Deberes Cristianos 5

Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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El autor nos llama a ser perseverantes y mantenernos en la doctrina de Jesucristo, resaltando Su superioridad sobre el sacerdocio y los sacrificios de la ley. Dicha doctrina se refleja en nuestra fe y conducta, que nuestros guías nos han enseñado y que deben ser ejemplosdignos de imitarlos.

Notes
Transcript

Lectura Inicial

[Romanos 3.19-31]
Romanos 3:19–31 NBLA
19 Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios. 20 Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado. 21 Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, confirmada por la ley y los profetas. 22 Esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen. Porque no hay distinción, 23 por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. 24 Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por Su sangre a través de la fe, como demostración de Su justicia, porque en Su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, 26 para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. 27 ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley. 29 ¿O es Dios el Dios de los judíos solamente? ¿No es también el Dios de los gentiles? Sí, también de los gentiles, 30 porque en verdad Dios es uno, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos y por medio de la fe a los incircuncisos. 31 ¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley.

Lectura Bíblica

Deberes Cristianos 5:

"Sean perseverantes"

Hebreos 13.8-15

Hebreos 13:8–15 NBLA
8 Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. 9 No se dejen llevar por doctrinas diversas y extrañas. Porque es buena cosa para el corazón el ser fortalecido por la gracia, no por alimentos, de los que no recibieron beneficio los que de ellos se ocupaban. 10 Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que sirven en el tabernáculo. 11 Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeció fuera de la puerta. 13 Así pues, salgamos a Su encuentro fuera del campamento, llevando Su oprobio. 14 Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir. 15 Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan Su nombre.

Introducción

Hemos escuchado la frase: “Dime con quien andas y te diré quien eres”
Esto, en relación con las personas que son modelos para nuestra fe y conducta.
Estamos llamados por Dios para mirar a nuestros guías, considerar sus vidas e imitar su fe.
Tertuliano escribió:
“De la naturaleza de su conducta, puede ser estimada la calidad de su fe. A través de su disciplina podemos tener una señal de su doctrina.”
Algunos han dicho también:
“Dime las alabanzas que cantan en su iglesia y te diré qué doctrina tienen”
Vemos entonces que la fe y la conducta son importantes, pues es lo que otros ven en nosotros y lo pueden imitar, pero esta fe y esta conducta son resultados de nuestra doctrina.
¿Quieres cambiar?
Estudia doctrina, Medita en la doctrina y vive la doctrina y entonces tu corazón será moldeado para vivir con convicción en la doctrina de Jesucristo.
(2) Implicación
El autor nos llama a ser perseverantes y mantenernos en la doctrina de Jesucristo, resaltando Su superioridad sobre el sacerdocio y los sacrificios de la ley.
Dicha doctrina se refleja en nuestra fe y conducta, que nuestros guías nos han enseñado y que deben ser ejemplosdignos de imitarlos.
(3) Explicación / Bosquejo
Deberes Cristianos 5: “Sean perseverantes"
I. Perseveremos como Jesucristo (He 13.8)
A. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (He. 13.8)
II. Perseveremos en Su Doctrina (He 13.9a)
1- La permanencia de la Gracia (He. 13.9b al 12)
2- La permanencia del Sacrificio (He 13.13-15)

I. Perseveremos como Jesucristo

Hebreos 13:8 NBLA
8 Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.
Esta es una expresión clara sobre la esencia y naturaleza de Jesucristo, quien es Dios Hijo, y comparte los atributos y naturaleza con Dios.
Si Jesucristo es el mismo siempre, entonces:

A. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre

Este texto nos habla de que Jesucristo ha existido en el pasado, existe en el presente y existirá en el futuro.
Nosotros no podemos decir esto, pues en el pasado no existíamos, en el presente sí y en el futuro, por la gracia de Dios existiremos, algunos en la vida eterna y otros en la condenación eterna.
Pero este texto habla de la eternidad por implicación, pero más bien el énfasis es la Inmutabilidad, que es la cualidad de no cambiar con el transcurso del tiempo.
Se puede referir a muchas cosas, como:
No cambiar en cuanto a Su esencia y naturaleza.
No cambiar en cuanto a Sus planes y propósitos
No cambiar de estado físico, anímico o espiritual, es decir, no envejecer, no verse desgastado o disminuido por el paso del tiempo, no dejar de ser amoroso, misericordioso, justo, etc. No cambiar en cuanto a lo que se disfruta y lo que se aborrece.
A.W. Pink “Los Atributos de Dios”
“Dios es perpetuamente el mismo: no está sujeto a ningún cambio en Su ser, ni en Sus atributos ni en Sus determinaciones. Por lo tanto, Dios es comparado con una “Roca” (Dt 32:4, etc.) que permanece inamovible cuando todo el océano que la rodea está continuamente en un estado fluctuante, aun así, aunque todas las criaturas están sujetas a cambios, Dios es inmutable.”
“Él no puede cambiar para mejor, porque ya es perfecto; y siendo perfecto, no puede cambiar para peor. Dios no está afectado por nada fuera de sí mismo en ninguna manera, la mejora o el deterioro es imposible. Él es perpetuamente igual.”
Este texto aparece inmediatamente después que se menciona que los creyentes deben imitar la fe y conducta de sus pastores.
Pero, como vimos, algunos ya habían muerto. Otros pueden debilitarse y dejar de ser ejemplares en el camino y otros más podrán seguir por muchos años en el camino de Dios, pero nadie como Jesucristo, quien es el mismo ayer, hoy y siempre.
La consideración a mirar el pasado para acordarse de los guías que nos enseñaron la Palabra no es para añorar que en el pasado sí había “héroes de la fe” pues todas sus buenas obras fueron hechas por el mismo que vive hoy y nos dirige hoy: Jesucristo.
¡Acuérdense de sus pastores!
Pero ahora nos dice el autor de Hebreos, ¡Acuérdense que Jesucristo estuvo antes, está ahora y estará por siempre!
¡A Él debemos acudir para escuchar Su enseñanza, considerar Su conducta e imitar Su vida!
Ya lo ha dicho antes, en He 7.24-25 con respecto a Su ministerio Sacerdotal:
Hebreos 7:24–25 NBLA
24 pero Jesús conserva Su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre. 25 Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.
Si Jesucristo es el mismo siempre, entonces:

II. Perseveremos en Su doctrina

Hebreos 13:9 NBLA
9 (a) No se dejen llevar por doctrinas diversas y extrañas.

Si los que han fallecido pudieron vivir fielmente, fue solo por el poder de Cristo.

Y si Jesucristo es el mismo hoy, entonces no hay razón por la que no podamos vivir tan fielmente como ellos.

Así se relacionan el versículo 7 y 8.

Ahora, la inmutabilidad de Jesucristo (v. 8) conduce a la inmutabilidad de la doctrina de Jesucristo (9).

Si Él es el mismo por los siglos, no debemos dejamos llevar por doctrinas diversas y extrañas (v. 9a). Porque Él no cambia, su manera de actuar en nuestras vidas tampoco cambia. Desde luego, nuestras circunstancias son diferentes de las de aquellos que vivían hace cien años, o hace mil años, pero básicamente seguimos siendo seres humanos como ellos, con la misma necesidad de salvación.

Por lo tanto, no es cuestión de buscar nuevas ideas y doctrinas para una nueva época, sino de aplicar la verdad eterna del Evangelio a las personas de hoy en términos comprensibles para ellas.

fin de la cita.
El mandamiento que se nos da como Deber cristiano es a “perseverar en la doctrina” y no dejándonos llevar por “Doctrinas diversas” literalmente significa “multicolor” o “de muchas clases”
Es decir, si Jesucristo es el mismo, la doctrina es la misma y el ataque principal será a creer que no es así, sino que Jesucristo ha cambiado, que ahora es “diverso” que Él no es como se le ve en las Escrituras, que hoy se manifiesta de manera diferente a como lo ha hecho antes.
“Doctrinas extrañas” significa literalmente “extranjeras” y no porque haya un odio o descalificación por los extranjeros, sino que se refiere a “enseñanzas ajenas o de otras religiones” porque ellos debían mantener la enseñanza que se les ha dado sobre Jesucristo, desde la doctrina de los apóstoles.
Lo que necesitamos es la doctrina correcta de la Palabra de Dios y esta doctrina nos fortalece “como un regalo” de Dios, “por gracia” de Dios.
Algo que ha permanecido simpre en la doctrina bíblica es la Gracia de Dios.

A. La permanencia de la Gracia

Hebreos 13:9–12 NBLA
9 (b) ...Porque es buena cosa para el corazón el ser fortalecido por la gracia, no por alimentos, de los que no recibieron beneficio los que de ellos se ocupaban. 10 Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que sirven en el tabernáculo. 11 Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeció fuera de la puerta.
El autor toca temas un poco extraños para nosotros, pero que tienen que ver con costumbres de la ley y de los sacrificios, pero lo que busca el autor es dar a conocer que ninguna comida, o ningún ritual ya es necesario para los creyentes, pues tenemos en Jesucristo, Su doctrina y Su gracia, y eso es todo lo que necesitamos.
Pablo también dice algo al respecto:
Romanos 14:17 NBLA
17 Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.
Podemos suponer que los lectores originales de Hebreos estaban en varios dilemas con respecto a las prácticas del judaísmo, que se confrontaban con el cristianismo. Por eso el énfasis a que la gracia de Dios es nuestra fortaleza y no las prácticas rituales o alimenticias.
Todas estas enseñanzas sirvieron en su tiempo como principios que daban enseñanzas al pueblo sobre la pureza que debían guardar ante la Santidad de Dios, así como la obediencia al ofrecer los sacrificios. Pero la Gracia de Dios predomina desde la creación y hasta la consumación de la redención de Dios.
Siempre la salvación ha sido por gracia, por la fidelidad de Dios, por el amor de Dios, porque por obras nadie sería justificado. Desde Adán y hasta el último salvado por Cristo durante los últimos tiempos, darán testimonio de que fueron salvados por la gracia de Dios. Por Su regalo, Su obra y Su voluntad.
Y nuestro altar no es uno al que podamos regresar y ofrecer otro sacrificio, sino uno que tuvo un solo uso y su efecto dura para siempre: La cruz donde murió nuestro Salvador.
Y los elementos que recordamos son el cuerpo y la sangre derramada por los pecados.
Jesucristo padeció por nosotros, fue avergonzado, fue sacrificado fuera de la ciudad para ganar nuestra justificación y santificación delante de Dios.
De esta manera, vemos que la gracia nos salva, pero la salvación tiene un costo muy alto, pues...

