Hechos 28

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Esteban está dispuesto a morir si es necesario, pero no comprometerá la verdad del Evangelio

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Hechos 7.45-53

Hechos de los Apóstoles 7:45–53 (NTV)
INTRO
Hoy terminaremos el discurso de Esteban, aunque parece que de manera repentina. En su larga respuesta ha expuesto la historia de Israel, da una defensa brillante de la fe cristiana en cuyo centro está la vida y obra de Jesús.
Habla sin miedo, sin dar concesiones ante la multitud y el concilio, no quedó en silencio ni se amilanó, expuso su fe, no maquilló el evangelio y estuvo dispuesto a sufrir las consecuencias de su fidelidad a su Señor y Maestro.
Reconoce que Dios instruyó a Moisés para construir el Tabernáculo con instrucciones específicas, ese Tabernáculo permaneció hasta los tiempos de David. Esteban no niega que Dios bendijo y aprobó la construcción, sin embargo, niega que Dios hubiera querido que fuera el ídolo que sus oyentes hicieron de él.
A medida que su discurso se desarrolla, parece que el concilio toma una actitud más hostil, se niegan a oír la Palabra de Dios. La audiencia lo está forzando a terminar, por eso, en un momento de forma abrupta cambia el estilo. Los enfrenta con una conclusión directa, usando un lenguaje gráfico: Pueblo terco, pagano, sordo, desobedientes, son iguales que sus antepasados y se resisten al Espíritu Santo.
“Años después, cuando Josué dirigió a nuestros antepasados en las batallas contra las naciones que Dios expulsó de esta tierra, el tabernáculo fue llevado con ellos al nuevo territorio. Y permaneció allí hasta los tiempos del rey David.” (Hechos de los Apóstoles 7:45, NTV)
Cubre el periodo desde la conquista, aprox. entre 1400 a 1250 a. C. hasta la época de David, alrededor de 1011 -971 a. C.
Las 2 tablas de piedra con los mandamientos se guardaban en el Tabernáculo como un testimonio, por eso una de las formas como se conoce el lugar de adoración de Israel es “El Tabernáculo del Testimonio”.
Hasta los tiempos de David toman Jebus y le cambian el nombre a Jerusalén. Por cientos de años el Tabernáculo fue la única Casa de Adoración que tuvo Israel, aun en el reinado de David no hubo templo, aunque David expresó su deseo de construir uno.
Esteban menciona a David para después mencionar a Salomón quien construyó el Templo, esto para que el concilio no pueda negar su argumento, pues está usando las mismas Escrituras para fundamentar lo que dice.
Tanto el Tabernáculo como el templo fueron levantados como testimonio, pero destinados a desaparecer. El Dios que fue adorado sin lugar santo en los mejores tiempos de Israel, también podrá ser adorado cuando el templo sea destruido.
Por 30 los Levitas llevaron el Tabernáculo de lugar en lugar por el desierto, todos los israelitas mayores de 20 años murieron en el desierto, pero el Tabernáculo fue pasando de generación en generación. Esteban de forma respetuosa los llama “Nuestros antepasados”.
El Tabernáculo fue diseñado para ser transportado, con la implicación de temporalidad, aunque siempre estaba la esperanza de que sería remplazado por un edificio permanente. La historia muestra que el Tabernáculo permaneció en Silo hasta el tiempo de Samuel:
“…Después dijeron: «Traigamos de Silo el arca del pacto del SEÑOR. Si la llevamos con nosotros a la batalla, nos salvará de nuestros enemigos».” (1º Samuel 4:3, NTV)
Después David la transportó:
“Así que trasladaron el arca y la colocaron en su lugar dentro de la carpa especial que David le había preparado. David sacrificó al SEÑOR ofrendas quemadas y ofrendas de paz.” (2º Samuel 6:17, NTV)
Mientras que el Tabernáculo estaba en Gabaón:
“Mientras tanto, David colocó al sacerdote Sadoc y a sus colegas sacerdotes en el tabernáculo del SEÑOR en el lugar de adoración en Gabaón, donde siguieron sirviendo delante del SEÑOR.” (1º Crónicas 16:39, NTV)
Gabaón a unos 7.5 km de Jerusalén.
