Una familia en la que se cultivan principios y valores de calidad
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IDD IGLESIA SAL Y LUZ A LAS NACIONES
Predica semanal
Sermón Temático
Luis Andrés Estupiñán Ch
Bogotá, marzo 15 2026
A. INTRODUCCIÓN
La Biblia nos enseña que la familia no es una invención humana, sino un “diseño divino”. Sin embargo, no todas las familias disfrutan de la bendición de Dios, no porque Él no quiera bendecirlas, sino porque no todas cultivan los principios y valores correctos.
Hoy aprenderemos que “una familia que cultiva principios y valores bíblicos puede vencer cualquier desventaja”.
a. Sujeto o tópico
Una familia que cultiva principios y valores de calidad es aquella que reconoce la dignidad de cada miembro, preserva un legado de justicia para futuras generaciones, y fundamenta toda su vida en la realidad de Dios.
b. Tema
La familia es la institución fundamental de cualquier sociedad, y en su seno se transmiten valores esenciales que guían el comportamiento y las interacciones de sus miembros.
Los valores familiares son el conjunto de creencias, principios, costumbres, relaciones respetuosas y demostraciones de afecto que se transmiten en familia de generación en generación. Estos valores no solo fortalecen los lazos familiares, sino que también tienen un impacto significativo en la sociedad en su conjunto.
Los hijos no heredan solo bienes materiales; “heredan valores”. Cuando en casa se enseña esfuerzo, dignidad y fe, los hijos no se resignan a perder, sino que se levantan a luchar con sabiduría.
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”(Proverbios 22:6)
c. Texto
Números 27:1–11
Entonces se acercaron las hijas de Zelofejad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de los clanes de Manasés hijo de José. Los nombres de ellas eran Majla, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. Ellas se pusieron de pie a la entrada del tabernáculo de reunión ante Moisés, el sacerdote Eleazar y los dirigentes de toda la congregación, y dijeron:
—Nuestro padre murió en el desierto, aunque él no participó con los del grupo de Coré que se juntaron contra el SEÑOR, sino que murió por su propio pecado; y no tuvo hijos. ¿Por qué ha de ser quitado el nombre de nuestro padre de su clan, por no haber tenido un hijo varón? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.
Moisés llevó la causa de ellas a la presencia del SEÑOR, y el SEÑOR respondió a Moisés diciendo:
—Bien dicen las hijas de Zelofejad. Ciertamente les darás la propiedad de una heredad entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la heredad de su padre. Y a los hijos de Israel hablarás diciendo: “Si alguno muere y no tiene hijo varón, pasarán su heredad a su hija. Si no tiene hija, darán su heredad a sus hermanos. Si no tiene hermanos, darán su heredad a los hermanos de su padre. Si su padre no tiene hermanos, darán su heredad al pariente más cercano de su familia, y este la tendrá en posesión. Esto será un estatuto de derecho para los hijos de Israel, como el SEÑOR lo ha mandado a Moisés”.
Los progenitores murieron dejando a cinco huérfanas. No había un varón en la casa que las representara. Tenían la esperanza de una propiedad en la tierra prometida.
Todo les era adverso, parecía que tendrían que cobijarse con un pariente porque la ley no las amparaba. Habían sido más fieles que muchos y su padre fue leal, pero sin un hombre en el hogar se les negaba la oportunidad de progresar.
Sin embargo, Zelofehad había inculcado en sus hijas valores que marcaron la diferencia y principios que les redundaron en prosperidad. Así que contra todas las desventajas se levantaron con fuerza y justicia para triunfar.
Valores que vemos en ellas:
* Valentía para enfrentar la injusticia
* Unidad familiar (las cinco se presentaron juntas)
* Amor y honra al nombre del padre
* Perseverancia ante la adversidad
Que podemos aprender entonces de ellas:
B. CUERPO
Las hijas de Zelofejad nos enseñan tres lecciones: primero, que cada persona tiene valor y merece ser escuchada; segundo, que nuestras decisiones familiares deben proteger y bendecir a las generaciones venideras; tercero, que Dios debe ser el centro de todo lo que hacemos.
a. Una familia donde se cultivaron valores de calidad
Las hijas de Zelofehad llegaron ante Moisés a pedir que se les otorgara el derecho de tierra de la casa de su padre, pues creían que seria justo que ellas tuvieran una heredad para habitar y labrar igual que todos los demás y que no se les debía excluir por el hecho de no tener varón que las representara (4).
