Contraste entre el monte Sinaí y el monte Sión
Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 19 viewsEste sermón a los Hebreos sigue insistiendo sobre su aparente confusión sobre los pactos, si han de seguir en el pacto de Moisés o van a confiar en el nuevo pacto de Cristo Jesús.
Notes
Transcript
Lectura Inicial
Lectura Inicial
[Salmo 150]
1 ¡Aleluya! Alaben a Dios en Su santuario; Alábenlo en Su majestuoso firmamento.
2 Alaben a Dios por Sus hechos poderosos; Alábenlo según la excelencia de Su grandeza.
3 Alaben a Dios con sonido de trompeta; Alábenlo con arpa y lira.
4 Alaben a Dios con pandero y danza; Alábenlo con instrumentos de cuerda y flauta.
5 Alaben a Dios con címbalos sonoros; Alábenlo con címbalos resonantes.
6 Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya!
Lectura Bíblica
Lectura Bíblica
5 No que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios,
6 el cual también nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu. Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.
7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por causa de la gloria de su rostro, la cual se desvanecía,
8 ¿cómo no será aún con más gloria el ministerio del Espíritu?
9 Porque si el ministerio de condenación tiene gloria, mucho más abunda en gloria el ministerio de justicia.
10 Pues en verdad, lo que tenía gloria, en este caso no tiene gloria por razón de la gloria que lo sobrepasa.
11 Porque si lo que se desvanece fue con gloria, mucho más es con gloria lo que permanece.
Contraste entre el monte Sinaí y el monte Sión
Contraste entre el monte Sinaí y el monte Sión
Hebreos 12.18-24
Hebreos 12.18-24
18 Porque ustedes no se han acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino,
19 ni a sonido de trompeta, ni a ruido de palabras tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara más.
20 Porque ellos no podían soportar el mandato: «Si aun una bestia toca el monte, será apedreada».
21 Tan terrible era el espectáculo, que Moisés dijo: «Estoy aterrado y temblando».
22 Ustedes, en cambio, se han acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles,
23 a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos,
24 y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.
(1) Introducción
(1) Introducción
Imaginemos estar formados en la “unifila” y al final de ella, hay 2 opciones:
salvación “Por Obras”
Salvación “Por gracia”
Y debes decidir y encaminarte hacia una puerta que conduce a un camino.
Agradecemos que en la fila, antes de llegar a la decisión final, hay personas que nos asesoran sobre la ruta a seguir después de la fila:
“Señor, Señora, elijan el camino de la derecha, el de la gracia, eviten ir al camino de las obras, pues ahí nadie logra llegar a la Vida Eterna.
Esta explicación nos la da el autor de Hebreos aquí, pero también la hermos escuchado en sermones, en boca de evangelistas en la calle, en las casas, en trípticos y folletos que nos llaman a dejar el monte Sinaí y venir al monte Sión, nuestro Salvador Jesucristo.
(2) Implicación
Este sermón a los Hebreos sigue insistiendo sobre su aparente confusión sobre los pactos, si han de seguir en el pacto de Moisés o van a confiar en el nuevo pacto de Cristo Jesús.
El autor de Hebreos ha menciona a manera de exhortación 5 Advertencias:
1)- El peligro del descuido (no dejarse llevar) He 2:1-4
2) El peligro de la incredulidad (no dudar) He 3:7-4:7
3) El peligro de caer (no degenerarse) He 5:11-6:20)
4) El peligro del pecado voluntario (no despreciar) He 10.26-39
5) El peligro de errar (no devaluar) He 12.12-17
...y veremos la próxima semana la última:
6) El peligro de la indiferencia (no renunciar) He 12.25-29
(3) Explicación / Bosquejo
Contraste entre el monte Sinaí y el monte Sión
I. No se acercaron al monte Sinaí (He 12.18-21)
A. El espectáculo era terrible
B. No lo podían soportar
C. El mediador era Moisés
II. Sí se acercaron al monte Sión (He 12.22-24)
A. Es una ciudad “de paz” eterna
B. Junto a la congregación completa de ángeles y los redimidos.
C. El mediador es Cristo
I. No se acercaron al monte Sinaí
I. No se acercaron al monte Sinaí
18 Porque ustedes no se han acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino,
19 ni a sonido de trompeta, ni a ruido de palabras tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara más.
20 Porque ellos no podían soportar el mandato: «Si aun una bestia toca el monte, será apedreada».
21 Tan terrible era el espectáculo, que Moisés dijo: «Estoy aterrado y temblando».
Ahora, estamos entre estas 2 advertencias.
