
En psicología, lo consciente se refiere al estado de nuestra mente del que somos plenamente conscientes, incluyendo pensamientos, sensaciones, recuerdos y percepciones del mundo interior y exterior, siendo una parte clave para la interacción y la autoconciencia, aunque en psicoanálisis se contrapone al inconsciente, que contiene impulsos y recuerdos reprimidos, mientras que una "psicología consciente" busca integrar estos niveles para una mayor libertad y autoconocimiento.
Aspectos clave de lo consciente en psicología:
Conocimiento de sí mismo y del entorno: Es la capacidad de percibir y darse cuenta de los propios procesos mentales (pensar, sentir, recordar) y de los estímulos externos (sonidos, objetos).
Niveles de conciencia: Existe un espectro que va desde la plena vigilia hasta estados alterados (sueño, drogas), pasando por el preconsciente (información accesible) y el inconsciente (material oculto).
Flujo de conciencia: Es un flujo continuo y cambiante de pensamientos, percepciones y sentimientos que experimentamos en el momento presente.
Psicoanálisis (Freud): Lo consciente es la capa más superficial de la mente, en contraste con lo preconsciente y lo inconsciente, que influyen fuertemente en la conducta.
Psicología consciente (enfoque terapéutico): Busca que la persona sea consciente de miedos, creencias y patrones inconscientes para liberar emociones, tomar responsabilidad y dirigir su vida, conectando con su "verdadero ser".
En resumen, ser consciente es estar alerta de uno mismo y del mundo, y la psicología explora este estado y sus distintos niveles para entender y mejorar la experiencia humana.
>>>>>>>>>>. Matar la carne
"Mortificar la carne" es una expresión de origen religioso, principalmente cristiano, que significa someter o "matar" los deseos y apetitos pecaminosos, las inclinaciones carnales y mundanas, mediante la autodisciplina, el sacrificio y la obediencia a Dios, buscando la santificación y una vida espiritual más plena, a través de prácticas como el ayuno, la abstinencia o la oración. Literalmente, viene del latín "mors" (muerte) y "facere" (hacer), y se refiere a debilitar o vencer la naturaleza pecaminosa.
Significados y prácticas:
Espiritual/Religioso (Cristianismo):
Vencer el pecado: Hacer morir las obras de la carne (ira, lujuria, codicia) por el Espíritu Santo, no solo evitar el mal sino transformar el corazón.
Autodisciplina: Negarse placeres, ayunar, practicar la pobreza voluntaria o abstenerse de relaciones sexuales.
Penitencia: Uso de cilicios, flagelación, o arrodillarse en oración, para imitar el sufrimiento de Cristo.
Santificación: El proceso de crecer en santidad y ser más como Cristo<<<<<<<<<<<<
B. La incapacidad humana de cumplir la ley (7:13–23)
B. La incapacidad humana de cumplir la ley (7:13–23)
Antes de abordar estos versículos, tratemos la controversia. ¿A quién se refiere Pablo en este discurso en primera persona? Yo solía sostener la posición de que se trataba de la autobiografía del apóstol y que hablaba de su propia experiencia actual como creyente. Esto tenía sentido ya que Pablo dice “yo”. Además, por experiencia, sé que como cristiano sigo luchando contra el pecado, así que esta lectura me ha reconfortado. También sé que la idea de luchar contra el pecado se enseña en otras partes del Nuevo Testamento, incluso en Romanos (por ejemplo: Ro 8:9–11; 13:14; cf. 1 Co 3:1; Gá 5:13, 16–18). Así mismo, se adopta esta posición, ¡y es difícil ir en contra de los propios héroes! De igual forma, Pablo cambia al tiempo presente en el versículo 14, y eso siempre me ha ayudado a inclinar la balanza a favor de leer esto como la experiencia del apóstol como cristiano. Parece que está hablando de su vivencia actual. A estos puntos se añade la frase “me deleito con la ley de Dios” (v. 22), que siempre me ha parecido propia de un cristiano más que de un no cristiano.
