Términos y condiciones.
Cláusula 1: El Padre debe revelar la identidad del Hijo. (8:27–30)
El reconocimiento del Mesías requiere intervención divina.
27 Jesús y sus discípulos salieron de Galilea y fueron a las aldeas cerca de Cesarea de Filipo. Mientras caminaban, él les preguntó:
—¿Quién dice la gente que soy?
28 —Bueno —contestaron—, algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen que eres uno de los otros profetas.
29 Entonces les preguntó:
—Y ustedes, ¿quién dicen que soy?
Pedro contestó:
—Tú eres el Mesías.
30 Pero Jesús les advirtió que no le contaran a nadie acerca de él.
13) Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, les preguntó a sus discípulos:
—¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?
14) —Bueno —contestaron—, algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen Jeremías o algún otro profeta.
15) Entonces les preguntó:
—Y ustedes, ¿quién dicen que soy?
16) Simón Pedro contestó:
—Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.
17) Jesús respondió:
—Bendito eres, Simón hijo de Juan, porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado. No lo aprendiste de ningún ser humano. 18) Ahora te digo que tú eres Pedro (que quiere decir “roca”), y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no la conquistará. 19) Y te daré las llaves del reino del cielo. Todo lo que prohíbas en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitas en la tierra será permitido en el cielo.
20) Luego advirtió severamente a los discípulos que no le contaran a nadie que él era el Mesías.
8 Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 9 La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.
Cláusula 2: Confesión verificable y sumisión vinculante (8:31–33).
La declaración verbal debe demostrarse con una cosmovisión sometida al Mesías.
31) Entonces Jesús comenzó a decirles que el Hijo del Hombre tendría que sufrir muchas cosas terribles y ser rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los maestros de la ley religiosa. Lo matarían, pero tres días después resucitaría. 32) Mientras hablaba abiertamente de eso con sus discípulos, Pedro lo llevó aparte y empezó a reprenderlo por decir semejantes cosas.
33) Jesús se dio la vuelta, miró a sus discípulos y reprendió a Pedro: «¡Aléjate de mí, Satanás! —dijo—. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no del punto de vista de Dios».
7 El rey proclama el decreto del SEÑOR:
«El SEÑOR me dijo: “Tú eres mi hijo.
Hoy he llegado a ser tu Padre.
8 Sólo pídelo, y te daré como herencia las naciones,
toda la tierra como posesión tuya.
9 Las quebrarás con vara de hierro
y las harás pedazos como si fueran ollas de barro”».
Cláusula 3: Aceptación explícita de pérdida y muerte (8:34–38)
El discípulo consiente voluntariamente su sentencia y entrega su vida.
34 Entonces llamó a la multitud para que se uniera a los discípulos, y dijo: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme. 35 Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás; pero si entregas tu vida por mi causa y por causa de la Buena Noticia, la salvarás. 36 ¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? 37 ¿Hay algo que valga más que tu alma? 38 Si alguien se avergüenza de mí y de mi mensaje en estos días de adulterio y de pecado, el Hijo del Hombre se avergonzará de esa persona cuando regrese en la gloria de su Padre con sus santos ángeles».