“»David obtuvo el favor de Dios y pidió tener el privilegio de construir un templo permanente para el Dios de Jacob. Aunque en realidad, fue Salomón quien lo construyó.” (Hechos de los Apóstoles 7:46–47, NTV)
Aunque Dios favorecía a David no le dio el honor de construir el templo, de cierta forma esa negativa indica que la adoración a Dios puede tener lugar sin un templo permanente, si el edificio hubiera sido esencial, Dios no haría demorado su construcción. Es Salomón quién construye el templo.
“Allí, frente al tabernáculo, Salomón subió hasta el altar de bronce en la presencia del SEÑOR y sacrificó sobre el altar mil ofrendas quemadas.” (2º Crónicas 1:6, NTV)
Si el edificio hubiera sido imperativo para la adoración, Dios lo habría hecho saber, pero vemos que la idea se origina en David y es Dios quien da Su aprobación.
“Sin embargo, el Altísimo no vive en templos hechos por manos humanas. Como dice el profeta: “El cielo es mi trono y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Podrían acaso construirme un templo tan bueno como ése? —pregunta el SEÑOR—. ¿Podrían construirme un lugar de descanso así?” (Hechos de los Apóstoles 7:48–49, NTV)
Dios no necesita templos ¡EL Cielo es Su trono! Cuando Salomón dedica el templo reconoce que Dios no puede ser contenido o restringido a muros hechos por hombres, confesó que el templo era sólo un lugar donde la gente podía ofrecer sus sacrificios porque ¡ni aun los cielos pueden contener a Dios! Esto está en Isaías:
“Esto dice el SEÑOR: «El cielo es mi trono y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Podrían acaso construirme un templo tan bueno como ése? ¿Podrían construirme un lugar de descanso así? Con mis manos hice tanto el cielo como la tierra; son míos, con todo lo que hay en ellos…” (Isaías 66:1–2, NTV)
Dios no necesita un templo, porque ÉL hizo todas las cosas. Esteban cita a profetas como Amos, Isaías, con versos súper claros, tanto en esa época como hoy. El templo es un edificio temporal, es una afirmación que también hace Salomón:
“»¿Pero es realmente posible que Dios habite en la tierra? Ni siquiera los cielos más altos pueden contenerte, ¡mucho menos este templo que he construido!” (1º Reyes 8:27, NTV)
El Gran Dios no necesita nada que el hombre pueda construir, el Creador del Cielo y la tierra lo que quiere son corazones creyentes y vidas obedientes.
El templo sirvió, cumplió su propósito como Casa de oración para todas las naciones, como lugar de reunión para el pueblo de Dios, una señal de la presencia de Dios y un lugar de sacrificios. Así sirvió a las necesidades espirituales de Israel. Pero el templo ¡nunca fue algo indispensable! Porque la presencia de Dios nunca estuvo limitada a ese lugar y después de cumplido su propósito con el sacrificio de Jesús (cuando el velo se rasga), el templo con sus servicios y sacrificios ¡ya no fueron realmente necesarios! Una vez que el Sumo Sacerdote Jesús, completó SU obra salvadora, las lecciones y recordatorios del templo ¡ya no fueron necesarios!
La crítica de Esteban, como la de Jesús, no es al templo “per se”, era la Casa de Dios que servía a Su pueblo, el problema es en lo que los saduceos y otros habían hecho del templo: un centro de adoración sin corazón ni espíritu, con mucho interés en las formalidades externas, pero poco interés en las condiciones internas del corazón.
Esteban no habla contra el templo, sino que lo pone en la perspectiva correcta, hablaba contra la falta de perspectiva que le dio al templo demasiado honor e insuficiente honor a Dios.
¿De qué forma hemos hecho esto en nuestros días?