Aunque estoy de acuerdo en que los creyentes están en guerra con el pecado y nunca lo vencerán del todo en esta vida, y aunque hay buenos argumentos para que este pasaje sea sobre la propia experiencia de Pablo como cristiano, yo estoy a favor del otro punto de vista: que no describe la propia experiencia cristiana. Veo al apóstol hablando de su vida anterior como judío bajo la ley y escribiendo con un estilo dramático que representa a otros bajo la ley que están tratando de agradar a Dios pero no pueden. No es solo una lucha contra el pecado lo que describe aquí en 7:14–25; es la miseria y la derrota. El hombre miserable necesita un Mesías maravilloso. Schreiner ofrece cuatro razones importantes para mantener el punto de vista de la experiencia precristiana:
1. La estructura del pasaje
1. La estructura del pasaje
Cuando observamos Romanos 7 en su conjunto, encontramos una estructura clara. Esta se esboza en 7:5–6. El versículo 5 describe la experiencia previa al cristianismo y describe un tiempo “mientras estábamos en la carne”, y explica que esta produjo “muerte”. El versículo 6 se refiere a los cristianos en cuatro términos: “Pero ahora”, “hemos quedado libres”, “muertos” (a nuestra vieja vida) y “Espíritu”. Prácticamente todos los comentaristas coinciden en que el versículo 5 se refiere a los incrédulos y el 6 a los creyentes. Pero aquí está el punto clave: Romanos 7:7–25 desglosa el versículo 5, y Romanos 8:1–17 desglosa el versículo 6 [énfasis añadido]… Romanos 7:5–6 prevé lo que Pablo está a punto de decir en términos notablemente claros.
2. El Espíritu Santo
2. El Espíritu Santo
El Espíritu Santo no se menciona nunca en Romanos 7:7–25. Pero Pablo se refiere a Él 15 veces en Romanos 8:1–17, lo que sugiere que la persona descrita en Romanos 7:7–25 es alguien que no tiene el Espíritu en su vida…
3. La pregunta formulada en Romanos 7:13
3. La pregunta formulada en Romanos 7:13
Pablo procede a hacer otra pregunta en Romanos 7:13: “Pero entonces, ¿lo que es bueno, se convirtió en muerte para mí?” (RVC). Lo “bueno” aquí es claramente la ley. Pero observe la pregunta que se hace: ¿lo que es bueno, se convirtió en muerte para mí? La respuesta se da en Romanos 7:13b–25. No obstante este es un poderoso argumento que apoya la experiencia precristiana, ya que Pablo explica cómo el pecado utilizó la ley para provocar nuestra muerte. El flujo del argumento encaja perfectamente con lo que el apóstol dice sobre los incrédulos en Romanos 7:5: la ley obró en nuestros miembros mientras estábamos fuera de Cristo para separarnos de Dios, para matarnos.
4. La derrota total descrita en Romanos 7:13–25
4. La derrota total descrita en Romanos 7:13–25
Muchos cristianos a lo largo de la historia se han identificado con la desesperación y la incapacidad del “yo” de Romanos 7:13–25. Leemos estos versículos y pensamos: esa es mi historia; esa es mi experiencia. Su instinto es correcto, pero su interpretación es errónea [énfasis añadido]. Sí, seguimos luchando con el pecado. Sí, quedamos cortos cada día. Pero Romanos 7:13–25 habla de la derrota total. Como dice Pablo en el versículo 14: “Soy carnal, vendido al pecado” [BTX]. En otras palabras, está describiendo la cautividad completa y total al pecado. Vemos lo mismo de nuevo en el versículo 23. El apóstol no solo está hablando de luchar contra el pecado con frecuentes fracasos; describe la derrota completa y abyecta, estar totalmente esclavizado a él. El “yo” es un prisionero del pecado. Una y otra vez en este pasaje, dice que quería obedecer pero no podía; la obediencia no vino y no podía venir ya que no estaba regenerado. La derrota total narrada en Romanos 7 contradice la forma en que Pablo describe la experiencia cristiana en Romanos 6 y 8. Pablo proclama en Romanos 6 que ya no somos esclavos del pecado (6:6), que somos libres de él que nos esclavizaba cuando éramos incrédulos (Ro 6:16–19).
Sí, seguimos pecando, pero ya no somos esclavos de él. Como declara Romanos 8:2: “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. Esa libertad del pecado no concuerda con la persona descrita en Romanos 7:13–25, ya que esa persona sigue esclavizada. Como cristianos disfrutamos de una victoria sustancial, significativa y observable (aunque no perfecta) sobre el pecado en esta vida. Aunque fallamos cada día, somos cambiados dramáticamente por la gracia de Dios.
Tras abordar el argumento del cambio de “tiempo presente” y la cuestión de “deleitarse en la ley de Dios”, Schreiner concluye:
La razón por la que diferimos es que yo veo que Romanos 7:13–25 describe la derrota total, y esa no es nuestra historia como cristianos, pues el Espíritu Santo también nos capacita para vivir de una manera nueva. (Ibid.)
