ABC DIOS II

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Conocer a Dios, primero es amarlo por más que querer respuestas a mis preguntas

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A. El Inicio de Todo

El propósito de la serie es ayudar a tomar una decisión a quienes tienen dudas o argumentos para no ser cristianos, todas esas dudas y obstáculos son válidos, aunque todos hemos tomado decisiones importantes sin tener respuestas a las dudas, eso sucede cuando el tema se vuelve personal: el matrimonio, los hijos.
Mientras Dios no se vuelva personal, podrás tener respuesta a tus preguntas, pero eso no hará que quieras ser cristiano, o tener una relación con Dios a través de Jesucristo, tendrás información, pero no una relación.
Quizá una objeción para ser cristiano es que conoces cristianos que dan miedo, o porque Dios no respondió cuando lo necesitaste, pero al igual que pasa con el matrimonio, deja de ser un concepto cuando se vuelva personal, cuan le conoces. Dios desea que la relación con ÉL sea personal.
Hay conceptos abstractos como el matrimonio o los hijos. Y cosas de Dios, “mero” el día de hoy, Almita y yo estamos cumpliendo 29 años de casados, y sabes, yo no quiero que ella esté comprometida con el matrimonio ¡sino conmigo! Y lo mismo ella, porque el matrimonio no es fácil, seguimos en la etapa de adaptación. Por 50 años más juntos.
O cuando escuchas a solteros decir: yo no quiero tener hijos, lo hablan como concepto, categoría. La semana pasada hablamos de esto. Veamos a quienes argumentan que es mejor tener sólo 2 hijos. Con 3 hijos el gasto se multiplica, está el síndrome del hijo sándwich. El 1o tiene beneficios de primer hijo o hija, el segundo y último tiene los beneficios de ser el menor...pero le dura poco si llega un tercero. En el asiento trasero del carro van más cómodos 2 que 3. Si tienes 2 hijos una va con mamá y otro con papá, pero si son 3, uno va pegado a la playera de uno de los otros 2 y le dicen ¡apúrate o te atropellan!
Puedo seguir contando sus argumentos, pero ¿sabes? yo tengo 3 hijos y no es que al saber esos argumentos dije: un volado a ver quién se va ¡claro que no! Porque es personal, son mis hijitos queridos.
Así es el cristianismo, no se trata de preguntas respondidas ¡es personal! La principal manera de definir el cristianismo es que es algo íntimamente personal. Quizá el verso más conocido y que mejor lo define es:
“»Pues Dios amó tanto al mundo...” (Juan 3:16, NTV)
La forma como Dios llega al mundo es a través del amor. El cambio empieza al entender que Dios es íntimamente personal ¡me ama! ¡te ama! Así es como los obstáculos se van haciendo pequeños o dejan de ser prioridad. Cuando te das cuenta de que Dios sabe tu nombre (semana pasada), sabe lo que es mejor para ti y te ama tanto que quiere tener una relación personal contigo.
Hoy veremos la primera aproximación de Dios con el ser humano; esto no fue cuando Jesús resucitó, sino que empezó 2 mil años antes de eso, ese contacto inició lo que conocemos hoy como: ¡cristianismo!
Dios se involucra de manera súper personal con los hombres y no fue para dar leyes o mandamientos ¡todo lo contrario! Se revela a sí mismo de una manera directa, porque así es Dios ¡Personal!
Lo hizo a pesar de las diferencias que había en el mundo de esa época, las personas tenían una idea preconcebida de lo que Dios “debería hacer o ser”, hasta ese momento dios era alguien que hacía lo que ellos pedían si encontraban la moneda de cambio correcta, algo así como una máquina de los deseos.
Las personas hacían todo tipo de sacrificios para tener lo que querían de su dios: sacrificios de animales, las personas se sangraban con tal que su dios hiciera lo que ellos pedían, una buena cosecha, tener hijos, algunas familias tenían dioses personalizados o especializados, uno para recuperar el amor perdido, otro para conseguir esposa, otro para perder esposo, el mundo estaba lleno de supersticiones.
Actualmente hay quienes quiere seguir haciendo eso, quieren negociar con Dios. Algunos que creen que no existe cuando lo necesitan dicen: “Dios si eres real, a ver ¡haz esto...! En otras palabras: Dios ¡estos son mis términos! esto es lo que espero que hagas por mí, toma nota, escucha con atención y al no tener lo que desean, patean la máquina y dicen: ¡ves! Dios no existe. ¡No hay Dios!
Así estaba el mundo cuando Dios aparece hace 4 mil años, se aparece de forma muy personal a Abram. Esta es la historia en que judíos, islámicos y cristianos están de acuerdo de cómo Dios aparece por primera vez y es con Abram.
