El Dios que responde 4ta. Parte
El Dios que responde • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción
Introducción
Algunas preguntas sobre los problemas y la ansiedad (surgen del texto):
¿Has sentido miedo desesperante y peligro inminente?
¿Has llegado al punto de querer mejor estar muerto o muerta?
¿Estás pasando por una tristeza profunda y nadie más lo sabe?
¿Qué debo hacer ante el miedo, la ansiedad y la tristeza?
¿A quién debo contar ante todo mis debilidades?
En medio de las pruebas, en medio de las dificultades, en medio de los problemas, es común sentirse así. Pero ¿Qué debe hacer un creyente en medio de las pruebas? ¿Cómo afrontar cuadros de tristeza y dificultad? ¿Dónde está Dios cuando alguien lucha con la ansiedad o tristeza?
Veamos en la historia acerca de Dios y su siervo, Elías en 1 Reyes 19:1-18.
Texto: 1 Reyes 19:1-18
Texto: 1 Reyes 19:1-18
1 Y Acab le contó a Jezabel todo lo que Elías había hecho y cómo había matado a espada a todos los profetas.
2 Entonces Jezabel envió un mensajero a Elías, diciendo: Así me hagan los dioses y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu vida como la vida de uno de ellos.
3 Él tuvo miedo, y se levantó y se fue para salvar su vida; y vino a Beerseba de Judá y dejó allí a su criado.
4 Él anduvo por el desierto un día de camino, y vino y se sentó bajo un enebro; pidió morirse y dijo: Basta ya, Señor, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres.
5 Y acostándose bajo el enebro, se durmió; y he aquí, un ángel lo tocó y le dijo: Levántate, come.
6 Entonces miró, y he aquí que a su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y una vasija de agua. Comió y bebió, y volvió a acostarse.
7 Y el ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y le dijo: Levántate, come, porque es muy largo el camino para ti.
8 Se levantó, pues, y comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
9 Allí entró en una cueva y pasó en ella la noche; y he aquí, vino a él la palabra del Señor, y Él le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
10 Y él respondió: He tenido mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela.
11 Entonces Él dijo: Sal y ponte en el monte delante del Señor. Y he aquí que el Señor pasaba. Y un grande y poderoso viento destrozaba los montes y quebraba las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto.
12 Después del terremoto, un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego, el susurro de una brisa apacible.
13 Y sucedió que cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con su manto, y salió y se puso a la entrada de la cueva. Y he aquí, una voz vino a él y le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
14 Y él respondió: He tenido mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela.
15 Y el Señor le dijo: Ve, regresa por tu camino al desierto de Damasco y cuando hayas llegado, ungirás a Hazael por rey sobre Aram;
16 y a Jehú, hijo de Nimsi, ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo, hijo de Safat de Abel-mehola, ungirás por profeta en tu lugar.
17 Y sucederá que al que escape de la espada de Hazael, Jehú lo matará, y al que escape de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.
18 Pero dejaré siete mil en Israel, todas las rodillas que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha besado.
Elías: venía de desafiar a los profetas de Baal y Asera. Los citó delante de toodo el pueblo. Citó al rey porque estaba seguro que Dios haría proezas. Y así fue, en 1º Reyes 18:37 leemos la oración de Elías "Respóndeme, oh Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh Señor, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones."
Y Dios lo hizo, respondió. Dios hizo proezas en aquel día. Hizo descender fuego del cielo, y culminó el periodo de sequía de tres años y seis meses; y luego Dios hizo llover.
Elías oró y dejó de llover. Hubo sequía.
Elías dio la Palabra de Dios y la harina y el aceite no cesó de la tinaja, y comieron por muchos días con la viuda de sarepta.
Elías oró y el hijo de la viuda revivió.
Elías invocó al Señor y fuego del cielo bajó.
Elías oró y volvió a llover.
