La Feria de Vanidad

Apocalipsis  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 11 views
Notes
Transcript

Introducción

En la novela de Juan Bunyan, el Progreso del Peregrino, el personaje principal Cristiano va caminando hacía la Ciudad Celestial.
Pero, para llegar a la Ciudad Celestial primero deben pasar por la Ciudad de Vanidad.
Juan Bunyan escribió este libro para ilustrar las diferentes circunstancias que enfrenta el cristiano en su vida - de principio a fin.
Bunyan dice que en la Ciudad Vanidad se celebra un Feria llamada la Feria de Vanidad. Describe la feria de esta manera:
Por eso en esta feria se encuentran toda clase de mercancías: casas, tierras, negocios, colocaciones, honores, ascensos, títulos, países, reinos, concupiscencias y placeres, y toda clase de delicias, como son rameras, esposas, maridos, hijos, amos, criados, vidas, sangre, cuerpos, almas, plata, oro, perlas, piedras preciosas y muchas cosas más.
Bunyan explica que para poder llegar a la Ciudad Celestial todo peregrino, como Cristiano, debe primero pasar por esta Ciudad.
Lamentablemente muchos de los peregrinos que van a la Ciudad Celestial no logran salir de la Feria Vanidad - quedan atrapados en esta ciudad y todos los placeres que ella ofrece; y por tanto, nunca llegan a la Ciudad Celestial.
Apocalipsis 18 habla de la caída de la gran ciudad de Babilonia.
¿Qué tiene que ver la gran ciudad de Babilonia con la Feria de Vanidad? Pareciera que son lo mismo.
En este capítulo Juan describe la caída de esta ciudad y la razón por la cual fue juzgada y destruída por Dios.
Y en medio de su destrucción vemos el llamado que Dios le hace a su pueblo - a salir y no tener nada que ver con Babilonia.