B. La permanencia del Sacrificio

Hebreos 13:13–15 NBLA
13 Así pues, salgamos a Su encuentro fuera del campamento, llevando Su oprobio. 14 Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir. 15 Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan Su nombre.
El autor de Hebreos hace mención que los creyentes tenemos un altar diferente a los judíos, pues mientras que su altar estaba en el templo, llevaban sangre de los sacrificios adentro y quemaban el cuerpo afuera, así nosotros los cristianos tenemos un altar que fue una vez y para siempre: La Cruz
Todo sacrificio, desde Abel hasta la cruz, todo sacrificio apuntó a Cristo.
La ofrenda con fe que presentó Abel (representa la vida indestructible de Cristo)
El Cordero sustituto del ofensor, como el que Dios proveyó a Abraham (Cristo es la provisión de Dios para llevar nuestros pecados)
El Cordero que hacía expiación (Ahora Cristo lo quitó para siempre)
El Cordero de pascua, que con su sangre impregnada en la casa, los salvaba de la muerte (Cristo nos impregna Su preciosa sangre con la cual hace un pacto de salvación para los que creen y la reciben)
Cristo se sacrificó en favor de nosotros y en lugar de nosotros:
Hebreos 10:8–10 NBLA
8 Habiendo dicho anteriormente: «Sacrificios y ofrendas y holocaustos, y sacrificios por el pecado no has querido, ni en ellos Tu te has complacido» (los cuales se ofrecen según la ley), 9 entonces dijo: «He aqui, Yo he venido para hacer Tu voluntad». Él quita lo primero para establecer lo segundo. 10 Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida una vez para siempre.
El autor menciona que Cristo fue sacrificado afuera del campamento (en el monte Calvario) y llevó la vergüenza de todos nosotros.
Ahora un sacrificio de gratitud ante la Gracia de Dios, es que debemos vivir nuestras vidas llevando Su “cruz” es decir, negándonos a nosotros mismos y seguir Su ejemplo, entregándonos para vivir para Él para siempre.
El autor menciona que “salgamos a su encuentro” en referencia de que lo esperemos atentamente y siendo diligentes de lo que nos encargó hasta que Él venga, pero esta obra implica “oprobio” que quiere decir vergüenza o descrédito, incluso “injuria u ofensa”
Esto es parte de perseverar en la doctrina de Cristo, que hay que soportar toda clase de burlas, de insultos y de persecuciones porque Cristo soportó la cruz por mí, ahora yo soporto la vida cristiana en medio de un mundo hostil a la Palabra de Dios.
Mateo 5:11–12 NBLA
11 »Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. 12 »Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.
Ignacio de Antioquía dijo:
“No dejes que te sorprendan aquellos que parecen dignos de confianza, pero que enseñan “doctrinas extrañas.”
¡Mantente firme como un “yunque” al ser golpeado con un martillo. La marca de un gran atleta es soportar el castigo y lograr la victoria!
Y entonces, en esa espera atenta al regreso del Salvador, buscamos y anhelamos la ciudad que está por venir, “nuestro verdadero hogar”, el hogar celestial, que es nuestro gozo verdadero. Pues aquí no lo encontraremos nunca.
Los patriarcas nos han dejado un gran ejemplo, pues ellos estuvieron errantes y extranjeros aun en la tierra que Dios les prometió:
Hebreos 11:10 NBLA
10 porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Hebreos 11:16 NBLA
16 Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.
Y mientras llega, ofrecemos ese sacrificio que sube como olor grato delante de Él que es la alabanza de nuestros labios, en semejanza a los sacrificios de paz o acciones de gracias que practicaba el pueblo de vez en en vez para presentarse ante Dios no para expiar algún pecado, sino por el gozo y la gratitud de estar en la presencia de Dios en Su templo.
Cuando “Celebramos Su gloria” nos gozamos y cantamos de alegría por Su Salvación, por Su victoria, por Su grandeza.
Este deber cristiano es un llamado a perseverar alabado a Dios Padre, a nuestro Señor Jesucristo y a Su Santo Espíritu, en tanto que Él regresa por nosotros.
(4) Redención

Conclusión:

Jesucristo nos ha dejado testimonio, Él no cambia, Él está con nosotros siempre y debemos perseverar en Su ejemplo y en Su doctrina.
Jesucristo nos ha dado guías que han perseverado en la doctrina y nos la han enseñado fielmente, ahora nos toca a nosotros permanecer firmes y ser valientes para transmitir la doctrina a otros y que imiten nuestra fe y conducta.
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