Hechos 26
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Hechos 7.17-29
Hechos 7.17-29
INTRO
De la historia d José, Esteban va a la de Moisés el personaje que tiene más tipo de Cristo y quiere que quede claro en su discurso. Narra el crecimiento del pueblo de Israel en Egipto.
Por momentos los pasos de la providencia se aceleran conforme se acerca su cumplimiento. Dios sabe cómo “recuperar” el tiempo que parecía perdido y en un sólo día puede avanzar a saltos; por eso no nos desanimemos cuando parece que la promesa camina “lento”, muchas veces los tiempos difíciles son los de mayor crecimiento, en el momento más oscuro y de más angustia, Dios está preparando la liberación de SU Pueblo.
Moisés fue protegido en su infancia a pesar de los peligros, porque Dios cuida a quien ha destinado para un servicio especial.
El concilio tuvo la oportunidad de entender que Dios los quería librar por medio de Jesús de una esclavitud peor que la de Egipto, pero se cerraron a ver la verdad. Porque para los judíos Moisés era el hombre que respondió al llamado de Dios a salir de la comodidad y literalmente renunció a un reino para seguir el llamado de Dios y ser guía de SU Pueblo.
Según Josefo, Moisés fue intelectual que llegó a ser un general famoso de los egipcios y lideró una campaña victoriosa en Etiopía. Seguramente para él no fue fácil renunciar a todo eso.
Una vez más Estebam presenta la misma lección: un hombre “grande” no queda sujeto al pasado y celoso de sus privilegios, sino es quien está dispuesto a dejar las comodidades y la vida fácil para responder al llamado de Dios. Moisés y José fueron rechazados por sus hermanos, pero Dios se valió de ellos para salvarlos y en eso fueron ejemplos de salvación que Dios había de realizara por medio de Jesucristo, el Gran Rechazado.
Hasta ahora Esteban ha demostradao que no ha blasfemado contra Dios, Su Nombre, ahora responderá al cargo de blasfemia contra Moisés.
“»A medida que se acercaba el tiempo en que Dios cumpliría su promesa a Abraham, el número de nuestro pueblo en Egipto aumentó considerablemente.” (Hechos de los Apóstoles 7:17, NTV)
El cumplimiento de la promesa es la liberación de la esclavitud en Egipto.
“Después el SEÑOR dijo a Abram: «Ten por seguro que tus descendientes serán extranjeros en una tierra ajena, donde los oprimirán como esclavos durante cuatrocientos años… al final saldrán con muchas riquezas.” (Génesis 15:13–14, NTV)
Esa promesa tenía que ver con la descendencia de Abraham y la herencia en la Tierra Prometida.
“Entonces el SEÑOR llevó a Abram afuera y le dijo: —Mira al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. ¡Ese es el número de descendientes que tendrás!” (Génesis 15:5, NTV)
Dios permite que pasen 4 siglos en que la familia de Jacob creció y se formó una nación. El pueblo creció, se multiplicó en Egipto, llegaron 70 o 75 personas y al salir son:
“Pero sus descendientes —los israelitas— tuvieron muchos hijos y nietos. De hecho, se multiplicaron tanto que llegaron a ser sumamente poderosos y llenaron todo el territorio.” (Éxodo 1:7, NTV)
Para cuando salieron ya eran 600 mil hombres, sin contar mujeres y niños.
“Esa noche el pueblo de Israel salió de Ramsés y emprendió viaje hacia Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres, además de las mujeres y los niños.” (Éxodo 12:37, NTV)
Pero tenemos la cifra exacta.
“En total sumaban 603.550.” (Números 1:46, NTV)
Estudiosos creen que contando mujeres y niños serían unos 1.5 millones de personas. El plan de Dios no era que Moisés ni el pueblo se quedaran para siempre en Egipto. Moisés tuvo 40 años de aprendizaje en palacio de Faraón, después pasó 40 años aprendiendo paciencia y sumisión en el desierto; cuando se acercó el tiempo de cumplir SU Promesa y la misión de Moisés, Dios ya estaba preparando todo desde hacía 80 años.