Tal parecía que Elías siempre había visto la mano de Dios en su vida siempre de forma asombrosa. Estamos justo después del momento cuando Elías al orar fue respaldado por Dios y todo el Pueblo se arrodilló del miedo cuando vieron que fuego descendió desde los cielos, todo parecía indicar que ahora sí vendría un avivamiento, tal parecía que ahora sí el profeta vería al pueblo cerca de Dios; pero no pasó así.
Por el contrario, vino la amenaza de aquella mujer malvada, Jezabel. Lo amenazó a costa incluso de sus propias convicciones: “así me hagan los dioses y aun me añadan…” (verso 1R19:2). Así actúa el enemigo, así incluso actúan los malvados: pasan por alto todo con tal de amedrentar, amenazar. Pero en ocasiones esas amenazas no solo vienen de personas, sino también de situaciones de la vida:
Pruebas.
Tristezas.
Estados mentales.
Y podemos caer como Elías, en un estado emocional altamente depresivo: con tristeza, arrojarnos a la soledad, querer morirnos en nuestro propio desierto; incluso pedírselo al Señor “me quiero morir, Señor, ya basta, no soporto más esto...”
Ah pero Dios, nuestro Dios es tan fiel y tan bueno, tan misericordioso, Él responde, Él comprende, Él permanece siendo Dios. Por eso quiero, con la ayuda del Señor, decirte lo siguiente:
[IC]:
[IC]:
Confía en Dios, Él te cuida y te comprende, Conócelo, Él responde y se compadece. Obedécelo, Él te consuela y permanece.
Confía en Dios, Él te cuida y te comprende, Conócelo, Él responde y se compadece. Obedécelo, Él te consuela y permanece.
Escucha esto hermano:
Podemos estar a veces muy mal acostumbrados a que Dios responda y haga milagros y usted me dirá que no ha visto a Dios responder. Hermano, la tranquilidad de la vida, la salud, la provisión, un trabajo, una comida, el sueño, el techo, tus hijos, tu familia, las cosas materiales que Dios te da, tus amigos, la Iglesia, Su Palabra, Su Santo Espíritu, estar bien y tranquilo… toda esa lista de cosas y muchas más, a veces son cosas que no valoramos lo suficiente. Claro está que cuando vienen las pruebas, todo nuestro mundo se estremece.
Elías no es la excepción. Un profeta acostumbrado a ver fuego de los cielos que baja. Porque ver que Dios detiene la lluvia o que hace llover, es algo natural, pero ¿Fuego? ¿Fuego del cielo? Eso vio Elías, el pueblo y el rey Acab incluso… pero vino la amenaza, el miedo, la desesperación, la angustia, el querer huir y el huir, la tristeza, la soledad y el desierto, todo esto vino rápidamente como fiera que solo quiere despedazar a su presa contra Elías:
Por eso, en primer lugar yo quiero inspirarte a confiar en el Dios que responde.
1. [Confía en Dios], Él te cuida y te comprende.
1. [Confía en Dios], Él te cuida y te comprende.
1 Y Acab le contó a Jezabel todo lo que Elías había hecho y cómo había matado a espada a todos los profetas.
2 Entonces Jezabel envió un mensajero a Elías, diciendo: Así me hagan los dioses y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu vida como la vida de uno de ellos.
3 Él tuvo miedo, y se levantó y se fue para salvar su vida; y vino a Beerseba de Judá y dejó allí a su criado.
4 Él anduvo por el desierto un día de camino, y vino y se sentó bajo un enebro; pidió morirse y dijo: Basta ya, Señor, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres.
5 Y acostándose bajo el enebro, se durmió; y he aquí, un ángel lo tocó y le dijo: Levántate, come.
6 Entonces miró, y he aquí que a su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y una vasija de agua. Comió y bebió, y volvió a acostarse.
7 Y el ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y le dijo: Levántate, come, porque es muy largo el camino para ti.
8 Se levantó, pues, y comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
Elías hizo todo lo contrario a lo que había hecho el hombre usado en las proezas:
Tuvo miedo.
Huyó.
Quizo estar solo.