Dios le dice: Quiero que el mundo me conozca, y la mejor manera es que lo haga a través de una persona y ¿adivina quién? ¡exacto, tú! No sabemos por qué escogió a Abram, y después le dice:
“El SEÑOR le había dicho a Abram: «Deja tu patria y a tus parientes y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré.” (Génesis 12:1, NTV)
La implicación es: “quiero que dejes tus tradiciones, ídolos, ideas preconcebidas de cómo es Dios, porque esto será algo nuevo, grande y lo haré de la manera más personal posible”.
Para empezar, vemos 3 promesas que se cumplieron de forma asombrosa: a, la Nación de Israe está en el mapa, no lo podemos negar. b, Quizá todos hemos escuchado el nombre Abraham y c, aquí estamos un grupo de seguidores de las enseñanzas de Jesús ¡todo se cumplió!
En otras palabras, le dijo: “Haré algo por todas las familias de la tierra, pero lo empezaré por medio de una persona, porque deseo que todos entiendan que quiero que sea algo personal, no quiero que me vean como Dios distante, no quiero que sea una religión, por eso estoy platicando contigo Abram. No porque hayas hecho algo bien, ni siquiera hay mandamientos ni ley”.
Abram no hizo nada para merecerlo, todo empezó porque Dios se acerca a él. Después le dice:
“Entonces el SEÑOR llevó a Abram afuera y le dijo: —Mira al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. ¡Ese es el número de descendientes que tendrás!” (Génesis 15:5, NTV)
Abram dice: ¡préstame un ábaco! ¡no! Son demasiadas, no las puedo contar. Dios dice: pues ese es el número de tus descendientes.
Pero hay un problema, Abram es viejo, su esposa es...mayor de edad y no han podido tener hijos, él es de familia adinerada y no tener hijos era una vergüenza, seguro ya hizo todo tipo de sacrificios para que su dios le diera un hijo. Hasta los siervos tenían hijos, ahora Dios le dice que su descendencia será enorme, casi parece una burla.
Abram mira el cielo y dice: Dios, no siquiera puedo tener un hijo, pero, y lo que viene después es asombroso:
“Y Abram creyó al SEÑOR...” (Génesis 15:6, NTV)
Los demás quizá le dicen: ¿No vas a preguntar algo? primero pregúntale ¿dónde ha estado todo este tiempo? ¿por qué tú? Si fueras tú te seguirías de largo ¿por qué se fue mi papá? ¿por qué el divorcio? ¿por qué el abuso, la enfermedad? ¿por qué no conocí a mi papá? ¿por qué mi ex la hace de tos? Hay todo tipo de preguntas, pero la Biblia dice: Abram creyó y eso tuvo una consecuencia, una respuesta de parte de Dios.
“...y el SEÑOR lo consideró justo debido a su fe.” (Génesis 15:6, NTV)
Recuerda que en ese momento no hay leyes, mandatos, iglesia, es como si Abram dijera: ¡no se cómo! no sé dónde has estado, no sé porque yo pero ¡te creo! Y en ese momento Dios lo reconoce como Justo.
No fue porque hizo algo para que Dios lo aceptara, lo único que Dios le pidió fue contar las estrellas, que era como diciendo: si te pido algo ¡no lo vas a poder hacer! Abram no ha hecho nada, sin embargo, Dios dijo: “Abram para que quede testimonio ante todo el mundo, te declaro justo, porque tomaste una decisión, aun por encima de tus dudas, preguntas ¡confiaste en mí!
Abram no sabía qué pasaría con sus ídolos, con su esposa, siervo, no tenía idea de por qué Dios esperó hasta que fuera viejo y sin hijos, tiene muchas preguntas ¿por qué dejó que mi esposa pasara la vergüenza de no tener hijos? la burla de la gente, Abram no tiene respuesta a sus preguntas, pero en cuánto Dios se le apareció en SUS términos y le dijo: “Lo único que quiero es que me creas” Y por haber creído Dios lo reconoce como justo.
Así ha sido desde entonces, lo importante es que Dios se acerca a los hombres y mujeres de una forma personal, en SUS términos, no en los nuestros. La relación personal siempre empieza en los términos de Dios ¡no los nuestros!
Pero si lo meditamos y dejamos las objeciones por un momento ¿no es eso lo que desearías de Dios? Si es Real, Creador de todo, sabe tu nombre, te ama y te dice: Te amo lo suficiente para decirte que quiero hacerme cargo de tu mayor problema y no son las deudas, el matrimonio o tu suegra, tu mayor problema es ¡el pecado! la perfección que yo merezco y sé que no puedes tener, pero YO lo arreglé de una vez por todas.
