PRE-ENCUENTRO
ENCUENTO 2026 • Sermon • Submitted • Presented
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NAAMÁN — LA ACTITUD CORRECTA PARA RECIBIR UN MILAGRO
NAAMÁN — LA ACTITUD CORRECTA PARA RECIBIR UN MILAGRO
Mensaje de apertura para las personas antes del encuentro formal.
Prepara el corazón para recibir lo que Dios tiene
— combatiendo el orgullo, la crítica y la resistencia que impiden el milagro.
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Hay personas que viven años esperando
un milagro,
una transformación,
una libertad que nunca llega.
No porque Dios no quiera dársela.
Sino porque la actitud con la que esperan cierra la puerta al milagro.
La historia de Naamán nos muestra exactamente eso.
Y si somos honestos — muchos de nosotros tenemos algo de Naamán.
I. NAAMÁN — EL GUERRERO CON TODO... EXCEPTO
I. NAAMÁN — EL GUERRERO CON TODO... EXCEPTO
Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era un hombre de mucho prestigio y gozaba del favor de su rey porque, por medio de él, el Señor le había dado victorias a su país. Era un soldado valiente, pero estaba enfermo de lepra.
Naamán lo tenía todo.
Posición, victorias, honor, reconocimiento.
Un hombre que en cualquier contexto impresionaba.
Pero había un PERO.
Un PERO que ningún logro podía cubrir.
Ningún título podía sanar.
Ningún ejército podía vencer.
Era leproso.
Muchas personas llegan a este encuentro con su propio PERO.
Por fuera funciona todo — pero por dentro hay algo que no ha sanado.
Algo que ningún esfuerzo propio ha podido resolver.
«Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?
II. LA JOVEN ESCLAVA — EL TESTIMONIO QUE CAMBIÓ TODO
II. LA JOVEN ESCLAVA — EL TESTIMONIO QUE CAMBIÓ TODO
En la casa de Naamán había una joven israelita, esclava.
Sin nombre conocido.
Sin posición.
Sin poder.
Pero tenía algo más valioso que todo eso:
Sabía dónde estaba el milagro y no tuvo miedo de decirlo.
Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.
Una sola frase.
Una sola persona fiel.
Y eso fue suficiente para cambiar la historia de un general.
Nunca subestimes el poder de un testimonio fiel en boca de alguien que no tiene nada que ganar diciéndolo.
III. LAS TRES ACTITUDES QUE CASI LE COSTARON EL MILAGRO
III. LAS TRES ACTITUDES QUE CASI LE COSTARON EL MILAGRO
1. El orgullo — esperaba un proceso diferente
1. El orgullo — esperaba un proceso diferente
Naamán llegó con caballos y carros.
Con el protocolo de un general.
Esperaba que Eliseo saliera personalmente, pusiera su mano sobre él e hiciera un gran gesto.
Pero Eliseo no salió.
Mandó un mensajero con instrucciones simples:
ve al Jordán y zambúllete siete veces.
Y Naamán se enojó.
El orgullo dice: el proceso debería ser según mis términos.
La fe dice: 'el proceso es según los términos de Dios'.
2. La crítica — mejores opciones en su mente
2. La crítica — mejores opciones en su mente
¿Acaso los ríos de Damasco no son mejores que todas las aguas de Israel?' Naamán tenía sus propias ideas de cómo debía funcionar el milagro. Y el Jordán le parecía inferior.
La crítica cierra el corazón antes de que el proceso empiece.
3. La resistencia — casi se fue sin el milagro
3. La resistencia — casi se fue sin el milagro
'Y se volvió, y se fue enojado.'
Naamán casi pierde su milagro por no querer obedecer una instrucción que le parecía tonta.
Fueron sus siervos los que lo detuvieron:
'¿Si el profeta te mandara una cosa grande, no la harías?
¿Cuánto más cuando te dice: Lávate y serás limpio?'
IV. LA OBEDIENCIA Y EL MILAGRO
IV. LA OBEDIENCIA Y EL MILAGRO
Naamán bajó al Jordán.
Se zambulló una vez — nada. Dos veces — nada. Tres, cuatro, cinco, seis — nada.
En la séptima — su carne se restauró como la carne de un niño.
El milagro estaba en la obediencia completa.
No en entender el proceso.
No en que tuviera sentido.
Sino en hacerlo hasta el final.
Este encuentro tiene un proceso.
Habrá momentos que no entenderás.
Momentos que se sentirán incómodos.
Momentos donde tu razón querrá resistir.
La pregunta es: ¿vas a ser como Naamán antes del Jordán, o como Naamán después?
❝ El milagro no llegó cuando Naamán entendió el proceso — llegó cuando lo obedeció hasta el final. ❞
