Mirando a Jesús - Sermon #1
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Titulo del sermón: Poniendo buenos fundamentos
Toda historia tiene un inicio y todo buen proyecto debe tener buenos fundamentos. Nuestra salvación no ocurrió de improviso ni de repente, sino que fue planificada por Dios desde el principio del tiempo y materializada en el tiempo de Dios para nuestra bendición. Esta maravillosa historia de salvación fue planificada por Dios y revelada a nosotros para que podamos aprender no solo de nuestro Salvador, sino de como el vivió en la tierra, con el objetivo de que miremos a El y obtengamos sabiduría.
En esta oportunidad hermanos, vamos a empezar una serie de predicaciones basadas en la vida terrenal de nuestro Señor Jesucristo. Mi objetivo es que aprendamos del Señor, mirandole a El y asi podamos alcanzar sabiduria y madurez. Si no podemos ser capaces de ver a Jesús y creer en El e imitarle por la influencia y poder del Espíritu Santo, entonces no hay absolutamente nada ni nadie en este mundo que pueda cambiar nuestro corazón.
Para ello, leamos por favor el evangelio de Lucas, capítulo 2, versos 39 en adelante.
Oremos al Señor
Crecemos cuando obedecemos en lo cotidiano
Crecemos cuando obedecemos en lo cotidiano
Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
La historia que nos atañe en esta mañana ocurre en los primeros dias de vida terrenal del Señor Jesucristo aqui en la tierra. Lucas nos dice que sus padres, José y María, cumplieron todo lo prescrito en la Ley del Señor. ¿A que se refiere con esto?
Bueno, la ley de Moisés era clara en cuanto a lo que debia suceder con un niño varón recien nacido:
Al octavo dia de nacido, todo niño varón debia ser circuncidado segun Levítico 12:3 "Y al octavo día se circuncidará al niño”. Vemos el cumplimiento de esto en Lucas 2:21 "Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido".
Tras dar a luz a un varón, la madre quedaba ritualmente impura por 40 días. Al terminar este período de tiempo, debia presentar un cordero de un año como holocausto y un pichon de paloma como expiación. Sin embargo, si la familia era pobre, podrian traer en vez de ello dos tortolas, segun la Palabra de Dios:
Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda. Y al octavo día se circuncidará al niño. Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación. Y si diere a luz hija, será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre. Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote; y él los ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que diere a luz hijo o hija. Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.
Lucas nos dice que José y María ofrecieron las dos tortolas, la ofrenda de los pobres. Lucas 2:22–24 "Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor), y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos".
Por ultimo, la ley mandaba que todo primer hijo varón le pertenecía a Dios, en memoria de la liberación de la ultima plaga de Egipto. Para que el niño no sea consagrado al servicio exclusivo del templo, los padres debian redimirlo pagando al sacerdote cinco siclos de plata. Números 18:15–16 "Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo. De un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme a tu estimación, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del santuario, que es de veinte geras". Lucas nos dice que efectivamente los padres de Jesús presentaron al niño en Jerusalén y aunque no menciona explicitamente que se pagaron los cinco siclos de plata al decir que cumplieron “todo lo establecido en la ley de Moisés” queda claro que tambien hicieron ese pago.
Una vez aclarado esto, vemos que una vez que hicieron esto, volvieron a su ciudad, a Nazaret. Este lugar donde Cristo vivió alrededor de 30 años, era una aldea agricola muy pequeña, de aproximadamente 300 habitantes, irrelevante y despreciada. No se menciona en el Antiguo Testamento y aun en tiempos de Jesús no tenia buena fama. Recordemos a Natanael diciendo en Juan 1:46 "¿De Nazaret puede salir algo de bueno?". Allí vivió Jesús al lado de sus padres y sus hermanos, ejercitando el oficio de su padre, el de carpintero.
¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?
¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.
En tercer lugar, Lucas nos dice que en este ambiente de anonimato y cotidianeidad, el Hijo de Dios no solo vivió, sino que creció y fue avanzando, glorificando al Señor con su vida. Dice el verso 40 que “Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él”. Es maravilloso entender como el Hijo de Dios no fingió ser humano o vino al mundo como un humano pleno, sino que nació, creció y se fortaleció, como cualquier otro ser humano, pero sujeto a Dios y en perfecta obediencia a El, como ningun otro ser humano. Cristo experimentó un desarrollo real en 4 areas:
Crecimiento fisico: Jesús iba creciendo y fortaleciendose. Ambas palabras dan idea de un proceso de avance y crecimiento en el que el niño Jesús iba prevaleciendo por la fuerza dominante del Señor. No debemos pensar que solo se refiere a una madurez biológica, sino que hablamos de un crecimiento integral, donde el cuerpo es el vehiculo de la mente y el alma. Lo que a los ceyentes se nos exhorta, Cristo lo experimentó desde los primeros años de su vida