“Pero luego ascendió un nuevo rey al trono de Egipto, quien no sabía nada de José.” (Hechos de los Apóstoles 7:18, NTV)
Cualquier información que el nuevo rey tuvo no había sido influída por lo que José hizo por Egipto en los tiempos de hambre. Fue un cambio de dinastía que provocó una transformación política.
Entre la muerte de José y la aparición de este faraón que no sabía nada de él, se calculan unos 200 años. José vivió hasta los 110 años.
“José murió a los ciento diez años de edad y los egipcios lo embalsamaron, y pusieron su cuerpo en un ataúd en Egipto.” (Génesis 50:26, NTV)
Siguiente verso:
“Este rey explotó a nuestro pueblo y lo oprimió, y forzó a los padres a que abandonaran a sus recién nacidos para que murieran.” (Hechos de los Apóstoles 7:19, NTV)
Los puso a trabajos forzados en la costrucción de grandes ciudades.
“…y les pusieron capataces despiadados a fin de subyugarlos por medio de trabajos forzados. Los obligaron a construir las ciudades de Pitón y Ramsés como centros de almacenamiento para el rey.” (Éxodo 1:11, NTV)
Esos trabajos provocaron muchas muertes, pero aún así el crecimiento era demasiado y faraón dicta un decreto cruel: destruir, asesinar a los niños varones de las familias hebreas.
“Entonces el faraón dio la siguiente orden a todo su pueblo: «Tiren al río Nilo a todo niño hebreo recién nacido; pero a las niñas pueden dejarlas con vida».” (Éxodo 1:22, NTV)
Dejaron a los niños a merced de las bestias salvajes con el fin de controlar el crecimiento de la población, pero Dios frustró sus planes al darles un crecimiento sobrenatural.
La muerte de los niños varones tiene su paralelo con la muerte de los niños en Belén cuando nación Jesús:
“Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se puso furioso... Herodes envió soldados para matar a todos los niños que vivieran en Belén y en sus alrededores y que tuvieran dos años o menos.” (Mateo 2:16, NTV)
A través de la crueldad de faraón Dios preparó al pueblo para su liberación y éxodo, les dio el deseo de salir, de ir a la Tierra Prometida, en todo este proceso Dios tiene el control, porque incluso la orden de matar a los niños fue la puerta por la que Moisés llegó al palacio real.
“»En esos días nació Moisés, un hermoso niño a los ojos de Dios. Sus padres lo cuidaron en casa durante tres meses.” (Hechos de los Apóstoles 7:20, NTV)
En el tiempo más difícil nació Moisés.
“La mujer quedó embarazada y dio a luz un hijo. Al ver que era un niño excepcional, lo escondió durante tres meses.” (Éxodo 2:2, NTV)
Moisés fue criado con su familia por 3 meses, cuando no lo pueden esconder más, lo llevan al río.
“Fue por la fe que cuando nació Moisés, sus padres lo escondieron durante tres meses. Vieron que Dios les había dado un hijo fuera de lo común y no tuvieron temor de desobedecer la orden del rey.” (Hebreos 11:23, NTV)
Vemos que ningún tirano puede torcer el propósito de Dios y sólo sirve para darle forma a SU Plan.
“Cuando tuvieron que abandonarlo, la hija del faraón lo adoptó y lo crió como su propio hijo.” (Hechos de los Apóstoles 7:21, NTV)
Los padres hacen una canasta de papiro la impermeabilizan, ponen al niño dentro y lo esconden entre los juncos del río. La hija da faraón baja a bañarse y lo encuentra, lo adopta como a su hijo pero lo dan a la propia madre para que lo críe y después ser llevado al palacio real.
“Años más tarde, cuando el niño creció, ella se lo devolvió a la hija del faraón, quien lo adoptó como su propio hijo y lo llamó Moisés, pues explicó: «Lo saqué del agua».” (Éxodo 2:10, NTV)
Vemos la providencia de Dios protegiendo a Moisés, aún cuando otros niños hebreos morían por la crueldad de faraón. Pero sirvió para que los egipcios costearan la educación de Moisés.
En los meses que su mamá Jocabed, algo le aportó al niño y con la hija de faraón fue enseñado y capacitado, todo bajo la Mano poderosa de Dios.