El profeta repartía y los varones se presentaban a solicitar la asignación de terrenos, pero ellas no tenían hermanos y su papá había muerto (3). Sin embargo, nada las detuvo para cumplir lo que se habían propuesto. Querían honrar a su progenitor y obtener una propiedad a nombre de su familia, así que las cinco mujeres se unieron y no descansaron hasta lograr su objetivo.
Eran las hijas de Zelofehad mujeres esforzadas y valientes. No querían quedarse sin sustento, Moisés y Eleazar no supieron qué hacer, entonces consultaron el problema con Jehová (5). Dios honró a las jóvenes concediéndoles la petición. Ordenó a su siervo repartirles la heredad para que la poseyeran, otorgándoles la porción correspondiente (7). El Señor les da la razón y en honor a su empeño y tenacidad establece un decreto de ley perpetua, un estatuto de derecho para la cesión de los bienes de una persona fallecida al pariente más cercano, sin importar su género (8–11).
En Israel los hombres eran responsables de sus familia y no las mujeres. Querían mantener su propiedades y recursos para vivir dignamente y lo obtuvieron. Dios premió su valentía y esto benéfico luego a otras mujeres porque quedo decretado. Vivir dignamente es una prioridad que no solo se limita a los bienes materiales sino también a los espirituales que deben ser cultivados.
En el mundo sus condiciones de ser hombre, mujer, alto, bajo, negro o blanco, latino o americano puede traerle desventajas o ventajas de por sí, pero indistintamente de eso, los creyentes deben ser esforzados, trabajadores, luchadores, a no rendirse ante las dificultades, no importa que no tengan quién los apoye, sino a que confíen en la bendición divina.
El amor y respeto por los padres es un valor que hace falta cultivar más en las nuevas generaciones. La intención de honrarlos en vida o después de muertos es premiada por el Señor. Cuando lo hacemos tenemos garantizada la provisión de Dios y la prosperidad en la tierra.
El Señor bendice a las familias que enseñan:
· Respeto a la autoridad
· Sujeción al orden divino
· Obediencia antes que rebeldía
Cuando en casa se enseña a respetar la autoridad —civil, espiritual y familiar— se forman hogares estables y bendecidos.
“Nada honra tanto a Dios como la obediencia”.
b. Una familia donde se enseñaron principios espirituales
En la casa de Zelofehad se honraban las jerarquías espirituales. Las hijas tenían noción del orden divino. Cuando quisieron obtener beneficio acudieron a Moisés y Eleazar, las autoridades política y espiritual respectivamente (1, 2).
El argumento que dan estas mujeres para que sea escuchada su petición nos habla de la piedad y la excelencia de la vida del padre que dejó marcadas a las jóvenes con su ejemplo.
Ellas dicen que él murió en el desierto por sus propios pecados, aclarando que nada tuvo que ver con la rebelión de Coré (3). Con ese hombre rebelde que provocó una revolución en su familia y en muchas otras, las cuales fueron castigadas por Jehová y la tierra los tragó (Números 16:1–3[1], 23–27, 31–33). Llevó el infierno a su casa por su maldad. Nada aborrece tanto el Señor como la sedición. Cuando los impíos fueron a buscar a Zelofehad para hablar contra los siervos de Dios, él no permitió que el mal llegara a su hogar; los rechazó y prefirió guardar a sus hijas en paz.
Hace falta que en el hogar se inculque el respeto a la autoridad establecida por Dios; tanto en el ámbito social como en el religioso. En algunos casos se reconoce bien a los gobernantes seculares, pero no se fomenta la sujeción a los dirigentes de la iglesia; en otros sucede lo contrario.
