Mirando a Jesús - #2
Miremos a Jesús • Sermon • Submitted • Presented
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Buenos dias hermanos, en esta mañana vamos a continuar con esta serie denominada “Miremos a Jesús”. Como les he comentado anteriormente, no solo somos llamados a creer en Jesús, sino a imitarle. Hermanos, crea en Jesús para ser salvo, estudie sobre Jesús para ser sabio; pero obedezca e imite a Jesús para madurar espiritualmente y crecer para la gloria de Dios.
Hemos analizado ya los primeros años de la vida de nuestro Señor Jesús, y también hemos visto el bautismo del Señor, que hizo identificándose con la humanidad pecadora, en humildad y obediencia al Señor, como parte de su vida justa y perfecta aquí en la tierra. Ahora, vamos a analizar un evento muy importante, la tentación de Jesús en el desierto, momentos previos al inicio de su ministerio público.
Lo que queremos ver hoy es que Jesucristo es el Hijo de Dios obediente que triunfó donde nosotros fracasamos, siendo así nuestro sustituto perfecto y nuestro modelo supremo para vencer la tentación a través de la sumisión a la Palabra. No hay victoria sobre nuestro carácter, naturaleza pecadora y pecado lejos de Cristo. El es nuestra victoria e imitándole a El podemos encontrar victoria sobre la pecaminosidad de este mundo.
Por favor, leamos el evangelio de Mateo capítulo 4, versos 1 al 11
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.
Oremos al Señor
Hermanos, las mayores victorias espirituales suelen ir seguidas de los ataques más feroces. Acabamos de ver a Jesús en las aguas del bautismo, donde los cielos se abrieron y la voz del Padre declaró: "Este es mi Hijo amado". Sin embargo, el siguiente escenario no es un trono, sino un desierto hostil. Hoy veremos cómo esa identidad divina es puesta a prueba. Jesús no fue al desierto a ver si pecaba o no; fue al desierto a demostrar de una vez por todas que Él es el Salvador inquebrantable, el verdadero Israel, el verdadero siervo de Dios que triunfa donde toda la humanidad ha fracasado.
La prueba es parte del camino de la fe
La prueba es parte del camino de la fe
Examinemos los primeros pasajes de este capítulo y veamos los capítulos paralelos en los otros evangelios para poder comprender mejor el contexto de esta historia y el proposito de los evangelistas al mencionarla:
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
Y luego el Espíritu le impulsó al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.
Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.
La Escritura nos dice que, después de su bautismo, el Señor Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto. El mismo Espíritu que descendió sobre Jesús como una paloma para darle poder, ahora también le lleva al desierto para ser tentado por el diablo. Marcos usa una palabra muy fuerte que literalmente significa “expulsado” o “empujado”. Con ello vemos que la tentación de Jesús en el desierto no fue un accidente o un descuido de parte de Dios. Fue un enfrentamiento orquestado por Dios mismo para que su Hijo fuera tentado. Por supuesto, la intención de esta prueba no era ver si Jesús podia pecar, sino para demostrar su victoria ante la tentación y el pecado. Donde todos los demás fallaron, Jesús vencería.
Aquí vemos entonces algunos aspectos importantes:
Hay un hombre tratado por Dios, con un carácter formado, con un corazón obediente y sumiso al Señor.
Hay un lugar, el desierto, un lugar solitario, sinónimo de maldición y muerte. Marcos añade que estaba Jesús allí con las fieras. Podemos ver un paralelo entre Jesús y Adán: El primer Adán estaba en un paraíso rodeado de animales pacíficos, y con el estómago lleno, desobedeció y trajo la maldición. El Último Adán (Cristo) está en un desierto hostil, hambriento, rodeado de fieras salvajes, y obedece perfectamente, comenzando a revertir la caída.
Hay un propósito: ser tentado, probado con el fin de demostrar su obediencia. Dios no quiere destruir a su Hijo, como tampoco quiere destruir al creyente a quien permite ser probado; pues no dejará que seamos tentados mas allá de lo que podamos resistir.
