Enfrentando el desánimo

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Al principiar el trabajo en el muro, los obstáculos no se hicieron esperar. Así resulta casi siempre. Cuando empezamos la obra de Dios, la oposición nunca tarda en llegar.

La guerra psicologica

Nehemías 4:1–3 RVR60
Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará.

El problema

Los enemigos perpetuos de Israel que se mencionan en este libro pronto regresaron. Sanbalat y Tobías no estaban conformes con el proyecto de reedificación (2:10). Desde el primer día empezaron a menospreciar a quienes tenían la intención de realizar esta magna obra para la gloria de Dios (2:19).
Sus palabras indican que no temía a Dios ni lo tomaba en serio. Convocó una asamblea con el exclusivo fin de hacer mofa de los esforzados judíos, probablemente de una manera sarcástica para poner de manifiesto su desprecio. Quería desanimarlos.
Los describió con desdén diciendo: ¡Estos débiles judíos! ¡Jamás podrán completar el trabajo! ¿Harán sacrificios u orarán, pidiendo que Dios lo haga de la noche a la mañana? ¿Creerán que el Señor les va a conceder un milagro sobrenatural para terminar en un día? ¿Pensarán que pueden hacer algo de valor de ese montón de ruinas?
A las palabras de Sanbalat, Tobías añadió que cuando terminaran el muro, éste sería tan débil que cualquier ataque, por pequeño que fuera, lo haría caer; no serviría para frenar el avance de los enemigos (4:3).
Los enemigos cometieron un error grave; pensaban que el muro pertenecía al pueblo de Israel y no se daban cuenta de que no era así, sino que era del Señor.

El remedio

Nehemías 4:4–6 RVR60
Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.
Nehemías no respondió al ataque con violencia; hacerlo hubiera sido rebajarse. En lugar de dar una contestación en público, se apartó a solas. En el pasaje se registra la oración quieta del siervo de Dios.
Tal como Pablo aconseja en Filipenses 4:6-7
Filipenses 4:6–7 RVR60
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
No sofocó sus sentimientos de ira y frustración ni los ocultó en su corazón, sino que todo lo presentó delante del Señor. No se dejó desanimar por el desprecio ni lo discutió con nadie. Dios era su único refugio y le entregó el problema
La verdad es que nunca tenemos mayor éxito que cuando estamos de rodillas en oración.
Si queremos alcanzar las metas que el Altísimo nos ha dado, es mejor cerrar la boca y entregar cualquier oposición en sus manos para que él se encargue del asunto.
Proverbios 15:28 RVR60
El corazón del justo piensa para responder; Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.
Sin duda, una de las reacciones más inútiles que podemos tener cuando nos encontramos bajo el ataque de nuestros enemigos es tratar de pelear o vengarnos. Nehemías no malgastó su tiempo en esas trivialidades sino que las puso en las manos de Dios para que él las manejara.
El pueblo de Dios estaba desmoralizado porque había estado trabajando duro, bajo presión y seguramente estaba cansado. La gente que los rodeaba no reconocía su esfuerzo. Por el contrario, lo despreciaban. Además, temían por sus vidas.
Quienes buscan el aplauso de los espectadores, especialmente de los del mundo, tendrán que esperar un largo rato y se verán frustrados continuamente. Realizar la obra del Señor conforme a su plan pocas veces obtiene el respeto y reconocimiento de los circunstantes.
Además de su decisión de dejar a los enemigos en las manos de Dios, se observa otra actitud de Nehemías ante la oposición. Decidió seguir adelante, cumpliendo la tarea que se le había asignado (4:6).
De este ejemplo podemos aprender que nuestro deber es hacer lo que Dios nos indica sin importar cómo responden los demás
Dice el pasaje que trabajaron sin interrupción hasta que alcanzaron la mitad de la altura requerida. La respuesta entusiasta del pueblo también animó a Nehemías para seguir adelante. El intento de sus adversarios falló por la intervención divina y les dio nuevas fuerzas para trabajar y terminar el proyecto porque sabían que era para la gloria de Dios.
¿Cómo respondemos cuando alguien nos critica o se opone al plan de Dios para nuestra vida o para la iglesia? ¿Qué resultados ha habido?

La amenaza fisica

Nehemías 4:7–11 RVR60
Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro. Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra.

