Hechos 29

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martirio de Esteban

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Hechos 7.54 - 8.1a

INTRO
Cuando los acusadores se dan cuenta que la defensa de Esteban más bien es una denuncia pública por cómo ellos crucificaron al Mesías, se lanzan contra él. Así la falsedad y violencia con que actuaron antes palidece ante el asesinato público de otro inocente.
Además de proclamar el evangelio con valentía frente un público adverso y hostil, Esteban da testimonio al perdonar a quienes lo 7.00acusan y condenan; no justificó lo que hicieron, pero los amó a pesar de que no merecían ser amados y nos deja un modelo de discipulado.
En la escena veremos al infierno con su fuego y oscuridad y al cielo con toda su luz y brillo. Su caso no fue sometido a votación, tampoco intervino el pueblo, el concilio hizo todo el proceso de ejecución. Esteban desafió la muerte, pero él no vio los rostros desfigurados por el odio, su mirada trascendió el espacio, el tiempo y contempla a Jesús.
El concilio era la corte suprema de Israel y fallaron en cumplir todo debido proceso, por lo que no se hizo justicia, no se dictó veredicto, la sentencia de muerte fue a todas luces ilegal.
“Los líderes judíos se enfurecieron por la acusación de Esteban y con rabia le mostraban los puños;” (Hechos de los Apóstoles 7:54, NTV)
Hasta ese momento lo habían dejado hablar, Lucas interrumpe el discurso para decirnos que sus palabras dieron en el blanco, reaccionaron a su predicación igual que sus antepasados a la predicación de Moisés y los profetas, la furia que sentían la demostraron con rabia.
El mensaje les caló profundo, pero en vez de arrepentirse, decidieron rechazarlo. Esa respuesta era de esperar, se llenan de rabia y le muestran los puños, crujen los dientes, pero Esteban no se intimida, está lleno del Espíritu Santo. Se sintieron heridos en lo más vivo, como si hubieran recibido una sierra que les partió en lo más íntimo.
“pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, y vio la gloria de Dios y vio a Jesús de pie en el lugar de honor, a la derecha de Dios.” (Hechos de los Apóstoles 7:55, NTV)
Esteban era conocido como lleno del Espíritu Santo cuando fue elegido para servir las mesas, habló en el Espíritu cuando se dirige al Concilio y esa abundancia del Espíritu le dio la oportunidad de ver algo especial: ¡La Gloria de Dios!
Esa gloria visible en el AT era el Shekiná, la columna de fuego o nube de día delante de ellos en el desierto.
“El SEÑOR iba delante de ellos, y los guiaba durante el día mediante una columna de nube y les daba luz durante la noche con una columna de fuego. Esto les permitía viajar de día y de noche. El SEÑOR nunca quitó de su lugar, delante de ellos, la columna de nube ni la columna de fuego.” (Éxodo 13:21–22, NTV)
Era una señal de la seguridad de la presencia de Dios y Su Gracia; lo que Esteban ve le da la misma seguridad; vio a Jesús con el poder para sostenerlo, con ese poder pudo terminar su testimonio en esta tierra. El término “Lleno del Espíritu Santo” lo hemos visto varias veces en Hechos, especialmente para proclamar el evangelio:
“Y todos los presentes fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otros idiomas, conforme el Espíritu Santo les daba esa capacidad.” (Hechos de los Apóstoles 2:4, NTV)
“Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: —Gobernantes y ancianos de nuestro pueblo,” (Hechos de los Apóstoles 4:8, NTV)
Los líderes de la iglesia primitiva fueron empoderados para proclamar el evangelio con valentía, en el caso de Esteban, su sermón le costó la vida. Fija la mirada en el cielo, Lucas usa mucho esa “imagen” de fijar la mirada.