Hay un enemigo, el diablo, tambien conocido como calumniador o acusador, quien está presto a tentar a los creyentes para que desobedezcan a Dios y hagan su propia voluntad en vez de la del Señor. Satanás estaba presto para llevar a Jesús a la ruina, para que no logre vencer y así ofender a Dios.
Hay un tiempo específico: cuarenta días. Aquí hay un paralelo con el pueblo de Dios. Israel estuvo 40 años en el desierto siendo probado y fracasó repetidamente en su lealtad. Jesús ayuna 40 días, cumpliendo el papel del verdadero "Hijo" de Dios (Éxodo 4:22) que rinde una obediencia intachable.
Hay un enfasis: Jesús ayunó durante esos cuarenta dias, orando y buscando a Dios en el desierto, orando y preparandose para el inicio de su ministerio, enfocándose en lo que Dios quiere. Aquí también vemos un paralelo entre Jesús y Moisés. El siervo del Señor Moisés pasó cuarenta dias en el monte de Dios al punto de que cuando bajó del monte, su rostro resplandecía por la gloria de Dios. Sin embargo, posteriormente falló y fue disciplinado por Dios. Cristo, el Hijo de Dios, venció y llevó hasta la muerte su obediencia a su Padre Celestial.
La prueba revela si confiamos en Dios
La prueba revela si confiamos en Dios
Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.
Algo importante que debemos tener en cuenta es que si bien es cierto Dios prueba a los creyentes para revelar lo que hay en sus corazones, en el caso de su Hijo Jesús, lo hizo para demostrar su victoria frente a la tentación y al pecado. Sin embargo, en ambos casos, el tentador, Satanás busca que tanto Jesús como el creyente fracasen en la prueba, terminen desobedeciendo a Dios y se aparten del camino de la voluntad del Señor.
Recordemos que en el bautismo, el Padre Celestial le dijo a su Hijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Ahora, en el desierto, Satanás viene a Jesús y le dice: “Si eres el Hijo de Dios...”. El diablo no está cuestionando la identidad de Cristo, sino la misión y el modo en que Jesús debe vivir como Hijo obediente. Esto lo sabemos por la construccion del condicional en el idioma griego. No vamos a ser muy técnicos en ese sentido, pero queda claro que era absurdo que el diablo quisiera negar la identidad de Jesús delante de el mismo. No, lo que hace es tomar esa verdad y tratar de manipularla, tentando a Jesús para que, sobre la base de una necesidad legítima (el hambre física) la intente satisfacer usando un medio ilegítimo: usar su poder divino para beneficio personal, saltándose la voluntad del Padre. Es decir, el diablo estaba tentando a Jesús para que deje de confiar en Dios y en su bondad y empiece a moverse en independencia de Dios, haciendo su propia voluntad, so pretexto de satisfacer una necesidad válida.
¿Acaso esta mal tener hambre? ¿Acaso está mal querer casarse? ¿Acaso está mal querer tener algo mas de dinero para ofrecer a nuestra familia lo mejor? ¿Acaso esta mal defenderse cuando alguien nos ataca? ¿Acaso está mal querer progresar y prosperar? No, esas cosas corresponden a deseos legítimos que un ser humano puede tener. Lo que debe resaltarse es que Dios tambien lo sabe, sabe que tenemos necesidad. Sin embargo, el tiene un plan y proposito de como desea que esas necesidades y asuntos sean satisfechos. Su Palabra dice que nos deleitemos en El y asi el Señor cumplirá los deseos de nuestro corazón. El apóstol Pablo exhorta a Timoteo a luchar legitimamente, como está establecido en la Biblia.
Muchas veces tomamos decisiones fuera de la Palabra de Dios, angustiados porque las cosas no salen como esperamos o Dios no responde a nuestros pedidos en el tiempo en el que nosotros planificamos. Y asi es como entonces nos salimos de la voluntad de Dios por impaciencia, por incredulidad, por desconfianza en El. Asimismo, Israel desconfió de Dios y de sus propósitos y murmuró en el desierto por comida, rechazando los tiempos y propositos de Dios, buscando regresar a Egipto.
Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
Ante esta situación, donde el diablo tienta a Jesús para que procure alimento y sustento fuera de la voluntad y propósitos de su Padre, Cristo responde: “No solo de pan vivirá el hombre”, citando Deuteronomio 8:3–4 "Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años", mostrándonos con esto que Dios conoce nuestras necesidades, El sabe y conoce todo de nosotros. Sin embargo, El tiene un tiempo y planes que no son como los nuestros, sino mucho mas altos.
Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.
No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.
Corresponde a nosotros hermano, definir en quien confiamos y aprender a depender del Señor. Aprendamos de Cristo, quien prefería morir de hambre obedeciendo a Dios, que tener el estomago lleno en desobediencia. Al final, Dios sostuvo a su Hijo, como nos puede sostener a nosotros, pero no cuando nosotros queremos, sino en la forma y tiempo en el que Dios lo ha establecido.
La prueba revela si nos sometemos a Dios
La prueba revela si nos sometemos a Dios
Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
Lo segundo que vemos es que después de haber sido rechazado una vez, el diablo no se cansa, sino que persiste en tentar al Hijo de Dios, pero ahora ensayando otra estrategia: Llevándolo al pináculo del Templo, Satanás tuerce el Salmo 91 y le dice "Échate abajo". La tentación es forzar la mano de Dios, crear un espectáculo público para evitar el rechazo y probar el amor del Padre exigiendo un milagro innecesario.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.
El diablo tuerce la verdad, sacandola de contexto y haciendo sonar el salmo como una oferta de bendición sin ningún requisito. El se centra en la promesa de Dios: compañía, sostén, protección, cuidado y bendición sin ningún requisito ni fundamento, omitiendo la frase “que te guarden en todos tus caminos”. Es cierto, el salmo 91 promete bendición, pero lo hace a quienes “han conocido su nombre” y a quienes han puesto en Dios su amor. Exigir bendición de Dios y/o pedir un respaldo de que Dios está con nosotros es irrespetuoso e insensato delante de Dios.
De la misma manera, el pueblo de Israel tentó a Dios exigiendo agua para probar si el Señor realmente estaba con ellos:
Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese. Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová? Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán. Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve. He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?
Esta segunda tentación ya no está enfocada en minar la confianza en Dios, sino en minar la sujeción de Jesús en su Padre Celestial. Una cosa es tentar a Jesús a que tome decisiones mas allá de la voluntad de Dios para satisfacer sus necesidades independientemente del amor y voluntad de su Padre, ahora el diablo está tentando al Hijo de Dios a que se desapegue de la voluntad de Dios y mas bien fuerce a Dios a seguir su propia voluntad. Es decir, se trata de invertir los papeles: Dios pasa a ser nuestro peon, que debe hacer lo que nosotros le pedimos, cuando lo pedimos y en la manera en que queremos y dejar de ser el Dios soberano que dicta y norma como quiere que vivamos y que le adoremos.
En un sentido, el diablo le está diciendo a Jesús: “Dado que eres el Hijo de Dios y obedeces a Dios, entonces tirate del pináculo del templo, hazlo porque Dios está obligado a protegerte porque lo dice su Palabra. Si no lo hace, entonces Dios miente y su Palabra no es verdad”. Querer manipular la voluntad de Dios y reducirle del Dios soberano a un simple amuleto en nuestras vidas es el gran pecado que muchos de nosotros cometemos. Dios no es un ser que podemos controlar, ni podemos cuestionarlo y obligarlo a hacer lo que queremos. El dicta como debe ser nuestra vida, El nos dice como adorarle, como servirle, como agradarle. No podemos comprar el favor de Dios, ni manipularle, ni hacerle cambiar de parecer. El es Santo y soberano Dios.
Debido a esto, el Hjo de Dios, nuestro Señor Jesucristo responde al diablo con la Palabra de Dios. Cita Deuteronomio 6:16–19 "No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah. Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado. Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres; para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho”.
