Tema 1: Todavía no
El llamado de Dios a un mundo en crisis • Sermon • Submitted • Presented
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TEXTO BASE
TEXTO BASE
Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.
“Cierto día, un hombre llamado Jonás hijo de Amitai recibió un mensaje de parte de Dios: «¡Levántate, ve a la gran ciudad de Nínive y diles que ya he visto lo malvados que son!»”
Jonás 1:1–2 TLA.
FRASE INTRODUCTORIA
FRASE INTRODUCTORIA
"El mayor conflicto de la existencia humana no es la falta de dirección divina, sino el choque frontal entre un Dios que dice 'Ve' y un hombre que insiste en decir 'Todavía no'. Correr de Dios es el deporte nacional de los que conocen su voz, pero temen su voluntad."
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
La Biblia no pierde tiempo con preámbulos. El libro de Jonás arranca con una explosión: "Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai". No hubo una reunión de planificación, ni Jonás envió su currículum al cielo buscando empleo. Fue una interrupción. Dios invadió la agenda de un hombre que probablemente tenía sus planes para el fin de semana, sus ahorros en el banco y su reputación bajo control. El nombre de su padre, Amitai, significa "Verdad". Jonás era el "Hijo de la Verdad". Había crecido con la teología correcta, en la iglesia correcta, con los amigos correctos. Pero saber la verdad no es lo mismo que obedecer a la verdad.
En una noche oscura, en medio del océano, una gran embarcación de la marina (un buque de guerra, equipado con radar, armamento y toda la autoridad militar) avanzaba con firmeza.
Todo estaba bajo control, todo estaba calculado. De repente el radar detecto algo justo en su trayectoria. Un objeto inmóvil. Directamente en su rumbo.
El capitán ordena al soldado ingeniero que estaba en comunicaciones: “Envíen señal.”
Entonces el soldado dice por la radio: “Les habla la Marina de los EEUU de Norteamerica. Están en nuestro rumbo, cambien su dirección 10 grados al sur inmediatamente.”
Después de unos segundos; una voz tranquila responde: “Negativo. Les recomendamos ustedes cambiar su dirección 10 grados al norte.”
El capitán se incomoda. No está acostumbrado a que le contradigan, así que le quita el radio al soldado y responde con más autoridad: “Les habla el capitán de un buque de guerra. Cambien su rumbo inmediatamente.”
De nuevo aquella voz serena del otro lado de la radio volvió a responder: “Negativo. Cambien ustedes su rumbo.”
Ahora el tono cambio. El capitán, molesto, decidió enviar un mensaje más fuerte:
“Le habla el Coronel Mayor, Antonio Jose López, soy encargado del Buque Militar más poderoso que tiene la Marina de los EEUU. Llevamos:
· Misiles guiados que pueden impactar con precisión quirúrgica
· Cañones navales de alto calibre
· Sistemas de defensa antiaérea que pueden interceptar amenazas en segundos
· Tripulación altamente entrenada, con disciplina militar absoluta
Es decir, tenemos armamento suficiente para responder y no dudaremos en utilizarlo, así que esta es la última advertencia: CAMBIEN SU RUMBO.”
Después de un gran silencio y el desespero de aquel coronel, se escucha la respuesta por la radio: “le habla Patricio Monroy y estoy con mi primo Danilso Casas, y les repetimos que ustedes deben cambiar el rumbo que llevan, ya que nosotros no podemos hacerlo porque les estamos hablando desde el faro norte de la costa del atlántico”.
Jonás está en esa misma posición. La Palabra de Dios no es una sugerencia para que la analices en un grupo de estudio; es una orden de despliegue para la que no estás preparado, pero para la que has sido llamado.
Es como aquel hombre que compró un GPS de última generación para su auto. El aparato era perfecto, pero el hombre odiaba que una voz femenina le dijera por dónde ir. Así que, cuando el GPS le decía: "Gire a la derecha en 100 metros", él giraba a la izquierda solo por llevarle la contraria. Al cabo de una hora, estaba perdido en un callejón sin salida, y la voz, con una paciencia divina, simplemente dijo: "Recalculando ruta... dé media vuelta cuando sea posible".
Jonás está a punto de empezar su propio "recalculando". Dios le da una ruta hacia el Este, y él ya está buscando una oferta de viaje hacia el Oeste.
