¡IMPORTA A DIOS, LO QUE NO IMPORTA A NADIE!
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¡IMPORTA A DIOS, LO QUE NO IMPORTA A NADIE!
Himno 30: Abre mis ojos
Josué 2:1
Video: Orquesta Reciclada de Cateura:
Tienen un eslogan: “El mundo nos envía basura, nosotros le devolvemos música”. Flavio Chávez es Técnico del medio ambiente de Paraguay, que ha trabajado para muchachos que no tienen recursos, y ha sembrado en ellos la semilla de la cultura musical, hasta el punto de ayudarlos (con gente con habilidades) a diseñar sus propios instrumentos con cosas inservibles de la basura. Con una lata de pintura y una bandeja de horno, fabricaron un violín, y con un barril de aceite, hicieron un violoncello, etc…
Gracias a esta bendita experiencia, han sido capaces de crear instrumentos musicales con objetos desechados que ya no importaban a nadie. Y han formado una Orquesta llamada: “Orquesta Reciclada de Cateura”.
Y esto me recordó la experiencia de una mujer del AT que no le importaba a nadie, pero sí a Dios.
El relato bíblico se sitúa en el momento en que Israel va a comenzar a tomar posesión de la Tierra prometida, pero debían comenzar por la ciudad inexpugnable de Jericó. Aunque la Biblia no proporciona medidas exactas de los muros de Jericó, se cree que estos eran extremadamente robustos y difíciles de penetrar. Se estima que tenían un grosor de entre 1.8 y 2.4 metros y una altura de aproximadamente 12 metros. Estas dimensiones eran consideradas impresionantes en aquella época, lo que hacía que los muros de Jericó fueran una barrera infranqueable para cualquier enemigo. Jericó no era cualquier cosa. Era una ciudad imponente, situada al norte del Mar Muerto, cuyos habitantes eran los Cananeos. Este pueblo era terrible; un pueblo bárbaro y sanguinario. Es ahí donde los arqueólogos encontraron documentos escritos en tablillas de barro, cuyas traducciones se negaron a realizar por la bajeza moral en la que vivían. La adoración en el templo eran puras orgías. Hasta bebés eran enterrados vivos. No respetaban ni a Dios ni la vida de ningún ser humano.
Ahí fueron enviados estos dos espías de Israel. Entraron con mucho cuidado porque les iba la vida en ello. Todos en la ciudad estaban en estado de alarma.
Josué 2:1. Fueron a parar a la casa que resultaba menos sospechosa: La casa de una prostituta llamada Rahab. Algunos han pretendido, que ella era sólo la dueña de aquella posada, pero la expresión que aquí aparece /zonah/, y el término griego del la LXX rechazan esta interpretación. Además, hay otras referencias en otras partes de la Biblia que hablan de Rahab, como tal. Lo más impactante de todo, es que Rahab llegó a creer en el Dios de Israel. Os preguntaréis: ¿Cómo pudo ser eso? Dios busca a la gente en cualquier lugar, y toca el corazón de quien menos imaginamos. Esta mujer los reconoció como israelitas, pero sabía que era inútil luchar contra el Dios de ellos, y se entregó confiadamente a su misericordia, creyendo en Él. Probablemente no sabía lo que significaba la fe, pero la guardada en su corazón. Por eso, dice Heb. 11:31.- “Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, porque recibió a los espías en paz”.
¿Y sabes lo que más me impresiona de su experiencia? ¡¡Que sobrevivió a la destrucción de su ciudad, entrando en la lista de la cultura hebrea!!¿Una mujer como esta? Se casó con Salmón, un contemporáneo de Josué, y tuvo un hijo llamado Booz (quien se casaría con Rut la mohabita), bisnieto de Isaí, quien fue padre de David, y llegó a ser progenitora de Jesús. ¿¿Quéeeee??¿No os parece un descuido de parte del Señor? ¡¡NO!!
