apocalipsis 21:7-8
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 39 viewsNotes
Transcript
perseverando
perseverando
Estudio para Grupo Pequeño
Tema: Conocer y permanecer en Cristo
Textos base: Apocalipsis 21:7–8, Mateo 7:21–23, Juan 17:3, Juan 15:4–5, 1 Juan 4:7–8
Propósito del estudio
Llevar al grupo a entender que la vida cristiana no se trata solamente de asistir a la iglesia, hacer cosas religiosas o aparentar santidad, sino de conocer verdaderamente a Jesús, caminar con Él cada día y permanecer en su presencia.
1. Introducción
Muchas personas piensan que ser cristiano es solamente dejar ciertas cosas, cumplir reglas, asistir a cultos o tener una apariencia correcta. Pero la Biblia nos enseña algo mucho más profundo: la salvación no está en una religión externa, sino en una relación viva con Cristo.
Apocalipsis 21 es un capítulo de esperanza. Aunque muchos tienen miedo de Apocalipsis por sus símbolos, bestias y juicios, en realidad es un libro donde vemos la victoria final de Cristo.
En este capítulo encontramos una verdad poderosa:
“El que venciere heredará todas las cosas…” (Apocalipsis 21:7)
La pregunta es:
¿Quién es el vencedor?
¿Es el que aparenta? ¿El que sabe mucho? ¿El que lleva años en la iglesia?
No. El vencedor es aquel que permanece en Cristo.
2. Lectura base
Apocalipsis 21:7
“El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.”
Apocalipsis 21:8
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”
Mateo 7:21–23
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos…”
“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre…?”
“Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”
3. Desarrollo del estudio
Punto 1: La promesa no es para el que comienza, sino para el que vence
Apocalipsis 21:7 no dice “el que empezó”, sino “el que venciere”.
Muchos comienzan bien, pero no todos permanecen. Muchos se emocionan al principio, pero pocos perseveran hasta el final.
Aquí hay una verdad importante:
La victoria cristiana no consiste en confiar en nuestras fuerzas, sino en aferrarnos a Jesús.
A veces el creyente se frustra porque lucha, cae, se levanta, vuelve a caer y siente que no puede. Pero el evangelio no dice que venceremos por nuestra fuerza. La victoria no está en nuestra capacidad, sino en Cristo.
No vencemos solos. Cristo ya venció.
Nuestra parte es permanecer unidos a Él.
Verdad espiritual
La vida cristiana no se trata de decir:
“Yo puedo con esto.”
Se trata de decir:
“Señor, sin ti no puedo, pero contigo sí.”
Pregunta para el grupo
¿En qué áreas de tu vida has estado luchando en tus propias fuerzas y no dependiendo de Cristo?
Punto 2: No todo el que parece cristiano conoce a Dios
Apocalipsis 21:8 presenta una lista de pecados evidentes: homicidas, hechiceros, idólatras, mentirosos. Y fácilmente uno puede pensar:
“Yo no estoy en esa lista. Entonces estoy bien.”
Pero Mateo 7:21–23 rompe toda falsa seguridad. Allí Jesús habla de personas religiosas que profetizaron, hicieron milagros y echaron fuera demonios en su nombre. Sin embargo, al final les dice:
“Nunca os conocí.”
Eso significa que alguien puede:
asistir a la iglesia,
predicar,
cantar,
servir,
tener apariencia espiritual,
y aun así no conocer verdaderamente a Cristo.
Verdad espiritual
El problema no siempre es el pecado escandaloso.
A veces el mayor peligro es una vida religiosa sin intimidad con Dios.
Hay gente que conoce doctrina, pero no conoce a Jesús.
Hay gente que sabe versículos, pero no vive cerca del Señor.
Hay gente que trabaja para Dios, pero no deja que Dios trabaje en su corazón.
Preguntas para el grupo
¿Qué es más peligroso: vivir en pecado evidente o vivir una religión de apariencia? ¿Por qué?
¿Cómo puede una persona estar activa en la iglesia y al mismo tiempo lejos de Dios?
¿Has sentido alguna vez que estabas haciendo cosas para Dios, pero tu corazón estaba distante de Él?
Punto 3: La vida eterna consiste en conocer a Dios
Jesús lo dijo claramente en Juan 17:3:
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”
La vida eterna no comienza solamente cuando llegamos al cielo.
La vida eterna empieza cuando entramos en una relación real con Cristo.
Pero conocer a Dios no es solo conocimiento intelectual. No es saber datos de la Biblia. No es repetir doctrinas de memoria. Es una experiencia de intimidad, relación, comunión y permanencia.
Conocer a Dios es:
hablar con Él,
abrirle el corazón,
caminar con Él a diario,
depender de Él,
amar su presencia,
dejar que Él transforme el interior.
Verdad espiritual
Muchos saben acerca de Jesús.
Pocos caminan con Jesús.
Preguntas para el grupo
¿Cuál es la diferencia entre saber de Dios y conocer a Dios?
¿Cómo describirías tu relación actual con Jesús: cercana, fría, rutinaria, profunda, superficial?
¿Qué cosas están apagando tu intimidad con Cristo?
Punto 4: Permanecer en Cristo produce transformación real
Jesús dijo en Juan 15:4–5:
“Permaneced en mí, y yo en vosotros… porque separados de mí nada podéis hacer.”