El Problema

Parece que el número de sus enemigos iba en aumento; otros más se unieron a ellos cuando observaron que el proyecto continuaba en dirección ascendente. Se sumaron los de Samaria en el norte, los del pueblo de Amón en el este, los árabes en el sur, y Asdod (Filistea)al occidente, de tal modo que los rodeaban por doquier.
La amenaza llegó en mala hora. Los israelitas estaban cansados y decaídos (4:10) y en lugar de concentrarse en lo que Dios ya había hecho, sólo les preocupaba el escombro.
Nehemías 4:10 RVR60
Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.
Todos corremos el peligro de fijarnos en la basura, en lo mucho que nos queda por hacer y olvidar la visión de lo que el Señor desea
Por supuesto que esta actitud nos desalienta. La madre que sólo pone su atención en los pañales sucios en lugar de su bebé, se desanimará pronto; esa era la situación en aquellos días.
Muchas veces Dios nos da encargos difíciles para que reconozcamos que nada podemos hacer sin él.
Diez veces les advirtieron que el enemigo venía para atacarlos. Parece que era una guerra de nervios. Les dieron a entender que cuando menos lo esperaran, iban a caer sobre ellos por todos lados. Esta amenaza les dio miedo.

El remedio

Nehemías 4:12-23
En lugar de permitir que esta amenaza les hiciera parar la obra para contraatacar al enemigo, diseñaron un plan que les permitió seguir edificando el muro mientras vigilaban y protegían a los obreros y el proyecto.
El plan que Nehemías utilizó para vencer a sus enemigos nos puede enseñar a entrentar a quienes nos agreden. Cuando los enemigos nos amenazan, ¿cómo seguir hasta cumplir con la encomienda que Dios nos ha dado? Este ejemplo bíblico nos muestra cuatro pasos:
1. Presente el problema a Dios y deje que él se encargue del asunto (4:9)
Nehemías 4:9 RVR60
Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.
Observe que el pasaje dice “nosotros oramos”. Es evidente que motivó al pueblo a involucrarse juntamente con él en la súplica.
2. Recuerde quién es el que está con usted.
Nehemías 4:14 RVR60
Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.
Nehemías hizo frente a las circunstancias recordándoles que Jehová, el grande y Todopoderoso estaba a su lado. El era quien había hecho el pacto de ser su Dios, protegerlos y proveer todo lo que necesitaran. Por lo tanto, también les daría el poder para vencer cualquier enemigo.
Romanos 8:31 RVR60
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
3. Prepare un plan de defensa
Decidieron poner guardias de día y de noche (4:9) para no quedar a merced de sus adversarios ni un solo instante del día; aun en los lugares menos protegidos pusieron gente armada (4:13). La mitad del pueblo se asignó a la defensa y el resto a la reconstrucción del muro (4:16). Además, todos trabajaban con una mano y sostenían sus armas en la otra; de esta manera siempre estaban listos para contraatacar (4:17).
Debemos notar que la defensa se basó en la participación de toda la comunidad.
Se les dijo que una trompeta les avisaría para que todos acudieran al lugar que recibiera un ataque (Nehemias 4:19–20).
Nehemías 4:19–20 RVR60
Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros. En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros.
Aun con todos estos preparativos, sabían que era Dios quien ganaría la pelea.
No obstante, ellos tenían que hacer su parte. Debían estar siempre listos (Nehemias 4:23).
Nehemías 4:23 RVR60
Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse.
4. Organícese para continuar la tarea
Nehemías 4:16–17 RVR60
Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.
Nehemías no permitió que la necesidad de protección se interpusiera en la obra que tenía entre manos. Tampoco se dio por vencido porque sabía que el Señor lo había enviado a edificar la ciudad de nuevo. Se lo había probado cuando se enfrentó a Artajerjes, el enemigo más fuerte que podría oponerse a su plan.
Al ver la determinación del siervo de Dios y del pueblo en general, los contrincantes se dieron cuenta de que esta estrategia había arruinado sus planes malvados; el Altísimo los había desbaratado. Fue así que el Señor dio a su pueblo la capacidad de dominar a sus enemigos y seguir cumpliendo su tarea.
También nosotros tenemos que estar listos para enfrentar a los enemigos de la obra de Dios, quienes no pierden la oportunidad de socavar la obra divina. Se requiere de vigilancia continua para estar listos y defendernos del adversario, pero sin suspender nuestro trabajo.
La desesperación y urgencia del momento obligó a Nehemías a permanecer de rodillas orando al Señor. ¿Qué está usted encomendando a Dios sabiendo que sólo él lo puede realizar? ¿Serán nuestras oraciones sólo ritos vacíos, basadas en teorías que nunca hemos puesto a prueba?
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