Su nombre se menciona ocho veces en la Biblia, pero de esas ocho veces, cinco veces menciona la Biblia asociado con su profesión: “ramera”. ¡¡”Cinco veces”!! Creo que con una vez habría sido suficiente, pero ¿cinco veces? Como no creo en las casualidades, estoy convencido que es intencional de parte del Señor. Dios no ha ocultado en la Biblia los errores de los seres humanos. Los ha dejado como testimonio para todos los que viviríamos después de ellos. Lo más asombroso del caso es, que la Biblia la incluye en el capítulo dedicado a los héroes de la fe. ¿Quéeee? ¡Pues sí! La incluye en la lista en la que se menciona a: Abel, Noé, Abrahan, Isaac, Jacob, José, Moisés…, y de repente: “Rahab la ramera” (Hb. 11:31), sin ninguna aclaración por ninguna parte; y sin pedir disculpas diciendo: “¡¡Ups, perdón, se me ha colado este error aquí!!” La historia de prostitución de “Rahab la ramera” aparece como parte de su testimonio personal.
Jos. 2:2.- “Fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra”. Sabemos que los habitantes de Jericó estaban asustados al saber que el ejército de Israel estaba acampado a 25 Km de Jericó, y habían vencido a dos reyes de los amorreos muy poderosos. Pero lo que más les asustaba a los cananeos era que el Dios de los hebreos estaba con su pueblo, y grandes calamidades caían sobre aquellos que se oponían a Él.
Los dos espías habían ido aquella casa al atardecer, cuando la gente regresaba del campo, pero su vestimenta, su idioma y su aspecto, los debió delatar, y se escondieron en la casa de Rahab. Al saberlo el rey mandó allí a varios soldados (vers. 3).
Los soldados tocan la puerta de Rahab, y desde adentro ella responde. ¿Quién es? “¡¡Soldados del rey!!: (vers. 3) “Saca a los hombres que han venido a verte y han entrado en tu casa, porque han venido para espiar toda la tierra”.
Rahab les dice (vers. 4-5): “Sí, esos hombres vinieron a mi casa, pero no supe de dónde eran. Cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres salieron, y no sé a dónde han ido. Seguidlos aprisa y los alcanzaréis”. Así que, los soldados del rey salieron deprisa para intentar atrapar a esos dos espías. En el caso de un cristiano, no cabe la mentira de ninguna manera, pero una persona como Rahab, que no conoce toda la verdad, la luz le va llegando gradualmente, “Dios pasa por alto los tiempos de nuestra ignorancia” (Hch. 17:30). Dios aceptó las intenciones sinceras de esta mujer pagana, aunque estaba mezclado con ignorancia y debilidad.
Por la noche, Rahab se apresuró a subir las escaleras a la terraza de la casa, en donde había escondido a los dos espías de Israel entre unos manojos de lino que había allí.
Les dijo que toda la ciudad está alborotada y asustada por ellos y por el ejército de Israel que permanecía acampado cerca de Jericó. Y añadió (Vers. 9-11): “Sé que Jehová os ha dado esta tierra, porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los habitantes del país ya han temblado por vuestra causa. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo […], y lo que habéis hecho a los dos reyes[…] que estaban al otro lado del Jordán[…]. Al oír estas cosas, no ha quedado hombre alguno con ánimo para resistiros, porque Jehová vuestro Dios, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra”. ¡Dios trabaja de una manera increíble! Él toca el corazón de personas sin intervención humana.
Debieron quedarse asombrados aquellos dos espías al ver fe en un burdel. Quién lo diría, ¿no? ¡¡Dios encuentra personas para salvarlas en el “vertedero del mundo”, en cualquier lugar!! Encontró un corazón dispuesto en una ciudad endurecida por el pecado (Jericó). Rahab no tenía nada que perder. Se encontraba en el lugar más bajo de la vida de un ser humano. No le quedaba ni reputación, ni posición social, ni oportunidad de progreso. Se encontraba en lo más profundo del pozo de la vida.
A veces nosotros malgastamos la vida y las oportunidades y vivimos desesperados, hundidos. Puede que en ocasiones no te quede ya nada a lo que aferrarte, y te digas a ti misma/o: “¡He pecado demasiado; he fracasado, y ahora estoy en el basurero de este mundo. No valgo para nada. Por mi nadie va a ofrecer nada, ni se ocupan de mí!”