“ …Todas las miradas en la sinagoga se fijaron en él.” (Lucas 4:20, NTV)
“Una sirvienta lo vio a la luz de la fogata y comenzó a mirarlo fijamente…».” (Lucas 22:56, NTV)
“En ese momento, todos los del Concilio Supremo fijaron la mirada en Esteban…” (Hechos de los Apóstoles 6:15, NTV)
Mirar al cielo era la forma típica judía de orar, en ese momento Dios le permite ver dentro del mismo cielo, vio la Gloria de Dios. El Señor Jesús prometió que los puros de corazón verían a Dios.
“Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios.” (Mateo 5:8, NTV)
Ve a Jesús de pie, a la derecha de Dios. Lucas describe a Dios de forma “antropomórfica”, humana, no porque Dios tenga forma humana, sino para que lo podamos entender. Dios se revela a Esteban de manera que lo pueda percibir, esto no quiere decir que el cielo está literalmente “arriba” o que Dios esté “sentado en un Trono”. Lucas construye un lenguaje para describir una idea, no para hacer doctrina. Dios se revela a Su Creación de manera terrenal, usando formas y recursos para que lo podamos entender. Selecciona experiencias, elementos del mundo, la cultura como analogías, metáforas para comunicarse con nosotros, sin duda, son realidades, pero no de manera completa o exhaustiva.
Esteban ve a Jesús de pie a la derecha de Dios, como indicando que tiene toda su atención. El Espíritu derramado en él irradia tanto que su brillo se muestra en su rostro. Dios le permite ver SU Gloria, no en visión sino en la realidad.
“Y les dijo: «¡Miren, veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie en el lugar de honor, a la derecha de Dios!».” (Hechos de los Apóstoles 7:56, NTV)
La frase “Hijo del Hombre”, tiene dos usos en el AT:
i. Es una frase común para referirse a una persona:
“«Levántate, hijo de hombre —dijo la voz—, quiero hablarte».” (Ezequiel 2:1, NTV)
ii, Identificaban a la divinidad, es decir al Mesías:
“Mientras continuó mi visión esa noche, vi a alguien parecido a un hijo de hombre descender con las nubes del cielo…” (Daniel 7:13, NTV)
El Señor Jesús lo usó para auto definirse, y lo dijo en su juicio delante del sumo sacerdote:
“Jesús dijo: —YO SOY. Y ustedes verán al Hijo del Hombre sentado en el lugar de poder, a la derecha de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” (Marcos 14:62, NTV)
Esta declaración de Esteban será la última vez en el NT que se le llama así, después de su ascensión. Esteban reconoce plenamente que Jesús, como el Hijo del hombre ha cumplido la profecía, ahora tiene toda la autoridad, poder y dominio en el cielo como en la tierra.
El conflicto para ellos es que le hacen caso a Moisés en unas cosas y en otras lo ignoran. Moisés dijo:
“»¡Escucha, Israel! El SEÑOR es nuestro Dios, solamente el SEÑOR.” (Deuteronomio 6:4, NTV)
Escuchar que Jesús está a la diestra de Dios, es decir que Jesús ¡es Dios! Y antes de creerlo, aun con toda la evidencia, prefieren creer que es blasfemia. Aún no entienden el concepto de Trinidad; para ellos, esto era tener más de un solo Dios.
Esteban está diciendo que Jesús de Nazaret, el carpintero que ellos crucificaron, es parte de la Soberanía de Dios, hace hincapié en Cristo como Mediador, con acceso a Dios, ya no son necesarios el templo y sus sacerdotes, y les dice ¡miren! Todo eso es blasfemia para ellos. Se tapan los oídos para no escuchar más.
Aunque están en un cuarto, pudo ver los cielos, Dios abrió sus ojos y lo pudo ver. Entonces los cielos están sobre y alrededor de nosotros en una dimensión que no somos capaces de ver. Cuando Dios abre los ojos de los creyentes, les permite ver los cielos o lo que a ÉL le place.
“Entonces ellos se taparon los oídos con las manos y empezaron a gritar. Se lanzaron sobre él, lo arrastraron fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Sus acusadores se quitaron las túnicas y las pusieron a los pies de un joven que se llamaba Saulo.” (Hechos de los Apóstoles 7:57–58, NTV)
No quieren escuchar la condenación de sus actos. El juicio degeneró en una acción visceral, sin dictar sentencia, se lanzan sobre él para matarlo, aunque era ilegal, sin el permiso del gobernador romano, pero no les importó.
