Bajo la autoridad que Dios estableció pt 2

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Romanos 13:1-7

Debemos someternos a las autoridades superiores (v.1)
Razones para someternos a las autoridades superiores (vv.1b-7)
i. El gobierno existe por decreto divino (v.1b)
porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
En primer lugar, Pablo dice que el gobierno humano es ordenado por Dios para beneficio de la sociedad. En cualquiera de las formas en que se ejerce, la autoridad civil se deriva directamente de Dios. Al igual que el matrimonio, es una institución universal de Dios, y como el matrimonio es válida sin importar el lugar, las circunstancias o cualquier otra consideración.
Pablo dice que no hay autoridad civil sino de parte de Dios. Sin importar qué forma haya adquirido, ningún gobierno humano en cualquier momento de la historia o lugar del planeta, entre todos los pueblos de la tierra y en cualquier nivel de desarrollo social, ha jexistido o existirá aparte de la autoridad soberana de Dios, porque "de Dios es el poder" (Sal. 62:11).
El mundo entero, todas las cosas en el cielo y en la tierra, incluyendo a Satanás y sus huestes, están sujetos a su Creador. Dios en su soberanía creó y tiene control absoluto sobre el universo, este es un hecho sin excepciones ni limitaciones. También sin excepción, el poder que cualquier persona, grupo o sociedad pueda llegar a poseer ha sido delegado y circunscrito por determinación divina. Una cuestión muy diferente a esto es la manera buena o mala como se haga uso de ese poder delegado y circunscrito. El punto que Pablo quiere establecer aquí es que el poder tiene una sola fuente que es Dios mismo.
No obstante, en su sabiduría soberana, Dios ha permitido que Satanás tenga un poder vasto aunque limitado sobre el mundo y los asuntos de los hombres. Aunque Satanás no es el responsable directo del pecado del hombre desde la caída, sí fueron sus trampas cautivantes las que llevaron a Adán y Eva a desobedecer a Dios y por ende a cometer el primer pecado, un pecado que ellos transmitieron a toda su posteridad. Satanás no tiene poder para hacer pecar a los hombres, pero desde aquel día trágico en el huerto de Edén, él ha utilizado todos los medios que tiene a disposición para seducir a los seres humanos y hacerles caer en la indulgencia de sus apetitos e impulsos pecaminosos, por medio de lo cual ellos expresan de manera voluntaria su desobediencia y oposición a Dios.
Los regímenes autocráticos, implacables y demoníacos de Adolfo Hitler,José Stalin y Mao Tse Tung no fueron excepciones al mandato dado por Dios sobre el sometimiento a la autoridad civil. Los imperios igualmente atroces de Asiria y Babilonia en la antigüedad tampoco fueron excepciones. El Imperio Romano, cuyo César de turno en muchos casos se proclamaba a sí mismo como un dios, tampoco fue la excepción. Los reinos "cristianos" apóstatas y heréticos de la edad media no fueron excepciones al mandato. Las tribus primitivas y animistas regidas por chamanes en América del Sur no fueron la excepción. No hay excepciones.
Esto forma parte de la verdad que Pablo declaró ante los filósofos paganos en Atenas: "El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación" (Hch. 17:24-26).
Esa es la razón primordial por la que debemos someternos al gobierno humano: ha sido instituido por el decreto inmutable de Dios y forma una parte integral de su plan divino para la humanidad caída.
ii. La resistencia al gobierno es rebelión contra una institución de Dios (v.2)
De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
Puesto que el gobierno civil es una institución de Dios, rebelarse contra el gobierno equivale a rebelarse contra Dios quien lo estableció.
Es indudable que Pablo no está hablando acerca del juicio directo de Dios sobre los que resisten la autoridad civil, sino de la condenación que los hombres sufren por parte del gobierno mismo como castigo por su crimen. Como el apóstol menciona unos cuantos versículos más adelante, la autoridad "es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo" (Ro. 13:4).
Una ilustración gráfica y elocuente de este principio fue dada por nuestro Señor mismo. Cuando fue tomado prisionero en el huerto para luego ser acusado y ejecutado injustamente, Pedro sacó una espada para resistir a los soldados y las autoridades que habían venido a arrestarle. Si acaso ha existido una causa justa para rebelarse contra la autoridad, fue la que se presentó en ese mismo instante y lugar. No obstante, Jesús le dijo a Pedro: "Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán" (Mt. 26:52). Jesús afirmó que sin importar cuán noble sea la causa, el gobierno tiene el derecho de ejecutar a los asesinos.
iii. El gobierno sirve para restringir el mal (v.3a)
Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo.
Debemos someternos a la autoridad civil porque Dios lo ha ordenado como un medio para restringir el avance de la maldad.
Aquí es obvio que Pablo estaba hablando en términos generales cuando dijo que los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. Él mismo había sufrido en gran medida a manos de magistrados que abusaron de él por ninguna otra razón que su conducta piadosa que le caracterizaba por hacer el bien. Sin embargo, en aquel tiempo y tal como ha sucedido a lo largo de la historia, hasta los regímenes más perversos eran y han sido efectivos en la detención del homicidio, el robo y muchos otros crímenes comunes de la gente. Aunque tal hecho está lejos de justificar los gobiernos totalitarios, con frecuencia las tasas de criminalidad en esos sistemas son más bajas que las prevalecientes en el mundo libre.