““El cielo es mi trono y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Podrían acaso construirme un templo tan bueno como ése? —pregunta el SEÑOR—. ¿Podrían construirme un lugar de descanso así? ¿Acaso no fueron mis manos las que hicieron el cielo y la tierra?”.” (Hechos de los Apóstoles 7:49–50, NTV)
La frase: “Estrado de sus pues” expresa la grandeza de Dios ¡Toda la tierra no es más que un mueble pequeño para ÉL! Aunque el templo era magnífico, no era el lugar propio como morada de Dios sobre la tierra, y eso es lo que el concilio y la nación se inclinaban a imaginar. En todo caso, si Dios deseaba una morada ¿cuál sería? El profeta Isaías lo dice:
“…Bendeciré a los que tienen un corazón humilde y arrepentido, a los que tiemblan ante mi palabra.” (Isaías 66:2, NTV)
Lo que Esteban pregunta sin decirlo es: ¿Qué tan grande es su Dios? Dios Creador y quien Sostiene el Universo ¿podrá habitar en lo que algún templo que el ser humano haga?
Cuando el pueblo estaba en el exilio, el templo estuvo en ruinas, aun así, el pueblo seguía adorando en Babilonia y otros lugares donde vivían exiliados.
Además, cuando Jesús purificó el templo, dijo que sería Casa de Oración para todas las naciones:
“Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones”, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones».” (Marcos 11:17, NTV)
SALOMÓN veía el templo como un lugar en donde todo el mundo podía acercarse a Jehová:
“»En el futuro, los extranjeros que no pertenezcan a tu pueblo Israel oirán de ti. Vendrán de tierras lejanas a causa de tu nombre, porque oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo poderoso. Cuando ellos oren en dirección a este templo, oye entonces desde el cielo donde vives y concédeles lo que te pidan. De esa forma, todos los habitantes de la tierra llegarán a conocerte y a temerte, igual que tu pueblo Israel…” (1º Reyes 8:41–43, NTV)
Pero en la mente judía, el centro de todas las naciones era Israel, el centro de Israel es Jerusalén, la ciudad de Dios, y el centro de Jerusalén es el templo donde Dios habita, y quién se atreva a cambiar esa creencia, aunque cite las Escrituras corría el riesgo de ser apedreado. Esteban no se opone al templo, pero sí a la indebida importancia que los judíos daban a la adoración en el templo.
Es interesante que los judíos de origen griego (los 7) fueron quienes entendieron y proclamaron la misión por todo el mundo, incluso antes de que los apóstoles reconocieran este aspecto de la enseñanza de Jesús.
“»¡Pueblo terco! Ustedes son paganos de corazón y sordos a la verdad. ¿Se resistirán para siempre al Espíritu Santo? Eso es lo que hicieron sus antepasados, ¡y ustedes también!” (Hechos de los Apóstoles 7:51, NTV)
Todos estos son insultos proféticos comunes en el AT. Moisés enfatizaba la circuncisión, pero estos son incircuncisos espirituales, por lo tanto, separados del pacto.
“»El SEÑOR tu Dios cambiará tu corazón y el de tus descendientes, para que lo ames con todo el corazón y con toda el alma, y para que tengas vida.” (Deuteronomio 30:6, NTV)
Esteban no pudo escoger palabras más fuertes, su punto es que ellos, igual que sus ancestros rechazan a los mensajeros de Dios. Está comparando la rebelión de los líderes judíos del pasado con su liderazgo y con la gente del templo que oía su mensaje, todos son ¡rebeldes! Sus corazones no estaban con Dios. En realidad, son incrédulos. Dios dijo que Israel era un pueblo terco (duro de cerviz), lo dijo después de que adoraron al becerro de oro en el desierto.
