Hechos 30
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· 5 viewsEmpieza la persecución, que expande el evangelio
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Hechos 8.1b - 8
Hechos 8.1b - 8
INTRO
Estamos en la transición de personajes, Lucas ha pasado de los apóstoles, a Pedro y Juan, a Esteban, hoy veremos a Felipe y luego a Saulo. Así los lectores dejan Jerusalén y emprenden el camino fuera de Jerusalén.
El Señor Jesús les había dicho que serían testigos en Samaria y Judea y comienza a realizarse. Como resultado directo y no intencional de la persecución algunos creyentes son esparcidos más allá, dando testimonio a donde iban, algunos llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, hablando a los griegos el evangelio del Señor Jesús.
Los apóstoles al principio se resistían, porque Jesús era judíos, los profetas ¡judíos! y aunque reconocen que Jesús debe ser proclamado, creían que debía empezar en Jerusalén.
Lucas narra la historia tal como sucedió, eran judíos comprometidos, pero con un sesgo racial, orgullo y con prejuicios, que después, ellos mismos son quienes abren nuevos caminos para llevar el evangelio a la humanidad. Así como Esteban fue a los judíos griegos en Jerusalén, Felipe va a Samaria.
En la porción de hoy veremos el salvajismo de Saulo quien va da casa en casa mientras el cuerpo de Esteban está siendo enterrado.
“… Ese día comenzó una gran ola de persecución que se extendió por toda la iglesia de Jerusalén; y todos los creyentes excepto los apóstoles fueron dispersados por las regiones de Judea y Samaria.” (Hechos de los Apóstoles 8:1, NTV)
Los fariseos creían que se venía una potencial revolución contra Roma, le agregamos el orgullo nacional y el prejuicio racial disfrazado de ortodoxia, resulta en una persecución de una pasión brutal.
Pensaríamos que la oración del moribundo los calmaría ¡pero no fue así! se cumplen las palabras de Jesús:
“»¡Oh, Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios!…” (Mateo 23:37, NTV)
En el Concilio la mayoría eran saduceos y ellos motivan la persecución porque ese movimiento estaba creciendo y ganando influencia, pero fue la manera que Dios usó para obligar a la iglesia a salir y cumplir la misión:
“…y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” (Hechos de los Apóstoles 1:8, NTV)
Lucas usa la palabra “Ekklesia” para referirse a este grupo de creyentes, hombres y mujeres que no se veían como algo separado de la promesa de Dios, sino como su cumplimiento.
La persecución se enfoca a creyentes de habla griega, los cristianos judíos disfrutan de una tranquilidad relativa.
Siendo duros parecería que los 12 predican cosas que “no ofenden”, o siguen esperando la restauración del reino de Israel, o tal vez no les hacían nada porque los líderes le hicieron caso al consejo de Gamaliel.
Los apóstoles saldrán de Jerusalén de forma gradual, cuando entienden lo que Esteban dijo y le costó la vida.
Llegará el momento de Pedro para salir, lo hará con pocas ganas porque su mente aún no comprende la dimensión del evangelio:
“—No, Señor —dijo Pedro—. Jamás he comido algo que nuestras leyes judías declaren impuro e inmundo.” (Hechos de los Apóstoles 10:14, NTV)
Aunque Lucas dice que “todos los cristianos salieron”, es una exageración, porque María la madre de Jesús se quedó, la mamá de Juan Marcos que tenía una casa grande, también se quedó o regresa muy pronto, esto lo veremos más adelante.
“Cuando se dio cuenta de esto, fue a la casa de María, la madre de Juan Marcos, donde muchos se habían reunido para orar.” (Hechos de los Apóstoles 12:12, NTV)
Aunque también cristianos judíos salen, pero la mayoría son de habla griega, así, de esta forma empieza la dispersión de la Iglesia, por este evento tenemos otros versos:
“Yo, Santiago, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, escribo esta carta a las «doce tribus»: los creyentes judíos que están dispersos por el mundo. ¡Reciban mis saludos!” (Santiago 1:1, NTV)
“Yo, Pedro, apóstol de Jesucristo, escribo esta carta a los elegidos por Dios que viven como extranjeros en las provincias de Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia.” (1 Pedro 1:1, NTV)
La ironía es que el proceso de expansión lo impulsa la persecución desatada tras la muerte de Esteban.
En la defensa de su Fe, Tertulliano dijo: “Pueden matarnos, torturarnos, condenarnos o pulverizarnos. Cuanto mayor sea la siega, mayor será el crecimiento, porque la sangre de los cristianos es la semilla de la iglesia”.
