EL CAMINO DEL REY

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INTRODUCCIÓN

Oración
Adorno: Una de las cosas más difíciles para un cristiano es definir con claridad lo que significa seguir a cristiano.
Medita en esto: una de las cosas más difíciles para ti y para mí como seguidores de Jesús es explicar a otros qué significa seguir a Jesús.
Piensa por un minuto, si alguien en tu trabajo, o algunos de tus vecinos, o incluso algún familiar te pregunta ¿qué significa ser cristiano? ¿Qué responderíamos? PAUSAR 5 SEGUNDOS.
Creo que hay dos errores comunes en nuestras respuestas.
Uno de ellos suena más o menos así: “Seguir a Cristo es ser bendecido y prosperado, porque Cristo murió para hacernos prósperos”
Esto es un evangelio falso, y es muy posible que algunos de ustedes crean eso, incluso, sin estar muy conscientes de eso.
El segundo error suena más o menos así: “Ser cristiano significa ser perdonado” y ya está. Muchos diríamos amén a eso.
Esto es un error, no porque sea una declaración falsa o anti-bíblica, sino porque es incompleta.
Esta dificultad para explicar o definir lo que significa seguir a Cristo se debe a que la gran mayoría no entiende a Cristo.
No entender bien a Cristo nos va a llevar a no seguir completamente a Cristo.
Ahora, éste no es una problema moderno. Para nuestro consuelo -si es que pudiera llamarse así-, éste fue el problema de los 12 apóstoles de Jesús en Marcos 8.
Durante 8 capítulos, el evangelio de Marcos nos ha estado demostrando que Jesús es el Rey. Su autoridad al enseñar, al reprender demonios, al sanar, al perdonar pecados, al hacer milagros y su compasión para con los necesitados, no solo de Israel sino de los gentiles, todo esto nos muestra que Jesús es el Rey.
Pero, a pesar de que los apóstoles tuvieron esta experiencia tan directa y cercana con Jesús, ellos seguían sin entenderlo.
El domingo pasado vimos como Pedro -en representación de los 12- pasó de ser un gran teólogo a alinearse con Satanás en su forma de pensar. Y es aquí donde encontramos que la razón por la que nos cuesta tanto -no solo explicar, sino seguir a Cristo en realidad- es porque no entendemos bien su primer venida, y vivimos ignorando su regreso.
Si no eres cristiano y estás explorando la persona de Jesús, espero en esta mañana darte mayor claridad por medio de la Biblia sobre lo que significa seguir a Jesús.
Pero si dices que eres cristiano, entonces mi intención es que la Biblia ponga a prueba en verdad tu profesión de fe. Quiero evalúes tu vida a la luz de este pasaje.
Te invito a leer conmigo, Marcos 8:31-38.

LA RUTA DEL REY (Marcos 8:34)