Si Dios te dice: te reconoceré como justo porque confías en mí, si hay un Dios así de grande ¿no esperarías que sea Él quien determine las condiciones, Sus términos para la relación? ¿no es eso lo que esperarías de Dios?
Pero insistimos en conocerlo en nuestros términos: ¡primero responde mis preguntas! después dame todo lo que pido, además explícame porque me pasó eso de niño ¿por qué me lastimaron en la iglesia? ¿por qué Bad buny en el superbowl y no Daddy Yanqui? - ¡Sonríele a la vida que la alegría cura el alma !- ¿por qué nací en esa familia? ¿por qué la enfermedad? Tus términos de vez en cuando incluyen: he orado por 3 meses y ¡nada! He metido las monedas a la máquina, la he pateado y no pasa nada.
Pero, si ÉL es Dios ¿por qué nos sorprende? ¿por qué nos ofende cuando se acerca, sabiendo que nos ama, pero lo hace en sus propios términos?
“»Pues Dios amó tanto al mundo...” (Juan 3:16, NTV)
Que se involucró, vino en Sus términos, no en los nuestros.
Un día Jesús enseña y sus discípulos están confundidos, a veces hablaba claro y otras usaba parábolas y ahí los confundía. Ellos, para salir de la duda le preguntaban ¿qué quiso decir? Los discípulos pensaban que era un líder social que los libraría del yugo romano, establecería un reino terrenal llamaría a Su ejército de ángeles a la batalla y empezaría SU reino, Roma sería derrotada. ÉL sería el Rey y ellos estarían en los puestos principales, así que un día le preguntan ¿Jesús, de los 12 quién soy el favorito? ¿quién es el favorito? bueno, más o menos.
“…—¿Quién es el más importante en el reino del cielo?” (Mateo 18:1, NTV)
No lo dicen, pero lo piensan ¡di que soy yo! Dinos un nombre, quién se ha ganado ese derecho ¿quién ha trabajado más? ¿quién es el más cercano? ¿a quién ves con más cariño?
“Jesús llamó a un niño pequeño y lo puso en medio de ellos.” (Mateo 18:2, NTV)
¿Les mostraré quién es el más grande? Los discípulos piensan que se distrajo tantito, por eso llamó al niño, mientras se preguntan ¿qué nombre dirá? ¡ojalá sea yo! Piensan que ha olvidado la pregunta porque el niño lo distrajo ¡quítate chamaquito! no te metas en pláticas de adultos, por eso no tengo hijos. Jesús, esto es importante. Ellos quieren escuchar un nombre.
Todos tenemos preguntas importantes, si yo hubiera vivido lo que tú has vivido o estás pasando, quizá haría tus mismas preguntas, son válidas. Los discípulos tienen preguntas, el niño sigue metido, ellos quieren un nombre.
“Entonces dijo: —Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.” (Mateo 18:3, NVI)
A menos que cambien la manera cómo piensan. Quizá responden ¿a qué te refieres? ¿que hagamos cosas de manera distraída? Jesús dice ¡no! Sean como este niño, de lo contrario no entrarán en el reino de los cielos.
A menos que estén dispuestos a venir a SU Padre en SUS términos y no en tus términos ¡siempre habrá un obstáculo! No importa qué tanto te esfuerces ¡no lograrás entrar! A menos que confíes en Dios como un niño confía en su padre.
Y esto es lo que hizo Abram cuando Dios se acercó en SUS términos.
“Así que el que se vuelva tan humilde como este pequeño, es el más importante en el reino del cielo.” (Mateo 18:4, NTV)
Pero cuando venimos con los obstáculos, preguntas o apatía, en el fondo sabes que hay algo de orgullo escondido y esa es la principal razón por la que nos resistimos al llamado de Dios.
Si pudiéramos tener una plática imaginaria con Dios sería algo así: Dios, me debes una explicación y quiero que seas claro, si de verdad eres real y existes, quiero conocerte, pero en mis términos, con mis condiciones.
Al mismo tiempo siendo honestos ¡no queremos un dios así! Sería un dios pequeño, que sólo hace lo que le pedimos, lo que le decimos, suena bien, pero ¿qué le dirás cuando tú no sabes qué hacer? le dirás ¡ahora sí toma tu la decisión qué es lo mejor para mí! Imagina que Él te dice: ¡no sé! tú siempre me dices qué hacer.
Ante sus discípulos Jesús nos dio la enseñanza más grande de los términos en los que Dios establece la relación con SU pueblo.
Confiar en ÉL, es lo que hizo Abram, aunque no tenga respuesta a mis preguntas.