“Después el SEÑOR dijo: —He visto lo terco y rebelde que es este pueblo.” (Éxodo 32:9, NTV)
“Suban a la tierra donde fluyen la leche y la miel. Sin embargo, yo no los acompañaré, porque son un pueblo terco y rebelde. Si lo hiciera, seguramente los destruiría en el camino».” (Éxodo 33:3, NTV)
Paganos de corazón significa: infiel, desleal, alguien que no es digno de confianza:
“Cuando yo haga que su hostilidad se vuelva contra ellos y los lleve a la tierra de sus enemigos, entonces, por fin, su obstinado corazón será humillado y pagarán por sus pecados.” (Levítico 26:41, NTV)
“Has traído a extranjeros incircuncisos a mi santuario, gente que no tiene corazón para Dios…” (Ezequiel 44:7, NTV)
Lo que ellos debieron hacer es lo opuesto:
“Así que cambia la actitud de tu corazón y deja de ser terco.” (Deuteronomio 10:16, NTV)
“Oh, habitantes de Judá y de Jerusalén renuncien a su orgullo y a su poder. Cambien la actitud del corazón ante el SEÑOR, o mi enojo arderá como fuego insaciable debido a todos sus pecados.” (Jeremías 4:4, NTV)
Cuando les dice sordos, puede hacer alusión a este pasaje:
“¿A quién puedo advertir? ¿Quién escuchará cuando yo hable? Tienen sordos los oídos y no pueden oír. Ellos desprecian la palabra del SEÑOR. No quieren escuchar para nada.” (Jeremías 6:10, NTV)
El amor y la fidelidad de Dios son continuamente, pero la gente reaccionó con infidelidad, el antiguo pueblo había matado a los mensajeros de Dios y ahora están por hacer lo mismo. El profeta Isaías resume la historia así:
“Cuando ellos sufrían, él también sufrió, y él personalmente los rescató. En su amor y su misericordia los redimió; los levantó y los tomó en brazos a lo largo de los años. Pero ellos se rebelaron contra él y entristecieron a su Santo Espíritu. Así que él se convirtió en enemigo de ellos y peleó contra ellos.” (Isaías 63:9–10, NTV)
Si nos damos cuenta, tal parece que su tono cambió, ahora los ataca directamente en las creencias más queridas para ellos. Los líderes fueron culpables como sus padres: se resisten al Espíritu Santo que procuraba iluminarlos y guiarlos.
Esteban menciona la desobediencia continua y el privilegio continuo, pero cuanto mayor es el privilegio, mayor la condenación por la desobediencia.
Insiste en que habían limitado de forma culposa a Dios ¡al templo! y el templo que pudo ser su mayor bendición, se convirtió en realidad en una maldición, porque llegaron a adorar ¡el templo! en lugar de adorar a Dios. Terminaron siendo judíos con un Dios que “vive” en Jerusalén, en lugar de Dios de toda la humanidad presente en todo el universo.
Por eso ellos no llevaron al Mesías a la cruz por ignorancia sino por desobediencia y rebeldía. Tal parece que hay molestia, frustración en sus últimas palabras. Ve a un pueblo cometer el más terrible de los crímenes y el dolor de ver que el pueblo rechaza el destino que Dios les ofrecía.
Algunos sugieren ese cambio de tono, como reacción al concilio, que pudo mostrarse irritado, impaciente, por eso acorta su bosquejo histórico. Pero ha quedado claro que ellos son quienes violan la ley que pretenden defender. Eran judíos de carne, pero paganos de espíritu. No solo no oían la Palabra de Dios, sino que se enojan contra los métodos de Dios. No quieren que Dios se salga de su cajita.
“¡Mencionen a un profeta a quien sus antepasados no hayan perseguido! Hasta mataron a los que predijeron la venida del Justo, el Mesías a quien ustedes traicionaron y asesinaron.” (Hechos de los Apóstoles 7:52, NTV)
La respuesta es ¡ninguna! No hubo un solo profeta a quien sus padres no persiguieron, desde Abel hasta Zacarías, los antepasados espirituales del concilio derramaron la sangre de los voceros de Dios.
