Todo cambio empieza conmigo

La Iglesia que quiero tener  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Clase introductoria que motive a la Iglesia ver que cosas quisieran tener o mejorar de su Iglesia local, filtrando sus ideas a la luz de la palabra de Dios.

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Intro:
La idea es que esta primera sesión despierte visión, responsabilidad compartida y esperanza práctica.
Esta clase introductoria debe motivar a la Iglesia ver que cosas quisieran tener o mejorar de su Iglesia local, filtrando sus ideas a la luz de la palabra de Dios.
Propósito de la clase
Encender en la congregación el deseo de participar activamente en la transformación de su iglesia.
Presentar la idea bíblica de que Dios cambia a su iglesia, no alrededor de él. a través de su pueblo
Crear un ambiente de visión, unidad y corresponsabilidad.

 Introducción: Todos soñamos con una iglesia mejor

Idea clave: Es legítimo soñar con una iglesia más fuerte, más unida, más bíblica, más amorosa… pero ese sueño no se cumple solo. Dios usa personas comunes para producir cambios extraordinarios.
Dinámica breve (2 minutos): Preguntar a la congregación que aporten ideas de como les gustaría que fuera su Iglesia y pedirle a alguien que escriba la respuesta en el proyector

Dios transforma a su iglesia a traves de sus miembros

Efesios 4:11–16 RVR60
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
La iglesia crece cuando cada miembro aporta lo que Dios le dio. Enfatiza: “el crecimiento del cuerpo depende de la participación de todos”.
Hageo 1:1–8 RVR60
1 En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: 2 Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. 3 Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: 4 ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? 5 Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. 6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. 7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. 8 Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.
El pueblo quería un templo glorioso, pero Dios les dice: “Considerad bien vuestros caminos”. Enfatiza: antes de cambiar el templo, Dios cambia el corazón. Cada miembro debe tener disposición de cambiar.
Nehemías 2:17–18 RVR60
17 Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. 18 Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.
Nehemías no reconstruyó Jerusalén solo; inspiró al pueblo a decir: “Levantémonos y edifiquemos”. Enfatiza: la visión se vuelve realidad cuando la gente responde.

3. Verdad central de la clase

La iglesia que quiero tener empieza con la persona que veo en el espejo. Dios no nos llama a ser espectadores de la iglesia, sino constructores de ella.
“No puedo cambiar a todos, pero sí puedo cambiar mi parte del muro.”
“La iglesia no cambia cuando cambian los demás; cambia cuando cambio yo.”

Pilares para lograr el cambio

1) Visión personal
Proverbios 29:18 NBLA
18 Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena, Pero bienaventurado es el que guarda la ley.
Una vision que proviene de la palabra
¿Qué tipo de iglesia quiero dejarle a mis hijos?
¿Qué testimonio quiero que nuestra comunidad vea en nosotros?
2) Responsabilidad compartida
1 Pedro 4:10 NTV
10 Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros.
La iglesia no es un servicio que consumo, sino una familia que construyo.
Cada don, cada actitud, cada palabra suma o resta.
La Iglesia cambia cuando cada quien toma su turno
3) Disponibilidad espiritual
Isaías 6:8 RVR60
8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
Dios no usa a los perfectos, sino a los disponibles.
El cambio empieza con una oración sencilla: “Señor, úsame a mí.”
Actividad práctica: “Mi parte del cambio”
Entrega una tarjeta o papel pequeño. Pide que escriban:
Un cambio que desean ver en la iglesia.
Una acción personal que están dispuestos a tomar para contribuir a ese cambio.
Luego invita a orar por esas decisiones. Esto convierte la clase en un momento de compromiso, no solo inspiración.
“La iglesia que queremos tener no está lejos. Dios ya nos dio todo lo necesario: su Palabra, su Espíritu y su pueblo. Lo único que falta es que cada uno diga: ‘Aquí estoy, Señor. Cuenta conmigo.’”
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