Jesús comienza a enseñar a sus discípulos acerca de su muerte, una vez que ellos entienden que Él es el Rey, el Cristo, el Mesías prometido al pueblo de Dios que reinaría para siempre.
En Marcos 8:31 es la primera vez en todo su ministerio que Jesús comienza a enseñar acerca de los sufrimientos que le esperan.
Y luego, en Marcos 8:32-33 corrige a Pedro públicamente por pensar como el mundo piensa. Lo llama Satanás, no porque Pedro esté poseído sino porque piensa como el mundo lo hace.
Y tras esta conversación privada, Jesús ahora se dirige a la multitud. Marcos 8:34 "Llamando Jesús a la multitud y a Sus discípulos, les dijo: «Si alguien quiere venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame."
Jesús llama a la multitud y a sus discípulos y les advierte: “si alguien quiere venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame
Lo primero que debemos notar es que este es un llamado para toda persona. Jesús no se dirige únicamente a los 12 apóstoles, es decir, éste no es un llamado para la élite cristiana, como si existiera tal cosa. Éste no es un llamado solo para los pastores y los misioneros. Éste no es un llamado para cristianos especiales.
Jesús está hablando a una multitud en la que había de todo. Gente que creía en Él, gente que a lo mejor no, gente que iba por curiosidad, gente que iba por un milagro. De todo. El llamado del Rey a seguirlo es a toda persona.
En segundo lugar, es llamativo que Jesús hable en estos términos. Porque hasta este punto en el evangelio Marcos hemos visto que la multitud siempre seguía a Jesús adonde Él iba. Por mucho que el Señor se fuera a lugares remotos y solitarios, la gente lo seguía.
Jesús no podía descansar porque siempre había una multitud buscándolo.
¿Por qué Jesús entonces diría si alguien quiere venir conmigo? ¿Acaso no es evidente que la gente quería ir adonde estaba Jesús? ¿No es obvio en Marcos que la multitud lo seguía? Es lo que hemos visto hasta ahora.
Pero seguir a Jesús es fácil cuando su camino está lleno de milagros y bendición. De multiplicación y provisión. De panes y peces. Hasta este punto, seguir a Jesús solo había tenido implicaciones positivas.
Pero ahora, la ruta que el Rey iba a seguir lo llevaría a Jerusalén. A partir de este punto en su ministerio, Jesús comienza una ruta por todas las aldeas que terminará con la entrada triunfal a Jerusalén en el capítulo 11, donde finalmente sería crucificado. Jesús no solo comenzó a enseñar acerca de su muerte en el capítulo 8 sino que además comenzaría la ruta que lo llevaría a la cruz.
Y de ahí la advertencia: “si quieres venir conmigo [AHORA], entonces, debes entender que al igual que yo, tú debes negarte a ti mismo y tomar tu cruz”.
Ahora bien, ¿qué significa esto? ¿qué significa seguir a Cristo?
Muchas veces pensamos que tomar nuestra cruz es soportar una situación difícil en la vida, como una enfermedad o una discapacidad. A veces pensamos que es no tener lo que uno desea. Pensamos que tomar la cruz es algo temporal, he escuchado a Cristianos decir: “ahora mismo estoy cargando una cruz en mi matrimonio porque estamos teniendo problemas”.
La verdad es que probablemente, la razón de los problemas es que precisamente no estás tomando tu cruz.
¿Qué significa entonces esto? Jesús lo define: negarse a uno mismo.
Significa no buscar mi propio bienestar como objetivo de mi vida. Significa no estar ocupado en lograr mi propio pequeño reino en este mundo. Significa no buscar mi comodidad como fin último en mi vida. Significa no pensar ni resolver las situaciones como el mundo lo hace.
Déjame hacerte algunas preguntas:
¿Qué es en lo que más piensas constantemente en tu vida? ¿Qué domina tus pensamientos? Si la respuesta es: ¿cómo puedo vivir mejor? ¿cómo puedo obtener lo que deseo: una casa, un esposo o esposa, hijos, coche, trabajo, etc…? Si eso es lo que domina tu mente siempre, no que pensemos y busquemos estas cosas, sino que esto domine nuestro pensamiento constantemente, entonces, no nos estamos negando a nosotros mismos.