Dios no te llama porque seas el más capacitado, te llama porque Él es el Dueño de la misión. Hoy vamos a diseccionar ese momento exacto en el que el cielo rompe el silencio de tu comodidad. Vamos a descubrir que el "Levántate" de Dios es la palabra más peligrosa para tu ego, pero la más necesaria para tu salvación. Si hoy sientes que "algo" te está inquietando el espíritu, no es una coincidencia; es el teléfono del cielo sonando en tu habitación y Dios está esperando a que dejes de mirar el identificador de llamadas y finalmente atiendas.
DESARROLLO TEMÁTICO
DESARROLLO TEMÁTICO
1. El Trío de Imperativos
1. El Trío de Imperativos
Dios no usa sugerencias, usa verbos de acción inmediata. El versículo 2 tiene tres palabras que son como tres golpes en la puerta de la conciencia de Jonás: Qum (Levántate), Lek (Ve) y Qera (Clama). Es un comando militar. Dios no le pregunta a Jonás: "¿Cómo te sientes hoy respecto a los asirios?". Dios le dice: "Tu sentimiento no importa, tu obediencia sí".
Esto me recuerda una historia de un bombero que estaba en su día de descanso, cenando con su familia. De repente, sonó la alarma general de la ciudad. Él sabía que no era su turno, pero el sonido de la sirena era una orden implícita. Se levantó, dejó el plato a medio comer y su esposa le dijo: "Pero no te toca a ti". Él respondió: "Cuando la ciudad arde, le toca al que sabe apagar el fuego".
Jonás sabe "apagar el fuego" con la Palabra, pero prefiere quedarse sentado.
A veces, el "Levántate" de Dios es lo más difícil, porque implica soltar el control de tu silla, de tu comodidad y de tu estatus. Muchos de nosotros somos "especialistas en el sofá"; opinamos de la iglesia, criticamos al mundo, pero cuando Dios dice: "Muévete", nos volvemos sordos de repente.
2. El Destino que nos Provoca Náuseas
2. El Destino que nos Provoca Náuseas
Nínive no era un destino turístico; era la capital del terror. Los asirios eran conocidos por su crueldad extrema; despellejaban a sus enemigos vivos. Para un judío como Jonás, Nínive representaba todo lo que él odiaba. Sin embargo, Dios casi siempre te va a enviar a bendecir a la persona que tú crees que merece el juicio.
En una de mis practicas ministeriales en mis años de estudio de la Licenciatura, recuerdo que teniamos que subir a una de las comunas mas peligrosas de la ciudad de Medellin; la iglesia Adventista estaba alcanzado todos los lugares que más pudiera con el mensaje de salvación y yo fui asignado a realizar mis practicas en una iglesia que estaba dispuesta a avanzar en la misión.
La comuna a la que fui asignado con la iglesia con la que compartia mis practicas era de las más peligrosas, porque allí estaba uno de los hombres más peligrosas y temidos del sector; ese lugar no entraba ni policia ni siquiera el ejercito; era un lugar donde esta persona era la misma ley; este hombre tenia tres cordones de seguridad.
Cuando ibamos con los hermanos subiendo debiamos cruzar uno a uno los cordones y siempre debes ir acompañado por un lugareño para que no tengas problemas.
En una de esas subidas tuve que encontrarme de frente con aquel hombre, el cual solo con tenerlo cerca, daba mucho miedo, y al preguntarme que hacia yo en su tierra; mi respuesta fue: “vine a predicar de Jesús a este lugar, donde no hay paz ni amor pero que Dios el unico superior a todos, trae salvación, incuyendole” verle la mirada mientras decia lo que decia; nunca olvidare su expresion.
Nínive es ese jefe que te hace la vida imposible, ese familiar que te traicionó, o ese vecino que no soportas. Dios te dice: "Ve allí". Porque si solo vas a donde te aman, ¿qué mérito tienes? La verdadera fe se prueba cuando tus pies caminan hacia donde tu corazón no quiere ir.
3. El Reporte del Cielo
3. El Reporte del Cielo
Dios no es ciego. Él le dice a Jonás: "He visto lo que hacen". El pecado no se queda en la tierra; el pecado sube como un humo negro hasta el trono de Dios. Pero lo asombroso no es que Dios vea la maldad, sino que Dios decida enviar a un hombre para advertirles antes de destruirlos.
¿Sabes por qué Dios te inquieta con ese llamado?No es para arruinarte la vida, es porque hay una "maldad" que está destruyendo a alguien y tú eres el antídoto que Dios eligió.
Hay una noticia increíble de un hombre que vio a un niño a punto de caer de un balcón en el cuarto piso. No se puso a orar, ni a buscar un versículo; simplemente corrió y puso sus brazos. Sus brazos se rompieron, pero el niño vivió.