Asimismo, Doug Moo cree que Pablo se refiere a un incrédulo. Aporta seis razones para esta lectura, las cuales son similares a las de Schreiner:
1.La fuerte conexión de egō [“yo”] con “la carne” (7:14, 18 y 25) sugiere que Pablo está desarrollando la condición no regenerada mencionada en el versículo 5: estar “en la carne”.
1.La fuerte conexión de egō [“yo”] con “la carne” (7:14, 18 y 25) sugiere que Pablo está desarrollando la condición no regenerada mencionada en el versículo 5: estar “en la carne”.
2.Egō a lo largo de este pasaje lucha “por su cuenta” (cf. “yo mismo” en 7:25), sin la ayuda del Espíritu Santo.
2.Egō a lo largo de este pasaje lucha “por su cuenta” (cf. “yo mismo” en 7:25), sin la ayuda del Espíritu Santo.
3.Egō está “bajo el poder del pecado” (7:14b), un estado del que todo creyente es liberado (6:2, 6, 11, 18–22).
3.Egō está “bajo el poder del pecado” (7:14b), un estado del que todo creyente es liberado (6:2, 6, 11, 18–22).
4.Como muestra la infructuosa lucha de 7:15–20, egō es un “prisionero de la ley del pecado” (7:23). Sin embargo, Romanos 8:2 proclama que los creyentes han sido liberados de esta misma “ley del pecado (y de la muerte)”.
4.Como muestra la infructuosa lucha de 7:15–20, egō es un “prisionero de la ley del pecado” (7:23). Sin embargo, Romanos 8:2 proclama que los creyentes han sido liberados de esta misma “ley del pecado (y de la muerte)”.
5.Aunque Pablo deja claro que los creyentes seguirán luchando contra el pecado (p. ej., 6:12–13; 13:12–14; Gá 5:17), lo que se describe en 7:14–25 no es solo una lucha contra el pecado, sino una derrota. Esto [en 7:14–25] es una visión más negativa de la vida cristiana de lo que puede acomodarse dentro de la teología paulina.
5.Aunque Pablo deja claro que los creyentes seguirán luchando contra el pecado (p. ej., 6:12–13; 13:12–14; Gá 5:17), lo que se describe en 7:14–25 no es solo una lucha contra el pecado, sino una derrota. Esto [en 7:14–25] es una visión más negativa de la vida cristiana de lo que puede acomodarse dentro de la teología paulina.
6.El egō en estos versículos lucha con la necesidad de obedecer la ley mosaica; no obstante, Pablo ya ha proclamado la liberación del creyente de las imposiciones de la ley (6:14; 7:4–6). (Moo, Letter, 445)
6.El egō en estos versículos lucha con la necesidad de obedecer la ley mosaica; no obstante, Pablo ya ha proclamado la liberación del creyente de las imposiciones de la ley (6:14; 7:4–6). (Moo, Letter, 445)
Pablo habla de forma representativa cuando dice “yo”. Creo que se está refiriendo a sí mismo como judío bajo la ley, mientras que también hace eco de Adán e Israel y proporciona una aplicación a los temerosos de Dios tratando de vivir bajo la ley. No es necesariamente la experiencia específica del apóstol en cada detalle, pero es la experiencia general de aquellos que representa. Pablo habla como un incrédulo que intenta obedecer la ley de Dios y le resulta imposible. Solo a través de Cristo podemos ser liberados de la ley del pecado y de la muerte (7:24; 8:1–2).
Los versículos 13–25 tienen un flujo similar al de 7:1–12. Pablo plantea una pregunta y luego la niega enfáticamente. ¿Es la ley la causa de la muerte? Él solo responde: “¡De ninguna manera!” (v. 7). Es decir, la ley no es inherentemente fatal (Bird, Romans, 241). El apóstol exonera una vez más a la ley y culpa al pecado. La ley, aunque es buena y santa, trajo la muerte para que el pecado sea visto como el asesino (ibid.).