Se fue al desierto.
Pidió morirse.
Le dijo al Señor: “Ya basta, Señor”.
Se menospreció incluso: “no soy mejor que mis padres”.
¿Te pasado?
Tal parece que si Elías visita un siquíatra o sicólogo en la actualidad le diría con voz tan profesional: “don Elías, usted tiene un cuadro agudo de ansiedad, tómese unas melex cada vez que se sienta mal” Elías iría a la, no al arbusto, ni al enebro, ni al desierto… peor aún al monte de Dios; iría a la Simán [y no, no es publicidad], pediría su receta (que no le cambien la receta tampoco). Se tomaría sus melex y reposaría.
¿Si o no?
Ya si Elías fuera más intrépido diría: “no, no, nada de pastillas… eso es malo. Mejor un té de valeriana y magnesio por la noche para relajarse y dormir”
¿Sabe mucho el pastor va? jaja. Y si, porque yo también lo he sentido. Y como dijo Pablo: “no que ya lo haya alcanzado… pero le propongo una cosa, prosigamos a la meta ¿dice amén?”.
En mi caso comprendí que esos son los síntomas, pero la raíz del problema no es cómo me siento sino porqué me siento así; entonces, La raíz del problema terminó siendo más profundo: Dios ya no estaba en el trono de mi corazón sino otras cosas.
En el caso de Elías quizás buscaba que Dios hiciera bajar fuego del cielo.
Quizás esperó que Dios lo defendiera con alguna impresionante proeza de venganza porque “tocaron al ungido del Señor”.
Quizás esperaba que Dios se manifestara y castigara.
Quizás esperaba que el pueblo se arrepintiera de una vez y por todas.
Debo decir esto con convicción: a Elías le pasó que no se dio cuenta de que aunque Dios era Dios, él seguía siendo humano. Santiago 5:17 "Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses."
Elías tuvo miedo, esperó un cambio que solo Dios podía hacer en el corazón del pueblo, y actuó como lo hizo porque aunque Dios le usó antes grandemente, seguía siendo un ser humano con debilidades y fragilidades.
Aplicación: El olvido hace que desconfiemos.
Aplicación: El olvido hace que desconfiemos.
En nuestro caso debemos aceptar que somos seres humanos ¿Parece básico, cierto? Pero a veces olvidamos: que no podemos con todo, que no controlamos nosotros, que es Dios quien tiene el control.
Olvidamos que Dios no pierde batallas.
Olvidamos que si antes estábamos bien, fue porque Dios nos mantenía bien. Y si ahora pasamos por una prueba, es porque Dios las permite pero no es porque no esté con nosotros. De hecho es cuando más nos cuida.
Olvidamos que nosotros no podemos cambiar el corazón de las personas:
No podemos hacer que alguien busque a Dios. Solo podemos invitarle, predicarle y dar buen testimonio; pero el cambio lo produce el Señor si ese corazón se dispone.
No podemos hacer que la gente nos ame. No podemos cambiar el corazón de la gente para que amen a Dios, mucho peor para que nos quieran a nosotros.
Si usted, esposa o esposo, ha sentido que su esposa o esposo no lo quiere; eso no significa que Dios no le ame a usted. El amor de Dios es nuestro sustento más allá de lo que otros piensen o hagan con nosotros.
Cuando alguien no es amado, o siente que ha fracasado en algo, luchará con sentirse menospreciado. Elías lo experimentó 1º Reyes 19:4 "Él anduvo por el desierto un día de camino, y vino y se sentó bajo un enebro; pidió morirse y dijo: Basta ya, Señor, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres." Elías pensó que no era mejor que sus antepasados que tampoco habían tenido exito en cambiar el corazón de su pueblo. Se olvidó Elías que sus antepasados eran hombres también igual que él. Elías quería tener exito en cambiar el corazón del pueblo, por eso al sentirse fracasado, dice: no soy mejor que mis antepasados, JA, como si alguno lo fuera.