Como vimos la semana pasada esa exhortación a buscar la santidad y cuidarnos de vivir profanamente tomando el mal ejemplo de Esaú.
Lo que vemos a continuación es más una explicación que una exhortación.
Es una ayuda en el camino para no salirnos de él, para no desviarnos, para estar en el lugar correcto con la meta correcta.
Nos cuenta el autor de hebreos acerca de lo que era el Antiguo Pacto:
A. El espectáculo era terrible
A. El espectáculo era terrible
En un sentido esta palabra significa algo “aterrador” algo que produce miedo, y por otro lado algo que es “formidable o impresionante”
El hecho de que Dios mismo dijera lo sigueinte, debió haberlos aterrado:
11 »Que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día el Señor descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
16 Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un sonido tan fuerte de trompeta, que hizo temblar a todo el pueblo que estaba en el campamento.
17 Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte.
18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía con violencia.
19 El sonido de la trompeta aumentaba más y más. Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno.
20 El Señor descendió a la cumbre del monte Sinaí. Entonces el Señor llamó a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.
21 Y el Señor dijo a Moisés: «Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los límites para ver al Señor y perezcan muchos de ellos.
De igual manera Moisés lo recuerda en:
11 »Ustedes se acercaron, pues, y permanecieron al pie del monte, y el monte ardía en fuego hasta el mismo cielo: oscuridad, nube y densas tinieblas.
12 »Entonces el Señor les habló de en medio del fuego; oyeron su voz, solo la voz, pero no vieron figura alguna.
13 »Y Él les declaró Su pacto, el cual les mandó poner por obra: esto es, los Diez Mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.
Dios le dió los 10 mandamientos a Moisés y se los da por escrito en piedra.
18 Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte que humeaba. Cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia.
¿Quién quiere acercarse a Dios?
¿Quién quiere ver y escuchar a Dios?
La Santidad de Dios produce en nosotros un temor, un terror reverente, pues somos pecadores y ¿quién se puede acercar a Dios y salir intacto?
¡No me digas que conoces a Dios si vives igual que antes!
¡No me digas que conoces a Dios si no le temes, si no sientes ese terror de un juicio justo que está sobre ti, esperando la hora de tu muerte para ser juzgado!
El temor y temblor estuvo en el pueblo de Israel, pero aun así, no cambiaron, no siguieron al Señor,
“...bien pronto se apartaron del camino que les mandó...” (Ex 32.8)
8 »Bien pronto se han desviado del camino que Yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundición y lo han adorado...
El pueblo no quería estar con Dios, y dijeron:
B. No lo podían soportar
B. No lo podían soportar
Los israelitas rogaron a Moisés que Dios ya no les hablara, que ya no hubiera truenos, fuego y humo, pues no lo soportaron.
El autor de hebreos menciona que no soportaron el mandamiento de “no acercarse al monte,” uno que implicaba obediencia extendida, porque menciona que nadie debía tocar el monte, ni siquiera algún animal que se pierda y llegue allí (sin intención, totalmente inconscientes de pecado) Tal persona o animal que transgrediera este mandamiento debía ser apedreado.
El énfasis aquí es la Santidad de Dios, una santidad que causa temor y temblor.
Una santidad que aterra, porque en cualquier momento nos podemos desviar, o alguna circunstancia nos puede llevar a desviarnos y merecer la muerte.
Esta montaña se convirtió en símbolo del terror por quebrantar los mandamientos de Dios.
El monte Sinaí que debió ser recordado como el monte donde el pueblo vió a Dios, se convierte en la montaña que causa terror, porque la culpa del pecado esclaviza, ata los corazones y las conciencias cargados de culpa a una prisión sin salida.
Pero, ¿qué dijo Moisés al respecto?
C. El mediador era Moisés
C. El mediador era Moisés
Moisés también estaba “aterrado y temblando”
Él era el mediador de este pacto.
Él se veía confiado en un primer momento, pero también sucumbió ante el monte de la esclavitud.
19 »Porque temí la ira y el furor con que el Señor estaba enojado contra ustedes para destruirlos, pero el Señor me escuchó también esta vez.
Este monte engendra hijos en la esclavitud del pecado
24 Esto contiene una alegoría, pues estas mujeres son dos pactos. Uno procede del monte Sinaí que engendra hijos para ser esclavos; este es Agar.
25 Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, porque ella está en esclavitud con sus hijos.