1 Corintios 16:13 "Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos."
Efesios 4:15 "sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,"
Colosenses 1:10 "para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;"
Crecimiento interno: Jesús se iba llenando de sabiduría conforme crecía, aumentando su conocimiento y su entendimiento de las cosas espirituales. Posteriormente veremos mas en detalle esto. Lo que podemos decir al momento es que Jesús gozaba de una vida saludable, en familia, tranquila, mientras el Señor iba preparando todo para el tiempo en el que su Hijo saldría a su ministerio público.
Crecimiento en gracia: Jesús gozaba de la gracia de Dios sobre su vida y esa gracia se expresaba en como el iba aumentando, avanzando, fortaleciendose y creciendo en todo aspecto. Aunque vivió largos años en el anonimato de una pequeña ciudad, Dios se glorificaba allí, en su obediencia diaria en el lugar donde su Padre le habia puesto.
Hermanos, nos gozamos en ver los principios biblicos que marcaron la vida del Señor Jesús en su temprana niñez y queremos imitarlos para gozar también de la gracia y la bendición de Dios. No estamos sujetos a la ley de Moisés; pero si debemos aplicar principios que nos ayuden a criar mejor a nuestros hijos y asi glorificar a Dios.
Padres creyentes que conozcan verdaderamente a Cristo como su Señor y Salvador. No puedo presentarles a mis hijos a quien yo mismo no conozco. No puedo guiarles a la luz si yo sigo siendo ciego y estoy muerto espiritualmente.
Padres piadosos dispuestos a conocer y obedecer todo lo que la Palabra de Dios manda y enseña.
Padres piadosos dispuestos a llevar a sus hijos a Dios.
Padres fieles a Dios tanto en lo extraordinario y temporal como en lo ordinario y cotidiano.
Padres sabios que enseñan a sus hijos a valerse por si mismos, a ser responsables y fieles en medio de la rutina y el trabajo duro.
Padres que propician un ambiente saludable para el crecimiento de sus hijos: alimentación, vivienda, amistades, educación, comunión con Dios, distracciones, etc.
Padres que propician que sus hijos crezcan en sabiduría. No se trata solo de asegurarles economicamente o buscarles una carrera, sino enseñarles la Palabra de Dios, llevarlos a la iglesia, ser ejemplos para ellos, discipularles, conversar con ellos, disciplinarles, tener tiempos de esparcimiento y comunión con la familia, descansar, enseñarles las prioridades de la vida, animarles a avanzar en el Señor.
Crecemos cuando obedecemos con entendimiento
Crecemos cuando obedecemos con entendimiento
Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua;y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.
El relato de Lucas continua mostrándonos como era un buen hábito de los padres de Jesús subir todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua judía. Para comprender mejor esto tenemos que mirar el mandamiento de la ley:
Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías;
La ley exigía que todos los varones judíos se presentaran ante el Señor tres veces al año. Ahora, Nazaret se encontraba a 140 kilómetros de Jerusalén, lo que significa que un viaje a pie o en caravana tomaba alrededor de tres a cinco dias de camino bajo un clima duro. Ademas de que significa dejar el trabajo de la carpintería durante ese tiempo, lo que implicaba la perdida de ciertos ingresos que eran necesarios para la familia. Sin embargo, ¿que vemos? Vemos que no solo José, sino toda la familia, incluida María y sus hijos hacian ese viaje anual por devoción a Dios. Y no iban con las manos vacías como bien hemos leído en la Palabra de Dios. Ellos hacian un sacrificio físico, económico, de comodidad, con tal de ser fieles al Señor y dando un buen ejemplo a sus hijos. José y María eran humildes, no gozaban de grandes ganancias ni dinero o posición social; sin embargo, eran una familia sólida, piadosa, que temian y obedecian al Señor diariamente. No solo Jesús, sino tambien sus hermanos Santiago y Judas siguieron los pasos de la fe y servicio de su hermano mayor.