· Las hijas de Zelofehad son ejemplo de que si en casa se enseña el principio del orden y el sometimiento a los líderes tendremos familias bendecidas. Nada honra tanto el Señor como la obediencia y la sumisión.
La familia será ricamente bendecida si sembramos en ellos principios espirituales. Evitemos que sea contaminada con rebelión o pecado. Rechacemos todo lo que quiera dañar nuestra casa; matrimonio e hijos.
Cuando se acerquen personas con intenciones de llevarnos a atacar la autoridad impuesta por el Señor o a ponernos en contra de los siervos de Cristo, contraataquemos de inmediato.
Que el Todopoderoso nos ayude a construir un hogar en donde se practiquen sus mandamientos y se respete el orden establecido en su Palabra.
c. UNA FAMILIA FUNDAMENTADA EN DIOS COMO REALIDAD CENTRAL
Las hijas de Zelofejad no apelaron a argumentos sentimentales o culturales. Dijeron: “Nuestro padre murió en el desierto, aunque él no participó con los del grupo de Coré que se juntaron contra el SEÑOR” (Núm 27:1–11).
Reconocieron la soberanía de Dios incluso en la muerte. Su fe no era abstracta; era práctica, visible en sus acciones.
El plan de Dios es que la familia funcione como una comunidad teológica. Una familia debe estar fundamentada en las verdades de que Dios existe y de que somos sus criaturas [3].
Nunca debemos permitirnos ver la vida en el plano horizontal; es decir, solo en términos de nuestras relaciones y circunstancias terrenales.
Sin importar el tema o la situación de por medio, debemos hacer preguntas sobre Dios, Su voluntad y Su obra[2]. Decir que la familia es una comunidad teológica significa que siempre estamos teologizando. Siempre estamos viendo cada cosa en referencia a Dios: quién es Él, qué hace y qué quiere que seamos y hagamos[3].
d. Transmisión de valores en la familia[4]
El mejor lugar en que pueden vivir los niños y adolescentes es en una familia, en la que experimenten una constante sensación de seguridad, protección, cuidados y la confianza para encontrar apoyo al interior y fuera de esta.
Enseñarlos a ser responsables para que sean conscientes de sus deberes y obligaciones, es el trabajo a destacar de los padres.
Es por ello por lo que las familias debemos promover el desarrollo y la educación de nuestros integrantes bajo un marco de valores que les permita respetar las diferencias en su proceso de crecimiento hasta convertirse en personas adultas con los recursos, habilidades y valores necesarios para que puedan enfrentar con éxito los retos de la vida.
La alegría es un valor que se siembra primeramente en el seno familiar, donde se aprende a ayudar unos a otros en sus necesidades, en la superación de obstáculos y dificultades, así como el compartir los logros y éxitos de los demás.
El ser generoso es actuar en favor de otras personas desinteresadamente y con alegría. Hacer algo por otras personas puede traducirse de diferentes maneras.
Elevar la autoestima de nuestros hijos es de vital importancia, ya que contribuimos a que desarrolle la convicción de que es estimado y valorado, que es competente para enfrentarse a la vida con confianza y optimismo, y que es merecedor de la felicidad.
La lealtad la muestra cuando apoya a sus hermanos, defiende y ayuda ante las dificultades, ante la amenaza de personas o circunstancias ajenas a la familia.
Reforcemos la constancia por respetar los derechos de los demás y darle a cada uno lo que debe, y así tener presente la virtud de la justicia.
Enseñarlos a ser responsables para que sean conscientes de sus deberes y obligaciones, es importante que tengan sus responsabilidades y obligaciones muy claras.
En las familias donde se brinda amor, se enseñan valores, se promueven normas y límites y se establece una comunicación funciona, los hijos desarrollarán las habilidades de protección y de buen trato que les permitirán enfrentar los riesgos y salir adelante, siempre con fortaleza.