Venir con humildad, como lo hizo el niño.
Es tomar una decisión y decir ¡Dios tengo muchas preguntas sin respuestas! Pero aun así quiero confiar en ti y lo hago con humildad, si se te puede conocer ¡Quiero conocerte! no en mis términos, sino en los tuyos.
Si vienes a Dios con tus términos ¡eso no es humildad! es arrogancia.
La oración con la que terminamos la semana pasada dice: te quiero conocer más de lo que quiero conocer las respuestas a mis preguntas.
No voy a traer mi pasado, heridas, lo que mis padres me hicieron, mi dolor, mi experiencia en la iglesia anterior, mis tradiciones ¡no los pondré sobre la mesa! Tampoco condicionaré que si no haces lo que te pido ¡asunto terminado!
Pero si dices, sólo por esta vez pondré de lado mis objeciones, porque Tú sabes lo que pienso, lo que he vivido, sabes ¡cuánto me cuesta creer! Si después me das una respuesta ¡está bien! pero en este momento te quiero conocer más de lo que quiero conocer las respuestas a mis preguntas.
Esta es una manera de decirle: Dios vengo en tus términos, no en los míos, estoy dispuesto a dejar mis argumentos, dudas, ¡en realidad son obstáculos! porque quiero conocerte, confío y me humillo y si los obstáculos han sido mis términos ¡los dejo a un lado!
Si hacer eso te preocupa, te pregunto ¿qué tienes que perder? De todas maneras, sientes que hay una batalla dentro de ti, peleas para no darle la oportunidad a Dios, tus amigos ya no hablan de Dios contigo porque es pelear. Y aunque ganes los argumentos, sigues sintiendo ese vacío, intranquilo ¿sabes por qué? Porque de tal manera amó Dios.
Puedes invitar a familia y amigos que se niegan, les mandas canciones cristianas, hasta les presentas chicos ¡pero no resulta! no los convences, no responden porque no pueden vencer sus obstáculos y aunque por fuera se muestran arrogantes, por dentro sigue esa tensión, se sienten incómodos, hay un sentimiento de que ¡algo no está bien! ¿sabes por qué? porque de tal manera amó Dios al mundo, que no los va dejar tranquilos.
Si aun con años de asistir, sigues resistiendo algunas áreas de tu vida, aunque tengas respuesta a tus preguntas ¡eso no hará que rindas esas áreas! Tendrás información, pero la tensión seguirá, te sentirás incómodo ante ciertos temas, porque Dios te ama tanto que no te va a dejar hasta que lo aceptes en SUS términos, entonces ÉL hará algo extraordinariamente personal por ti, para ti y a través de ti.
¿Qué harás? ¿perderás otra temporada de tu vida, otros años más? sólo porque no tienes respuestas ¿vas a dejar que lo que sucedió hace 15 años, 3 meses, te arruine el resto de tu vida? ¿Alguien te defraudó y dejarás que eso defina tu vida? tomaste una mala decisión ¿vas a dejar que eso arruine toda tu vida?
Estarías dispuesto por una semana a decir: “Dios estoy dispuesto a venir en tus términos, dejo los míos de lado. Vendré como un niño, confiaré en ti y por este mes estoy dispuesto a decir con sinceridad de corazón: Te quiero conocer más de lo que quiero conocer las respuestas a mis preguntas.
Al tener un encuentro personal, algunas preguntas serán respondidas, otras nunca lo serán, otras se harán más pequeñas. Algunas heridas sanarán porque algo sucede dentro de ti, algo que es intensamente personal.
En lo profundo de tu corazón sabes que te gustaría tener la seguridad que algunas personas tienen, la paz que algunos tienen, te gustaría tener la fe que algunos tienen.
Es nuestro deseo que puedas tener la oportunidad de tomar esa decisión, te queremos retar que todos los días le digas: te quiero conocer más de lo que quiero conocer las respuestas a mis preguntas.
Dios va a honrar esa oración, porque si envió a SU Hijo a morir por ti, imagínate la pasión que Dios tiene por ti, además ¿qué tienes que perder?
Si eres cristiano de años ¡sigue haciendo esa oración! si hay áreas que no has rendido, sigues argumentando, poniendo obstáculos para obedecer, Dios se quiere revelar más y más. Quizá es tiempo de hacer un pacto una vez más con nuestro Dios.
Si hemos dejado que el dolor, amargura por preguntas no respondidas ponga una barrera para crecer, le podemos decir: Dios, una vez más vengo ante ti como un niño humilde y con la confianza de Abram y experimentar como como Abram El Inicio de todo.
Palabra de Dios
Oremos
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