Deberes Cristianos 4
Los pastores y las ovejas deben caminar juntos, viviendo como Cristo en todo sentido. Los paastores siende ejemplares y las ovejas imitando y obedeciendo a sus pastores para llevar a cabo la obra del ministerio de Cristo.
Lectura Inicial
Lectura Bíblica
Deberes Cristianos 4:
"Sean como sus pastores"
Hebreos 13.7,17
Introducción
I. Imiten su fe
A. Acuérdense de ellos.
Acordaos de vuestros guías:
Se refiere a pastores y maestros de generaciones anteriores que durmieron en el Señor, y dejaron un buen ejemplo que debe ser imitado.
Acordarse de sus guías es:
“traer de nuevo a la mente aquello que sabéis acerca de una persona”. El escritor exhorta a su pueblo a pensar en aquellos dirigentes a quienes la muerte ya se ha llevado.
Es simple especulación que el autor se pueda estar refiriéndo a Pablo y a Pedro. Lo que sabemos es que los líderes “hablaban la palabra de Dios” al pueblo.
Ellos eran entonces predicadores del evangelio de Jesucristo y habían sido instrumentos de Dios en la edificación de la iglesia, es decir, del cuerpo de Cristo.
Estos padres fundadores habían fallecido, pero los lectores todavía recordaban su labor.
La iglesia debe recordar a Jesús (
B. Consideren su conducta
emprender el mismo camino de fe en un compromiso completo con Cristo.
El punto, entonces, es más bien que los corintios deben imitar a Pablo haciendo caso de su palabra, así como él imita a Cristo entendiendo el ministerio apostólico tal como Cristo lo desea. La propia autoridad de Pablo descansa sobre la autoridad superior de Cristo
II. Obedezcan sus instrucciones
Esta obediencia es el resultado de la confianza.
Cuando una persona obedece a Dios, es la única evidencia posible de que en su corazón le cree a Dios.
“Peitho” en el NT, sugiere un resultado real y externo de la convicción interna y de la fe que sigue a esta persuasión - la obediencia.»
A. Sujetense a ellos
Reconocer la autoridad de alguien para someterse y obedecer:
jupeiko (ὑπείκω, 5226), retirarse, apartarse (jupo, debajo; eiko, ceder), de ahí ceder, someterse. Se emplea metafóricamente en
si Cristo le ha confiado la tarea de asumir el liderazgo, la gente no debe cuestionar su autoridad.
Cuando los miembros se niegan a obedecer y no le tienen respeto a sus dirigentes, la obra de la iglesia se vuelve una carga. Los miembros deben darse cuenta de que ni ellos ni los dirigentes son dueños de la iglesia. La iglesia pertenece a Jesucristo, ante quien todos son responsables. Si ellos hacen que la vida y obra de los dirigentes sea difícil, ellos mismos serán los perdedores.
III. Permítanles hacer su trabajo
Bajo Dios y con mansedumbre y humildad, estos hombres (los Ancianos/Pastores) tienen el derecho de determinar la dirección de la iglesia, de presidirla, de enseñar la Palabra en ella, de reprobar, reprender y exhortar.