¿Cómo resuelves las situaciones en tu vida? Y creo que una de las formas en las esto se evidencia en los cristianos hoy en día es en el trabajo. He escuchado a muchos cristianos creer la narrativa del mundo en cuanto a los jefes. Mi actitud que muchos cristianos tienen hacia sus jefes es la del mundo. Se alinean con sus compañeros de trabajo al criticar, hablar mal de los jefes, de la empresa, a quejarse, a no ser los mejores trabajadores porque la empresa no me paga lo suficiente. ¿Quieres seguir a Cristo, niégate a ti mismo? 1 Pedro 2:18–19 "Siervos, estén sujetos a sus amos con todo respeto, no solo a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables. Porque esto halla gracia, si por causa de la conciencia ante Dios, alguien sobrelleva penalidades sufriendo injustamente...” ¿Por qué? 1 Pedro 2:21–23 "Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos, el cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en Su boca; y quien cuando lo ultrajaban, no respondía ultrajando. Cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquel que juzga con justicia." ¿Es ésta tu perspectiva en la vida?
Negarnos a nosotros mismos en la gran mayoría de los casos implicará dejar que la injusticia nos atropelle para testimonio de los incrédulos.
¿Estás dispuesto a esto? ¿Realmente quiere seguir a Cristo en la ruta por la que va ahora.
¿Quieres seguir a Cristo ahora? No cuando los panes y los peces abundan, sino cuando lo hacen la cruz y el dolor?
Estás dispuesto a decidir en contra de tu propio bienestar por seguir al Rey.
O piensa en tu matrimonio, ¿cómo resuelves las situaciones en tu matrimonio? ¿Negándote a ti mismo?
Piensa en la iglesia, ¿te niegas a ti mismo? ¿resuelves los conflictos negándote a ti mismo en la iglesia? ¿buscas tus propios intereses en la iglesia? ¿que las cosas sean como a ti te gustan? ¿crees que esto se trata de ti o del Rey?
La ruta del Rey lleva a la cruz. Una cruz que los condenados a muerte debían cargar ellos mismos sobre sus hombres. Esta es la ruta del Rey, y aquellos que desean seguirlo, deben estar dispuestos a cargar la cruz.
CONEXIÓN CON EL EVANGELIO Pero amados amigos que nos visitan en esta mañana, no quiero que se vayan de este lugar con una confusión sobre lo que significa seguir a Cristo.
Jesús no está enseñando que el martirio es el camino al cielo, como si debiéramos procurar sufrir para entrar al reino de los cielos. El orden es importante. Jesús habla de su propia cruz antes de hablar de la nuestra. Él enseña que Él es el Rey que va a ser crucificado, y lo será a nuestro favor.
La razón por la que Jesús vino por primera vez, vino a sufrir por nuestros pecados. Y a la luz de la cruz de Cristo, aquellos que deseemos seguirlo, debemos también cargar nuestra cruz. La Cruz de Cristo es mucho mayor que la nuestra, su Cruz fue el pago por el pecado, los tuyos y los míos. Su Cruz fue mucho mayor porque las implicaciones de que Jesús se negara a sí mismo son infinitamente mayores a las nuestras. Él es el Rey, nosotros simples mortales.
Pero el llamado que Jesús hace no es a una vida abundante en este mundo. Sino a una vida marcada por su cruz. Si quieres venir a Cristo debes entender que seguirlo implica morir a ti mismo. Jesús no vino para que tengas una vida cómoda sino para marcar el camino que debemos seguir, uno donde nos quitamos del trono nosotros y lo ponemos a Él, donde nuestros deseos no son lo más importante sino su voluntad. Una vida donde yo sirvo a sus propósitos y no Él a los míos.
Seguir a Cristo significa negarnos a nosotros mismos. Sí, significa ser perdonados, pero también significa que nuestra vida está a su servicio y no al nuestro. No vivimos para nosotros sino para Él.