Imagina la escena: gritando a todo pulmón, se lanzan contra él, se meten los dedos en los oídos para no escucharlo. Su reacción es violenta porque entendieron la implicación: Israel es culpable, la ley es temporal y el templo sería destruido. Creen que es blasfemia y hacen lo que Moisés estableció como castigo:
“«Saca al blasfemo fuera del campamento, y diles a los que escucharon la maldición que pongan las manos sobre la cabeza del blasfemo. Después permite que toda la comunidad lo mate a pedradas.” (Levítico 24:14, NTV)
Debe morir fuera de Jerusalén para quitar el mal de Israel, para que no contamine el lugar sagrado. Lo sacan y comienzan a apedrearlo. Lo sacan de la ciudad, igual que hicieron con el Señor Jesús:
“De igual manera, Jesús sufrió y murió fuera de las puertas de la ciudad para hacer santo a su pueblo mediante su propia sangre.” (Hebreos 13:12, NTV)
Bajo la dominación romana, ellos no pueden condenar a la pena capital, pero había casos que la violencia de la turba no se podía detener fácilmente, parecido a los linchamientos que hemos visto en las noticias.
De acuerdo con la ley judía los primeros en aventar las piedras debían ser los testigos, que en este caso fueron falsos:
“Los testigos deberán arrojar las primeras piedras, y luego se sumará el resto del pueblo…” (Deuteronomio 17:7, NTV)
Para el castigo, llevan al criminal a un lugar elevado, desde ahí lo avientan, si moría por la caída era suficiente, si no, le arrojaban grandes piedras hasta que moría. El criminal debía ser desnudado, pero aquí quienes se quitan ropa son los acusadores, sin querer o con intención, Lucas registra ese detalle para decir que son ellos quienes admiten su culpa.
Se cree que fue el año 35 d. C., Poncio Pilato es gobernador, pero estaba en problemas por la matanza de samaritanos en el monte Gerizim, y fue llamado a Roma en el año 36 d. C., por lo que fue un año de un clima político complicado. El concilio no teme repercusiones de Roma, porque Pilato ha perdido influencia y autoridad, además, si estaba en la región, estaría en Cesarea, a unos 2 días de camino.
Ellos tienen los ojos llenos de furia, Esteban los tiene puestos en el cielo, de allí viene su socorro, nada puede interrumpir la comunión que tiene con Dios, él ve los cielos, porque allí está su corazón.
Por le contexto se cree que Saulo escuchó el sermón de Esteban, saber de la conversión de Saulo, uno se pregunta si no fue este el inicio de un periodo de dudas que intentó mitigar persiguiendo a los cristianos.
Dicen de Saulo que era joven, en esa época puede ser alguien entre 20 y 40 años; según la tradición la edad para tener cargos era después de los 35 años.
“La lista incluyó a todos los hombres de entre treinta y cincuenta años que cumplían los requisitos necesarios para servir en el tabernáculo.” (Números 4:35, NTV)
De Saulo sabemos que nació en Tarso o Tarsis.
“Entonces Pablo dijo: «Soy judío, nacido en Tarso, una ciudad de Cilicia…” (Hechos de los Apóstoles 22:3, NTV)
Era Hebreo puro:
“¿Son ellos hebreos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? También lo soy yo. ¿Son descendientes de Abraham? También yo.” (2 Corintios 11:22, NTV)
Educado en Jerusalén con Gamaliel:
“…fui criado y educado aquí en Jerusalén bajo el maestro Gamaliel. Como estudiante de él, fui cuidadosamente entrenado en nuestras leyes y costumbres judía…” (Hechos de los Apóstoles 22:3, NTV)
Se convirtió en un fariseo consagrado:
“…Soy un ciudadano de Israel de pura cepa y miembro de la tribu de Benjamín, ¡un verdadero hebreo como no ha habido otro! Fui miembro de los fariseos, quienes exigen la obediencia más estricta a la ley judía.” (Filipenses 3:5, NTV)
Al ser medido por la ley, su vida era impecable:
“…en cuanto a la justicia, obedecía la ley al pie de la letra.” (Filipenses 3:6, NTV)
Uno de los fariseos más jóvenes, avanzado para ser un gran líder para la fe judía:
“Yo superaba ampliamente a mis compatriotas judíos en mi celo por las tradiciones de mis antepasados.” (Gálatas 1:14, NTV)
Ahí está de joven aprobando la muerte de Esteban. Los que participan dejan sus ropas en alguien que confían, quizá ya era miembro del concilio a pesar de su juventud.