Hermanos, la adoración a Dios tiene un costo. José y María no buscaron excusas en la distancia, en el cansancio del viaje, ni en la falta de dinero para faltar a la adoración pública del pueblo de Dios. Para la iglesia de hoy, este es un llamado a examinar nuestras prioridades: ¿Estamos dispuestos a incomodarnos, a sacrificar nuestro tiempo y nuestros recursos para congregarnos y buscar el rostro de Dios, o dejamos que cualquier pequeño obstáculo nos aleje del servicio al Señor?
y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta.
Ahora, Lucas hace un enfasis intencional en el hecho de que, cuando Jesús tenia 12 años, subieron nuevamente como familia al templo en Jerusalén, como era lo que siempre hacian cada año. En la cultura judía del primer siglo, cuando un niño cumplía 13 años, se convertía en un Bar Mitzvah (un "Hijo del Mandamiento"). A partir de ese día, el joven era considerado un adulto responsable ante la ley de Dios, obligado a guardar la Torá por sí mismo, ya no bajo la cobertura espiritual de sus padres.
El año número doce era el año de preparación intensiva. Los padres judíos devotos llevaban a sus hijos de 12 años a Jerusalén para familiarizarlos con el templo, los sacrificios y las enseñanzas de los rabinos antes de que asumieran su plena responsabilidad el año siguiente. Lucas nos está mostrando a Jesús justo en el umbral de su "adultez espiritual" judía.
Dios no desprecia la edad de los jóvenes. Esta etapa de transición (pre-adolescencia y adolescencia) no debe ser vista como una etapa de entretenimiento frívolo en la iglesia, sino como el momento crítico de preparación doctrinal donde nuestros jóvenes deben asumir su propia responsabilidad delante de Dios.
El concepto moderno de adolescencia como etapa crítica y marcada por rebeldía proviene de la psicología y la sociología de los siglos XIX y XX, pero la Biblia no presenta la juventud como un tiempo de desobediencia, sino como una etapa de responsabilidad y preparación espiritual. En la Escritura, los jóvenes son llamados a recordar a Dios en sus días de vigor: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud” (Eclesiastés 12:1), a vivir con pureza: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Salmo 119:9), y a ser ejemplo en conducta y fe: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12). Además, se enfatiza la obediencia y honra a los padres: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Efesios 6:1).
En contraste con la visión cultural moderna que normaliza la rebeldía, la Biblia enseña que la juventud es un tiempo valioso para cimentar carácter, disciplina y fe, mostrando que la madurez espiritual no depende de la edad, sino de la disposición del corazón a obedecer y servir a Dios.
Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.
Es en este contexto de preparación en el joven Jesús que Lucas registra un incidente que pinta de cuerpo entero el crecimiento del Señor en su humanidad y como los años de preparación y enseñanza de sus padres habian dado fruto. Al terminar la fiesta de la Pascua la caravana de galileos regresa a su tierra. Normalmente las mujeres y los niños viajaban delante de la caravana mientras que los varones y los jovenes iban detrás por seguridad. A los 12 años, Jesús podría haber estado en cualquiera de las dos secciones, por lo que se entiende que ni María ni José se percatarán de la situación hasta que paso un día de camino y no lo encontraron.
Esto provoca que ambos padres, angustiados, regresaran a Jerusalén a buscar a su hijo. Imagine lo que debieron sentir: ¡Acababan de perder al Hijo de Dios! Seguramente buscaron en todas partes cuando al tercer día lo encontraron en el templo, no asustado ni llorando, sino sentado en medio de los doctores de la ley. Jesús se sometió al método pedagógico rabínico de la época: estaba "oyéndoles y preguntándoles". Él demostró un respeto absoluto por la estructura de enseñanza, pero sus preguntas y respuestas revelaban una profundidad insondable.
Dice Lucas que los doctores de la ley, maestros de la Palabra, hombres muy preparados en la Torah se asombraban y maravillaban de “su inteligencia y sus respuestas”. Es interesante que Lucas no usa la palabra griega σοφίᾳ que se traduce por “sabiduria” o la palabra griega γνῶσις que se traduce por “conocimiento”. Usa en su lugar la palabra griega συνέσει que se traduce por “inteligencia, comprensión, entendimiento”. Esta palabra hace referencia a información unida para una comprensión holistica, un razonamiento profundo que une verdades para una comprension mayor.
Pablo hablaba de este conocimiento integral que Dios le habia dado:
que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,
Pablo oraba para que los creyentes pudieran adquirir este conocimiento y entendimiento integral:
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,
A la edad de 12 años, los doctores de la ley pudieron reconocer atónitos como este joven tenia una mente completamente saturada de la teologia biblica y un corazón consumido por el celo por la Palabra de su Padre. Lo podemos ver porque en vez de ponerse a jugar con otros jovenes o hacer otras cosas que un joven en su edad haría, vemos a Jesús compartiendo las verdades de su Padre Celestial, enfocado en lo que es prioritario.
