Las dos cestas de higos
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· 3 viewsLa visión de las dos cestas de higos representan a los judíos que obedecieron y fueron cautivos a babilonia y los que desobedecieron y quedaron en Jerusalén para sufrir.
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Las cestas de higos
Las cestas de higos
Jeremías 24:1–10
“1Después de haber transportado Nabucodonosor rey de Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, a los príncipes de Judá y los artesanos y herreros de Jerusalén, y haberlos llevado a Babilonia, me mostró Jehová dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehová. 2Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tenía higos muy malos, que de malos no se podían comer. 3Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Higos; higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer.
4Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 5Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien. 6Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. 7Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.
8Y como los higos malos, que de malos no se pueden comer, así ha dicho Jehová, pondré a Sedequías rey de Judá, a sus príncipes y al resto de Jerusalén que quedó en esta tierra, y a los que moran en la tierra de Egipto. 9Y los daré por escarnio y por mal a todos los reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por refrán y por maldición a todos los lugares adonde yo los arroje. 10Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres.”
Introducción
Introducción
Judá había sufrido dos invasiones de Babilonia en 8 años donde había saqueado muchos tesoros y llevado cautivos a muchas personas.
Durante el reinado de Joacim fueron llevados cautivos Daniel y sus amigos.
Cuando Joacim murió, atacó nuevamente Jerusalén, quitó del trono a su hijo Joaquín, lo llevó cautivo junto a personas importantes y dejó como rey a Sedequías.
Mientras tanto Jeremías seguía advirtiendo no oponerse a Babilonia porque este era el propósito de Dios para disciplinar a su pueblo por su pecado.
Sin embargo, los falsos profetas no cesaban de anunciar la liberación, provocando en el pueblo que se revelaran contra la voluntad de Dios.
Jeremías 23:30–32 “30Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano. 31Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. 32He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.”
Después del segundo ataque de Babilonia, los judíos tienen la esperanza de que no volverán a atacarlos, y esperanzados en las falsas profecías, esperan que los que fueron llevados cautivos vuelvan nuevamente y que los tesoros robados sean devueltos.
Creían que los que fueron llevados cautivos les fue mal y alos que se quedaron les fue bien.
Por esa razón Dios muestra esta visión al profeta Jeremías.
Los higos buenos
Los higos buenos
Jeremías 24:2–3 "Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tenía higos muy malos, que de malos no se podían comer. Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Higos; higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer."
Dios muestra a Jeremías estas dos cestas de higos puestas frente al templo.
En la ley de Moisés es pueblo debía ofrecer a Dios sus primicias y ofrendas en el templo.
Una de los requisitos era presentar lo mejor: Levítico 22:20 "Ninguna cosa en que haya defecto ofreceréis, porque no será acepto por vosotros."
Pero una cesta tenía higos muy buenos y la otra muy malos.
Dios no recibiría la ofrenda de higos malos pero si la de higos buenos.
Ahora se debía interpretar esta visión.
Es muy probable que los habitantes de Jerusalén se identificaran con los higos buenos porque estaban el a tierra que Dios le dio por heredad.
Y que los higos malos serán los que fueron llevados cautivos a Babilonia.
Pero la interpretación de Dios es esta:
Jeremías 24:4–7 "Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien. Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón."
Para asombro de ellos, los higos buenos son los que fueron llevados cautivos a Babilonia.
Dios está declarando que los hizo transportar para bien: Jeremías 24:5 "Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien."
Al razonamiento humano es contradictorio que los cautivos les ira bien y los que quedaron en su tierra les irá mal.
Pero esto es lo que Dios les había estado diciendo: Jeremías 27:12–13 "Hablé también a Sedequías rey de Judá conforme a todas estas palabras, diciendo: Someted vuestros cuellos al yugo del rey de Babilonia, y servidle a él y a su pueblo, y vivid. ¿Por qué moriréis tú y tu pueblo a espada, de hambre y de pestilencia, según ha dicho Jehová de la nación que no sirviere al rey de Babilonia?"
También le envió mensaje a los deportados a Babilonia: Jeremías 29:4–7 "Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz."