Por medio de la revelación natural de Dios que ha sido escrita en la conciencia y la razón humana b;yo los términos de su gracia común y universal, aun los gobernantes no regenerados conocen y distinguen lo recto de lo erróneo, y en consecuencia saben que parte de su deber consiste en castigar al que hace lo malo y aprobar al que hace el bien. Las autoridades civiles también se dan cuenta de que una moralidad básica resulta esencial para que una sociedad funcione bien. No existe sociedad alguna que pueda mantenerse por mucho tiempo sin frenar de alguna manera el homicidio, el robo, la deshonestidad, la inmoralidad sexual y la violencia. La buena conducta es esencial para la autopreservación de cualquier nación, y sin ella, la sociedad se autodestruye.
iv. El gobierno sirve para promover el bien (vv.3a-4a)
¿Quieres, pues, no temer la autoridad? haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4porque es servidor de Dios para tu bien
Dios ha designado que el gobierno civil sirva para promover el bien público. En términos generales, los ciudadanos pacíficos que cumplen la ley han recibido un tratamiento favorable por parte de sus gobiernos a lo largo de la historia.
Con algunas excepciones notables, tales personas no han tenido que temer la autoridad. Saben que mientras hagan lo bueno, no solo se librarán de ser maltratadas por la autoridad, sino que tendrán alabanza de ella.
No está mal que los cristianos esperen recibir de sus gobiernos protección de la vida y la propiedad. Pablo aprovechó la función que el gobierno tiene de promover lo bueno cuando utilizó su ciudadanía romana para asegurarse un juicio justo al apelar a César (Hch. 25:11)
Debido a que representa la institución ordenada por Dios del gobierno civil, un funcionario oficial es en realidad un servidor de Dios, sin importar cuáles sean sus creencias personales o su relación con Dios. Es una persona que está haciendo la obra del Señor bien sea que así lo entienda o no, al promover y garantizar la paz y la seguridad entre los hombres.
Robert Haldane comenta lo siguiente al respecto:
La institución del gobierno civil es una dispensación de la misericordia divina, y su existencia es tan indispensable, que en el mismo instante que cesa de operar bajo alguna forma, se vuelve a establecer en otra. El mundo, desde el momento de la caída cuando se introdujo de inmediato el dominio de una parte de la raza humana sobre la otra (Gn. 3:16), se ha mantenido en un estado tal de corrupción y depravación, que sin el obstáculo poderoso presentado por el gobierno civil en medio de las pasiones egoístas y pérfidas de los hombres, sería mejor vivir entre las bestias del campo que en la sociedad humana. Tan pronto se retiran sus obstáculos y restricciones, el hombre se muestra a sí mismo en su carácter real. Cuando no hubo rey en Israel y todos hacían lo que bien les parecía en sus propios ojos, en los últimos tres capítulos del libro de Jueces podemos ver cuáles fueron las consecuencias escabrosas de tal desbarajuste
v. El gobierno es facultado por Dios para infligir castigo por la desobediencia (v.4b)
Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.
A fin de promover y proteger el bien en la sociedad, el gobierno humano debe castigar el mal. En consecuencia, todo aquel que hace lo malo tiene razón para temer.
Debido a que la espada es un arma letal, simboliza aquí el derecho que el gobierno civil tiene para infligir castigo, incluyendo la pena extrema de la muerte por crímenes que así lo merezcan. En los primeros tiempos de la existencia humana, el Señor instituyó la pena capital. "El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada" (Gn. 9:6). Cuando Jesús dijo a Pedro: "Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán" (Mt. 26:52), le estaba recordando a su discípulo que el castigo por matar a uno de los enemigos de Jesús sería que Pedro mismo perecería ejecutado, lo cual el Señor reconoce aquí como algo que se justifica.
El aborto es el homicidio que se comete en contra de seres humanos que no han nacido, y una nación que permite y hasta alienta esta ejecución espantosa de los más inocentes e indefensos seres creados a imagen y semejanza de Dios, de ninguna forma podrá escapar a su juicio inminente. La tierra clama por la sangre derramada de millones y millones de bebés masacrados. Dios va a responder.
vi. El gobierno debe ser obedecido por causa de la conciencia (v.5)
Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.
Los cristianos deben someterse a la autoridad civil no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia, que para el cristiano equivale a una sumisión por causa del Señor mismo. Pedro lo dice sin rodeos: “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos" (1 P. 2:13-15).
Como hijos de Dios mismo en quienes mora el Espíritu Santo, deberíamos darnos cuenta de manera instintiva en nuestro discernimiento espiritual que la desobediencia y la falta de respeto hacia el gobierno es algo errado, bien sea que tales pecados sean o no castigados, y que la obediencia y el respeto a las autoridades son correctos, bien sea que las tales nos protejan o no como sus súbditos.
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