Responsabilidad Personal

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La responsabilidad de nuestra condenación recae solamente en nosotros sino nos arrepentimos de nuestros pecados.

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Responsabilidad Personal

Ezequiel 18:1–4
1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera? 3Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel. 4He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

Introducción

Mientras en Jerusalén se vivía la crisis del ataque de los caldeos, en Babilonia Ezequiel profetizaba a los exiliados.
Los judíos estaban indignados y enojados porque el cautiverio se debía a los pecados de sus antepasados: 2º Reyes 24:3 "Ciertamente vino esto contra Judá por mandato de Jehová, para quitarla de su presencia, por los pecados de Manasés, y por todo lo que él hizo.” Manasés fue unos 100 años atrás.
Creían que era injusto sufrir por pecados que no cometieron.
Por eso usaban este refrán: Ezequiel 18:2 "¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?"
Sin embargo, Dios quiere mostrarles que, lo que para unos es bendición fuera de Dios se convierte en maldición… y lo que parece maldición dentro del propósito de Dios es una bendición.
El cautiverio para los impíos sería una maldición, pero para los justos una bendición.

Origen del refrán

Había una creencia muy fuerte en los judíos que afirmaba que los pecados de los padres los pagaban los hijos.
Por eso los discípulos preguntaron a Jesús sobre la ceguera de un hombre: Juan 9:1–2 "Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?"
Esta creencia se originaba de aquí: Éxodo 20:5 "No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,"
Esto se menciona en el segundo mandamiento, que es la prohibición a la idolatría.
Pero se refiere a que el castigo se mantendrá por generaciones mientras se siga practicando el pecado.
Pero luego dice: Éxodo 20:6 "y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos."
Cuando nos arrepentimos de nuestros pecado, nos apartamos de ellos y reconocemos a Cristo como Señor y Salvador, esa maldición generacional se rompe.
En este caso, los judíos llevados al cautiverio sentían que sufrían una injusticia al pagar con los pecados de sus antepasados, pero la realidad es que todos pecamos: Romanos 3:23 "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,"
Además, hasta el momento en Jerusalén se seguía practicando la adoración pagana, además que el rey, los lideres y pueblo en general se resistían a humillarse delante de Dios.
Dios envía un mensaje a los cautivos en Babilonia y les hace ver que no están pagando los pecados de sus padres sino sus propios pecados, pero si se arrepienten pueden gozar de las bendiciones de Dios.

La recompensa de los justos

Ezequiel 18:5–9 "Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia; 6que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare a la mujer menstruosa, 7ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo con vestido, 8que no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre, 9en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer rectamente, éste es justo; éste vivirá, dice Jehová el Señor."
Vemos que la bendición de Dios no se limita a la tierra prometida, ellos pueden ser benditos incluso en el cautiverio.
Alguien puede estar en un paraíso terrenal pero experimentado un infierno emocional y espiritual.
Otro puede estar en un desierto con limitaciones pero viviendo la gloria de Dios en su alma y espíritu.
El bienestar no depende de dónde estés no de lo que tengan sino de que Dios esté contigo.
Dios les dice por medio del profeta Ezequiel, sean obedientes a Dios, cumplan con sus mandatos, apártense del pecado, amen y ayuden a su prójimo, no cometan injusticia, entonces no importa donde estén vivirán felices y en paz.
Gozarán de las bendiciones de Dios, pero sobre todo de su salvación.
Salmo 1:1–3 "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará."

Cada uno pagará por sus pecados

Ezequiel 18:20 "El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él."
Las advertencias de los profeta antes del exilio se dirigían a la nación, un llamado al arrepentimiento nacional y una advertencia al castigo de la nación si no se arrepentían.
Pero ahora que están en el exilio, ya no tiene rey que los represente, ni sacerdotes que intercedan por ellos ante Dios.
Ahora cada persona debía ser responsable de su salvación o condenación.
Si había un padre justo pero tenía un hijo impío, el padre recibirá la salvación de Dios pero el hijo la condenación.
Si un padre es impío pero tiene un hijo justo, el padre recibirá la condenación pero el hijo será salvo.
Cada uno es responsable de sus acciones.
Ezequiel les hace ver que el cautiverio podía ser una bendición de Dios si se apartaban del mal, o una maldición si eran rebeldes a Dios.
Veamos a Pablo y Silas: Hechos de los Apóstoles 16:23–2523Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. 24El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. 25Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
Pablo y Silas podían haber estado en un hotel lujoso con todas las comodidades y banquetes, o metidos en la más asquerosa cárcel, adoloridos, cansados y hambrientos, que de igual manera alababan Dios.
Cuidemos de creer que las bendiciones de Dios se limitan solo al bienestar material.
Las cosas materiales son buenas pero no son el fin: Lucas 12:15 "Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee."

Conclusión

Ezequiel 18:21–23 "Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. 22Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. 23¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?"
El Señor hace un llamado al arrepentimiento personal.
Si alguien está hundido en el pecado no puede hacer responsable a nadie de su condición sino solo a él mismo.
Aunque tampoco podemos darnos el crédito de nuestra justicia, pues El Señor en su misericordia toma nuestros pecados y nos da su justicia sin ningún mérito de nuestras obras.
Es solamente humillarnos ante Él, reconocer nuestra condición de pecado y apartarnos del mal.
El amor de Dios se ve manifestado en este versículo: Ezequiel 18:23 "¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?"
Dios le está diciendo a los judíos, si están en este cautiverio es porque los amo y no quiero que mueran en sus delitos y pecados, sino que este cauterio sirva para que reflexionen en su vida, se arrepientan y viva.
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