LA MENTE DEL DISCÍPULO (Marcos 8:35-38)

La pregunta es, ¿cómo podemos hacer esto?
Los siguientes versículos nos ayudan a responder a esta pregunta. Leer Marcos 8:35-38.
No podremos tomar nuestra cruz a menos que nuestra mente esté puesta en las cosas de Dios.
El texto que acabamos de leer expande un poco más lo que Jesús dijo acerca de Pedro en el versículo 33. El Señor lo reprendió a Pedro porque estaba poniendo su mente en las cosas de los hombres y no en las cosas de Dios. Pero la pregunta que inmediatamente debería venir a nuestras cabezas es ¿qué significa poner las mente en las cosas de los hombres?
Es lo que Jesús describe en este pasaje.
Hay dos aspectos que evidencian que nuestra mente está puesta en las cosas de los hombres
AUTOPROTECCIÓN
La primera es la autoprotección. Cuando todo lo que hacemos es para protegernos a nosotros y nuestro bienestar. Todos nuestros esfuerzos están orientados a preservar nuestra propia vida, comodidad, finanzas, dignidad, etc.
Buscamos salvar nuestra vida, aún cuando esto vaya en contra del reino de Dios. El reino de Dios demanda sacrificios, pero… No estoy dispuesto a esos sacrificios porque necesito preservar mi propio bienestar y seguridad.
La autoprotección es una de las evidencias de que nuestra mente está puesta en las cosas de los hombres.
Y de nuevo, no estoy diciendo que debemos caminar de forma poco sabia, sino de la orientación de nuestra vida.
¿Qué dice el Señor? El que quiera salvar su vida, la perderá.
No sé si algunas vez has intentado sostener agua en tus manos, pero es imposible. No importa cuán grande sean tus manos, ni tan fuerte juntes los dedos, el agua siempre se deslizará entre tus manos.
Así es el que está orientado a guardar su propia vida, por mucho que se esfuerce el resultado siempre será el mismo, la perderá. Será un desperdicio completo.
El Señor hace dos preguntas retóricas, no son para que las contestemos sino para demostrar lo obvio: ¿qué valor tiene el alma? Es incalculable.
Puedes ganar todo lo que este mundo pueda ofrecer: dinero, salud, seguridad, comodidad, una vida sin preocupaciones, y todo eso con el fin de preservar tu vida en esta tierra, pero ¿de qué sirve esto en la vida postrera?
Y esto nos lleva a la segunda evidencia de que nuestra mente está puesta en las cosas de los hombres:
LA REPUTACIÓN ANTE LOS HOMBRES
La reputación ante los hombres.
Marcos 8:38 "»Porque cualquiera que se avergüence de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de Su Padre con los santos ángeles»."
No quiero que me vean como un fanático. No quiero que me vea como diferente. Quiero la aprobación del grupo. Quiero que mis compañeros no vean que los evangélicos somos diferente. Quiero que vean que somos gente normal.
Puedo decir palabrotas porque eso hace que otros me acepten, puedo aceptar chistes o bromas que no aceptaría delante de Cristo.
Puedo hacer cosas que mis compañeros ven normales pero que al Señor no le agradan.
No estoy dispuesto a compartir con el Señor la vergüenza de su cruz delante de otros.
No, no, no me metan en el mismo saco que todos los evangélicos. Yo soy un evangélico normal y cool. Entonces, puedo mostrar que no soy un religioso llegando a los límites de mi conciencia y silenciándola. Así no me verán como un religioso.
No hablo de la iglesia, no hablo de la Biblia, no hablo de Jesús, no oro en público a la ora de la comida en la oficina porque no quiero que me vean hablando con Jesús.
Cuando hacemos todo esto por evitar la vergüenza de la cruz, entonces, es evidencia de que nuestra mente está en las cosas de los hombres.
EL DÍA FINAL
Y la evidencia mayor de que nuestra mente no está enfocada en la segunda venida de Cristo.
Y mira, estoy convencido de que todo este punto en Marcos 8 se trata acerca de la primera y la segunda venida de Cristo.
Jesús corrigió a Pedro por no entender su primera venida, y ahora está poniendo el foco en su segunda venida.
Marcos 8:38 "»Porque cualquiera que se avergüence de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de Su Padre con los santos ángeles»."
Entender que Jesús vino a morir no para que vivamos para nosotros mismos es el primer paso para poder cargar nuestra cruz. Él es el Rey sufriente, y quienes queremos seguirlo debemos seguir sus pisadas.
Entender que Jesús vendrá por segunda vez a es la razón por la que cargamos nuestra cruz.
Todo aquel que dice ser cristiano pero no carga su cruz, en el día del juicio será avergonzado.
La pregunta es ¿qué vergüenza deseas evitar? La vergüenza delante de los hombres o la vergüenza delante de Jesús.
¿Quiere la corona en esta vida y la vergüenza en la vida eterna?
¿Nos importa más lo que nos suceda en nuestra vida o lo que venidera?
¿Nos importa más el qué dirán las personas o lo que dirá el Rey cuando venga en su gloria? Este fin de semana en el Taller de Exposición Bíblica estudiamos el libro de 1 Samuel, y una de las cosas que aprendí es como Saúl tenía su mirada en las cosas de este mundo. Después de pecar en 1 Samuel 15, él reconoce delante de Samuel que ha pecado, pero luego añade: “hónrame delante de los hombres”. Muchos de nosotros tenemos la misma actitud. Nos importa más que los demás no se enteren de lo que hacemos, sin importarnos lo que dirá el Rey verdadero.
¿Acaso somos tan lentos en entender que Cristo vino a sufrir y que su recompensa será en su segunda venida?
Esta es la evidencia que nuestra mente está puesta en las cosas de los hombres, vemos la vida a la luz del ahora y no a la luz de la segunda venida del Rey.
Nuestra mente está tan embotada con este mundo que olvidamos que el Rey vendrá otra vez.
Hay dos preguntas que debemos hacer a la luz de este pasaje:
Sabiendo hacia dónde lleva el camino del Rey, ¿queremos ir con Él?
¿Estás realmente siguiendo a Cristo con tu vida o solo con tus palabras?
Esto es como el pez que se muerde la cola. Pones tu mente en las cosas de los hombres porque no entiendes la cruz. Y no entiendes la cruz porque estás poniendo tu mente en las cosas de este mundo. Es un círculo vicioso.

APLICACIONES Y CONCLUSIÓN

Una correcta cristología afecta nuestra vida y ministerio:
Evangelización: Cristo te llama a morir.
En el discipulado: ¿está tu mente en las cosas de este mundo o en las de Dios?
¿Qué significa seguir a Cristo? Significa tomar nuestra cruz a la luz de la venida del Rey.
¿Amén?
Oremos.
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