Cristo declara que tentar a Dios no es algo que debamos hacer. El es Santo y bueno y no hay forma de que podamos manipularle para salirnos con la nuestra. Somos nosotros quienes debemos enfocarnos y prepararnos para ser agradables a Dios recorriendo el camino que Dios ha trazado. Jesús nos enseña que la fe verdadera confía en Dios en medio del silencio y el sufrimiento; no exige que Dios haga un truco de magia para probar su amor.
Dios nos puede bendecir, si. El puede y quiere sostenernos y guardarnos de todo mal. El ama a sus hijos; pero también va a quebrantarlos, formarlos y aun disciplinarlos cuando lo considera necesario, pues mas importante que nuestra prosperidad en este mundo para Dios es importante que podamos crecer a la semejanza del Hijo de Dios en nuestro carácter. El diablo quería tentar a Jesús para que el pusiera a prueba a Dios, poniendole en entredicho: si amaba a Jesús lo tenia que demostrar salvandolo si se tiraba del templo. Eso lo hubiera mostrado como manipulable, dependiente de nuestros actos y sujeto a nuestros designios. Si no, entonces no lo amaba, lo dejaba morir y el plan de salvación se arruinaba. Sin embargo, la Biblia nos habla de Dios como libre, soberano, que hace lo que El desea; pero todo lo que El desea es bueno. No hay necesidad de poner a prueba a Dios. Lo que hay necesidad es de que pensemos claramente y busquemos primero el reino de Dios y su justicia para que el Señor obre y bendiga a su pueblo.
Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.
Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.
El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Hermanos, sometamonos a Dios, a sus planes y propósitos. Hagamos las cosas bien, como Dios manda, no como nosotros queremos. No nos saltemos etapas, primero viene la obediencia, la sumisión y la paciencia, despues viene la bendición de Dios, como El quiere, cuando El quiere y en el tiempo que El quiere. No busquemos servir a Dios por lo que El nos pueda dar, sino por lo que El es.
La prueba revela a quien adoramos
La prueba revela a quien adoramos
Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
Después del segundo rechazo, Satanás aun persiste en la tentación, buscando las formas y las maneras de distraer y hacer caer al Santo Hijo de Dios. El Espíritu de Dios llevó a Jesús al desierto para orar, ayunar y ser probado. Satanás le lleva a un monte alto para que desde allí pueda ver todos los reinos del mundo y su gloria, las cuales le ofrece a cambio de adoración. ¿Que le está ofreciendo el diablo? Le ofrece un atajo: la oportunidad de obtener la gloria y el dominio sin tener que pasar por el dolor y la humillación de la cruz. Le ofrece un camino egoísta, pues no traería salvación a la humanidad, placentero porque le ofrece gloria, riquezas, fama, poder, sin tener que someterse a Dios, sin tener que seguir sus planes; pero sobretodo hincando la rodilla, sometiendose y adorando al diablo en vez de a Dios.
¡Que terrible y desvergonzada oferta! Hermanos, si Satanás tuvo el cuajo de ofrecer semejante tentación al mismo Hijo de Dios, ¿cuanto mas no crees que hoy mismo te esta tentando a ti y a mi para que doblemos rodillas ante el, tomemos decisiones egoístas y privilegiemos nuestro parecer y mente carnal en vez de someternos y adorar a Dios? Una y otra vez, el diablo como león rugiente anda buscando a quien devorar. Pero no pienses que eso significa que el diablo está atacando y devorando a pobres creyentes que están abandonados por Dios y que estan a merced de este mundo de maldad. No, Satanás anda rondando y buscando creyentes que no están dispuestos a obedecer a Dios, creyentes que persisten en su pecado, en su inmadurez, que no quieren arrepentirse ni cambiar de parecer. A esos creyentes que se apartan del Señor, que dejan de lado la Palabra, que permanecen tercos y duros de corazón para hacer lo que Dios manda, a ellos el diablo les ofrece victoria sin sufrimiento, placer sin obediencia, pero es una trampa.