Jonás es el hombre de los "brazos fuertes" que Dios quiere usar, pero Jonás prefiere usar sus brazos para remar en dirección contraria. Dios sabe lo que pasa en Nínive, pero también sabe lo que pasa en el corazón de Jonás. Y el llamado a Nínive es, en realidad, un llamado para salvar a Jonás de su propio egoísmo.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Jonás está ahí, de pie. La voz de Jehová ha dejado de resonar, pero el eco golpea las paredes de su corazón. "Levántate, ve... clama". El cielo ha dado su veredicto y Nínive está en la balanza. La conclusión de este primer encuentro no es un debate teológico; es un duelo de voluntades. Dios no envió a Jonás a una misión de exploración, lo envió a una misión de rescate. Pero Jonás, el "Hijo de la Verdad", descubre que prefiere su propia comodidad antes que la salvación de sus enemigos.
Esto me recuerda una noticia de un guardacostas que, en una noche de tormenta épica, recibió el aviso de un naufragio. Sus compañeros empezaron a prepararse, pero él se quedó sentado, mirando las olas gigantes desde la ventana de la estación. Dijo: "Es suicidio salir ahí fuera por gente que ni siquiera sabe navegar". Se quedó en tierra. Al día siguiente, cuando el mar se calmó, los cuerpos que llegaron a la orilla eran de personas que él conocía.
El costo de tu "quedarte sentado" siempre lo paga alguien más. Jonás no se da cuenta de que su silencio es la sentencia de muerte para 120,000 personas. La conclusión es simple: Cuando Dios te llama, tu obediencia es el puente hacia el milagro de alguien más, pero tu huida es el abismo donde otros se pierden.
LLAMADO
LLAMADO
1. El Llamado al que está escuchando la Voz hoy
1. El Llamado al que está escuchando la Voz hoy
Amigo, hoy te hablo a ti, que has venido a este lugar sintiendo que "algo" te perseguía toda la semana. No era una racha de mala suerte, no era ansiedad inexplicable; era la "Palabra de Jehová" buscándote en los pasillos de tu vida. Dios te ha dicho: "Levántate de ese pecado, ve a mis brazos, clama por perdón".
Tú sabes exactamente qué es lo que Dios te está pidiendo que sueltes o a dónde te está pidiendo que vayas. Has intentado apagar la radio del Espíritu con alcohol, con trabajo, con distracciones, pero la frecuencia de Dios sigue ahí: "Levántate... Ve". Hoy el llamado es claro: No esperes a que llegue la tormenta para atender la llamada. Dios te ama demasiado como para dejarte durmiendo en tu propia destrucción. ¿Quieres hoy decirle al Señor: "Heme aquí, dejo de huir y acepto tu llamado"?
2. El Llamado al "Profeta" que está mirando hacia Tarsis
2. El Llamado al "Profeta" que está mirando hacia Tarsis
Hermano, este llamado es para ti, que conoces la Verdad. Eres un "hijo de Amitai". Tienes años en la iglesia, sabes los himnos, conoces las profecías, pero cuando Dios te dice: "Ve a ese vecino, perdona a ese hermano, levántate a servir", tú empiezas a buscar el folleto de viajes para Tarsis. Estás buscando una religión que no te incomode, un Dios que te bendiga pero que no te mande a Nínive.
Hoy el Espíritu Santo te confronta: Tu comodidad es una forma de rebelión. No puedes decir "Señor, Señor" y seguir sentado mientras Nínive se pierde. Si hoy sientes que has estado huyendo de una responsabilidad espiritual, de un llamado al ministerio o de un cambio de carácter que Dios te pidió hace años, ven aquí al frente. Vamos a pedirle a Dios que nos quite la "alergia a la obediencia". Es momento de dejar de ser un espectador y convertirte en el mensajero que Dios diseñó.
Así que a los dos grupos les pido que se pongan de pie. El versículo 2 termina con una orden, y el versículo 3 (que veremos mañana) comienza con una huida. Pero entre el 2 y el 3, hay un espacio de tiempo, ese espacio es este momento.
· Si sientes que Dios te está llamando a "Levantarte" de una situación que te tiene estancado, levanta tu mano.
· Si hoy decides que vas a dejar de buscar barcos hacia Tarsis y vas a poner tu cara hacia la Nínive que Dios te marcó, ven al altar. Vamos a orar para que el miedo no te detenga.
¡No esperes a que el mar se ponga bravo! Responde ahora, mientras la voz de Dios es un susurro de gracia y no un rugido de tormenta. ¡Ven a Jesús!