¿Qué es lo que asombra a nuestros jóvenes hoy? ¿Qué es lo que cautiva sus mentes? Jesús encontraba su mayor deleite, su mayor entretenimiento y su pasión más profunda en escudriñar la teología. Como creyentes, debemos rogar al Señor que ponga en nosotros, y en las nuevas generaciones de la congregación, ese mismo hambre insaciable por la sana doctrina y el estudio profundo de las Escrituras.
La juventud no es una excusa para no crecer, para no avanzar, para no tener una mente llena de la Palabra de Dios. Lamentablemente hoy, tenemos gran parte de la juventud estupidizada con las redes sociales. Incapaces de retener, estudiar, analizar o pensar profundamente, tenemos una nueva generación casi totalmente arruinada. Ociosos y llenos de malos habitos, esclavos de pasiones y concuspiscencias, incapaces de conocer a Dios, servirle, amarle y adorarle. Muchos dicen “dejalos, son jovenes”. Muchos cristianos normalizan la adolescencia y la juventud junto con la rebeldía y desobediencia. Pero no, Dios no ve eso. La juventud es la etapa donde se empieza a ver los frutos de lo que los padres han hecho en la niñez con sus hijos. La juventud es la etapa donde consolidamos convicciones, donde debemos aprovechar la energía y tiempo para crecer y construir los cimientos de lo que va a ser nuestra vida futura.
Aqui aprendemos que la juventud es la etapa de la responsabilidad propia delante de Dios. Aqui los padres pasan a un segundo plano y los jovenes empiezan a tomar relevancia en las decisiones que toman de la mano del Señor. Aqui queremos dejar algunos principios biblicos que podemos aplicar a los jovenes:
Padres, deben darles responsabilidades a sus hijos jovenes. No los infantilicen, no los anulen. Los jovenes ya pueden ser responsables, ya pueden empezar a trabajar y contribuir a la economía familiar.
Padres, no les dé de todo a sus hijos. Enséñele el valor del trabajo honrado y el dinero a sus hijos.
Padres, supervise la vida devocional de sus hijos jovenes. Ellos deben ser responsables de buscar a Dios diariamente, pero necesitan su supervision.
Joven, cuida de que amistades tienes y de quien te rodeas.
Joven, cuida de vivir en pureza. Ten mucho cuidado de lo que ves en redes sociales. Solo tu serás responsable de arruinar tu vida o ponerla en las manos de Dios.
Joven, tu juventud es un tiempo de preparación y construcción. Busca tu vocación, estudia. Si tus padres no pueden pagar tus estudios, trabaja y paga tu mismo tus estudios. Ahorra, no despilfarres el dinero. Preparate en todo aspecto. Es en estos años donde vas a definir como vas a vivir tu vida mas adelante y nadie mas será responsable de ello sino tu mismo. Los estudios sobre economía de la educación muestran que cada año adicional de estudio aumenta el ingreso promedio futuro de una persona entre un 8 % y un 10 % a nivel global.
Joven, asume tu responsabilidad delante de Dios. No son tus padres, no son tus abuelos, no es nadie, sino tu mismo quien ha de rendir cuentas a Dios de tu vida. No eres un niño ya, eres un adulto joven y eres tu mismo quien esta en este momento construyendo o destruyendo tu vida. ¿Que te apasiona? ¿Que llena tu mente y corazón?
Crecemos cuando obedecemos lo que es importante
Crecemos cuando obedecemos lo que es importante
Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
El relato finaliza cuando por fin los padres de Jesús le encuentran. María, con la angustia natural de una madre reprocha a su hijo: “Hijo, ¿por que nos has hecho así? Tu padre y yo te hemos buscado con angustia”. Es interesante que es María quien habla pero menciona en primer lugar a José llamandole “el padre tuyo” (lit.). La respuesta de Jesús es muy importante porque son las primeras palabras de Jesús registradas en la Biblia.
Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?
En ella, Jesús corrige amablamente a su madre.
¿Por que me buscaban en otros lugares? Yo estuve aqui en el templo siempre
¿Que creen que estaría haciendo? Yo tenia que estar en las cosas de mi Padre. El griego no menciona una palabra traducida como “negocios” u otra. Solo se dice “en las cosas de mi Padre me es necesario estar”.