Aquí está el secreto. El cambio verdadero no ocurre solo por disciplina externa, sino por una relación continua con Cristo.
Muchos quieren cambiar comportamientos sin cambiar la raíz.
Pero el evangelio va de adentro hacia afuera.
Cuando una persona permanece en Jesús:
cambian sus gustos,
cambian sus deseos,
cambian sus palabras,
cambia su carácter,
cambia su forma de tratar a los demás.
No porque alguien la obligó, sino porque la presencia de Cristo transformó su interior.
Verdad espiritual
El cristianismo no es maquillaje espiritual.
Es transformación del corazón.
Preguntas para el grupo
¿Qué cambios ha producido Cristo en tu vida desde que comenzaste a caminar con Él?
¿Qué fruto debería verse en alguien que realmente permanece en Jesús?
¿Por qué muchas veces queremos aparentar cambio en lugar de buscar transformación verdadera?
Punto 5: El mayor fruto de conocer a Dios es el amor
Primera de Juan 4:7–8 dice que el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.
Eso significa que una de las mayores evidencias de una relación real con Cristo no es solamente hablar bonito, sino amar de verdad.
El que conoce a Dios:
perdona,
soporta,
tiene misericordia,
deja el orgullo,
trata con gracia,
refleja el carácter de Cristo.
Uno puede cantar fuerte, predicar bien y tener dones; pero si no ama, algo está mal en la relación con Dios.
Verdad espiritual
El termómetro del conocimiento de Dios no es cuánto hablo de Él, sino cuánto de su amor se ve en mí.
Preguntas para el grupo
¿Cómo se manifiesta el amor de Cristo en la vida diaria?
¿Hay alguien a quien te está costando amar, perdonar o tratar con gracia?
¿Qué revela eso sobre tu comunión con Dios?
4. Aplicación profunda al corazón
Este estudio no es para medir cuántos años llevamos en la iglesia.
Es para confrontarnos con una pregunta seria:
¿Realmente conozco a Jesús?
No:
si sé mucha Biblia,
si tengo cargo,
si predico,
si canto,
si otros me ven como espiritual.
La pregunta es:
¿hablo con Él?
¿camino con Él?
¿pienso en Él durante el día?
¿le entrego mis luchas?
¿su presencia es importante para mí?
¿mi corazón está siendo transformado?
Hay personas buenas que están lejos de Dios.
Y hay grandes pecadores arrepentidos que llegan al cielo por haber corrido a Cristo.
La diferencia no siempre está en el pasado de una persona.
La diferencia está en si esa persona conoce o no conoce a Jesús.
5. Preguntas finales para ministrar
Estas preguntas son para hacer una pausa y dejar que el Espíritu Santo ministre.
1. Si Jesús examinara hoy tu vida, qué encontraría: relación o solo religión?
2. Cuándo fue la última vez que tuviste un momento sincero, profundo y real con Dios?
3. Estás trabajando para Dios, pero descuidando tu comunión con Dios?
4. Qué ocupa más tu tiempo: Cristo o las preocupaciones de esta vida?
5. Si hoy el Señor te dijera “acércate más”, qué tendrías que rendirle?
6. Qué máscara espiritual necesitas quitarte hoy delante de Dios?
7. Qué decisión concreta vas a tomar esta semana para conocer más a Jesús?
6. Llamado para el grupo pequeño
Hoy el Señor no solo nos llama a portarnos mejor.
Nos llama a algo más profundo:
a volver al primer amor, a conocerlo de verdad y a caminar con Él cada día.
El llamado no es simplemente:
“tienes que hacer más”
“tienes que parecer más cristiano”
“tienes que esforzarte más”
El llamado es: permanece en Cristo. búscalo de verdad. camina con Él. haz espacio para su presencia.
Porque el vencedor no es el que aparenta ser fuerte.
El vencedor es el que todos los días se aferra del brazo de Jesús.
7. Conclusión
Apocalipsis 21:7 nos da una promesa gloriosa:
“El que venciere heredará todas las cosas.”
Pero Mateo 7 nos recuerda que no basta con decir “Señor, Señor”.
La clave de todo está en una relación genuina con Cristo.
En resumen:
La vida cristiana no es solo hacer cosas para Dios.
La salvación no se gana con apariencia religiosa.
La victoria no viene de nuestras fuerzas.
El cambio verdadero ocurre cuando permanecemos en Jesús.
La evidencia de conocer a Dios es una vida transformada por su amor.
El cielo será para los que conocen a Cristo.
8. Oración final
Señor amado, hoy venimos delante de ti con un corazón sincero. Reconocemos que muchas veces hemos vivido una fe de apariencia, de rutina o de costumbre. Perdónanos si hemos hablado de ti sin caminar contigo. Perdónanos si hemos trabajado para ti, pero no hemos dejado que tú trabajes en nosotros. Hoy queremos conocerte de verdad. Queremos permanecer en ti, amar tu presencia, escuchar tu voz y caminar contigo cada día. Quita toda máscara, toda frialdad, toda religiosidad vacía. Llénanos de tu amor, transforma nuestro corazón y haznos creyentes verdaderos, no solo de nombre, sino de vida. Que nuestro carácter refleje a Cristo y que nuestra comunión contigo sea real.
En el nombre de Jesús. Amén.