“A Moisés le enseñaron toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso tanto en palabras como en acciones.” (Hechos de los Apóstoles 7:22, NTV)
Aunque tenía problemas para hablar, sus dichos eran poderosos.
“Pero Moisés rogó al SEÑOR: —Oh Señor, no tengo facilidad de palabra; nunca la tuve, ni siquiera ahora que tú me has hablado. Se me traba la lengua y se me enredan las palabras.” (Éxodo 4:10, NTV)
La sabiduría de Moisés no se menciona en el AT, hablan de ella Filón y Josefo y es lógico pues es criado en el palacio de Faraón, recibe entrenamiento que lo preparó para las tareas que le esperaban, pero aun no sabía. Fue educado en filosofía, matemáticas, ciencias, militar y academicámente. Pero lo más importante, cuando Dios lo llamó le prometió que ÉL estaría con él.
“¡Ahora ve! Yo estaré contigo cuando hables y te enseñaré lo que debes decir.” (Éxodo 4:12, NTV)
La fama de los sacerdotes egipcios era reconocida en ciencias, astronimía, medicina.
“De hecho, su sabiduría superaba la de todos los sabios del Oriente y la de los sabios de Egipto.” (1º Reyes 4:30, NTV)
Lo que Moisés aprendió lo capacitó para desempeñar un papel de liderazgo. En el breve discurso de Esteban va al grano y sólo dice que era sabio y poderoso en palabras y obra.
“»Cierto día, cuando Moisés tenía cuarenta años, decidió visitar a sus parientes, el pueblo de Israel.” (Hechos de los Apóstoles 7:23, NTV)
Va no por curiosidad sino por preocupación, compasión. Literalmente “le subió al corazón, le vino de lo más profundo”, los mira con bondad y con el deseo de ayudarlos. Quiere saber cómo les va a sus hermanos de sangre. Dios aún no lo había llamado para actuar en favor de Israel y claro que nunca lo llamó para lo que sucedió después. Aunque tiene 40 años, aún no está listo para asumir el papel de líder.
La vida de Moisés se puede dividir en etapas de 40 años: los primeros 40 pensabaque era alguien por tener educación en la corte de faraón, los otros 40 pensó que se había convertido en un don nadie, fue exiliado a Madián donde conoció el terreno del desierto, el Sinaí y los últomos 40 años supo lo que Dios podía hacer con un don nadie: guió a 1.5 millones de personas a la Tierra Prometida. Muere a los 120 años.
“Moisés tenía ciento veinte años cuando murió, pero hasta entonces conservó una buena vista y mantuvo todo su vigor.” (Deuteronomio 34:7, NTV)
Siguiente verso:
“Vio que un egipcio maltrataba a un israelita. Entonces Moisés salió en defensa del hombre y mató al egipcio para vengarlo.” (Hechos de los Apóstoles 7:24, NTV)
Mata al egipcio y lo entierra en la arena
“Entonces Moisés miró a todos lados para asegurarse de que nadie lo observaba, y mató al egipcio y escondió el cuerpo en la arena.” (Éxodo 2:12, NTV)
Pareciera que con eso se auto elimina, pero era necesario que aprendiera otras lecciones, la de humildad, antes de llegar a ser un líder efectivo:
“(Ahora bien, Moisés era muy humilde, más que cualquier otra persona en la tierra).” (Números 12:3, NTV)
Dios aun no lo ha llamado, lo más seguro es que en su enojo mató al agipcio, pero no con premeditación.
“Moisés supuso que sus compatriotas israelitas se darían cuenta de que Dios lo había enviado para rescatarlos, pero no fue así.” (Hechos de los Apóstoles 7:25, NTV)
Esto no se dice en el libro de Éxodo es algo que Esteban deduce,que pensó que sus hermanos entenderían, lo aceptarían o despertaría simpatía en ellos y se unirían a él antes de tiempo ¡pero no lo comprendieron!
La analogía es clara, así como Israel no entendió a Moisés como designado para liberarlos, ahora ellos, tampoco entendieron a Jesús como su libertador.
Cuando Moisés va a ver a los judíos se está identificando más con ellos que con los egipcios, a pesar de su educación en el palacio de faraón, es un israelita de corazón, el pueblo del pacto con Dios. Está abandonando el palacio, la familia real, se expone al enojo de faraón y por otro lado, a ser mal interpretado por los israelitas que lo veían como un miembro d ela familia real.