La destrucción de Babilonia

En Apocalipsis 17 vimos como Babilonia logró engañar al mundo entero y como ella fue destruída por los 10 reyes que forman parte del imperio del anticristo.
Pues ahora en Apocalipsis 18 vemos un poema que describe con detalle su destrucción.
El canto inicia en 18:2.
Apocalipsis 18:2 NVI
2 Gritó a gran voz: «¡Ha caído! ¡Ha caído la gran Babilonia! Se ha convertido en morada de demonios y en guarida de todo espíritu maligno, en nido de toda ave impura y de todo animal detestable.
Aquella gran ciudad que había cautivado la atención de todas las naciones ha quedado desolada. Ahora solo moran en ella los animales salvajes.
Todos la han abandonado - la gente disfrutó por un momento sus placeres pero ahora le han dado la espalda.
Apocalipsis 18:3 NVI
3 Porque todas las naciones han bebido el excitante vino de su adulterio; los reyes de la tierra cometieron adulterio con ella y los comerciantes de la tierra se enriquecieron a costa de lo que ella despilfarraba en sus lujos».
Ella creía ser indestructible y que nunca sería derribada.
Apocalipsis 18:7 NVI
7 En la medida en que ella se entregó a la vanagloria y al arrogante lujo denle tormento y aflicción; porque en su corazón se jacta: “Estoy sentada como reina; no soy viuda ni sufriré jamás”.
Es la misma actitud que tuvo Nabucodonosor, Lucifer, y Belsasar.
Es la actitud que vemos en muchos de los gobernantes de este mundo - pareciera que el orgullo, el despotismo, la arrogancia, el narcisismo es requisito para ser un gobernante.
Así que Dios la derribó para mostrar que no hay nadie más grande y fuerte que Dios. Su reino parecía impenetrable, pero solo el reino de Dios es permanente.
Apocalipsis 18:8 NVI
8 Por eso, en un solo día le sobrevendrán sus plagas: pestilencia, aflicción y hambre. Será consumida por el fuego, porque poderoso es el Señor Dios que la juzga».
Dios destruye a la gran Babilonia en un solo día. De repente llega su destrucción. Y los que fueron cautivados por ella reaccionan ante la perdida que han vivido.
Apocalipsis 18:11 NVI
11 Los comerciantes de la tierra llorarán y harán duelo por ella, porque ya no habrá quien compre sus mercaderías:
Notemos el llanto y duelo que hacen por ella.
Es un dolor intenso. Han sufrido una gran perdida.
Pareciera que han perdido a una madre, a uno que los ha sustentado, a un gran amor.
Pues ahora nos damos cuenta con lujo de detalle lo que realmente representa la gran Babilonia.
Apocalipsis 18:11–17 NVI
11 Los comerciantes de la tierra llorarán y harán duelo por ella, porque ya no habrá quien compre sus mercaderías: 12 artículos de oro, plata, piedras preciosas y perlas; tela de lino fino, color púrpura, telas de seda y color escarlata; toda clase de maderas aromáticas; los más variados objetos, hechos de marfil, de madera preciosa, de bronce, de hierro y de mármol; 13 cargamentos de canela y especias aromáticas; de incienso, mirra y perfumes; de vino y aceite; de harina refinada y trigo; de ganado vacuno y de ovejas; de caballos y carruajes; y hasta de seres humanos, vendidos como esclavos. 14 Y dirán: «Se ha apartado de ti el fruto que con toda el alma codiciabas. Has perdido todas tus cosas suntuosas y espléndidas, y nunca las recuperarás». 15 Los comerciantes que vendían estas mercaderías y se habían enriquecido a costa de ella se mantendrán a distancia, aterrorizados al ver semejante castigo. Llorarán y harán lamentación: 16 «¡Ay! ¡Ay de la gran ciudad, vestida de tela de lino fino, de color púrpura y escarlata, adornada con oro, piedras preciosas y perlas, 17 porque en una sola hora ha quedado destruida toda su riqueza!». Todos los capitanes de barco, los pasajeros, los marineros y todos los que viven del mar se detendrán a lo lejos.
Cuando Juan describe a la gran Babilonia, parece que es Juan Bunyan describiendo a la Feria de Vanidad.
Notan los artículos finos, lujos, tesoros, adornos, cosas finas, cosas que ofrecen placer, cosas llamativas, objetos que demuestran riqueza.
Los comerciantes, los capitanes de barco, los pasajeros, los marineros, todos lloran al ver la destrucción de la ciudad que tanto les daba.
Pareciera que estamos mirando a la sociedad moderna - una sociedad materialista, una sociedad que vive obsesionada con la tecnología, con la moda, con lo que ofrece placer temporal, con lo pasajero, con el lujo, con el demostrar lo mucho que tenemos, con el mostrar al mundo lo refinados y cultos que somos.
Es una sociedad que vive para el el aquí y el ahora.
Lo único que existe es lo material, esta vida, lo que podemos ver, tocar, oler, escuchar, etc.
Es una sociedad 100% carnal porque solo les interesa lo que pueda satisfacer los deseos de su cuerpo / carne.
El niño desarrolla una actitud egoísta y envidiosa de tal manera que solo quiere acumular juguetes y no comparte con nadie.
El joven /joven adulto se preocupa en su cuerpo, en ser atractivo para conseguir pareja, se preocupa por estar a la moda, se preocupa por pertenecer a un grupo social, se preocupa por cuantos “likes” o seguidores tienen en las redes sociales.
El adulto se preocupa por acumular más y más cosas, más y más lujos, más y más dinero.
El anciano se preocupa por viajar y darse gustos porque al fin y al cabo para esto ha trabajado.
El problema no es disfrutar las bendiciones de Dios y el fruto de nuestro trabajo.
El problema es vivir como si esto lo fuera todo.
El problema es vivir como si fuéramos eternos y que nunca tendremos que comparecer ante el juez de toda la tierra.
Con gran razón cuando será destruída la gran Babilonia - llorará amargamente la humanidad que ha puesto su esperanza en ella.
Llorarán porque perdieron lo único que le daba significado a su vida.
Llorarán porque al perder todas sus cosas - lo único que queda es un enorme vació / hueco en sus vidas.
Pero algún día llegará la destrucción de la vanidad de este mundo y será motivo de gozo para el pueblo de Dios.
Apocalipsis 18:20 NVI
20 »¡Alégrate, oh cielo, por lo que le ha sucedido! ¡Alégrense también ustedes, creyentes, apóstoles y profetas!, porque Dios, al juzgarla, les ha hecho justicia».

