La despedida de Samuel

1a de Samuel  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 5 views
Notes
Transcript

Narrativa

Samuel está por despedirse del pueblo. Ha terminado su trabajo como juez y dará inicio la temporada del rey. Inicialmente les pide a los israelitas que le digan si ha tenido alguna falta como juez y el pueblo le contesta que no.
Después de confirmar que se ha comportado como una persona integra, Samuel procede a pronunciar un discurso de despedida. Estos discursos de despedida son similares entre Moises, Josué y Samuel, se les conoce como discursos del pacto. Las similitudes radican en que traen a la memoria las cosas buenas que el Señor ha hecho por el pueblo en el pasado. Así mismo, ponen de manifestó la infidelidad del pueblo, pero también les recuerda que cuando ellos claman a Dios, Él nuevamente les responde con amor.
Samuel procede a evidenciar el poder de Dios y pide lluvias y trueno en un momento donde estos no deberían aparecer (tiempo de la cosecha), de inmediato los israelitas se atemorizan y reconocen que han pecado contra Dios al exigir un rey.
Samuel concluye diciéndoles que no teman, que se tienen que comprometer a servir a Dios junto con su rey y que Dios les dará vida, pero si persisten en hacer lo malo, de seguro morirán.

Gratitud y fe

Una cualidad distintiva del creyente es la gratitud. Para la sociedad en la que vivimos la gratitud es un sinónimo de debilidad. No parece haber algo de mérito en ser agradecidos. Para otros, la gratitud tiene fecha de caducidad, es decir, no puedes vivir siempre agradeciendo por la misma razón.
En ocasiones, razonamos desde la inmediatez de las circunstancias. Frecuentemente pensamos que nuestra historia se reduce a las ultimas semanas o meses de nuestras vidas. Sin embargo, la Escritura nos invita a ver la historia como parte del actuar divino. Tanto el discurso de Josué como en el de Samuel la historia se remonta a una distancia muy lejana. Josué recuerda al mismo Abraham y Samuel a Jacob. En ambas historias podemos ver como el Señor se acerca a personas insignificantes para hacer un pacto que duraría muchos siglos más.
Sin embargo, esta historia nos muestra que una y otra vez el pueblo se inclina a la idolatría. El v.7 afirma que tanto ellos como sus antepasados son muy afortunados porque Dios los ha llenado de beneficios y precisamente por eso Samuel está decepcionado del pueblo. Les recuerda cómo se apartaron para servir a Baal y Astarté para después ser subyugados por los pueblos Cananeos y posteriormente ser librado por el Señor cuando ellos clamaban y lo hizo por medio de los jueces.
Cualquiera pensaría que esto es suficiente para entender la lección, pero luego vino la prueba #2, Najas el amonita y lo que hicieron los israelitas cuando vieron a Najas el amonita fue sumamente decepcionante. En lugar de decir “aquí ya hemos estado nosotros”, ellos gritaron “queremos un rey como los demás”. Como lectores de la Biblia nos parece increíble esto que hace Israel, sin embargo, no estamos tan lejos de esto.
¿De cuantas cosas no nos ha librado el Señor? ¿Cuántos beneficios no nos colmado? Y aun así a cada paso sentimos que no hay nada que nos pueda librar del mal. Quisiéramos algo a lo que aferrarnos y muchas veces eso que tomamos para aferrarnos es algo hueco y vacío como un ídolo. La gratitud por tanto no es una emoción momentánea sino un intenso recordatorio de lo que el Señor hizo y de lo que Él hará.

Por amor a su gran nombre

Samuel quiere que el pueblo lo tome en serio.  Es fácil reconocer la idolatría cuando se trata de estatuas o muñecos, pero no tanto cuando se trata de personas o posiciones. Por esta razón Samuel pide una señal a Dios. Y esta señal es que haya lluvia y truenos en una época en la que no se espera.  Este recordatorio de parte de Samuel que todo aquello que han sembrado tiene la posibilidad de desaparecer de manera fugaz en cualquier momento. Tras invocar a Dios, la lluvia y el trueno se hacen presentes y esto hace que los israelitas teman al Señor.
Como sabemos el temor no es únicamente miedo, es devoción, es reverencia, es adoración. Por primera vez en estos 3 capítulos el pueblo reconoce que elegir a un rey humano como solución a sus problemas, fue un acto de pecado. Samuel les ha recordado que El Señor siempre ha ido al frente de ellos, quien ha sido su proveedor y su verdadero rey es Él y ahora ellos ven en su elección, el pecado de la incredulidad, en pensar que la solución era un rey humano y no la intervención providencial de Dios.
El corazón del humano tiende a apartarse de Dios aun en su momento más profundo de debilidad. El pueblo le pide a samuel que ore a su “Dios” para que se apiade de ellos. Samuel quien en un inicio se ha dicho que es una persona recta les recuerda amablemente que, a pesar del constante rechazo de ellos, el Señor los ama profundamente.
La invitación de Samuel está vigente hasta el día de hoy. Ser conscientes de nuestros errores nos impulsan a decir “yo no puedo acercarme a Dios, me consumirá”. Samuel nos recuerda “no teman”. Nuestro Dios, por su gran amor nos ha escogido para servirle. El servicio no es solamente un ministerio, sino más bien obediencia continua y adoración honesta.
Samuel afirma algo que es el centro del evangelio. Que Dios no rechaza a su pueblo aun cuando estos lo han rechazado como rey y Samuel fiel al carácter de Dios también se siente sumamente comprometido a orar e interceder por ellos. Para Samuel incluso, dejar de orar por ellos es un pecado.
El ministerio profético de la iglesia apunta hacia una profunda necesidad y compromiso de acercar a los que están lejos de Dios y a comprometernos a seguir intercediendo por ellos. A pesar de que Samuel les ha dicho en un principio que él ya está viejo y canoso, al final los consuela diciéndoles “seguiré enseñándoles lo que es bueno y recto”.
Que el Señor nos permita tener un corazón como Samuel para acercar a quienes aún permanecen lejos de Él recordándoles que el gran amor del Señor permanece intensamente a pesar de que ellos lo hayan rechazado. No teman, solo sírvele de todo corazón.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.