La Lógica del Mal

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Por la envidia del demonio entró el mal en el mundo

Hoy se nos revela un misterio profundo: el misterio del mal. ¿Por qué existe tanto dolor y sufrimiento en el mundo, si Dios es bueno? Es una pregunta que muchos se hacen.
Si Dios es bueno y todo lo que creó es bueno, ¿de dónde viene el mal?
Dios creó todo bueno. Pero creó a dos seres con libertad: los ángeles y el hombre. Les dio la capacidad de amarle o rechazarle. Al principio, un grupo de ángeles se rebeló; no quisieron servir a Dios y quedaron separados para siempre de Él.
Por la envidia del demonio entró el mal en el mundo. Fue él quien convenció al primer hombre y a la primera mujer de rebelarse contra Dios. Dios creó todo bueno, pero el hombre, usando mal su libertad, permitió la entrada del mal en el mundo.

¿Cuál es la lógica del mal?

¿Por qué el demonio quiere destruirnos?
Recuerdo que cuando era periodista me tocó visitar un lugar donde estaban enfermos terminales de SIDA. Había niños, ancianos, personas de todas las edades y condiciones. Algunos habían tenido una vida desordenada; a otros les bastó un solo error para contraer esa enfermedad.
Una religiosa me explicó que el enfermo terminal suele pasar por tres etapas:
Primero niega la realidad: “No, a mí no me puede estar pasando esto.”
Después acepta que está enfermo y que va a morir.
Finalmente, algunos no quieren morir solos; quieren hacer partícipes a otros de su miseria.
La miseria ama la compañía.
Esta lógica también se ve, por ejemplo, en los tiroteos en las escuelas: personas que quieren morir, pero antes desean arrastrar a otros a su propia desesperación.
El demonio está condenado para siempre. Pero no quiere hundirse solo en el infierno; quiere arrastrar a cuantos pueda para hacerlos partícipes de su miseria. Por eso arrastró a nuestros primeros padres; por eso hizo caer a Caín, a Sansón, al rey Saúl, al rey Salomón; por eso tentó a Pedro e hizo caer a Judas.
No importa si alguien no cree en él: el demonio existe y busca por todos los medios apartarnos de Dios.
Una persona le dijo al Padre Pío: “Padre, me cuesta creer en el infierno.” Y él respondió: “No te preocupes; cuando llegues allí, no te va a costar.”

¿Cómo busca destruirnos?

Seduciendo a las naciones, promoviendo leyes que llevan al hombre al mal.Por ejemplo, leyes que permiten acabar con la vida de los hijos antes de nacer; leyes que confunden la identidad del ser humano.
Destruyendo la familia, que es el pilar de la sociedad:promoviendo que no se casen, que vivan en pecado, que rechacen la vida.Y si ya tienen el sacramento del matrimonio, intenta por todos los medios que se separen.
A nivel personal, incitando al pecado:
Es enemigo de la oración. Por eso, cuando rezas, busca distraerte: sueño, dolor de cabeza, prisas.
Es enemigo de que uses bien tu tiempo. Antes era la televisión; ahora, el celular.
Busca que desfigures tu cuerpo, porque no soporta que seas imagen de Dios.
Busca que destruyas tu alma con el pecado, presentando como bien lo que es contrario a Dios.
La acción del mal puede manifestarse en distintos niveles:
Sugerencia, cuando propone el mal.
Infestación, cuando un lugar queda marcado por el pecado grave.
Posesión, cuando toma control del cuerpo de una persona.

¿Cómo resistir?

Como lo hizo Jesús:
Con penitencia.
Con la Palabra de Dios.
Con la Eucaristía.
Pero sobre todo, con María. Quien está protegido por la Virgen, el demonio no puede con él.
En esta Cuaresma te pido que cierres todas aquellas puertas que tienes abiertas al mal: tu celular, malas amistades, hábitos desordenados.
Y que le digas, como Jesús:
“Apártate de mí, Satanás, porque está escrito: al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás.”
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