El diablo ofrece placer, alegría momentaneas. El precio del pecado al final es muy grande. La Biblia nos habla claramente de que Dios demanda adoración pues El es el unico que la merece. Y adoración no son solo palabras y canticos, sino una vida de obediencia real al Señor y a su Palabra, que va a ser probada en situaciones especificas para que se revele en nuestro corazón a quien adoramos realmente: si a Dios o a nosotros mismos. Si preferimos obedecer al Señor o queremos tomar el camino facil y sencillo, que parece placentero, pero que conduce a la muerte.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
Mire a Israel. El pueblo de Dios cayó repetidamente en la idolatría, buscando seguridad, poder, prosperidad rápida sin obedecer al Señor y su Palabra. Israel quiso los beneficios de la Tierra Prometida, sin seguir los lineamientos de Dios para vivir allí. No quiso pagar el precio de la obediencia y al final perdió su comunión con Dios y también perdió los beneficios de Canaán: fue hecho esclavo en la misma tierra donde Dios les habia prometido libertad.
¿Como respondió el Hijo de Dios ante la tentación del diablo? Citando otro pasaje de Deuteronomio
Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos;porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra.
Jesús rechaza el pragmatismo del diablo, donde “el fin justifica los medios”. El prefiere doblar sus rodillas a Dios, abrazar la voluntad de Dios y rendirse a Dios, sabiendo que la verdadera exaltación proviene solo de Dios y requiere el camino del sufrimiento, del sacrificio y la rendición. La verdadera adoración viene ligada al servicio gozoso a Dios, a la comunión diaria con Dios y a la obediencia a la Palabra de Dios. Yo puedo decir muchas cosas y cada palabra que diga va a ser probada. Como voy a responder demuestra lo que hay en mi corazón y a quien adoro realmente.
Con respecto a la adoración Jesús enseña:
Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Por eso Cristo rechaza la tentación y al diablo mismo. No va a adorar a Satanás ni al mundo. No va a rendirse a la desobediencia. No va a perseguir los placeres temporales que este mundo ofrece. El Señor va a recorrer el camino largo, angosto, dificil, va a orar, va a ayunar, va a sembrar pacientemente, va a obedecer en el anonimato, va a servir con humildad, va a perdonar, va a crecer paso a paso, va a pagar el precio de la bendición de Dios, honrando con ello a Dios y buscando glorificarle.
Hermano, ¿que camino está siguiendo? ¿Está pagando el precio por obedecer a Dios? ¿Ante quien se está rindiendo cada día? ¿Está rechazando el camino facil y pecaminoso para seguir fielmente lo que Dios manda?
Aplicaciones para la vida
Aplicaciones para la vida
El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.
Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.
Al final, Satanás no pudo doblegar el animo y la convicción del Hijo de Dios. Cristo venció en el desierto y salió fortalecido por Dios para servir en su ministerio terrenal. Jesucristo venció donde tú y yo fracasamos a diario. Él guardó la Ley en nuestro lugar. Su victoria en el desierto es la justicia perfecta que Dios te acredita cuando pones tu fe en Él. ¡Tenemos un Sumo Sacerdote que fue tentado en todo, pero sin pecado!
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Jesús no venció a Satanás con su poder; lo venció usando la misma herramienta que nosotros tenemos: la Palabra de Dios correctamente interpretada. La Escritura no es un amuleto para poner abierto en un salmo en la sala de la casa; es la espada del Espíritu. Si el Hijo de Dios encarnado dependió absolutamente de la Escritura memorizada para vencer en el día malo, ¿con qué arrogancia creemos nosotros que podremos sobrevivir al mundo, a la carne y al diablo sin saturar nuestras mentes y corazones con la Biblia cada día?
El desierto nos muestra el corazón de nuestro Salvador: humilde, sumiso, inquebrantable y aferrado a la verdad de Dios. Hoy te llamo al arrepentimiento si has estado cediendo a los atajos de Satanás, si has dudado de la provisión de Dios o si has intentado forzar su mano. Corre hoy a Cristo. Refúgiate en su justicia perfecta, y comprométete a amar, estudiar y obedecer la Palabra de Dios, porque esa es nuestra única ancla en medio del desierto.
Oremos al Señor