Amado hermano, amada hermana quiero decirte: nadie es mejor que tú y tú tampoco eres peor que nadie. Dios te ama y cuida al igual que lo hizo con Elías.
Pero pastor, Elías fue sustentado por el ángel del Señor en persona y yo nunca he visto eso.
De hecho ¿Sabías que muchos teólogos piensan que el ángel del Señor es Cristo pre-encarnado? Lo que quiero decirte es, que si es Cristo pre-encarnado, ya no es necesario que venga así, porque ya vino, ya vivió, murió y resucitó por usted y por mí. Si crees esto, entonces déjeme decirle que aunque todos y hasta usted mismo se haya menospreciado, hoy REPRENDA ESE PENSAMIENTO Y DIGA CONMIGO: YO VALGO LA SANGRE DE CRISTO, YO VALGO LA SANGRE DE CRISTO. Dios te ha dado un valor altísimo: la sangre de Cristo.
La depresión te llevará a ese punto de menospreciarte, pero Dios te dará el verdadero valor: cuando Elías quizo morirse, Dios le mostró que lo quería con vida dándole de comer.
La tristeza y ansiedad nos llevan a querer estar solos, pero es maravilloso saber que Dios quiere estar con nosotros [el ángel volvió a Elías].
Además lo preparó porque la prueba no había terminado, pero Dios sustentó a Elías. En los desiertos, Dios es tu sustento.
Por eso es tan necesario, más que conocerse uno mismo es mejor vivir reconociendo nuestra propia humanidad, nuestra propia debilidad. Más que conocerse uno mismo, necesitamos conocer a Dios.
En segundo lugar: [Confía en Dios]:
2. [Confía en Dios] Conócelo, Él responde y se compadece.
2. [Confía en Dios] Conócelo, Él responde y se compadece.
9 Allí entró en una cueva y pasó en ella la noche; y he aquí, vino a él la palabra del Señor, y Él le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
10 Y él respondió: He tenido mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela.
11 Entonces Él dijo: Sal y ponte en el monte delante del Señor. Y he aquí que el Señor pasaba. Y un grande y poderoso viento destrozaba los montes y quebraba las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto.
12 Después del terremoto, un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego, el susurro de una brisa apacible.
103 Y sucedió que cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con su manto, y salió y se puso a la entrada de la cueva. Y he aquí, una voz vino a él y le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
14 Y él respondió: He tenido mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela.
Elías llegó al mismo monte que Moisés, a Horeb, también conocido como el monte de Dios, o el Sinaí. Ahí donde Moisés recibió las tablas de los mandamientos, hasta ahí le llevó Dios Elías. Notemos algunas cosas importantísimas del texto:
En primer lugar: fíjese en algo ¿Quién le dice a Elías que le queda mucho camino? [Verso 7]. El ángel de Jehová, que en muchos casos habla como Dios mismo. Así que Dios lo conduce al monte de Dios. Sígame por favor y no se distraiga porque esto es importante...
En segundo lugar: Dios lleva a Elías no a cualquier monte. Elías caminó más de 400km, eso es el equivalente a la frontera con el Salvador. ¿Por qué Dios lo hizo caminar hasta ahí? [Verso 4], Elías le dice al Señor que él no es mejor que sus padres (hablando de sus antepasados). Dios lo lleva al monte donde se encontró con el mayor profeta que había tenido Israel para ese tiempo: Moisés. En Éxodo vemos a Moisés recibiendo:
Subiendo al mismo monte y estando 40 días y 40 noches.
Estando arriba en monte, recibió las tablas de los mandamientos.
Ahí en el monte, en una hendidura igual que la de Elías se metió y Dios le permitió que le viera las espaldas.
En conclusión, Dios quiere mostrarse a Elías para mostrarle que la prueba que Elías estaba atravesando no se trata del propio Elías, sino de Dios.
Elías tenía celo por el Señor, pero como cualquier otro hombre quería tener exito en que el pueblo se convirtiera, al verse en peligro entra en crisis y tristeza al punto que cae en una tristeza por muchos días.