“Mientras lo apedreaban, Esteban oró: «Señor Jesús, recibe mi espíritu».” (Hechos de los Apóstoles 7:59, NTV)
Quizá estuvo el día de la crucifixión de Jesús o al menos escuchó una narración detallada, porque usa dos frases similares, en un orden diferente.
“Después Jesús gritó: «Padre, ¡encomiendo mi espíritu en tus manos!»…” (Lucas 23:46, NTV)
La otra frase es:
“Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»…” (Lucas 23:34, NTV)
En su oración se dirige a Jesús, sabiendo que es Dios mismo, está convencido que Jesús lo recibirá. Aunque le apedrean, sigue orando; esto es consuelo para los perseguidos, porque pueden acudir a Dios; los hombres pueden taparse los oídos, pero Dios ¡no se los tapa! Lo sacaron de la cuidad, pero no de la presencia de su Dios.
“Cayó de rodillas gritando: «¡Señor, no los culpes por este pecado!». Dicho eso, murió.” (Hechos de los Apóstoles 7:60, NTV)
La lapidación no siempre era algo rápido, pero aun en la muerte su reacción fue de amor y perdón. Aunque el pecado era grande, si se arrepienten sinceramente ante Dios, serían perdonados. Si reconocen y se acusan a sí mismos, Dios no les imputará el pecado.
Con la poca energía que le queda, gritó: ¡No los culpes por este pecado! Así demuestra tener del espíritu de su Maestro. Esas palabras debieron penetrar en el joven Saulo.
Veamos algo interesante en la traducción. La palabra para murió es: “Ekoimethe”, que es: se durmió o cayó dormido. La NTV decide traducir como morir para dar mayor claridad al lector contemporáneo.
El apóstol Pablo escribe:
“Porque si creemos que Jesús murió…” (1 Tesalonicenses 4:14, RVA)
La palabra es “Apethanen”, es la palabra técnica y cruda de la acción de morir, expirar, ser separado de la vida. Pablo deja claro que Jesús murió, sufrió la separación total, el castigo completo cumpliendo así la expiación. Si Jesús no hubiera muerto, nuestra deuda no estaría pagada.
Ese mismo verso termina así:
“...Dios traerá por medio de Jesús, y con él, a los que han dormido.” (1 Tesalonicenses 4:14, RVA)
La palabra es “Koimethentas”, la misma raíz que usa Lucas. O sea que, Jesús murió, nosotros solo dormiremos; por eso Pablo dirá: “Dónde está muerte tu aguijón”, porque ha perdido su veneno y se ha transformado en un simple sueño del cual seremos despertados.
Hay otra palabra para muerte: “Thánatos”, que es la muerte como estado.
En la antigüedad entendían la metáfora de dormir como la muerte.
“Si hubiera muerto al nacer, ahora descansaría en paz; estaría dormido y en reposo.” (Job 3:13, NTV)
“Nuestro amigo Lázaro se ha dormido —agregó después—, pero ahora iré a despertarlo.” (Juan 11:11, NTV)
Esteban durmió, para el cristiano su cuerpo duerme al morir, no su alma.