Dios había estado invitando al pueblo a obedecer su palabra y rendirse a su voluntad, porque el dominio de Babilonia venía de Su voluntad, y mientras más rápido lo acataran mejor le iría.
Dios bendijo, guardó, prosperó y visitó a su pueblo en el cautiverio, encontramos testimonio en los libros de Daniel, Ezequiel y Ester.
No faltó la Palabra de Dios.
Los higos malos
Los higos malos
Jeremías 24:8–10 "Y como los higos malos, que de malos no se pueden comer, así ha dicho Jehová, pondré a Sedequías rey de Judá, a sus príncipes y al resto de Jerusalén que quedó en esta tierra, y a los que moran en la tierra de Egipto. Y los daré por escarnio y por mal a todos los reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por refrán y por maldición a todos los lugares adonde yo los arroje. Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres."
Los higos malos serían entonces los que quedaron en Judá, pues seguían en la dureza de su corazón, alentados por las falsas profecías y la idolatría pagana.
Para ellos les esperaba aun más dolor y angustia.
A pesar de las advertencias de Jeremías ellos no querían obedecer la voz de Dios y seguían empecinados en su ideales. Isaías 6:9–10 "Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad."
Por la necedad y dureza de corazón, oían el mensaje de Dios pero no lo entendía o no querían recibirlo, estaba empecinados en sus propias ideas y esperanzas.
Por tanto, Dios los dejaría en la dureza de su corazón. Romanos 1:28 "Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen."
Era necesario que el pueblo fuese llevado cautivo a Babilonia para que la tierra descanse y sea purificada. Levítico 26:33–35 “33y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades. 34Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo. 35Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella.”
Dios les había dado esta tierra a los israelitas pero la tierra le pertenecía a Dios: Levítico 25:23 "La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo."
Los israelitas son inquilinos en esa tierra, de manera que debía respetar las condiciones de Dios para estar ahí.
Uno de sus muchos pecados fue no dar descanso a la tierra cada 7 años. Levítico 25:3–4 "Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. 4Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña." El barbecho.
De manera que el cautiverio cumplía varios propósitos, el primero disciplinar al pueblo por su pecado, pero también purificar la tierra de la idolatría y los pecados cometidos.
La disciplina de Dios
La disciplina de Dios
Teniendo nosotros escrito en nuestra conciencia la diferencia entre lo bueno y lo malo, procuramos corregir lo malo.
Pero regularmente la corrección implica proceso, incomodidad, dolor, paciencia, disciplina.
No es agradable y contraria a los deseos de la carne.
Dios como buen Padre procurará disciplinar y corregir a sus hijos para bien: Proverbios 3:11–12 "No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere."
Como cuando necesitamos someternos a una cirugía, un tratamiento o una dieta para corregir los malo, así es necesario también someternos constantemente a la corrección de Dios para ser hallados perfectos cuando el venga por iglesia.
1 Tesalonicenses 5:23 "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo."
Para ser irreprensibles es necesario eliminar y renunciar a todo lo malo en nuestras vida, someternos a la corrección de Dios.
Algunas veces esa corrección parece injusta o muy dolorosa pero es necesaria.
Un empresario fue corregido por Dios para llegar a ser siervo.
Conclusión
Conclusión
Muchos de los judíos comprendieron y aceptaron la Palabra de Dios por medio del profeta Jeremías y se sometieron.
Ellos fueron benditos y prosperados en Babilonia.
Aunque muchos de ellos ya no volvieron a Jerusalén, sus hijos y nietos si lo hicieron y volvieron a una tierra donde ya no había idolatría y tampoco falsos profetas que engañaban al pueblo.
Pero los que se resistieron a la voluntad de Dios, sufrieron muchos dolores y angustias, murieron ellos y sus hijos y no vieron cumplida la promesa de Dios de restaurarlos.
Las desiciones que ahora tomemos afectarán también a nuestras generaciones, es mejor rendirnos a Dios y permitir que Él corrija nuestras vidas.
Salmo 139:23–24 "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno."
