Líderes en la tormenta
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· 3 viewsLa actitud de Pablo frente a la tormenta es un ejemplo para el cristiano.
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Líderes en la tormenta
Líderes en la tormenta
Hechos 27:20–25
“20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. 21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. 25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.”
Introducción
Introducción
Pablo fue apresado por predicar el evangelio, los judíos querían que lo mataran como lo habían hecho con Jesús, pero con Pablo era diferente porque tenía la ciudadanía romana y no podía ser condenado sin juicio.
Estuvo encarcelado en Cesarea dos años antes de ser enviado a Roma para ser juzgado por Cesar (Hch. 21-28)
Durante este periodo se enfrentó a sus acusadores y en cada una de ellas aprovechó para testificar de Cristo por sobre su inocencia.
Pablo se mantenía tranquilo porque estaba dentro del propósito de Dios: Hechos 23:11 “A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.”
Somos llamados siervos de Dios, por lo tanto, nuestra vida está dentro del propósito de Dios, y Él tiene el control.
La tormenta
La tormenta
Cuando fue enviado a Roma, el barco naufragó.
Poco tiempo después de partir, un fuerte viento huracanado golpea la nave. (Euroclidón)
Al principio los marineros luchaban por mantener el curso.
Pero llegó el momento que se resignaron a morir, los ánimos comenzaron a desfallecer y dejaron de esforzarse.
Hechos 27:20 “Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.”
Es aquí donde se necesita un liderazgo fuerte.
En la vida nos encontraremos con tormentas emocionales, familiares, económicas, espirituales, etc. Que hacemos, nos rendimos o luchamos.
Enfrentémoslos con buen ánimo porque victoria esta en Cristo.
Tu vida está en el propósito de Dios.
La actitud de Pablo
La actitud de Pablo
Pablo confiaba en Dios y tenía la experiencia de que en otras ocasiones lo había librado del peligro,
2 Corintios 11:25 “Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;”
Pablo mantuvo el buen ánimo… no dejó de orar y confiar en Dios.
En los momentos difíciles de nuestra vida, la peor decisión es alejarse de Dios.
A Pablo no le angustiaba la muerte: Romanos 14:8 “Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.”
Pero mantenía su relación con Dios, confiando en Su propósito: Hechos 27:23-24 “Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.”
Pablo nunca se vio como un prisionero, siempre se vio como un siervo de Dios.
Confiando en la Palabra de Dios, Pablo tomó el liderazgo en el barco, no le importaba si había un capitán y un comandante romano. Animó a sus compañeros y les declaró la Palabra de Dios.
A esto se refiere la Palabra cuando dice: Deuteronomio 28:13 “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,”
Posiblemente en el barco se escuchaban voces desalentadoras, de desanimo y queja, pero ninguna de esas palabras afectó a Pablo.
Debemos tomar la posición de liderazgo sobre las personas que nos rodean, cuando la crisis golpee, seremos nosotros los que declaremos que hay esperanza en Cristo.
La Palabra declarada
La Palabra declarada
Hechos 27:24 “diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.”
Pablo declaró una Palabra profética a los tripulantes con dos mensajes:
Primero asegura que Pablo se presentará ante César, declarando que se salvará del naufragio.
Segundo asegura que ninguno de los navegantes morirá.
El cumplimiento de la Palabra profética no depende de la credulidad de las personas, sino en la soberanía, el poder y la autoridad de Dios.
Como en este caso, Pablo declaró que todos se salvarían y al final así fue cumplida la Palabra. Hechos 27:44 “y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.”
Todos se salvaron, la profecía se cumplió.
Conclusión
Conclusión
La Biblia nos exhorta a cambiar nuestra manera de pensar: Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
En las circunstancias difíciles debemos ser diferentes a las personas del mundo, debemos mantener buen actitud y confianza en Dios, no poniendo la mirada en las circunstancia, sino en Dios, quien tiene el control de nuestras vidas. Y no importa lo que suceda, todo resultará bien para nosotros. Romanos 8.28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”
Este naufragio que sufrió Pablo sirvió para testificar el evangelio a los tripulantes, y también a los habitantes de la isla de Malta, donde muchos entregaron su corazón a Cristo.
Es una buena oportunidad para que medites en la misericordia de Dios, y si estás atravesando una situación difícil, no pongas tu mirada en las cosas terrenales, ponlas en Cristo.
Salmos 121.1-2 “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.”
