AGRADANDO A DIOS CON NUESTRA ADORACIÓN

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Que mi audiencia sea edificada en cómo podemos agradar a Dios con nuestra adoración.

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INTRODUCCIÓN

¿Qué harías para agradar a alguien a quien aprecias mucho?
Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuvieran. El joyero le presentó uno. La hermosa piedra solitaria brillaba como un diminuto sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó, luego pidió el precio y se disponía a pagarlo cuando... ¿Se va usted a casar pronto? - Le preguntó el joyero. ¡No! - respondió el muchacho - Ni siquiera tengo novia. La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador. Es para mi mamá - dijo el muchacho - Cuando yo iba a nacer estuvo sola; alguien le aconsejo que me matara antes de que naciera, así se evitaría problemas. Pero ella se negó y me dio el don de la vida. Y tuvo muchos problemas... ¡muchos! Fue padre y madre para mí, fue amiga y hermana, y fue mi maestra. Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que, si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. Quizás después entregue otro anillo de compromiso. Pero será el segundo. El joyero no dijo nada, solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento que se hacía nada más a los clientes importantes.
Una historia muy interesante que nos lleva a reflexionar en cómo agradar a nuestros seres queridos. Todos podemos hacer algo para agradar a quienes amamos.
Pero ¿Cómo podríamos agradar a Dios? Definitivamente, podemos resumir la respuesta a esta pregunta con una palabra: ¡Adoración!
La palabra adoración nos lleva a hacernos otra pregunta obligada: ¿Qué es adoración?
La adoración no es el tiempo de canciones en el culto dominical.
La adoración no es la sección de canciones suaves en las alabanzas que cantamos.
La adoración no es un estilo de música ni una parte en particular del servicio. El servicio o culto es adoración.
La adoración es todo lo que hacemos para agradar y servir a Dios. Cosas como las siguientes:
Cuando oramos a Dios.
Cuando estudiamos y ponemos en práctica la Palabra de Dios.
Cuando ayudamos a otros.
Cuando nos congregamos.
Cuando cantamos.
Cuando predicamos y aconsejamos a otros.
Cuando ofrendamos o ayudamos económicamente a otros.
Entre muchas cosas más.
A.W. Tozer define así la adoración: “La adoración consiste en experimentar en el corazón un sentimiento humillante, pero deleitable de admiración reverente y maravillado asombro, y expresarlo de alguna manera apropiada. La adoración es un asombro abrumador y un amor arrollador en la presencia de Dios.”[1]
¿Cómo es la adoración que agrada a Dios? El apóstol Pablo en el texto que hemos leído, nos ayudará a responder a esta pregunta.

LA ADORACIÓN QUE AGRADA A DIOS RESPONDE A LO QUE DIOS HA HECHO (misericordias de Dios”)

Romanos 12:1 NBLA
1 Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.
Antes de entrar en detalles en este punto, permítanme indicar algo de contexto para entender lo que tenemos en nuestro texto de estudio.
“La práctica de Pablo es exponer doctrina y después seguir con una exhortación a traducir la enseñanza expuesta en práctica.”[2]
“A lo largo de la epístola (caps. 1–11) el apóstol se ha ocupado hasta aquí de la culpa y depravación humana; ha explicado cuidadosamente el método evangélico de justificación por la fe, la obra de la santificación por el Espíritu Santo, la seguridad del creyente y el principio soberano de elección. En el resto de la carta (caps. 12–16) Pablo se ocupa de las diferentes obligaciones que Dios ha impuesto a aquellos a quienes ha salvado.”[3]
La base de la apelación del apóstol Pablo son “las misericordias de Dios”.
¿Qué es lo que Dios ha hecho (cómo ha expresado su misericordia) que debiera inspirar adoración en todos nosotros?
Ya Pablo en esta carta a los Romanos ha venido exponiendo cómo la misericordia de Dios ha sido manifestada en la vida del creyente que “ha muerto al pecado y no puede seguir viviendo en él (6:1); anda en novedad de vida (6:4); ha sido libertado del pecado para convertirse en siervo de la justicia (6:18). La presencia del Espíritu asegura que el creyente no vivirá según la carne, sino según el Espíritu (8:1–11) y hará morir las prácticas de la carne por medio del Espíritu (8:13).”[4]
Pero para responder a nuestra pregunta sobre lo que Dios ha hecho que debiera inspirarnos a responder en adoración, dirijámonos a Efesios 2:1-10 (LEER) y encontremos en esta porción las razones.
Según este texto, ¿Cuál era nuestra condición?
Muertos en delitos y pecados (v.1)
Seguíamos la corriente de este mundo (v.2)
Hijos de desobediencia (v.2)
Vivíamos en los deseos, voluntad y pensamientos de la carne (v.3)
Éramos por naturaleza hijos de ira (v.3)
¿Qué hizo Dios ante esta condición?
Manifestó su misericordia por su amor (v.4)
Nos dio vida con Cristo (v.5)
Nos resucitó junto con Cristo (v.6)
Nos sentó en lugares celestiales con Cristo (v.6)
Nos presenta como ejemplos de la obra de su gracia (v.7)
“Mientras más alta nuestra teología (nuestra doctrina de Dios), más alta será nuestra doxología (nuestra adoración de Dios).” Autor: Steven Lawson[5]
El conocimiento del evangelio de Cristo es la principal razón que inspira la adoración que agrada a Dios. El evangelio, visto con los lentes de nuestro texto en Romanos 12:1, son las misericordias de Dios en acción a nuestro favor.
Amado amigo, si aún no experimentas las misericordias de Dios que el evangelio presenta, donde tus pecados son perdonados y pasas de muerte a vida, hoy es un bien momento para hacerlo. Ven en arrepentimiento y fe ante Jesús.