Notese que aunque María le dice “tu padre y yo te hemos buscado”, Jesús responde: “yo siempre estuve aquí en los asuntos de Mi Padre”.
Aquí, a los 12 años, Jesús manifestaba una conciencia muy clara de quien era. Jesús ya sabia a esa edad que era el Hijo de Dios. Por ende, su lealtad primaria no era hacia su familia terrenal, sino hacia el propósito redentor de su Padre celestial. El creyente maduro debe tener esta misma lealtad radical. Amamos a nuestras familias profundamente, pero nuestro llamado supremo, nuestra primera lealtad y nuestra identidad fundamental radican en ser hijos de Dios y ocuparnos de sus negocios. Cuando los intereses familiares chocan con la voluntad revelada de Dios, "es necesario" obedecer a nuestro Padre celestial.
Lucas nos dice que sus padres “no entendieron lo que Jesús les dijo”. A pesar de la anunciación angélica, del nacimiento virginal y de las profecías de Simeón y Ana, José y María todavía estaban procesando la magnitud de quién vivía bajo su techo. El misterio de la encarnación superaba su comprensión inmediata. Sin embargo, la Palabra dice que María “guardaba estas cosas en su corazón”. A veces, seguir la voluntad de Dios hará que incluso aquellos que más nos aman no nos entiendan. Sin embargo, como María, debemos aprender a atesorar y meditar en la Palabra de Dios en nuestro corazón y obedecer igual, incluso cuando no la comprendemos por completo en el momento.
No podemos esperar que nuestros hijos tengan tal entendimiento de la voluntad de Dios, porque ni nosotros lo tenemos. Pero si podemos guiarles para que crezcan en su entendimiento de la voluntad del Señor, por medio de la enseñanza y la meditación de las Sagradas Escrituras, dandoles nosotros mismo ejemplo de ello. Algo muy importante es que los padres debemos animar a nuestros hijos en el camino de la voluntad de Dios. Pero si nosotros mismos somos estorbo, impidiendo a nuestros hijos orar, leer la Biblia, congregar, servir, cuando ellos sigan creciendo con una mente y corazón duros no esperemos que hagan en su adultez lo que nunca les enseñamos a hacer en su niñez y juventud.
Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.
Lucas nos muestra un contraste hermoso: aunque Jesús ya sabía quien era y cual era su misión en esta tierra, él descendió con sus padres, volviendo a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Jesús no uso su identidad para pensar que estaba por encima de sus padres y asi rebelarse contra ellos, o separarse de ellos y seguir su camino. No, Jesús estaba sujeto a su Padre celestial y esa sujeción se demostraba en la sujeción que el tenia para con sus padres terrenales, quienes ni entendian completamente lo que Jesus les habia dicho.
La palabra griega traducida como “sujeto” es ὑποτασσόμενος que quiere decir que Él se sometía voluntaria y continuamente a sus padres. Dios encarnado se sujetó a las reglas de la casa, a los horarios, a la disciplina y a la instrucción de dos padres terrenales pecadores e imperfectos. Vivimos en una cultura que aplaude la rebeldía y la independencia como símbolos de madurez. Pero Jesús nos enseña que la verdadera grandeza espiritual se manifiesta en la sumisión.
Joven, la rebeldía contra tus padres no te hace más adulto; te hace menos como Cristo. Si el Señor de gloria se sujetó a la autoridad de sus padres, no tienes ninguna excusa bíblica para la altivez en tu hogar.
Esposas, sujetese a sus esposos porque esa es la voluntad de Dios para con ustedes.
Hermanos, el principio de la sumisión rige la vida cristiana. Nos debemos someter a nuestros pastores, a nuestros empleadores, a las leyes civiles y, sobre todo, los unos a los otros en el temor de Dios. Quien no sabe someterse a una autoridad humana delegada, jamás podrá someterse verdaderamente a la autoridad de Dios.
Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
Lucas concluye este relato indicandonos que el Hijo de Dios, quien a sus 12 años terrenales ya sabía quien era y cual era su misión, regresó a la pequeña Nazaret, al taller de su padre para seguir abriendose camino a traves del anonimato, el trabajo duro y la obediencia durante 18 años mas. Jesús siguió creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y para con los hombres.
Durante estos años, Jesús estaba forjando el carácter perfecto, la justicia perfecta que un día nos sería imputada. Vivió de manera irreprensible para poder caminar, años más tarde, hacia otro monte en Jerusalén, ya no para hacer preguntas a los maestros, sino para dar su vida como el Cordero sin mancha por los pecados de la humanidad.
