La misión de Cristo

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La misión de Cristo

Lucas 4:16–21
16Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo* entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. 17Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
19 A predicar el año agradable del Señor.
20Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Introducción

En los inicios del ministerio del Señor Jesús, la manifestación de los milagros poderosos, despertó el interés en aquellos que esperaban la venida del Mesías salvador profetizado.
Los que escudriñaban las escrituras que anunciaban la venida de un salvador:
Jeremías 23:5–6 "He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra."
Pero ellos interpretaban estas profecías como la venida de un rey militar como el rey David que vencerá a todos sus enemigos.
No consideraban, o lo consideraban muy poco, el sentido espiritual de estas profecías.
En esta oportunidad, al inicio de su ministerio, El Señor lo aclara públicamente en la sinagoga de Nazaret.
El Señor había comenzado a hacer milagros y la gente comenzaba a conocerlo, de manera que cuando se presenta en la sinagoga el líder le cede un tiempo.
El Señor lee la profecía de Isaías 61 para revelarse como el Mesías Salvador, pero también aclarar el propósito de su venida…
No venía a matar personas como un militar, sino a dar vida como El Salvador, no venía a conquistar un reino terrenal sino espiritual.
La Misión del Señor:

Ungimiento Espiritual

Lucas 4:18 "El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;"
Lo primero a considerar es su ungimiento.
El Señor declara que es el Espíritu Santo quien lo ha ungido.
El ungimiento era una ceremonia en la que se le otorgaba honor y capacidades especiales a una persona para un puesto, una misión o tarea importante.
Los sacerdotes eran ungidos para estar capacitados para desempeñar su labor en el templo.
Los reyes debían ser ungidos para ser reconocidos como la autoridad del pueblo.
Hoy en día equivaldría a la ceremonia de investidura presidencial o una ceremonia de graduación, en la que se otorga a una persona un título que lo capacita para ejercer un trabajo o realizar una misión.
Los reyes y sacerdotes recibían un ungimiento terrenal, pero El Señor recibió un ungimiento espiritual.
Esto sucedió en la orillas del rio Jordán: Lucas 3:21–22 "Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia."
Siendo Jesucristo Dios, ningún ser terrenal era digno para ungirlo… de manera que fue ungido por el Santo Espíritu.
El Espíritu Santo capacitó y autorizó al Señor para realizar el ministerio y la misión encomendada por el Padre.
La unción del Espíritu Santo no es solamente un sentir, un calor, una corriente o una manifestación eventual, es la capacitación, autorización y empoderamiento para desarrollar dones y ministerios para el resto de la vida. Romanos 11:29 "Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios."
La llenura del Espíritu Santo no se limita a una emoción dominical, es el otorgamiento de poder para realizar la gran comisión. Hechos de los Apóstoles 1:8 "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra."
El Señor siendo Dios fue ungido para:

Buenas noticias a los pobres

Lucas 4:18 "El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;"
El Señor venía a anunciar buenas noticias a los pobres.
Los pobres a los que se refiere no es una clase social, es la condición espiritual de toda la humanidad.
Todos somos pobres en espíritu, necesitados de Dios.
La diferencia está en los que lo reconocen y los que no.
Mateo 5:3 "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos."
Cuáles son estas buenas noticias?
Veamos la figura de la ley:
Todas aquellas personas que fracasaban económica se veían obligadas a vender sus propiedades, a endeudarse, incluso a venderse ellos mismos como esclavos.
Pero Dios estableció en la ley el año del jubileo que se celebraba cada cincuenta años.
En este año las propiedades era devueltas a sus dueños originales, las deudas eran perdonadas y los esclavos eran libres.
El anuncio del año del jubileo eran buenas noticias, había alegría y celebración.
Por eso dice: Lucas 4:19 "A predicar el año agradable del Señor."
Por el pecado el hombre ha perdido las riquezas espirituales, pero la más valiosa es la comunión con Dios.
A esto se refiere el Señor cuando dice que viene a anunciar buenas noticias a los pobres de espíritu porque El Padre les devolverá todo lo que les fue quitado (espiritualmente) La esperanza, la sonrisa, el sueño, la paz, el gozo, la amabilidad y la confianza.
Romanos 3:23 "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,"
Si tu estás esperando la devolución de una herencia terrenal estás perdiendo el tiempo porque eso no es trascendental para la vida eterna: “Lucas 12:13–15: 13Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? 15Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
El Señor vino a anunciar estas buenas noticias y la sigue anunciando por medio de su iglesia, ¿cuántos le dicen al Señor: úsame para ser tu pregonero?

