CRISTOLOGIA
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El Testimonio Bíblico respecto al Señor y Salvador está entrelazado a lo largo de la Totalidad de la Palabra de Dios. Como segunda persona de la Trinidad, constituye el testimonio central de toda la Escritura. Lucas 24.27 “E, começando por Moisés, discorrendo por todos os Profetas, expunha-lhes o que a seu respeito constava em todas as Escrituras.”
EL CRISTO PREENCARNADO
EL CRISTO PREENCARNADO
LA ETERNIDAD PASADA
EL ETERNO HIJO DE DIOS
APARICIONES VETEROTESTAMENTARIAS
ACTIVIDADES VETEROTESTAMENTARIAS
PROFECÍAS VETEROTESTAMENTARIAS
VETEROTESTAMENTARIO – Lo que pertenece al Antiguo Testamento
USO – Describe ideas, promesas, eventos del AT
TIPOLOGÍA – El AT anuncia lo que se cumple en el NT
RELACIÓN AT–NT – El NT cumple lo anunciado en el AT
ENFOQUE – Todo apunta a Cristo
Las escrituras hablan tanto de la Deidad como de la Humanidad de Cristo. Su persona es plenamente Divina y completamente Humana.
Solo una Descripción del todo Biblica puede proporcionar una revelación de la Existencia del Hijo de Dios, desde la Eternidad Pasada a la Eternidad Futura. La Disposicón cronologica de la Existencia debe empezar de por la eternidad Pasada.
ETERNIDAD PASADA
ETERNIDAD PASADA
A lo largo del AT y NT los escritores hacen referencia a las distinciones entre las personas de la Deidad. El Padre, el Hijo y el Espiritu Santo aparecen como personas distintas con funciones individuales y sus atributos divinos. Basandose en las pruebas biblicas, el cristiano no puede dudar de la existencia y la pluralidad de las personas de la Deidad, sin impugnar la:
La Claridad
La Inerrancia
La Inspiración
João 1.1 “No princípio era o Verbo, e o Verbo estava com Deus, e o Verbo era Deus.”
En la Revelación que Juan recibe de Dios decribia a la segunda persona como alguien “que estaba con Dios.” Nos dá entender a una identidad distintamente separada.
El Evangelio original de Juan fue escrito en griego coiné, no en hebreo, y utiliza el término griego λόγος (logos), no una palabra hebrea. Los traductores eligieron “Verbo” para transmitir el sentido, pero esta elección deja implícito mucho del significado original.
La palabra griega logos significa simplemente “palabra”, pero conlleva una serie de usos técnicos1. Logos (λόγος, logos, “palabra, razón”) se utiliza como designación para Jesús solamente en los escritos joánicos y una vez en el Apocalipsis 2. La traducción por “Verbo” intenta capturar esta dimensión, pero pierde matices importantes.
El significado profundo de logos va más allá del simple lenguaje. Con base en el contexto helenístico original, logos significa razón y palabra, o pensar y hablar—el pensamiento interiorizado se relaciona con el discurso, y el habla con el pensamiento exteriorizado. Jesús, el logos, es la voz externa de la mente interna de Dios. Sin embargo, existen perspectivas alternativas: Juan se refiere a Cristo como “la Palabra” no por causa de la influencia griega, sino por la evidencia veterotestamentaria.
¿Quién era el Logos?
El Evangelio de Juan afirma la divinidad de Jesús, identificándolo como la Palabra (λόγος, logos) de Dios que “se hicieron carne y habitaron entre nosotros”; esta Palabra es el único Hijo de Dios. Como la “razón” o “palabra” de Dios, el título demuestra la preexistencia de Jesús y la íntima conexión con Dios.
La elección de “Verbo” en portugués intenta preservar esta cualidad de expresión divina, aunque “Palabra” quizá sería más literal. Lo importante es que Juan 1:1 responde a la cuestión de la identidad con una paradoja: Dios es equiparado a su logos pero es distinto de él —una realidad que ninguna traducción puede captar completamente.
PREEXISTENCIA
PREEXISTENCIA
Que clase de existencia tuvo Cristo antes de su encarnación?
Cual era el estado de su preexistencia en su deida sola, antes de adoptar la humanidad?
En el Antiguo Testamento, Jesús antes de su encarnación es mencionado explícitamente con varios títulos: el Hijo, el Señor, Jehová y el Ángel de Jehová
El Hijo aparece en contextos mesiánicos. El Salmo 2:7 lo ilustra cuando Dios dice: “Mi hijo eres tú”1.
El Señor es otro nombre significativo. En el Salmo 110:1, Dios el Padre le dice al Hijo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”1. Jesús mismo cita este Salmo a los fariseos, y ellos se disgustan porque las implicaciones son claras: Dios el Padre le habla a Dios el Hijo1.
