Solo hay que confiar

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Tema: Solo tengo que confiar

Introducción

Bienvenida a Visitantes
Abrigando al Prójimo: 126
Recap:
Elías vs los profetas de Baal
Muchas veces actuamos como los profetas de Baal:
Creemos que si le damos a Dios, Él nos va a dar.
Creemos que si estamos heridos, ensangrentados, gritando, que tenemos el derecho que Dios nos responda.
Cuando Dios no responda nos sentimos culpables:
No oré lo suficiente
No ayune lo suficiente
No leí su palabra lo suficiente
Nosotros no tenemos derecho que Dios haga algo porque ya Él lo hizo todo.
Nosotros necesitamos alinearnos a Su propósito.
Es por eso que muchos se culpan o culpan a alguien más cuando el culto estuvo “mongo”.
Dios habita en medio de la alabanza, pero si no hay una manifestación de su Espíritu en nosotros, ¿significa que Dios no habitó ese día en nuestra alabanza?
Dios se manifiesta cuando Él le da la gana. Porque si Dios se manifiesta cuando yo le alabo entonces, ¿Él está obligado a manifestarse cuando yo me esfuerzo?
¿Qué les quiero decir? Que nuestro trabajo es darnos por completo a Él se manifieste o no.

1 Reyes 18:31

Elías tomó doce piedras conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra del Señor, diciendo: «Israel será tu nombre».

Elías pudo saber porque estaba escrito.
Queremos conocer a Dios pero todavía la letra de una canción es leída más que la Palabra de Dios.
Necesitamos volver a Su Palabra.
Las 12 piedras representan que Dios no se ocupa de unos sí y de otros no, sino Dios se ocupa de todos.
Dios no se ha olvidado de ti.
Se fiel a Él
Creele a Él
Vive para Él.
Si te sientes como la piedra olvidada, vuelve a Su Palabra para que sepas que:
Él no deja un justo desamparado ni su cimiente que mendigue pan.
Nos dejó saber que en este mundo tendremos aflicción pero Él venció al mundo y prometió estar con nosotros hasta el fin.

1 Reyes 18:32-35

32 Con las piedras edificó un altar en el nombre del Señor, e hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas (14.6 litros) de semilla.

33 Dispuso después la leña, cortó el novillo en pedazos y lo colocó sobre la leña.

34 Y dijo: «Llenen cuatro cántaros de agua y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña». Después dijo: «Háganlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez». Y añadió: «Háganlo por tercera vez»; y lo hicieron por tercera vez.

35 El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja de agua.

Se supone que se encienda, pero le están echando agua. Clase loquera.
Y así mismo, algunos de ustedes están en su primera “ensopaera” de agua.
Algunos están en su segunda “ensopaera’ o la tercera.
Le pides a Dios avivamiento (fuego), pero lo que experimentas es ahogo (agua).
¿Y si el agua no tiene la intensión de ahogarte?
¿Qué tal si el agua está para derribar tu lógica, tu explicación de todo?
Queremos un testimonio que podamos manejar, pero Dios te quiere darte uno que puedas testificar de Él.
Estamos orando por el fuego intentando evitar mojarnos.
Queremos que Dios se mueva en medio de los medicamentos y en medio de los doctores pero no le creemos que se mueva cuando no haya nada sino agua que te esté ahogando.
“Dios, no me hace sentido el por qué tuve que pasar por esto.”
No te hará sentido porque aun estás intentando explicarlo.
El agua sigue derramándose hasta que sueltes tu necesidad de controlar tu historia.
Decimos que confiamos en Dios, pero estamos buscando fósforos por si Dios no me responde con fuego.
El agua seguirá derramándose hasta que botes los fósforos.
El agua destruye las oportunidades para que tú puedas resolver, y cuando Él responda, la gloria será de Él y no porque tú oraste.
¿Sabes por qué no le hechas agua a tu altar? Tienes miedo que Dios no lo pueda hacer.
Crees que no te podrás levantar mejor que antes.
Dices que ya nada nunca podrá ser igual.
¡Dios puede hacerlo!

1 Reyes 18:36-38

36 Y a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde, el profeta Elías se acercó y dijo: «Oh Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que Tú eres Dios en Israel, que yo soy Tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra Tuya.

37 Respóndeme, oh Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que Tú, oh Señor, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones».

38 Entonces cayó el fuego del Señor, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja.

Cuando ores, ora sin manipulaciones.
Cuando ores, ora en confianza.
Cuando ores, ora sin creerte que sabes orar.
Cuando ores, ora humillado.
“Cuando ores”, significa que estás orando y hay que orar.
La oración no es una palanca para soltar la respuesta de Dios.
La oración es un alineamiento a la obediencia a Dios.
Si tu oración es más larga que tu obediencia, no estás orando, estás gritando al viento.
A Dios se le honra con corazones humillados y sometidos a Él.
Elías no le pregunta a Dios si puede secar el agua sino que él asume que el agua es parte de Su plan perfecto.
Cuando tu oración está alineada con obediencia, oras por fuego hasta con la leña ensopada de agua.
Nuestro trabajo es creer y obedecer a Dios.
Dios se encargará del resto.
Dejemos de orar para que Dios cambie la circunstancia y las condiciones y deja que Él lo consuma.

1 Reyes 18:39

Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: «El Señor, Él es Dios; el Señor, Él es Dios».

El fuego fue la señal, pero sus corazones vuelto a Él era el objetivo.
Cuando Dios hace algo, nosotros debemos ser recíprocos de eso.
Oramos por un alivio cuando Dios quiere hacer el milagro
El milagro no es el objetivo, sino es tu corazón.
La pregunta es, si Dios no cambia las condiciones, ¿todavía confiarías en el carácter de Dios?
El fuego consumió el sacrificio, la madera, las piedras y el agua.
Cuando el cielo dice, ahora, tu obstáculo se convierte en un testimonio.
Nada detiene lo que el cielo va a derramar sobre ti.
No será por tu oración, ni por tu clamor, sino por tu obediencia alineada a Su Palabra.
Será porque Él así lo dijo, y lo que Dios dice, nadie podrá detenerlo.
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