Sanar los quebrantados

Lucas 4:18 "El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos"
Todos padecemos de quebrantos de corazón, hemos sufrido desilusiones, golpes de la vida, traiciones y fracasos que nos dejan heridos y lastimados.
Por eso vemos el tiempo de la niñez como el mejor porque ignorábamos muchos de esos quebrantos y éramos inocentes.
Esa es la razón por la que vivimos estresados, afanados, preocupados e intranquilos… queremos olvidarlo todo por medio de las distracciones terrenales: amigos, viajes, deportes, pasatiempos. Algunos buscan alivio en las drogas y los vicios.
Pero estas cosas solo distraen, no sanan. Después del viaje te esperan las mismas penas cuando te encuentras en lo intimo de tu casa en tu soledad.
Es como pretender reparar un taza con cinta adhesiva, no funciona, se volverá a romper.
Necesitamos que El Alfarero divino nos haga de nuevo. “Jeremías 18:4 Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.
El Señor no hace chapuces, Él hace nuevas las cosas: Apocalipsis 21:5 "Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas."
Solo Cristo puede sanar nuestro corazón quebrantado, hacerlo nuevo y libre de temores, angustias e inseguridades. 2 Corintios 5:17 "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."
El Señor no ha venido para condenarte o para humillarte por tus errores, Él está dispuesto a perdonarte y jamás te echa en cara los pecados que ya te ha perdonado: Isaías 43:25 "Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados."
Solo en Cristo encontrarás sanidad para tus quebrantos.

Pregonar libertad

Lucas 4:18 "El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;"
Nuevamente, esta no es una promesa totalmente terrenal, es decir, que a todos los presos que venga a Cristo automáticamente saldrán de la cárcel.
Mateo 11 y 14 mencionan a Juan El Bautista en la cárcel, siendo el que preparó el camino al Mesías Salvador merecía que se cumpliera esta promesa si es que era terrenal.
Juan el Bautista fue decapitado estando en la cárcel, pero eso no era muy importante porque Juan era libre espiritualmente, le esperaba una corona y una recompensa celestial, más valioso que la liberación de la cárcel terrenal.
Es decir, teniendo las bendiciones espirituales, las materiales no tienen mayor importancia.
Esa es la libertad que todo debemos buscar, El Señor la ofrece.
Salmo 107:13–14 "Luego que clamaron a Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones; Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones."
Sin Cristo el hombre es prisionero del pecado, solo Él puede sacarnos de esa cárcel.
Juan 8:34–36 "Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres."
Antes de Cristo el mundo era esclavo del pecado sin poder liberarse.
Pero ahora Cristo con su sacrificio nos ofrece la libertad espiritual.
Esas son las buenas noticias que se proclaman hay libertad en Cristo.

Conclusión

Los judíos que esperaban la venida del Mesías Salvador estaban atentos a manifestaciones terrenales de un rey libertador que los liberara de la opresión romana y les devolviera todas sus posesiones materiales.
Así muchos esperan bendiciones terrenales más que las espirituales.
El Señor quiere bendecirte materialmente y lo ha prometido, pero la verdadera bendición que debemos anhelar y buscar es la espiritual. La sanidad del alma, la libertad del pecado y la opresión, la esperanza de las buenas noticias.
Una vez nos enfoquemos en lo espiritual lo material está garantizado: Mateo 6:33 "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."
Si te sientes afligido, preocupado, solo, triste, angustiado… reconoce que eres prisionero del pecado, necesitas de Cristo para ser libre.
Canto: Oveja de tu prado. E llegado a este lugar con el propósito…
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