El Espiritu Santo en el A.T. & N.T.
Fundamentos de la fe • Sermon • Submitted • Presented
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El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento
El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento
El hecho de que veamos una obra mas marcada del Espíritu Santo en el N.T. y en nuestros tiempos, no quiere decir que la tercera Persona estuvo inactiva antes de la encarnación de Jesús.
El Espíritu Santo es quien les dio fe a los hombres del A.T. (Así como el Espíritu Santo es quien crea la fe en nosotros)
Todos estos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto y aceptado con gusto desde lejos, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
La permanencia del Espíritu en el Antiguo Testamento era selectiva y temporal.
Y envió por él y lo hizo entrar. Era rubio, de ojos hermosos y bien parecido. Y el Señor dijo: Levántate, úngele; porque este es.
Entonces Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos; y el Espíritu del Señor vino poderosamente sobre David desde aquel día en adelante. Luego Samuel se levantó y se fue a Ramá.
En el libro de los Jueces, vemos que el Espíritu “vino sobre” varios jueces a quienes Dios levantó para librar a Israel de sus opresores. El Espíritu Santo descendía sobre estas personas para tareas específicas.
La presencia del Espíritu Santo era una señal del favor de Dios sobre esa persona (en el caso de David), y si el favor de Dios dejaba a la persona, el Espíritu se apartaba:
El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte del Señor le atormentaba.
Finalmente cuando el Espíritu “venía sobre” una persona, no siempre era indicativo de la condición espiritual de la persona (Ej. Sansón y muchos otros jueces).
La obra del Espíritu en el Antiguo Testamento, es el capacitar para el servicio. De manera muy parecida a cómo operan los dones en el Nuevo Testamento, el Espíritu capacitaba a ciertas personas para servir.:
Mira, he llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.
Y lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte,
para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce,
y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera; a fin de que trabaje en toda clase de labor.
El Espíritu Santo vino sobre Sansón y este tuvo fuerza para realizar grandes hazañas. Lo mismo con Gedeon y los profetas. Moisés fue dotado para poder guiar al pueblo de Dios en su salida de Egipto.
Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para mí.
Y si así me vas a tratar, te ruego que me mates si he hallado gracia ante tus ojos, y no me permitas ver mi desventura.
Entonces el Señor dijo a Moisés: Reúneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes tú conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficiales, y tráelos a la tienda de reunión y que permanezcan allí contigo.
Entonces descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solo.
Pero Moisés le dijo: ¿Tienes celos por causa mía? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta, que el Señor pusiera su Espíritu sobre ellos!
Asimismo, el Espíritu era quien revelaba, informaba, y capacitaba a los profetas para profetizar.
Entonces el Espíritu del Señor cayó sobre mí, y me dijo: Di: «Así dice el Señor: “Así habéis dicho, casa de Israel, yo conozco vuestros pensamientos.
El Espíritu Santo en la creación (Gn. 1:2; 2:7)(Job 33:4) es quien genera vida en la creación y que ademas la sustenta. Es decir, Dios, por medio de su Espíritu cuida, sustenta, y preserva su creación. En Genesis 1:2 la palabra movia, también se puede traducir como incubaba. Es la misma idea que se transmite en el anuncio del Gabriel a Maria.
El Espíritu Santo vino a lo que no tenia forma y se movió o incubo. Como una gallina incuba sus huevos para que nazca vida, así es el Espíritu produjo orden, sustancia y luz. Dios no es autor de confusión. El no genera caos. El Espíritu de Dios trae orden a partir del desorden, trae algo a partir de la nada; hace que la luz brille en las tinieblas.
Esta unción del Espíritu Santo no era lo mismo que el don del nuevo nacimiento.