Las autoridades, en su intento de desaparecer la “herejía cristiana”, lo único que logran es diseminar el germen del evangelio a otros campos; en vez de interrumpir el crecimiento de la iglesia ¡lo estimulan! porque era una iglesia que aprendió a hablar su fe con valor.
“(Con profundo dolor, unos hombres consagrados enterraron a Esteban).” (Hechos de los Apóstoles 8:2, NTV)
Hombres consagrados, quizá judíos moderados, amigos de Esteban; es una forma de darle tributo para mostrar que no están avergonzados de la causa que él defendió. No tienen miedo a la ira de quienes lo asesinaron. Honran a este siervo fiel de Jesucristo, pues Dios le había honrado con la corona del martirio.
Lo entierran el mismo día, porque la ley requería que un “criminal” ejecutado fuera sepultado prontamente.
“»Si alguien cometió un delito digno de muerte, y por eso lo ejecutan y luego lo cuelgan de un árbol, el cuerpo no debe quedar allí colgado toda la noche. Habrá que enterrarlo ese mismo día…” (Deuteronomio 21:22–23, NTV)
Lo entierran con gran dolor, la frase da la idea de golpes de cabeza y en el pecho, que era la manera típica oriental de expresar dolor profundo. Se lamentan así porque saben que no era culpable de blasfemia, su muerte fue por un juicio ilegal. Quizá por eso hacen ese despliegue público, porque fue evidente que el juicio fue una farsa, no temen represalias.
“Y Saulo iba por todas partes con la intención de acabar con la iglesia. Iba de casa en casa y sacaba a rastras tanto a hombres como a mujeres y los metía en la cárcel.” (Hechos de los Apóstoles 8:3, NTV)
Saulo como un animal salvaje, rabioso, intenta destruir la iglesia; él describe lo que hizo:
“Perseguí a los seguidores de El Camino, acosando a algunos hasta la muerte, y arresté tanto a hombres como a mujeres para arrojarlos en la cárcel.” (Hechos de los Apóstoles 22:4, NTV)
Esa persecución no extinguió la iglesia, fueron momentos clave en la creación de nuevas iglesias. Los cristianos compartieron su fe a donde iban; los enemigos de la iglesia hicieron lo que pudieron para destruirla, pero Dios cambió sus planes malvados para que sirvieran a SU propósito de Gracia a las naciones.
La frase: “acabar con la iglesia”, da la idea del desmembramiento de un cuerpo por parte de un animal:
“Si un animal salvaje lo despedazó, los restos del animal muerto se presentarán como prueba, y no se exigirá ninguna compensación.” (Éxodo 22:13, NTV)
“¿Por qué contienes tu fuerte brazo derecho? Descarga tu poderoso puño y destrúyelos.” (Salmo 74:11, NTV)
Se puede comparar a un jabalí que destroza un viñedo.
“Los jabalíes del bosque los devoran, y los animales salvajes se alimentan de ellos.” (Salmo 80:13, NTV)
Pareciera que Pablo intenta ocultar su tensión interna, siendo un perseguidor agresivo de la iglesia.
“Ustedes saben cómo me comportaba cuando pertenecía a la religión judía y cómo perseguí con violencia a la iglesia de Dios. Hice todo lo posible por destruirla.” (Gálatas 1:13, NTV)
Los primeros cristianos se reunían en sinagogas locales cada sábado, en el templo los días especiales y en las casas los domingos.
Pablo arrastraba a hombres y mujeres, esta acción de arrastrar se aplica a satanás:
“Con la cola arrastró la tercera parte de las estrellas en el cielo y las arrojó a la tierra…” (Apocalipsis 12:4, NTV)
El celo de Saulo ¡fue sincero! lo hacía con una pasión ciega; podemos suponer que más de uno fue ejecutado. Saulo cree que ha llegado el tiempo de vindicar la tradición, el templo, la conciencia hebrea, por eso violenta las casas de los creyentes, quiere que otros judíos se unan en contra de la rebelión que, a su entender, pretende reformar el rito de Moisés. ¡Nadie estaba seguro en su propia casa!
Lo nuevo en esta persecución es que ahora incluye a las mujeres. Los hace azotar, pero si renuncian a su fe en Jesús, los dejaba ir.
“Muchas veces hice que los castigaran en las sinagogas para que maldijeran a Jesús. Estaba tan violentamente en contra de ellos que los perseguí hasta en ciudades extranjeras.” (Hechos de los Apóstoles 26:11, NTV)
Los obligaba a blasfemar, porque él mismo blasfemó el nombre de Jesús:
“a pesar de que yo antes blasfemaba el nombre de Cristo. En mi insolencia, yo perseguía a su pueblo; pero Dios tuvo misericordia de mí, porque lo hacía por ignorancia y porque era un incrédulo.” (1 Timoteo 1:13, NTV)
Aun así, Dios le mostró misericordia y lo salvó.