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza.” (1 Tesalonicenses 4:13, RVA)
“Pues os decimos esto por palabra del Señor: Nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera precederemos a los que ya durmieron.” (1 Tesalonicenses 4:15, RVA)
En una lapidación el ejecutado tenía que confesar su pecado y orar: “Que mi muerte expíe todos mis pecados”; Esteban no confiesa su pecado, sino el de sus acusadores.
Esteban es el primero en sostener con su propia muerte el testimonio de la verdad del evangelio. Ha habido muchos mártires desde entonces, comenzando con la persecución que inició ese mismo día. El tiempo de paz y progreso de la iglesia da lugar al tiempo de persecución.
“Saulo fue uno de los testigos y estuvo totalmente de acuerdo con el asesinato de Esteban…” (Hechos de los Apóstoles 8:1, NTV)
Saulo ya era líder. El que habría de ser apóstol a los gentiles estaba de acuerdo con la ejecución. San Agustin dijo: “La iglesia le deba a Pablo, a la oración de Esteban”. La muerte de los mártires ya empezaba a ser semilla, desde esa hora temprana. Saulo no pudo olvidar como murió Esteban.
“Y estuve totalmente de acuerdo cuando mataron a tu testigo Esteban. Estuve allí cuidando los abrigos que se quitaron cuando lo apedrearon”.” (Hechos de los Apóstoles 22:20, NTV)
Pablo sería sucesor de Esteban en llevar el evangelio a los judíos de habla griega y a gentiles.
FINAL
Normalmente los jueces se ponían de pie para dar su veredicto, pero a quien vemos de pie es a Jesús desde los cielos, reivindicando a su siervo. Lucas no deja dudas de quién está siendo juzgado realmente.
“Pero en aquel día venidero, ningún arma que te ataque triunfará. Silenciarás cuanta voz se levante para acusarte. Estos beneficios los disfrutan los siervos del SEÑOR; yo seré quien los reivindique. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!” (Isaías 54:17, NTV)
Cuando el Señor ascendió, se sentó a la diestra de Dios.
“Cuando el Señor Jesús terminó de hablar con ellos, fue levantado al cielo y se sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios.” (Marcos 16:19, NTV)
Pero se pone de pie para darle la bienvenida a Esteban; si alguien pregunta ¿por qué Dios no hizo algo por Esteban cuando lo apedreaban? la verdad es que sí hizo algo, le dio la gracia de perdonar a sus asesinos y orar por ellos.
Nos preguntamos en qué mundo hombres buenos y santos como Esteban son asesinados por fanáticos religiosos; pero la verdad es que ese problema sigue, hay secuestros, bombas que matan inocentes. El corazón humano no ha cambiado ¡no puede! si no es por medio de la gracia de Dios.
Lucas presenta un cuadro de serenidad en medio de la violencia. Esteban no justificó lo que hicieron, pero los amó a pesar de que no merecían ser amados. El que empezó su discurso pareciendo un ángel, sigue pareciéndolo al terminar. Dios no llama a todos a ser mártires, pero sí a ser un sacrificio vivo:
“Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada…” (Romanos 12:1, NTV)
En algunos aspectos puede ser más difícil vivir para Cristo que morir para ÉL.
A partir de este momento el testimonio saldrá a todas las naciones. La oposición de enemigo ayudó a que la iglesia no se convirtiera en una secta judía. La sal estaba dejando el salero de Jerusalén para esparcirse por toda Judea, Samaria y el mundo.
Quizá esa última oración de Esteban abrió la oportunidad a Saulo; Dios no desperdicia la sangre de sus santos. Saulo un día vería la misma gloria y contemplaría al Hijo de Dios y le oiría hablar.
¿Tendremos la valentía de Esteban? Si Dios ha cuidado de nosotros en vida, será nuestro consuelo cuando muramos.
Esteban mantuvo su compostura todo el tiempo, hasta que pareció como si hubiera dormido, para despertar en la mañana de la Resurrección y ser recibido en la presencia del Señor, donde hay plenitud de gozo y para compartir la dicha eterna:
“…me llenarás de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha.” (Salmo 16:11, NVI)
Palabra de Dios
Oremos
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