(4) Redención
La Ley nos lleva a Cristo.
La Ley nos condena y nos atrapa, no porque sea mala, sino porque es santa y justa.
Y eso es lo mejor que no spuede pasar...
Por que esta maldición que provoca la Ley en nosotros, esa culpa enorme que nos aplasta por nuestros pecados y ese terror de ser condenados por un Dios perfectamente Santo, nos convence de venir a Cristo.
Ese Cristo maravilloso que dió Su vida para rescatarme.
El mismo Hijo de Dios quien se puso entre Dios y yo como Mediador de este Mejor Pacto.
Por lo tanto, este es un recordatorio en el camino para los creyentes y los que han escuchado el Evangelio, para que lleguen a la meta, al monte correcto:
II. Sí se acercaron al monte Sión
II. Sí se acercaron al monte Sión
22 Ustedes, en cambio, se han acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles,
23 a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos,
24 y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.
El monte Sión, es una referencia a la morada de Dios. Es el monte más alto de la ciudad de Jerusalén, conquistada por David, quien derrotó a los “Jebuseos” Desde allí se le llamó “la ciudad de David” o el “monte santo de Dios”
A. Es una ciudad “de paz” eterna
A. Es una ciudad “de paz” eterna
Jerusalén es la ciudad cede del Rey de Israel, la capital del Reino. Sión es el monte donde está asentado el templo.
Simbolizan el refugio para los israelitas, su lugar de salvación y centro de adoración al Señor.
La Jerusalén celestial, por ende se refiere al cielo mismo.
Si consideramos lo afortunado que fue Moisés por estar 40 días y 40 noches en el monte Sinaí en la presencia de Dios. ¡Cuánto más afortunados seremos los habitantes de la Jerusalén celestial por toda la eternidad, sin temor, sin dolor, sin pecado!
Este Nuevo Pacto es un Pacto de Paz, una Nueva Alianza donde ya no hay condenación, donde ya no hay esclavitud, donde el Señor Jesucristo ha ganado nuestra paz con Dios y nos la deja para que vivamos en este mundo confiando en Él a pesar de las aflicciones y el miedo. (Juan 14:27)
B. Junto a la congregación completa de ángeles y los redimidos.
B. Junto a la congregación completa de ángeles y los redimidos.
Esta ciudad está habitada por seres celestiales que sirvel y adoran al Señor siempre.
Ángeles es un término general para designar a los seres celestiales que viven en la ciudad de Dios, pero también se encuentran los querubines, quienes están representados en el tabernaculo, protegiendo la santidad del arca del pacto de Dios.
También se ha mencionado que existen algunos rangos de seres celestiales, pero no tenemos más referencia que la que Pablo nos da cuando se refiere a los seres celestiales que han caído, en Ef 6.12
12 Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.
16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él.
Además de una multitud de ángeles (y seres celestiales) que claramente viven alabando y celebrando a Dios, se añade una asamblea general de los primogénitos y los espíritus ya perfeccionados, es decir, a aqueloos por quien el Señor Jesús murió y selló con el Espíritu Santo para que sus nombres aparezcan en el libro de la Vida del Cordero y puedan ingresar como “siervos buenos y fieles al gozo de su Señor” y así vivir por la eternidad delante del Señor.
Ellos han llegado a una ciudad permanente, que no se acabará, que no hay temor por nada, pues Dios gobierna y sostiene todo y está presente todo el tiempo.
C. El mediador es Cristo
C. El mediador es Cristo
Y también se menciona a Cristo, en contraste con el anterior mediador del Antiguo Pacto; Moisés, quein fue pecador, quien dudó, quien estuvo limitado por muchas fallas.
Cristo es entonces, un Mejor Mediador de un Mejor Pacto, pues presenta Su propia sangre, que da mejor testimonio que la de Abel (siendo que este sacrificio fue bien hecho y con fe genuina) lo que es mejor es el sacrificio y la sangre, pues es de Cristo mismo.
Conclusión
Conclusión
En esta comparación nos encontramos nosotros también si vivimos haciendo “tablas de contabilidad de nuestro pecado” todo el tiempo, inútilmente delante de Dios.
Pues así solo tuviéramos 1 solo pecado, este nos condenaría, nos ataría firmemente al fuego del infierno por toda la eternidad.
¿No te das cuenta?
Deja ya ese monte de la esclavitud y la condenación y corre libre hacia Cristo, quien te hace libre y te concede la vida eterna.