“»Al día siguiente, los visitó de nuevo y vio que dos hombres de Israel estaban peleando. Trató de ser un pacificador y les dijo: “Señores, ustedes son hermanos. ¿Por qué se están peleando?”.” (Hechos de los Apóstoles 7:26, NTV)
De forma inesperada, repentina los ve y trata de pacificarlos, reconciliarlos “¿por qué se lastiman? ¿no basta con los golpes que le dan los capataces egipcios?”.
“»Pero el hombre que era culpable empujó a Moisés. “¿Quién te puso como gobernante y juez sobre nosotros?” —le preguntó—.” (Hechos de los Apóstoles 7:27, NTV)
Pensó que los reconciliaría, pero no lo entendieron y tuvo que soportar la humillación de saber que no era así. Esto le da a Esteban otro ejemplo de la torpeza de Israel para entender los propósitos divinos. Se duele al verlos pelear, pero al intervenir hace que el o fensor se resienta. Esteban identifica al ofensor con ese concilio.
Matar al egipcio fue un gesto de amor a Israe y un desafío a los egipcios. Pero el agresor no solo no aceptó la corrección sino que lo empuja y le echa en cara asesinar a un egipcio. Cuestionan su autoridad.
Esto nos enseña que es imposible hacer algo sin la orden de hacerlo. El concilio también se ubica en la historia, ahora son el grupo que desea mandar sin tener la autoridad de Dios.
Esteban dice que cuando Moisés empezó a cumplir su llamado fue excluído de su pueblo, así como Jesucristo había sido excluído por ellos, y en ese momento, él, Esteban está viviendo algo parecido.
““¿Me vas a matar como mataste ayer al egipcio?”. Cuando Moisés oyó eso, huyó del país y vivió como extranjero en la tierra de Madián. Allí nacieron sus dos hijos.” (Hechos de los Apóstoles 7:28–29, NTV)
Moisés pensó que nadie lo había visto, pero se equivocó, el asunto se sabe y lleno de miedo huye del país. Va a Madián una tribu nómada que vagaba entre Moab, el Sinaí y el Mar Rojo. Algunos creen que son descendientes de Abraham, pues uno de sus hijos se llamó así:
“Abraham volvió a casarse con una mujer llamada Cetura. Ella dio a luz a Zimram ... Madián...” (Génesis 25:1–2, NTV)
El temor que tiene Moisés se puede tomar como evidencia que ha roto con la familia real, o que faraón no aceptó al hijo adoptivo de una de sus hijas, pero faraón se enojó:
“Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey...” (Hebreos 11:27, NTV)
En Madián Dios se le aparece en la zarza, es en el Sinaí donde les daría las tablas de la Ley, lo que demuestra que Dios no limita sus lugares de revelación. Dios se revela en el templo, pero también fuera del templo. Más adelante lo dirá así:
“Sin embargo, el Altísimo no vive en templos hechos por manos humanas...” (Hechos de los Apóstoles 7:48, NTV)
Al escuchar la acusación sabe que no puede regresar a casa de faraón, porque al saber lo que hizo lo querrá matar. Tal parece que al ir a ver a sus hermanos es porque ya ha roto relaciones con faraón, por eso huye porque además está claro que los israelitas no le darán refugio, no le queda más que huir y buscar refugio en tierras extrañas.
La mayoría ubica a los madianitas en el golfo de Akaba, actual Arabia Saudita, en la península de Sinaí, ahí pastoreó los rebaños de su suegro, el sacerdote Jetro.
“Cierto día Moisés se encontraba apacentando el rebaño de su suegro, Jetro, quien era sacerdote de Madián. Llevó el rebaño al corazón del desierto y llegó al Sinaí, el monte de Dios.” (Éxodo 3:1, NTV)
Vivió ahí por 40 años, se casa con Séfora, una de las 7 hijas de Jetro.
“Anteriormente, Moisés había enviado a su esposa Séfora y a sus dos hijos de regreso a casa de Jetro, y él los había hospedado.” (Éxodo 18:2, NTV)
Ahí nacen dos hijos, Esteban hace referencia a los hijos por el significado de sus nombres.