Dios le está mostrando a Elías: las grandes proezas en las que Dios había usado a Elías como mediador, no eran lo más importante, lo más importante es conocer a Dios; tener un encuentro con Él. De hecho, Dios le baja los aires a Elías [verso 18], y le dice: “dejaré 7000 en Israel...” que no se doblegan. El Señor le hace ver a Elías que su prueba sí era importante, pero más importante aún era conocer a Dios.
No se trata de nosotros, se trata del Señor.
Hace un tiempo mi esposa pasó un proceso de depresión post-parto, quizás ella después cuente su testimonio mejor que yo. Pero básicamente eso le sirvió para conocer al Señor más profundamente y entender que nada es más importante que Dios, ni siquiera nuestra propia prueba es más importante que Él.
Aplicación: ¿Cuál es el El propósito de las pruebas?
Aplicación: ¿Cuál es el El propósito de las pruebas?
El principal propósito de la prueba es que Dios se glorifique. Si usted está pasando por un proceso de tristeza, ansiedad, depresión; se lo digo con amor pero con firmeza, dígaselo al Señor: glorifícate en esto que siento. Usted podría decir “¿de verdad que Dios se glorifique en esto tan terrible?”
Veamos a Jesús horas antes de ser crucificado en:
Juan 12:23 "Jesús les respondió*, diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado."
Juan 12:26–27 "26 Si alguno me sirve, que me siga [refiriéndose a los padecimientos]; y donde yo estoy, allí también estará mi servidor; si alguno me sirve, el Padre lo honrará. 27 Ahora mi alma se ha angustiado; y ¿qué diré: «Padre, sálvame de esta hora»? Pero para esto he llegado a esta hora."
Juan 17:1 "... alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a ti,"
Jesús el autor y consumador de la fe sabía que su hora más difícil había sido establecida para exaltar el nombre del Señor. Y con valentía exclamó que Él glorificaría al Padre… aunque dijo horas después: “...Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras.” Mt 26:39b
Si alguna prueba hemos de atravesar, si alguna tristeza, si algún momento duro, si enfermedad o angustia hemos de atravesar que no sea en vano, hermanos míos, que Dios se lleve la gloria.
Por eso es tan necesario conocer a Dios ampliamente en medio de la prueba. Porque el que no conoce a quién sirve, está condenado a servir a sus miedos [en el Verso 13], Elías se dio cuenta de que Dios no solo era fuego consumidor, sino también un Dios de misericordia y de amor y muchas veces paciente con nosotros.
Conocer a Dios es vital para un cristiano que atraviesa por una crisis de tristeza, por una prueba o dificultad porque:
Si usted no conoce al Dios que sirve, entonces será siervo de sus miedos. Conozcamos al Señor para no caer en la trampa de nuestros miedos.
Conocer a Dios nos hace madurar, crecer y superar nuestros propios miedos y conocerlo a Él, nos ayuda a comprender que incluso no siempre sus respuestas y formas en darse a conocer, serán iguales.
Lo que nos corresponde es como ya dije: confiar, conocerlo y en tercer lugar, obedecerlo. Confía, conoce y obedece [el Dios que responde] porque Él consuela y permanece:
3. [Al Dios que responde] Obedécelo, Él te consuela y permanece.
3. [Al Dios que responde] Obedécelo, Él te consuela y permanece.
15 Y el Señor le dijo: Ve, regresa por tu camino al desierto de Damasco y cuando hayas llegado, ungirás a Hazael por rey sobre Aram;
16 y a Jehú, hijo de Nimsi, ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo, hijo de Safat de Abel-mehola, ungirás por profeta en tu lugar.
17 Y sucederá que al que escape de la espada de Hazael, Jehú lo matará, y al que escape de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.
18 Pero dejaré siete mil en Israel, todas las rodillas que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha besado.
