Jonatan ataca a los filisteos
1a de Samuel • Sermon • Submitted • Presented
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introducción
introducción
La sabiduría popular nos dice que enseñamos más con nuestro ejemplo que con nuestras palabras. La Escritura tiene varios pasajes que apuntan hacia la importancia de modelar a nuestros hijos lo que nosotros creemos. Instruye al niño, repítele las misericordias de Dios en todas partes (en el camino, en la casa, etc.) parecen ser claras en la importancia que somos padres tenemos para nuestros hijos. La fuerza de Nuestro testimonio de vida en nuestros hijos es evidente en situaciones donde nosotros supondríamos que los niños no pueden repetir el patrón de los padres, sin embargo, esto tristemente si ocurre. Padres alcohólicos, hijos alcohólicos, padres violentos, hijos violentos.
Contrastes
Contrastes
Hablamos de esto porque en el pasaje de hoy veremos a 2 personajes que son padre e hijo. Por una parte, tenemos a Saul quien en el capítulo anterior fue desechado por Dios. Saul dio muestra de su cobardía, tenía ante sus ojos una empresa que se veía complicada y difícil y al caer presa del pánico optó por desobedecer al Señor. Su mayor temor fue el de quedarse sin ejército y por sus propios medios decidió buscar una solución a su medida. De los 2 mil soldados que había reclutado solo le quedaron 600 y con estos 600 es que se encuentra refugiado debajo de un granado.
En contraste con Saul se encuentra su hijo Jonatan, este está preocupado por el rumbo de Israel. Este joven está decidido a derrotar a los filisteos. Desde el inicio del pasaje vemos la actitud valiente de Jonatan y de su escudero. Ambos deciden avanzar hacia un destacamento de los filisteos. Su padre temía porque estaba solo, Jonatan se siente seguro únicamente con su escudero.
De Saul el texto nos dice que está acompañado de Ahias (amigo de Yhavé) quien es hermano de Icabod, este nombre se traduce como “sin gloria”. David Jobling dice “Si Saul ha perdido la gloria real, no es sorprendente que sea amigo del “sin gloria”. Mientras tanto, Jonatan tiene a un escudero cuyo nombre no conocemos peor que hace eco en las palabras de Jonatan: Vamos a avanzar y espero que el Señor nos ayude, porque para Él no hay dificultad en salvarnos con muchos o con pocos.
¡Que perspectiva tan diferente tienen estos 2 personajes! Saul debía estar educando a su hijo para ser el sucesor en el trono. Haber sido ungido como rey significaba que Dios lo había elegido a Él y a sus descendientes para librar a Israel. Sin embargo, Saul no fue conformado al corazón del Señor; daba muestras de cobardía y de acuerdo con nuestro pasaje de hoy parece amar demasiado los rituales que, según Él, lo conectan con Dios.
Echemos un vistazo, ya dijimos que estaba cerca de alguien cuyo nombre significa “El Señor es mi hermano” pero de este hombre Ahias se dice que traía el efod que era un instrumento con el cual se invocaba al Señor (aparentemente), más adelante en la batalla Saul le pide a Ahias que traiga el arca para saber que hacer, por lo tanto, Saul tiene una fascinación por los rituales y los objetos sagrados y deposita en ellos su confianza aún más del hecho de que el Señor lo había escogido para su servicio y le había dado de su Espíritu para que este hiciera lo quería.
Sin embargo, por otra parte, vemos a Jonatan como una persona que confía en el Señor y sabe que el Señor puede ayudarlos con los más insignificantes recursos. Jonatan usa lo que conoce del Señor y pone manos a la obra para librar a Israel. Usa su inteligencia para pedirle dirección a Dios y finalmente tiene la determinación para atacar a los filisteos en su propio campo. El v.12 confirma su confianza en el Señor ¡Vamos, el Señor nos ha dado la victoria!
Dios fiel
Dios fiel
Luchamos constantemente contra el peso de nuestras decisiones y nuestras acciones. Una mala decisión por parte de Saul lo puso en aprietos, sin embargo, no buscó la oportunidad para volver con el Señor. El peso de nuestras decisiones nos alcanza de muchas maneras, pero la buena noticia que tenemos hoy es que, a pesar de nuestro pobre ejemplo que nosotros podemos mostrarles a nuestros hijos, El Señor continúa haciendo la obra en nuestros hijos a pesar de nosotros.
Lo que sabemos acerca de la fe en el NT es que es necesario que Dios se muestre en la vida de las personas para que estas le conozcan. También sabemos que la fe es un don de Dios. Pues el día de hoy vemos como a pesar de que el Señor ha cortado relaciones con Saul, el Señor también tiene misericordia de su descendencia porque le regala a Jonatan una fe férrea.
Jonatan sabe que Dios lo respaldará y sube a pelear y el texto confirma que efectivamente el Señor respaldó a Jonatan. Al estar Jonatan y su escudero en territorio filisteo, dice el texto que “entró” un pánico de Dios. Ya en Dt. 7:23 el Señor ha prometido que confundiría a los enemigos de ellos. Aquí vemos como el Señor respalda la decisión de Jonatan y no está dependiente de lo que Saul quiera hacer.
El Señor tu Dios entregará a esas naciones en tus manos, y las llenará de gran confusión hasta destruirlas.
Por cierto, que un vistazo a la otra escena nos muestra lo patético que puede ser el actuar de los seres humanos cuando se aferran a sus propias costumbres. Saul está siendo testigo de algo inusual y antes de reconocer el poder de Dios prefiere que el Ahias le confirme por medio de la presencia del arca que es lo que tenía que hacer. A diferencia de su hijo, Saul no puede o no quiere ver el poder del Señor. La presencia del Señor es innegable que Saul se arrepiente y cancela la presencia del Arca.
En el desarrollo de la batalla ocurre una serie de eventos impresionantes, por una parte, los hebreos que se habían pasado de lado de los filisteos ahora se unen a los israelitas y otros que estaban escondidos en las cuevas, deciden salir y apoyar al pueblo de Israel.
Una vez más el narrador de este libro tiene que mostrarnos (por si no nos ha quedado claro) que ese día el Señor libró a Israel. El mensaje de este texto para nosotros radica en que podemos confiar en que nuestras deficiencias de carácter para la crianza de nuestros hijos serán compensadas por el Señor. Podemos estar confiados en que nuestra imperfección solo es el abono para que su poder se perfeccione en la vida de quienes amamos.
Pero también el texto nos invita a dar pasos con fe. No podemos vivir con temor y duda. Tenemos que confiar en quien nos llamado para vivir con Él. Un hombre llamado Ahias (hermano de Yahvé) no es capaz de entender que en la milagrosa dispersión del ejército de los filisteos está el mismo Yahvé usando a Jonatan. El paso de fe no es a ciegas, caminamos porque Dios es quien nos ha llamado. La convicción de Jonatan no nace de alguien que es atrevido, él ha visto lo que el Señor es capaz de hacer y avanza usando los recursos que Dios le ha dado.