“(El primer hijo de Moisés se llamaba Gersón, porque cuando el niño nació, Moisés dijo: «He sido un extranjero en tierra extraña». A su segundo hijo lo llamó Eliezer, porque dijo: «El Dios de mis antepasados me ayudó y me rescató de la espada del faraón»).” (Éxodo 18:3–4, NTV)
Aunque vivió 40 años con los madianitas, nunca se consideró uno de ellos, se mantuvo como extranjero que puso su confianza en el Dios de Israel.
FINAL
Esteban deja trazos del paralelo entre Moisés y Jesús:
Moisés lider de Israel destinado a liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Jesús enviado por Dios para liberar a SU Pueblo de la esclavitud del pecado y de la muerte.
Moisés vino a su propio pueblo y fue rechazado. Jesús se presenta a Su pueblo y no solo lo rechazan sino que además lo mataron.
Moisés fue exaltado por Dios quién lo comisionó a guiar a Israel en el desierto, de la cautividad a la Tierra Prometida. Dios exaltó a Jesús, levantándolo de la muerte y libera a Su Pueblo de la esclavitud del pecado y la muerte espiritual, dándoles libertad y el Reino de los cielos.
La diferencia es que Moisés vino a Israel como un siervo en el Nombre de Dios y Jesús ¡Es Dios mismo! que viene a SU pueblo y los salva.
Esteban habla de Moisés ante quienes lo acusan de blasfemia, él les dice las cosas indignas que sus antepasados le hicieron a Moisés, no lo aceptaron la primera vez, en la segunda es Moisés quién les predice la venida de un profeta como él, a quien ellos deben escuchar:
“Moisés siguió diciendo: «El SEÑOR su Dios les levantará un profeta como yo de entre sus hermanos israelitas. A él tendrán que escucharlo,” (Deuteronomio 18:15, NTV)
“Levantaré un profeta como tú de entre sus hermanos israelitas. Pondré mis palabras en su boca, y él dirá al pueblo todo lo que yo le ordene.” (Deuteronomio 18:18, NTV)
Jesús, como Moisés, era el Príncipe y Salvador de Israel ¡pero lo rechazaron! Ahora ellos deben temer que Dios los entregue a una esclavitud mayor que la que sufrieton en Egipto sus antepasados.
Esteban no deja dudas que admira y respeta a Moisés, por lo que la acusación de que ha blasfemado contra Moisés no tienen fundamento.
Al principio Moisés intervino en sus fuerzas, Dios lo hace caer al polvo mediante varios fracasos y rechazos para que se convirtiera en una vasija vacía y rota. Dios no dará la Gloria al hombre; el Tesoro es guardado en vasijas de barro.
“Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.” (2 Corintios 4:7, NTV)
Cuando llegamos al final de nuestras fuerzas, llegamos al principio de Dios. El mundo tiene que aprender lo que Dios puede hacer por medio de quienes están totalmente despojados de confianza en sí mismo, pero que se rinden a SU Mano.
Esteban da a entender que tiene en alto concepto a Moisés, tan alto o más del que ellos pudieran tener.
En medio de el olvido del concilio, del rechazo, Dios sigue siendo el mismo:
“Reconoce, por lo tanto, que el SEÑOR tu Dios es verdaderamente Dios. Él es Dios fiel, quien cumple su pacto por mil generaciones y derrama su amor inagotable sobre los que lo aman y obedecen sus mandatos.” (Deuteronomio 7:9, NTV)
No se olivda de SUS promesas y SUS pactos
“Tu eterna palabra, oh SEÑOR, se mantiene firme en el cielo. Tu fidelidad se extiende a cada generación, y perdura igual que la tierra que creaste.” (Salmo 119:89–90, NTV)
Aunque fueron tiempos difíciles, ni el exilio o la esclavitud sobrepasaron sus propósitos, al contrario ¡los iluminaron! Esteban tiene claro el proceso y anhela que sus acusadores sepan que las adversidades sufridas por Israel, estuvieron bajo el control de Dios y que ellos, SU Pueblo son el medio para que ÉL cumpla SUS promesas.
Palabra de Dios
Oremos