LA ADORACIÓN QUE AGRADA A DIOS RESPONDE A LA INSTRUCCIÓN DE LA PALABRA (“les ruego”)

Romanos 12:1 NBLA
1 Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.
En las Escrituras encontramos una invitación a que adoremos al Señor.
Salmo 96:8–9 NBLA
8 Den al Señor la gloria debida a Su nombre; Traigan ofrenda y entren en Sus atrios. 9 Adoren al Señor en vestiduras santas; Tiemblen ante Su presencia, toda la tierra.
Deuteronomio 6:13 NBLA
13 »Temerás sólo al Señor tu Dios; y a El adorarás y jurarás por Su nombre.
Pero Pablo ruega o implora a sus oyentes a responder a las misericordias de Dios con adoración o un culto a Dios.
En este sentido, John Stott nos dice: “Puesto que el culto es siempre una respuesta a la verdad de Dios que percibimos, es fundamentalmente la Palabra de Dios lo que evoca la adoración… Porque en las Escrituras es donde aprendemos a quien adorar y como orar según la voluntad de Dios”.[6]
Si bien es necesario que respondamos en adoración por las misericordias de Dios expresadas para con nosotros, esta respuesta no se debe ofrecer de las formas en que nosotros suponemos, sino como Dios ha determinado que se haga.
Jesús nos da algunas instrucciones transcendentales sobre la adoración en Juan 4:21-24 (LEER)
Juan 4:21–24 NBLA
21 Jesús le dijo*: «Mujer, cree lo que te digo: la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. 22 »Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23 »Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren. 24 »Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad».
Primero, Jesús enseña que la adoración ya no se limitará a un solo lugar, “en Jerusalén”, sino que todos los hijos de Dios donde se encuentren pueden adorarlo (v. 21).
Alguno me preguntaría: pastor, “¿Entonces no tenemos que venir a la iglesia los domingos para adorar a Dios?”
La respuesta a esta pregunta es “si” y “no”, porque ciertamente para adorar a Dios no necesariamente se realiza desde un templo en particular, pero Dios ha instruido a que como comunidad de fe adoremos juntos en la iglesia.
Segundo, Dios es el único que debe ser adorado porque de él viene la salvación por medio de los judíos (v. 22).
Tercero, la adoración debe estar regida por la Palabra revelada por Dios, escrita por los santos hombres de Dios y por el Espíritu Santo quien guía a cada cristiano a adorar a Dios con corazón limpio, reverente y humillado y de manera creativa, dinámica, alegre, ordenada, agradable, y consiente que es para exaltar, honrar, y glorificar el nombre de Dios “… en verdad” (v. 23-24).
Cuarto, la adoración que Jesús espera de cada cristiano debe ser integral: alma, mente, cuerpo, emociones, convicciones, corazón y conducta, en espíritu y en verdad.
Cuando adoramos en espíritu y verdad lo hacemos de forma activa y conforme a la verdad.
Cuando adoramos en espíritu y verdad lo hacemos en una conexión con el Espíritu Santo.
Cuando adoramos en espíritu y verdad lo hacemos apasionadamente.

LA ADORACIÓN QUE AGRADA A DIOS ES UNA ENTREGA TOTAL

Romanos 12:1 NBLA
1 Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.
Ya el apóstol Pablo ha hecho referencia al cuerpo con una invitación a presentarlo a Dios:
Romanos 6:13 NBLA
13 ni presenten los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Romanos 6:19 NBLA
19 Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de su carne. Porque de la manera que ustedes presentaron sus miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presenten sus miembros como esclavos a la justicia, para santificación.
Ahora Pablo invita a una adoración en la que todo nuestro cuerpo o ser esté involucrado, por eso los tres estados de esta presentación de nuestro cuerpo son:
Sacrificio vivo
Santo
Aceptable o agradable
Romanos A. Cual ha de ser la actitud del creyente justificado para con Dios (12:1, 2)

Pablo dice que estos sacrificios deben tener las siguientes características: deben ser “vivos”, es decir, deben proceder de la nueva vida que hay dentro del creyente; “santos”, producto de la influencia santificadora del Espíritu Santo; y, por consiguiente, “agradables” a Dios, no sólo aceptados por Dios sino muy gratos a Aquel a quien los creyentes se dedican.