Jehová es un nombre divino atribuido al Jesús preencarnado. Encontramos este nombre aplicado a Jesús en pasajes como Génesis 19:24 y Oseas 1:71.
El Ángel de Jehová es quizás la manifestación más frecuente. Jesús aparece como “el Ángel de Jehová” en múltiples pasajes del Antiguo Testamento, incluyendo Génesis 16:7–14, 22:11–16, 31:11–13, Éxodo 3:2–5, 14:19, Jueces 6:11–24 y 1 Reyes 19:5–71.
Adicionalmente, la descripción de Jesús como el Logos proviene del concepto veterotestamentario de la “palabra” (dabar) de Dios, que significa la revelación divina de Dios expresada frecuentemente en hechos.
EL ETERNO HIJO DE DIOS
EL ETERNO HIJO DE DIOS
La existencia de la segunda persona surge de una preginta respecto a la relación que tuvo en el seno de la Deidad.
Como segunda persona de la Trinidad existía desde la eternidad pasada.
Pero existió siempre en la eternidad pasada como Hijo?
surgen dos importantes opiniones
La filiación eterna
La Encarnacional
La distinción entre filiación eterna y encarnacional representa dos formas fundamentales de entender la relación del Hijo con el Padre a través de la historia de la salvación.
La filiación eterna sostiene que cuando las Escrituras aplican a Cristo el título de Hijo de Dios, se refieren a su divinidad esencial e igualdad absoluta con Dios, no a una subordinación voluntaria. En la cultura judía, ser hijo de un dignatario significaba compartir estatus, privilegios y esencia con el padre, por lo que los líderes judíos comprendieron que esta declaración lo proclamaba igual a Dios.1 El engendramiento mencionado en Hebreos 1:5 no constituye un evento temporal, sino que el lenguaje temporal debe entenderse como figurado, reflejando el decreto eterno de Dios más que un acto sucedido en el tiempo.
La filiación encarnacional, por contraste, interpreta la filiación como indicadora del lugar de sumisión voluntaria al que Cristo descendió en su encarnación. Sin embargo, si la filiación de Jesús significa su deidad e igualdad absoluta, no puede ser un título que pertenezca únicamente a su encarnación, sino que debe pertenecer a los atributos eternos de Cristo.
El Verbo posee su ser personal desde la eternidad por generación eterna del Padre, y la persona de Cristo es la persona eterna del Hijo Unigénito, no causada por la unión de naturalezas sino eterna en sí misma. La filiación eterna se proyecta hacia la temporalidad mediante la encarnación y se proclama continuada por la resurrección y entronización. Aunque el testimonio del Padre respecto a su Hijo resucitado tiene referencia en el Salmo, no debe olvidarse la filiación eterna del Hijo para entender plenamente esa proclamación y su llamamiento a ser sumo sacerdote perpetuo.
Ambas dimensiones coexisten: Cristo es eternamente Hijo por su naturaleza divina, y esta realidad eterna se manifiesta y se proclama públicamente en su encarnación, muerte, resurrección y exaltación.
APARICIONES VETEROTESTAMENTARIAS
APARICIONES VETEROTESTAMENTARIAS
Una de las principales ocasiones del fenomeno conocido como Teofania “aparición de Dios”, implica la presencia de Dios en el monte Sinaí (Ex 19)
Creación del mundo — Génesis 1; Salmos 33:6; cf. Juan 1:3; Colosenses 1:16
Apariciones como el Ángel de YHWH — Génesis 16:7–13; Éxodo 3:2–6; Jueces 13:15–22
Revelación profética (Palabra de YHWH) — 1 Samuel 3:21; Jeremías 1:4; Ezequiel 1:3
Guía y presencia en el éxodo — Éxodo 13:21–22; Éxodo 23:20–23; cf. 1 Corintios 10:4
Manifestaciones teofánicas (gloria de YHWH) — Éxodo 24:9–11; Isaías 6:1–5; cf. Juan 12:41
Mediación en pactos y ley — Éxodo 19–20; cf. Gálatas 3:19
Sustento y providencia — Nehemías 9:6; cf. Colosenses 1:17
Objeto de fe y salvación — Isaías 45:22–23; cf. Filipenses 2:10–11
Arca de Noé (tipo de salvación en Cristo) — Génesis 6–9; cf. 1 Pedro 3:20–21
Arca de la Alianza (tipo de la presencia y obra redentora de Cristo) — Éxodo 25; cf. Hebreos 9
Árbol de la Vida (tipo de Cristo como fuente de vida eterna) — Génesis 2–3; cf. Apocalipsis 2:7; 22:2