Dios no le dijo: “ya le mandé fuego a Jezabel, ya se murió” tampoco “quedate acá que voy a volver a mandarle los cuervos a que te de regreso para que te den de comer” Dios lo manda de regreso al desierto y le da instrucciones. Pero esas instrucciones tienen la razón de mostrarle que el propósito de Dios es más grande que cualquier prueba, que cualquier desierto e incluso que cualquier profeta:
El plan de Dios es más grande y trascendente que nuestros desiertos, pero:
Dios usa nuestros desiertos para mostrarnos su amor y consuelo.
El consuelo de Elías fue de que aún con todo Dios cumpliría su plan de restaurar su pacto. Pero el plan era tan grande y tan largo que Dios no le dio explicaciones a Elías, solo le dio instrucciones. De hecho, Elías vio ese plan culminado hasta Jesús en el monte de la transfiguración ¿lo recuerda?
Yo siendo Elías hubiera dicho: “Ahhh por eso Dios no me dio explicaciones ni motivos ni porqué yo estaba atravesando aquella prueba y persecución, pero hoy veo la razón.
Aplicación: ¿El para qué?
Aplicación: ¿El para qué?
Quizás hoy usted no vea la razón de porqué o para qué, pero lo que sí le puedo decir es que Dios en su soberanía usará su testimonio para glorificarse en un Plan mayor y más grande.
Quizás hermano o hermana, usted no verá ni siquiera la respuesta pero lo que si le puedo decir, es que Dios está con usted, y Él no le ha dejado.
Y algo mucho más importante aún es: usted no está solo ni sola. Muchos están atravesando crisis de fe, de depresión, de ansiedad, de tristeza. En el caso de Elías habían 7000 más que probablemente se sentían igual que Él, pero lo que sí era seguro, es que Elías no era el único en las pruebas.
7000 que no doblaron sus rodillas a Baal.
7000 que dijeron a la prueba: no me vas a vencer, yo seguiré siendo fiel a mi Dios. Usted y yo también digamos a las pruebas: “no es fácil pero lo que sí sé, es que mi Dios ya venció por mí y yo no me voy a doblegar ante tí”
No se deje vencer por las pruebas, vendrán días difíciles hermano, pero sea como ese remanente de 7000 que permaneció, que siguió, que avanzó, que venció las pruebas y no dejó que dioses paganos los vencieran.
Así también nosotros, no dejemos que las pruebas nos hagan caer ni decaer
Usted es un hijo de Dios y mayor es el que está en usted, que el que está en el mundo, mayor es Dios que el enemigo, mayor es nuestro Señor que toda prueba.
Hermano, hermana, usted tiene a Dios. Pero también rodéese de gente que le edifique.
Escuche bien lo que voy a decirle: no todos están preparados para que usted les diga sus debilidades. Sepa escoger a quién le cuenta sus luchas, y si lo hace, que sea con personas sabias y confidentes.
No todos pueden ser confidentes.
No todos pueden ayudarle.
Al primero que hay que acudir es a Dios y luego, en oración, si hay alguien más; escogerlo con sabiduría de lo alto, porque el enemigo se vale hasta de cristianos para querer destruirnos.
Nuestra esperanza es que en todo tiempo, Dios sigue estando en el trono, y si somos sus hijos ¿Cómo no confiar?
3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
Persevere en el Dios de esperanza, un día verá cumplido un propósito mayor.
Conclusión:
Conclusión:
Confíe en el Dios que responde, Él le cuida y le comprende. Conózcalo, Él responde y se compadece. Obedézcalo, Él consuela y permanece.
Confianza, conocimiento y obediencia. Porque Él es Dios y responde.
C: Recuerde que Elías no vio el plan de Dios completo sino hasta cuando Dios le dio la oportunidad de verlo en Cristo, en la transfiguración. Veamos a Jesús, Él es quien cumplirá el propósito mayor a través de nuestro desierto.
M: Seamos testimonio de que sí se puede seguir, pero teniendo a Dios de la mano.
E: Tomemos la esperanza que Dios nos ha regalado por gracia a través de Jesús.