En la antigua Grecia, los atletas se dedicaban completamente a su entrenamiento. Se despojaban de todo, incluso de su tiempo libre, para competir en los Juegos Olímpicos. Cuando Pablo escribió que debemos presentar nuestros cuerpos como un sacrificio vivo, tenía en mente esa entrega total. Al igual que los atletas, nosotros también estamos llamados a sacrificar cosas para alcanzar el premio mayor de la vida en Cristo.
Ofrecer nuestros cuerpos en sacrificio para agradar a Dios ha de ser una ofrenda que llene el estándar que Dios desea.
Me esforzaré en agradar a Dios preparándome temprano para llegar a tiempo al servicio y participar activamente de él de principio a fin.
Me esforzaré en agradar a Dios siendo un creyente comprometido en orar reverentemente en el servicio, cantar activamente junto con los hermanos y escuchar expectante lo que Dios tiene que decirnos durante el servicio de adoración dominical.
Me esforzaré en agradar a Dios en ser una persona piadosa cada día, teniendo mi tiempo devocional diario y estudio de la Palabra de Dios regularmente.
Ofrecer nuestros cuerpos en sacrificio vivo para agradar a Dios implica que nuestras vidas en Cristo han de ser un acto diario y continuo de adoración en todas las esferas en que vivimos.
En el trabajo, adoraré a Dios esforzándome en ser un empleado que cumpla con todo lo esperado, siendo una persona comprometida con lo que hago porque esto es un acto de adoración a Dios.
En mis estudios, adoraré a Dios poniendo todo mi esfuerzo en ser un estudiante enfocado y comprometido con los estudios.
En mi familia, adoraré a Dios siendo un miembro que cumple con su rol y que ama expresándolo en acciones y servicio por los demás miembros del hogar.
Ofrecer nuestros cuerpos en sacrificio santo implica que la santidad ha de ser la característica esencial de nuestro diario vivir.
Adorar a Dios siendo un sacrificio santo es abstenerse de las tentaciones que seducen a pecar contra Dios.
Adorar a Dios siendo un sacrificio santo es evitar exponerse a contenido sexual cuando se use los dispositivos electrónicos.
Adorar a Dios siendo un sacrificio santo es cuidar mis palabras y tonos de voz, además de mis intenciones.
Adorar a Dios siendo un sacrificio santo es venir a la iglesia y participar activamente de todo el servicio, aun cuando no tenga el ánimo de hacerlo.
Adorar a Dios siendo un sacrificio santo es que durante la semana nos esforzaremos por agradar a Dios y el domingo nos presentaremos juntos con los demás hermanos y adoraremos juntos.

CONCLUSIÓN

Amado amigo que hoy visitas esta congregación y aquellos que podría encontrarse apartados del Señor, Dios espera una adoración que ustedes no podrán dar ni disfrutar si primero no reconocen su condición de pecado y se arrepienten. Aunque reconozcas a Dios en tus caminos, eso no significa que te encuentras en una relación correcta con él. Necesitas a Cristo. Necesitas entregar tu vida a Jesús y poner tu fe en Él para salvación y perdón de tus pecados. Así podrás experimentar la vida nueva que es ofrecida a los que creen en Él. Te invito a que oren y pidas perdón por tus pecados, arrepintiéndote y rindiéndote por completo a Él; solo así podrás agradar a Dios, siendo tu mismo un sacrificio para Él.
Amandos hermanos, pensemos en como las misericordias de Dios han sido manifestadas en nuestras vidas y adoremos en agradecimiento a Dios. Pensemos en su Palabra y veamos los ejemplos de hombres y mujeres que agradaron a Dios e imitémoslo en nuestra adoración. Pensemos que la ofrenda que Dios espera es nuestra propia vida y entreguémonos en sacrificio vivo y santo diariamente a Dios tanto en el templo como en nuestro diario caminar. Pensemos en que solo los hijos tienen el privilegio de poder adorar y agradar a Dios por lo que debemos de pensar seriamente si ya tengo esta adopción que solo a través de Cristo podemos obtener.
[1] Jeffery, Peter. 2007. Tu nuevo camino. Traducido por David Rivero Hernández y Luis Cano Gutiérrez. Segunda edición. Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.
[2] Cevallos, Juan Carlos. 2006. Comentario Bíblico Mundo Hispano tomo 19: Romanos. El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.
[3]Steele, David N., y Curtis C. Thomas. 2012. Romanos: Un Bosquejo Explicativo. Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.
[4] Cevallos, Juan Carlos. 2006. Comentario Bíblico Mundo Hispano tomo 19: Romanos. El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.
[5] https://frasescristianas.org/?s=steven+lawson
[6] John Stott, Cómo comprender la Biblia, trad. al español (Buenos Aires: Certeza Unida, 2005), 227.
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