Si te sientes así, piensa en la experiencia de ¡Rahab!
¿Te acuerdas de una mujer en el NT que había tenido cinco maridos? Sí, la mujer samaritana. Cinco maridos has tenido, y el que está ahora contigo, no es tu marido. Jesús la encuentra cuando más calienta el sol, porque es cuando nadie va al pozo a por agua. Mejor dicho, cuando nadie más (excepto ella) acude a aquel pozo, para no tener que soportar el reproche y las burlas de la gente.
Llama la atención que esta historia existe porque alguien estuvo dispuesto a aparecer a esa hora en el pozo: JESÚS. No le asustó el pasado de ella, y le ofrecía la posibilidad de “crear música selecta” con una vida despreciada por todos. Y gracias a eso, muchos otros en la aldea, creyeron. (Jn. 4:39-42): “Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: `Me dijo todo lo que he hecho´… Y decían a la mujer: `Ya no creemos solamente por lo que has dicho, pues nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo”. Esta mujer marginada, llegó a convertirse en una mujer con un mensaje de esperanza y salvación. Nadie le ofrecía ninguna oportunidad, salvo Jesús. Y Jesús la encontró cuando nadie más lo hacía.
La vida está llena de desafíos, tuyos y míos, pero esta es la obra de Dios. ¡Él nos encuentra en donde estamos y como estamos! Y hasta aquí hemos llegado, con nuevos desafíos que nos tocará enfrentar en un mundo cada vez más complicado y difícil.
Los espías vieron más que una ciudad fortificada. Vieron que el Señor es capaz de salvar donde nadie más lo hace. Que un gran pecado no impide el arrepentimiento cuando el poder del Esp. Santo actúa en el corazón. Además, ¿Dios necesitaba que se explorase aquél territorio para encontrar los puntos débiles de una ciudad como Jericó, cuando Él iba a derrumbar los muros de la ciudad? Así que, Dios envió a aquellos espías, porque sabía que Rahab creería en Dios para su salvación. Había, por lo tanto, algo mucho más importante que conquistar en esas tierras difíciles: Dios quería conquistar el corazón de una mujer (y el corazón de su familia) cuando estaban perdidos. Así que, le pidieron que “atara un cordón de grana en su ventana” para identificar su casa (Jos. 2:18): “Cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana la ventana por la cual nos descolgaste, y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre”.
¿Qué habríais hecho vosotros? Cuando todo estaba perdido y Jericó iba a caer por el poder de Dios, sólo tenía que atar un cordón de grana en la ventana, que la distinguiera con facilidad del resto de las casas.
Rahab lo colocó, y reunió a toda su familia en su casa, mientras ella se mantenía atenta al ejército de Israel. Y cuando los muros de Jericó cayeron, ella se aseguró que el cordón seguía en su ventana, y ella y su familia sobrevivieron. En Egipto sólo tenían que pintar con sangre de un cordero los dinteles de las puertas para salvarse del ángel exterminador. ¿Pintar con sangre? ¿Colocar un cordón de grana? ¡Qué más dará! Pero Rahab creyó en Dios y en lo que los dos espías le dijeron. Por eso, en la Biblia aparece(Heb. 11:31): “Por la fe Rahab la ramera no pereció”.
En la Genealogía de Jesús registrada en Mt. 1:1-6 “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá… Judá engendró de Tamar, a Fares y a Zara,[…] Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut, a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David…”
Nuestra vida desastrosa Dios puede convertirla en música. El puede transformarlo todo, aunque pienses que nada de tu vida tiene solución. El cielo estará lleno de personas como Rahab que habrán sido rescatadas de lo peor de un mundo como el nuestro. Ojalá estés dispuesta/o a entregar tu vida a Dios, no importa lo que haya pasado hasta aquí. Lo importante es tu futuro a su lado, por la eternidad. Mientras tanto, tendremos que seguir trabajando con entusiasmo para buscar a muchas más personas, para que tengan la oportunidad de descubrir al Dios maravilloso que ha transformado nuestras vidas, hasta la eternidad.
Confía tu vida al Señor. Bienvenido a esta aventura apasionante con Jesús.
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