Si se educa en el amor y en el respeto a todos, con base en la dignidad, la comprensión y la aceptación, los niños y adolescentes llegarán a ser personas adultas responsables, libres y autónomas, con una mayor capacidad de disfrute de la existencia y eso, sin duda, lo legarán a sus hijos.
Como familias debemos valorar a nuestros hijos, y si nos interesamos por escucharlos, siempre tendrán la libertad de comunicar lo que sienten.
e. Conclusión y sus partes
a. Reafirmación de la proposición
Una familia que cultiva principios y valores de calidad es aquella que reconoce la dignidad de cada miembro, preserva un legado de justicia para futuras generaciones, y fundamenta toda su vida en la realidad de Dios.
b. Resumen o sinopsis de las divisiones principales
ü Una familia donde se cultivaron valores de calidad
ü Una familia donde se enseñaron principios espirituales
ü Una familia fundamentada en Dios como realidad central
ü Transmisión de valores en la familia
c. Aplicación final del mensaje
Para finalizar, basta recapitular que, la familia es la institución fundamental de cualquier sociedad, y en su seno se transmiten valores esenciales que guían el comportamiento y las interacciones de sus miembros.
Los valores familiares son el conjunto de creencias, principios, costumbres, relaciones respetuosas y demostraciones de afecto que se transmiten en familia de generación en generación.
Estos valores no solo fortalecen los lazos familiares, sino que también tienen un impacto significativo en la sociedad en su conjunto.
Examine su familia hoy.
o ¿Cultiva dignidad o humillación?
o ¿Transmite valores que perdurarán o solo satisface necesidades inmediatas?
o ¿Está fundamentada en Dios o en circunstancias terrenales?
El cristiano debe orar buscando perdón y sanidad, rompiendo la autoridad de patrones que no honran a Dios en la familia, trayendo luz para las generaciones futuras[5].
d. Invitación o llamado a responder el mensaje
Josué 17:3–7 nos habla del cumplimiento de la promesa divina para la familia de Zelofehad. Sus hijas lograron cada una su bendición y además consiguieron para las de Manasés, es decir, para todas las mujeres solas en su tribu.
Ganaron diez ciudades extras de territorio, una riqueza que no se habían imaginado. Vale la pena inculcar en los nuestros valores y principios espirituales.
Ganaremos mejores cosas para la familia actual y las generaciones venideras si honramos al Señor, a sus siervos y a sus autoridades.
Si nos sometemos a su Palabra y honramos a los padres, si enseñamos con el ejemplo el esfuerzo y la valentía tendremos una descendencia que gozará del favor de Dios aún después de que hayamos muerto.
Los invito a que esta semana tome una decisión concreta: reconozca públicamente el valor de un miembro de su familia que ha sido ignorado; establezca un principio o valor que desea que sus hijos hereden; y ore para que Dios sea la realidad central que da sentido a cada decisión familiar.
“Cristo la esperanza de Colombia”
[1]
Coré hijo de Izjar, hijo de Cohat, hijo de Leví; Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, hijos de Rubén, tomaron gente y se levantaron contra Moisés, junto condoscientos cincuenta hombres de los hijos de Israel, dirigentes de la congregación, nombrados de la asamblea y hombres de renombre. Ellos se juntaron contra Moisés y contra Aarón, y les dijeron:
—¡Basta ya de ustedes! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el SEÑOR está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, se enaltecen ustedes sobre la asamblea del SEÑOR? Santa Biblia: Versión Reina-Valera Actualizada, Edición 2015, Primera edición (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2016), Nm 16:1–3.
[2][3] Paul David Tripp, Edad de oportunidades: Una guía bíblica para educar a los adolescentes (P&R, 2025), 52
[3]4] Paul David Tripp, Edad de Oportunidad: Una Guía Bíblica para Educar a los Adolescentes (Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2012), 47.
[4]Por: Sandra B. Lindo Sominín | Fuente: Semanario Alégrate
[5]Guillermo Mac Kenzie, Crecimiento integral en la fe: Discipulado para todas las esferas de la vida (Ellensburg, WA: Proyecto Nehemías, 2021), 129.
