Jonatan y el juramento de Saul
1a de Samuel • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 9 viewsNotes
Transcript
Introducción
Introducción
Philip Yancey narra que cuando era niño su padre estaba muy enfermo y conectado a una maquina pulmón. Los miembros de su iglesia fueron a orar por Él y le dijeron a su madre que lo desconectara, que por la fe él sanaría y que mejor se lo llevaran a casa. La mamá de Yancey era una mujer devota así que pidió el alta de su esposo y se lo llevó a casa, semanas más tarde su esposo murió. Yancey recuerda esto con mucho dolor y como una experiencia que marcó su vida en la infancia. Dios había sido injusto con él y con su familia.
Saul y su fe
Saul y su fe
El v. 24 inicia contándonos que el pueblo se haya con mucha hambre, sin embargo, Saul decide “ponerlos bajo” juramento. Es interesante que la versión Septuaginta dice que Saul actuó tontamente atando al pueblo a un juramento” y es que en el hebreo la raíz para “actuar tontamente” y para “poner bajo juramento” son similares por lo cual se entiende el sentido que la Septuaginta usa. De entrada, el escritor sagrado nos quiere dar una pista, este juramento con el que Saul oprime al pueblo no viene de Dios sino viene de la intención de Saul de actuar tontamente.
Habíamos dicho anteriormente que la necedad de Saul consistía en que él pensaba que había encontrado la manera en la que Dios podía hacer su voluntad sin el esfuerzo de obedecer y tener una relación con Él. El Salmo 145:18 dice que Dios está cerca de quienes lo buscan de verdad, con sinceridad (PDT), por lo tanto, podemos deducir que no es posible controlar al Señor por medio de amagos religiosos.
Por alguna razón, Jonatan no ha escuchado el juramento tonto de Saul y se encuentra de manera providencial un trozo de miel en el suelo. Jonatan come de este regalo divino y dice que su rostro se ilumina. La miel de abeja a diferencia de la miel de los dátiles era una miel dulce y era un alimento considerado un lujo. Piensa un momento en esto ¿Qué posibilidades hay de que un alimento de lujo estuviera tirado en el camino y que por ese camino pasaran hombres que están hambrientos? Si lo pensamos en ese sentido, las posibilidades son muy pocas. El mismo desarrollo del texto nos muestra lo descabellado que era que Dios estuviera poniendo a su disposición alimentos y que ellos por un juramento (que por sí solos no pidieron) se siguieran muriendo de hambre.
Alguien de los que está por ahí le comenta a Jonatan que ha sido su padre quien puso esta absurda condición a lo que Jonatan contesta que esto es una cosa mala. Contrastan las palabras “iluminar” con la que se hace referencia al efecto de la miel sobre el cuerpo de Jonatan con “maldito” que ha sido la condición que Saul le da a quien viole su mandamiento. Es frecuente escuchar a personas que tienen ciertas supersticiones con respecto a la vida que el Señor ofrece. El mismo nos ha dicho que ha venido a traernos vida y vida abundante, que quien venga a Él no es echado fuera. Y aun con todo esto hay quienes prefieren quedarse en los márgenes pensando que no están preparados o que necesitan cierto grado más de compromiso. Incluso en la entrega de los sacramentos algunos prefieren quedarse en sus lugares porque no están dignos para estos, cuando en realidad nadie lo está y si participamos de ellos es porque nos “iluminan” el rostro, cobramos fuerza y pensamos que es un regalo de lujo de parte de Dios para nosotros.
Problemas de la fe
Problemas de la fe
El hambre desbordada de los hombres de Israel trae como consecuencia que se abalancen sobre las ovejas y otros animales y los empiecen a comer con sangre. Algo que no era pecado (comer de la miel) termino empujando al pueblo a cometer un verdadero acto pecaminoso (comer animales con sangre). Saul tiene que hacer malabares para intentar remediar el pecado. Algo que era completamente innecesario puso en peligro a un número considerable de personas. Es aquí donde podemos ver la diferencia abismal entre Saul y su hijo.
El impulso de la batalla y la gran oportunidad que tienen delante de ellos hace Saul quiera ir directo a “rematar” a los filisteos. Pero su amigo Ahias le dice que primero consulten a Dios. Saul no recibe una respuesta de manera inmediata y esto de inmediato lo lleva a sacar una conclusión “Alguien ha pecado”. Lejos de esperar y ser paciente, Saul concluye que la falta de respuesta de Dios se debe a un pecado.
Muchas personas viven su fe con temor a desagradar a Dios de manera constante. De vez en cuando le atribuyen a una falta de compromiso con el Señor cualquiera de las desgracias que pudieran estar sobre de ellos. Dando paso a un círculo vicioso de culpa-autocastigo-culpa. Con el tiempo Saul comprobaría que no existe ningún método autorizado para obtener una respuesta de Dios por más desesperada que sea la situación. Al corazón “contrito y humillado no desprecia el Señor” esto afirma el Salmo 51:17.
Saul hace todo un ritual para encontrar al culpable, la gente a su alrededor guarda silencio (todos sabían quien había sido). Cuando Saul descubre que ha sido Jonatan de inmediato procede a querer matarlo y aquí es donde todo el pueblo interviene. “Ningún pelo de su cabeza caerá Pues ha traído la victoria a Israel con la ayuda de Dios”. El pueblo ya no puede callar ante la necedad de su rey y ante lo que era evidentemente obvio.
Todo este enredo hizo que Saul dejara de perseguir a los filisteos. Saul dejó de cumplir su verdadero llamado que era perseguir y librar de los filisteos a Israel. Ahora una vez más ha evitado que se cumpla el propósito de Dios para su vida.
Salmos
Salmos
No olvidemos que Samuel dijo que Dios sustituiría a Saul con un hombre que era conforme a su corazón. De este hombre, David, nacen los 2 salmos que utilicé para este texto. Cercano está el Señor para los que le buscan (Salmo 145:18) y al corazón contrito y humillado, Dios no lo desprecia (51:17).
Es necesario que simplifiquemos la fe. No hay necesidad de grandes rituales, de privaciones exageradas, de despliegues llamativos de nuestra fe. Lo que busca el Señor para su pueblo es una búsqueda sincera, humilde y personal. Que sepamos verlo en cada movimiento de nuestras vidas, que podamos agradecer por las provisiones que de repente llegan a nuestra vida de manera asombrosa pero que nos llenan y reaniman. Esta provisión de Dios es la que nos capacita para completar nuestro propósito.
Dejemos a un lado la religión acartonada y hueca, dejemos de comportarnos como unos necios y sigamos al Señor conforme a su corazón.