A continuación, Pablo prosigue a hablar en primera persona en el personaje. Observe el plural en el verbo en el versículo 14, pues Pablo habla en representación de quienes están en la misma situación. ¿Cómo pudo el pecado obrar la muerte en el apóstol cuando la ley es buena? Pablo dice que es porque mientras la ley es espiritual, él es carnal. Los siguientes versículos apoyan su naturaleza carnal (antes de la conversión como judío). Él explica en los versículos 15–21 su miserable incapacidad para hacer lo que sabe que es correcto (Moo, Letter, 453). No está controlado por lo espiritual, sino por lo carnal, y como es esclavo del pecado, la ley se ha convertido en un instrumento de muerte (ibid.). Solo Cristo puede darle la vida.
Una vez más, la frase “vendido como esclavo al pecado” (v. 14, NVI) inclina la balanza para mí en la cuestión de si se trata de un cristiano. Algunos argumentan que esta frase puede usarse para un cristiano que lucha contra el pecado que mora en él. Aunque los cristianos pecan y luchan contra el pecado, no creo que esta lectura sea la mejor. Pablo parece estar diciendo algo más que: “Un cristiano luchará con el pecado”. Es difícil leer Romanos 6 y decir que el pasaje en 7:14 está hablando de un cristiano.
En los versículos 15–23 Pablo comienza este lamento tan famoso. Expresa dramáticamente cómo no puede hacer lo que sabe que es correcto. Intente leerlo rápidamente. Es casi tan difícil como interpretar este pasaje. Solo haré algunos comentarios sobre estos versículos a la luz de lo que ya he dicho sobre ellos. Los versículos 15–20 tratan del conflicto interior, de su frustración por su incapacidad para cumplir la ley. Es un hombre conflictuado con muchas cosas en la mente (v. 15). Sabe que la ley es buena, pero su desobediencia demuestra que está bajo el control de su naturaleza pecaminosa (vv. 16–17). Como nada bueno habita en él, no tiene el poder de llevar a cabo el bien (v. 18). Persiste en hacer el mal aunque no quiera hacerlo (v. 19), y demuestra así el poder esclavizante del pecado (v. 20). El versículo 21 es el principio que Pablo deduce a partir del conflicto: cuando quiere hacer el bien, el mal está cerca. El versículo 22 es la declaración de un judío piadoso que tiene un verdadero deleite en la ley de Dios (que muchos judíos profesarían; cf. Sal 19; 119; Ro 10:2), pero también debe admitir que su fracaso le lleva a la derrota (v. 23) y finalmente a la desesperación (v. 24).
La descripción de la preconversión de Pablo en Filipenses 3:5–6 se utiliza a menudo como argumento contra la lectura de este pasaje como si el apóstol hablara de sí mismo como incrédulo. En el texto de Filipenses, dice que antes de la conversión era “irreprochable” bajo la ley (3:6). Eso no suena como este individuo en Romanos 7, ¿verdad? Una vez más, estoy en deuda con Moo y con otros que argumentan que, como creyente, Pablo ve ahora la ley con una perspectiva diferente: “Ahora la ve como una unidad, una expresión de la voluntad de Dios para su pueblo que, cuando es violada en una sección, se infringe en conjunto” (Moo, Letter, 456). En respuesta a esta pregunta sobre Filipenses 3:6, Bird añade:
[…] antes de su conversión en el camino a Damasco, Pablo pensaba que estaba bien, y ciertamente no estaba obsesionado con sus insuficiencias morales. Probablemente se parecía más al hipotético maestro judío de Romanos 2:1–11, 17–24, que confía en su elección, está convencido de la bondad de su propio esfuerzo moral y cree que se ha ganado el derecho a presumir comparándose con los demás. En cuyo caso, la lucha moral del “yo” narrada en 7:7–25 es probablemente retrospectiva y refleja la ansiedad interior por cumplir la ley que solo es perceptible desde el punto de vista de la fe. Se trata de lo que Douglas Campbell llama “la horrible visión en retrospectiva”. La persona que habla está diciendo: “Ah, sí, al venir a Cristo ahora puedo ver la lucha que antes tenía, una lucha por obedecer la ley, una lucha que no podía ganar, porque la ley no podía ayudarme a vencer la carne”. Pablo, desde una perspectiva cristiana, puede ver ahora su combinación de conciencia aguijoneada y presunción de justicia como parte del engaño y la muerte que experimentó bajo la ley. (Romans, 235; véase también n. 16)
Tony Merida, Exaltación de Jesús en Romanos, eds. David Platt, Daniel L. Akin, y Tony Merida, Comentario Expositivo Cristocéntrico, (Bellingham, WA: Editorial Tesoro Bíblico, 2022), Ro 7:13–23.
El poder la mente es tal que solo con pensar es cómo si hubiera pasado