El Justo hizo lo que Dios requería de todos, sirvió a Dios en perfecto amor y obediencia, lo hizo por todos, incluidos ¡ustedes! El título Justo, por supuesto es un título para Jesús
“Ustedes rechazaron a ese santo y justo y, en su lugar, exigieron que soltaran a un asesino.” (Hechos de los Apóstoles 3:14, NTV)
Era un título profético:
“…Y a causa de lo que sufrió mi siervo justo hará posible que muchos sean contados entre los justos, porque él cargará con todos los pecados de ellos.” (Isaías 53:11, NTV)
“Y su nombre será: “El SEÑOR es nuestra justicia”…” (Jeremías 23:6, NTV)
Israel se enorgullecía de la ley, por eso el concilio acusa a Esteban de blasfemar contra la Ley, pero ellos mismos no la obedecían, resultaron ser como sus padres: soberbios, duros. La culpa les penetró y buscaron alivio asesinando a quien los reprendía, en lugar de llorar y pedir misericordia.
En el verso 45 dijo “nuestros antepasados”, en este V. 52 dice “sus antepasados”, ya está tomando distancia, él se ubica en la línea de los profetas y ellos en la de línea de asesinos de profetas.
“Deliberadamente desobedecieron la ley de Dios, a pesar de que la recibieron de manos de ángeles.” (Hechos de los Apóstoles 7:53, NTV)
Estas palabras tienen la intención de callar a los que dicen que respetan la Ley y los hace culpables de desobediencia a esa Ley, y se agrava la situación, por la manera en que recibieron la Ley. Dios les dio a sus padres esas Leyes, y a ellos les da el Evangelio, la Buena Nueva, pero es en vano.
Sus padres recibieron la ley, pero no la guardaron a pesar de que era para darles vida. A ellos les da el Evangelio por Gracia del Espíritu Santo y también la rechazan, se niegan a recibir ese Evangelio.
Esto de los ángeles dando la ley, era una interpretación rabínica de ese tiempo, en que Dios le dio la Ley a Moisés a través de la mediación de ángeles; Pablo lo menciona en Gálatas y en Pablo en Hebreos:
“…Por medio de ángeles, Dios entregó su ley a Moisés, quien hizo de mediador entre Dios y el pueblo.” (Gálatas 3:19, NTV)
“Pues el mensaje que Dios transmitió mediante los ángeles se ha mantenido siempre firme, y toda infracción de la ley y todo acto de desobediencia recibió el castigo que merecía.” (Hebreos 2:2, NTV)
El AT no dice nada de esto, es la tradición judía que lo añade como para aumentar la reverencia por la Ley.
FINAL
Esteban concluye que sus acusadores están equivocados, son ellos los culpables ¡no él! Ellos han quebrantado la ley, por lo tanto, son paganos de corazón; parecido a Sócrates quién volcó en sus acusadores el cargo de impiedad contra los dioses, aun sabiendo cuál será el resultado: el martirio.
Esteban deja de defenderse para convertirse en el juez moral de quienes lo juzga. Al igual que Sócrates no intenta salvarse a costa de retractarse. Sócrates acusado injustamente, pero no se defiende y acepta su destino, muere al beber la cicuta y Esteban morirá apedreado, pero se limpió de las falsas acusaciones, no predicó como Pedro, pero señaló varios paralelos y sin lugar a duda señaló hacia Cristo.
Nunca podremos saber si Esteban había planeado decir más, su discurso termina súbitamente cuando los miembros del concilio arremetieron contra él y lo llevan a rastras.
Los líderes embalsamaron la verdad y se negaron aceptar algo nuevo. Cuando Jesús vino a la tierra, la verdad de Dios ya tenía costras de tradiciones, tanto así que no pudieron reconocer la verdad de Dios cuando Jesús se presentó, las tradiciones muertas de los hombres habían remplazado la verdad de Dios.
El Señor Jesús desafió la religión de la letra, del rito, de las tradiciones por la religión del espíritu.
Esteban aclaró que para Dios no era una deshonra que el Tabernáculo diera paso al templo, porque después, el templo terrenal da paso el templo espiritual y seguirá así, hasta el momento cuando el templo espiritual ceda el paso al templo eterno, a la morada eterna en la presencia de Dios, quién lo llena todo.
Palabra de Dios
Oremos
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