El llamado de salir de Babilonia

De pronto podemos llegar a pensar que el peligro de la gran Babilonia es solo para la gente que no cree en Jesús.
Creemos que solo los incrédulos son atraídos por la gran Babilonia.
Si esto creemos - entonces estamos muy equivocados.
De hecho, en este capítulo Juan presenta una advertencia / una alarma de peligro al pueblo de Dios.
Juan exhorta al pueblo de Dios.
Apocalipsis 18:4–5 NVI
4 Luego oí otra voz del cielo que decía: «Salgan de ella, pueblo mío, para que no sean cómplices de sus pecados ni los alcance ninguna de sus plagas; 5 pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo y de sus injusticias se ha acordado Dios.
Notemos que Dios le dice a su pueblo - salgan de Babilonia. Huyan de ella. No se dejen engañar por Babilonia. Salgan lo más rápido que puedan - no se dejen engañar porque ha llegado el día de su destrucción.
Es como si fuese Juan Bunyan gritando a Cristiano en su camino a la Ciudad Celestial.
Ten cuidado en la Ciudad de Vanidad.
No te dejes llevar por los placeres de la Feria de Vanidad.
No te entretengas con sus ofertas.
No te dejes cautivar por sus atracciones.
No te dejes esclavizar por las cosas de este mundo.
Huye por tu vida porque si te dejas cautivar serás destruido en el día del juicio de Dios.
El mundo ya vive bajo el hechizo de la gran Babilonia.
Son esclavos de sus deseos.
Son por naturaleza egoístas y materialistas.
Vive solo para el aquí y el ahora.
Pero, el pueblo de Dios vive en constante peligro de ser atraído por la gran Babilonia y todo lo que ella tiene que ofrecer.
Satanás hará todo lo posible para presentar toda clase de tentación ante nosotros para interrumpir nuestro camino hacía la Ciudad Celestial.
El anhelo más grande de Satanás es hacernos caer mediante los placeres de este mundo.
Esta estrategia de Satanás es un constante peligro que ha enfrentado el pueblo de Dios.
Lo hizo con Adan y Eva en el huerto del Edén presentando la tentación del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Lo hizo con Lot cuando Lot se separó de Abram para vivir en el valle del Jordán (porque era tierra de regadío) pero estaba cerca de Sodoma y Gomorra.
Lo hizo con Acán cuando tomó un manto fino de Sinar, plata, y oro - que estaba destinado para ser destruido.
Lo hizo con Simón el hechicero cuando quiso pagar dinero para que tuviera el poder de orar por la gente para que recibieran el Espíritu Santo.
Es por eso que en repetidas ocasiones encontramos exhortaciones como:
2 Timoteo 2:22 NVI
22 Huye de las malas pasiones de la juventud y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio.
Santiago 4:7 NVI
7 Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo y él huirá de ustedes.
Romanos 12:2 NVI
2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta.
Colosenses 3:1–2 NVI
1 Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. 2 Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra,
1 Juan 2:15 NVI
15 No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Hermanos, la exhortación que da Juan es seria - si no huimos de Babilonia seremos destruidos con ella.
Todos somos humanos y poseemos una naturaleza pecaminosa que fácilmente nos puede engañar y nos hará presos de los placeres de este mundo.
Y es aquí donde cada uno debemos hacer uno auto examen:
¿Por qué hago lo que hago?
¿Cuáles son mis intenciones?
¿Es vanidad, egoísmo, el deseo de ser visto por otros, el deseo de ser adulado, el deseo de presumir, el deseo de aparentar algo que no soy?
Somos humanos, y reconocemos que para salir de Babilonia y resistir sus encantos - necesitamos la ayuda sobrenatural del Espíritu Santo para llevarnos seguros hasta llegar a la Ciudad Celestial.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.