Saber que así es Saulo, hace aún mayor el contraste entre el Saulo de este capítulo y el del siguiente que se rinde a Cristo; esto es algo intensamente dramático.
“Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban.” (Hechos de los Apóstoles 8:4, NTV)
Aunque la persecución nos puede sacar de nuestra “comodidad”, aprendemos que cada “persecución” es una oportunidad de anunciar las Buenas Nuevas, la persecución puede llevarnos a otro lugar “emocional” o físico para cumplir nuestra obra.
Estos creyentes son predicadores de emergencia ¡no eran profesionales! pastores, teólogos, sino hombres lanzados a la acción, encendidos por el fuego del Espíritu Santo.
“Felipe, por ejemplo, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías.” (Hechos de los Apóstoles 8:5, NTV)
Felipe es uno de los que se eligió para ayudar en la administración:
“A todos les gustó la idea y eligieron a Esteban (un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo), a Felipe…).” (Hechos de los Apóstoles 6:5, NTV)
Así lo presentó Lucas, ahora lo veremos como evangelista en 3 ocasiones: en Samaria, con un etíope y en una zona costera de Palestina. Igual que Esteban era de origen griego, con un criterio más amplio que los cristianos judíos locales.
No fue uno de los 12, sino uno de los 7 quien inicia la predicación a los que no eran judíos. De pronto ya no fue necesario atender las mesas, quizá de manera forzada se ve obligado a abandonar Jerusalén y se va al norte, a Samaria a proclamar a Cristo a los enemigos raciales de los judíos. Esteban fue promovido a mártir, Felipe a Evangelista.
Los de Samaria al igual que los judíos ¡esperaban un Mesías!
“La mujer dijo: —Sé que el Mesías está por venir, al que llaman Cristo. Cuando él venga, nos explicará todas las cosas.” (Juan 4:25, NTV)
Samaria era el mejor lugar para empezar la predicación, eran el puente entre el judaísmo y el mundo gentil.
La antigua Samaria fue reconstruida por Herodes el Grande y se llamó Sebaste, equivalente griego del latín “Augustus”.
El lugar al cual llegó pudo ser Siquem, que luego se llamó Neapolis y es la actual Nablus, al pie del monte Gerizim, que era su centro de adoración.
Los judíos odiaban a los samaritanos porque los consideraban “mestizos”. Esa enemistad era una cuestión histórica. En el siglo VIII a. C. los asirios conquistaron el Reino del Norte, cuya capital era ¡Samaria! Siguiendo su costumbre, deportaron a la mayoría e importaron a otros de otras naciones. En el siglo IV a. C. los babilonios conquistan el Reino del Sur, con su capital Jerusalén y deportan a la mayoría a Babilonia, estos se propusieron no perder su identidad y siguieron siendo judíos a toda costa.
En el siglo V a. C. se les permite volver con Esdras y Nehemías a reconstruir su capital en ruinas. Mientras tanto, los del Reino del Norte que se habían quedado en la región se habían mezclado con los extranjeros que los asirios habían traído de otros lugares y razas. Cuando los del sur vuelven y se ponen a reconstruir Jerusalén, los de Samaria les ofrecen ayuda, pero la rechazaron de forma despectiva considerando que los samaritanos ya no eran judíos puros. Desde ese momento existió una rotura y hasta odio entre judíos y samaritanos.
El hecho de que Felipe predique en Samaria es una prueba de que la iglesia está dando pasos importantes en su historia, tal vez de forma inconsciente, revelando que Jesús es el Salvador de todo el mundo. Sabemos poco de Felipe, lo que sí se sabe es que fue uno de los artífices de la iglesia cristiana no judía.
Quizá Lucas recibe toda esta información ¡del mismo Felipe! o sus hijas cuando los visitó en su hogar en Cesarea:
“Al día siguiente, continuamos hasta Cesarea y nos quedamos en la casa de Felipe el evangelista, uno de los siete hombres que habían sido elegidos para distribuir los alimentos.” (Hechos de los Apóstoles 21:8, NTV)
Siguiente verso:
“Las multitudes escuchaban atentamente a Felipe, porque estaban deseosas de oír el mensaje y ver las señales milagrosas que él hacía.” (Hechos de los Apóstoles 8:6, NTV)
Los milagros tuvieron un papel importante en el ministerio de Jesús y la evangelización de judíos y samaritanos; Pablo dijo con respecto a las Buenas Nuevas, las señales y milagros:
“Es ridícula para los judíos, que piden señales del cielo. Y es ridícula para los griegos, que buscan la sabiduría humana.” (1 Corintios 1:22, NTV)
Cuando el evangelio llegó al mundo gentil de pensamiento griego, los milagros tuvieron menor importancia, ellos buscaban la sabiduría, el conocimiento, no las señales. Pero en Samaria los milagros autenticaron el mensaje. Las pruebas que daban eran poderosas, por eso los escucharon con atención.
