Más Que Decidir, Vivir
Para poder gozar de una paz genuina, antes debe haber una respuesta personal a la gracia de Dios, que es su favor inmerecido, y que se manifestó en forma culminante en el Calvario. Ambas virtudes, la gracia y la paz, provienen de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
La ciencia (epignōsis) espiritual genuina de Dios, y el conocimiento de sus caminos, capacita a los creyentes a amar más al Creador y a sus criaturas.
Esta prueba tiene como fin aprobar. La palabra se usaba para referirse al examen de metales y monedas con el fin de comprobar si llenaban las especificaciones requeridas.
Pablo anhelaba que sus lectores estuvieran correctamente relacionados y en plena comunión con Dios. El apóstol también estaba interesado en la relación que mantenían con los demás. Ésta debía ser la que Dios quería que tuvieran.
El deseo de Pablo para sus amigos filipenses, debe ser la preocupación de todo creyente: ser puro en lo moral, y no hacer tropezar a los demás.