Queremos identificar algunos principios biblicos que pueden ayudarnos en la vida cristiana:
Establezca “no negociables” en su vida y en la de su familia. Prioridades que deben ser sumamente importantes en casa. Ejemplo: en esta casa no escuchamos musica inconversa. Los domingos pase lo que pase vamos a congregar, cualquier otra actividad se puede postergar. Separamos nuestro diezmo cada mes sin falta. En esta casa oramos al levantarnos y al acostarnos, etc.
Decida obedecer a Dios aunque no entienda completamente o no le suene razonable. La obediencia es mas importante que la comprensión plena.
Desarrolle una cultura de sumisión y sujeción a la autoridad. Enseñe a sus hijos a someterse a usted. Usted sometase a las autoridades que Dios ha puesto sobre su vida. Destierre todo orgullo y rebelión de su corazón.
Sea fiel en lo poco, aunque nadie le reconozca ni agradezca. Dios forma nuestro caracter y corazon en lo privado, para luego recompensarlo en publico.
Busque crecer y avanzar para la gloria de Dios. Crezca en su comunión con el Señor, crezca en sus diezmos y ofrendas, crezca en sus dones espirituales y su servicio a Dios. Crezca en sus estudios seculares. Crezca en su profesión u oficio o labor. Crezca teologicamente en la Palabra de Dios. Busque mejorar, avanzar y crecer para la gloria del Señor.
Aplicaciones para la vida
Aplicaciones para la vida
Hermanos, al mirar hoy a este joven de 12 años en el templo y luego en el humilde taller de Nazaret, no estamos simplemente leyendo una biografía inspiradora. Estamos contemplando nuestra salvación en pleno desarrollo.
El mismo niño que se sometió gozosamente a la autoridad de José y María en ese pequeño pueblo, es el mismo Rey que años más tarde se sometería a la ira de Dios en la cruz del Calvario. Él vivió bajo la ley, cumpliendo cada jota y cada tilde de lo que a nosotros nos correspondía hacer, para tejer una vestidura de justicia perfecta que hoy nos cubre.
A la luz de la perfección de Cristo, la Palabra de Dios nos llama hoy a responder:
1. Un llamado al arrepentimiento en el hogar y en el corazón:
A los hijos y jóvenes: ¿Cómo está tu nivel de sumisión en casa? Si el Creador del universo se sujetó a padres pecadores, hoy debes arrepentirte de toda altivez, desobediencia o falta de honra hacia tus padres. Tu rebeldía no es solo contra ellos; es contra el diseño de Dios.
A los padres: Al ver a José y María, y la piedad de su hogar, debemos preguntarnos: ¿Estamos discipulando a nuestros hijos? Especialmente aquellos de nosotros que tenemos niños en esas edades formativas críticas, antes de la adolescencia. ¿Estamos saturando nuestro hogar con la Palabra, o los estamos dejando a merced de lo que el mundo les enseñe? Arrepintámonos si hemos descuidado nuestro deber de ser los principales maestros de teología de nuestros hijos.
A toda la iglesia: ¿Qué nos cautiva? ¿Podemos decir, como Jesús a los 12 años, que estamos consumidos por "los negocios de nuestro Padre"? Arrepintámonos de nuestra pereza espiritual, de conformarnos con un conocimiento superficial y de dejar que las distracciones de este mundo ahoguen nuestro hambre por las Escrituras.
2. Un llamado a la Fe y al Evangelio:
La realidad, amada iglesia, es que ninguno de nosotros ha vivido como Jesús vivió. Todos hemos sido rebeldes. Todos hemos priorizado nuestros propios negocios por encima de los del Padre. Todos hemos fallado en nuestro crecimiento y en nuestra sumisión.
Por eso es que la historia de la niñez de Jesús es tan gloriosas buenas nuevas. ¡Él obedeció en nuestro lugar! Hoy, te invito a dejar de confiar en tus propios méritos imperfectos y a correr a los pies de Cristo. Si hoy vienes a Él en arrepentimiento, Dios el Padre te mira y ya no ve tu historial de rebelión; ve el historial perfecto, sumiso y santo de su Hijo Jesucristo.
Que el Espíritu Santo nos dé la gracia para no solo admirar a Jesús, sino para confiar en Él como nuestro Salvador y seguirle fielmente como nuestro modelo supremo en cada área de nuestra vida cotidiana.
Oremos al Señor