Hay parecidos entre la predicación de los apóstoles en Jerusalén y Felipe en Samaria. En el Pentecostés miles de personas iban a oír a los apóstoles, en Samaria Felipe predicó y muchos vinieron a oírle. Los apóstoles recibieron milagros, Esteban y Felipe también; por lo que el don de predicar y realizar milagros no estaba limitado a los apóstoles. Algunos dicen que los milagros cesaron, que ya no es tiempo de milagros, pero la evidencia dice lo contrario.
También paralíticos, quienes no tenían autoridad sobre sus miembros, eran sanados.
“Muchos espíritus malignos fueron expulsados, los cuales gritaban cuando salían de sus víctimas; y muchos que habían sido paralíticos o cojos fueron sanados.” (Hechos de los Apóstoles 8:7, NTV)
En su acercamiento al mundo gentil, Pedro, Felipe sabían que tenían que vérselas con la oposición de satanás.
Los demonios salían dando gritos como cuando Jesús los echaba:
“Y, cuando los que estaban poseídos por espíritus malignos lo veían, los espíritus los arrojaban al suelo frente a él y gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!»;” (Marcos 3:11, NTV)
Daban gritos porque no salían por voluntad, sino que ¡eran echados por una fuerza superior a satanás! Donde entra el evangelio, los demonios huyen, demostrando que Jesús había venido a destruir el poder del diablo:
“Debido a que los hijos de Dios son seres humanos —hechos de carne y sangre— el Hijo también se hizo de carne y sangre. Pues sólo como ser humano podía morir y sólo mediante la muerte podía quebrantar el poder del diablo, quien tenía el poder sobre la muerte.” (Hebreos 2:14, NTV)
El Señor Jesús tuvo un encuentro con la mujer samaritana, por ella fue bien recibido y se quedó varios días allí; tal parece que el siervo -Felipe-, está cosechando donde el Maestro sembró.
“Así que hubo mucha alegría en esa ciudad.” (Hechos de los Apóstoles 8:8, NTV)
El evangelio dio como resultado mucha alegría; cuando Dios llega para bendecir siempre hay alegría; uno de los frutos del Espíritu es Gozo, los cristianos lo demuestran especialmente cuando recién conocen a Cristo. Debe ser natural alegrarse cuando una persona cercana, deja de padecer sufrimientos y empiezan a tener una relación personal con Jesús.
FINAL
El cristianismo llevó al mundo la historia de Jesús, el mensaje del amor de Dios revelado. El cristianismo nunca ha sido algo exclusivo de palabras, trajo milagros y alegría que los samaritanos no habían experimentado antes.
Si en una iglesia hay amargura, enojo, es otro cristianismo, porque el de Jesucristo irradia alegría.
Karl Marx dijo: “La revolución requiere acción”. No se cambia el mundo a base de teorías, hay que levantarse y hacer algo, la pregunta es: ¿qué? También dijo: “Los filósofos se han dedicado a interpretar el mundo de diferente manera, lo que hay que haces es ¡cambiarlo!”.
La praxis marxista y sus discípulos, los últimos 150 años, consiste en violencia, la lucha de clases y el autoritarismo político. Es verdad, cambiaron el mundo, pero no necesariamente para bien. Y nos preguntamos, si hay una manera mejor de cambiar el mundo ¿existe algo superior a los cañonazo y bombas para conseguir la revolución?
El libro de los Hechos dice que sí ¡La Revolución de Jesús! ÉL mismo deja claro SU plan de conquista ¡La evangelización! que penetra y se expande por todo el mundo, como una onda que se expande en un estanque.
Por otra parte ¿por qué pareciera que Dios tiene que impulsarnos por medio de problemas para hacer lo que deberíamos hacer con gusto y de forma espontánea?
A veces factores como una persecución son detonantes para cumplir la tarea de proclamar el evangelio. A veces necesitamos una “persecución” de una temporada de mala racha, una enfermedad, una crisis, la pérdida de un trabajo.
Felipe tuvo un sólo mensaje: Anunciar las buenas nuevas de Jesús. Hoy necesitamos más Felipes que generen ese puente, hombres y mujeres que compartan el evangelio, que se atrevan a desafiar prejuicios antiguos.
“Y les dijo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15, RVA)
“Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.” (Mateo 28:19, NTV)
Esa sigue siendo la gran comisión para nosotros.
Palabra de Dios
Oremos
