Caleb

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La fe y paciencia de Caleb son un ejemplo a seguir en la iglesia de hoy.

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Caleb

Josué 14:6–12
6Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti. 7Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. 8Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. 9Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios. 10Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. 11Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. 12Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.

Introducción

Debido a que vivimos en sociedad, es muy fácil ser influenciados por la conducta popular.
{Experimento del timbre que que hace que las personas se pongan de pie}
Caleb fue un hombre que no permitió que las creencias y conducta de los demás lo influyeran y afectaran su fe en Dios.
En Números 13 se narra la historia de los espías que envió Moisés para explorar la tierra prometida. Envió un representante de cada tribu.
De Judá envió a Caleb y de Efraín a Josué.
Los 12 espías reportaron que era buena tierra pero habitada por gigantes.
10 de ellos desanimaban al pueblo diciendo que no podrían vencerlos, Solo Caleb y Josué confiaban en Dios.
Caleb animaba al pueblo: Números 13:30 "Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos."
Pero al final pudo más la negativa de todos que la fe de Caleb y Josué.
Por este pecado el pueblo fue condenado a vagar 40 años en el desierto mientras morían todos los adultos mayores de 20 años que fueron incrédulos.
Solamente Josué y Caleb sobrevivieron de esa generación para entrar a la tierra prometida.

Paciencia y sumisión

Por su fidelidad Caleb recibió promesa de Dios: Josué 14:9 "Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios."
Honrar y ser fiel a Dios tiene recompensa gloriosa segura… solamente debemos ser pacientes.
La fe de Caleb era firme y estaba convencido que poseería la tierra sin importar los gigantes.
Pero para el cumplimiento de esta promesa Caleb debía esperar más de 40 años, además de confiar en los tiempos y métodos de Dios y no en los propios.
La fe y la paciencia son dos virtudes que debemos fomentar en nuestra vida cristiana. Santiago 1:2–4 "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna."
La fe es tener la plena certeza que las promesa de Dios son fieles y verdaderas, mientras que la paciencia nos ayuda a esperar sin dudar ni cambiar de parecer.
Haber recibido la promesa de Dios le ayudó a Caleb a soportar los 45 años de espera, a tener la seguridad que no moriría hasta ver cumplida la promesa, a saber que tendría la fuerza para completar lo que había deseado hacer hace 45 años atrás.
Pero además Caleb no se envaneció por la promesa, respetó la autoridad de Josué y fue a pedir permiso para tomar posesión su promesa:
Josué 14:6 "Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti."
Josué 14:12 "Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho."
Caleb fue sumiso y respetó el liderazgo de Josué y antes de emprender la conquista fue a pedir autorización.

La fortaleza de Dios

Josué 14:10–11 "Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar."
La gente israelita mientras estuvieron en el propósito de Dios fueron personas muy saludables y longevos…
Cuando Caleb fue llamado a explorar la tierra tenía 40 años y estaba en la mejor edad para combatir.
Ahora que puede reclamar la promesa tiene 85 años, para nosotros una edad de retiro, de olvidarse de los sueños objetivos.
Pero no para Caleb, su fe en Dios era tan fuerte que no se fijaba en sus enemigos y tampoco en su edad.
En esa época el propósito de Dios consistía en pelear físicamente porque se debía conformar la nación donde vendría el Mesías Salvador.
Pero ahora nuestra lucha no es física sino espiritual: Efesios 6:12 "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."
Por tanto, la fuerza física es necesaria más no indispensable.
Aunque debemos cuidar nuestro cuerpo porque es el templo del Espíritu Santo.
Ahora nuestras promesas no son posesiones materiales sino espirituales: Colosenses 3:1–3 "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios."
Por tanto, aunque deseamos la fuerza que tenía Caleb a los 85 años, nuestro mayor anhelo debe ser cada día ser más fuertes en el espíritu. 2 Corintios 4:16 "Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día."

Sin miedo a los retos

La mayoría de los israelitas querían evitar enfrentarse a los gigantes.
La tierra de Hebrón no había sido conquistada porque era la tierra de los gigantes.
Por esa razón se conformaba con recibir la tierra por sorteo, pero Caleb no quería recibir la tierra por sorteo, Él quería conquistar Hebrón. Josué 15:14 "Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac."
La hazaña de Caleb rompe con toda lógica humana:
Los enemigos a enfrentar eran más fuertes, más grandes y con mayor ventaja en la guerra por su territorio.
La edad de Caleb no era la de un guerrero.
Caleb se enfrentó solo con su tribu, eran numéricamente inferiores.
Habían muchos motivos para pensarse dos veces enfrentarse a esta batalla.
Pero Caleb confiaba ciegamente en Dios, es un gran ejemplo de fe aun cuando su nombre no aparece en Hebreos 11.
Hebreos 11:1 "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."
Fe es conocer a Dios y poner nuestra mirada y esperanza en Dios y no en las circunstancias.
Salmo 34:4–5 "Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados."

Conclusión

No tengas miedo del porvenir tu vida está asegurada en Dios si confías en él.
Aun en la vejez, si vienen pruebas, Dios te dará la fortaleza para salir adelante: Isaías 40:30–31 "Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán."
El Dios de Caleb es el mismo Dios nuestro, solamente debemos tomar su ejemplo de fe y paciencia.
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