Los 144 mil sellados

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Los 144 mil son predicadores que anuncian el mensaje de salvación en la gran tribulación.

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Los 144 mil sellados

Apocalipsis 7:2–4 "Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel."

Introducción

Inicialmente Cristo vino solo a rescatar a su pueblo Israel: “…No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Mateo 15:24”.
Pero ellos lo rechazaron: Juan 1:11–12 "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;" Aun así Dios no los desecha.
Durante la gran tribulación enviará 144 mil predicadores a anunciarles el evangelio de salvación.
Este es el amor de Dios por las almas perdidas, su deseo es que todos sean salvos y tengan vida eterna, por eso hoy está dando oportunidad.

El Sello de Dios

Estos 144 mil recibirán el sello de Dios en sus frentes para identificarlos como sus siervos, este sello es muy diferente al sello de la bestia, este es sello de Dios.
Así mismo, hoy día hay un sello que Dios otorga a los que reciben a Jesucristo como Señor y Salvador, y es el sello del Espíritu Santo que los identifica como Su propiedad: “En Él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Efesios 1:13.”
El sello es símbolo de pertenencia, fuimos comprados con la Sangre de Cristo: 1 Pedro 1:18–19 "sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,"
Este sello es una garantía de salvación.

Guardados del juicio

A estos ángeles se les ordena no iniciar el juicio sobre la tierra hasta que sean sellados los 144 mil que saldrán a predicar.
Así mismo, la gran tribulación no dará inicio en la tierra hasta que la iglesia sea arrebatada al cielo para estar con Cristo, pues los que le entregaron su corazón son libres de condenación: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1.”

El fruto de los 144 mil

En Apocalipsis 7:9 "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;"
hay una gran multitud vestidos con ropas blancas y palmas en sus manos delante del trono, estas son las almas ganadas por estos 144 mil.
Hay vestiduras blancas para todo aquel que reconozca su condición de pecado y acuda a Cristo para ser lavado en su preciosa sangre.
Las vestiduras blancas simbolizan santidad y pureza.
Esta solamente la puede dar Cristo, por lo tanto, debes reconocerlo como tu Señor y Salvador.

Conclusión

Aunque la iglesia ya no estará en la tierra cuando venga la gran tribulación, el amor del Padre seguirá manifestándose al darle oportunidad de salvación a todos aquellos que se quedaron.
Sin embargo, no debes esperar a que venga la tribulación para entregar tu vida a Cristo, en ese tiempo será muy difícil pues sufrirán la persecución de Satanás.
Es mejor preparar tu vida hoy que tienes oportunidad de entregar tu vida a Cristo y reconocerlo como tu Señor y Salvador.
Apocalipsis 7:1–17 (RVR60)
1Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. 2Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, 3diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. 4Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. 5De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. 6De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. 7De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. 8De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.
La multitud vestida de ropas blancas
9Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.
13Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
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