Protección Divina
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· 3 viewsDurante la tribulación, aquellos que no se dejen sellar por la bestia tendrán sufrimiento pero no comparado con el que fueron sellados.
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Protección divina
Protección divina
Apocalipsis 9:1–5 "El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. 2Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. 3Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. 4Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. 5Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre."
Introducción
Introducción
En este capítulo se relata el juicio que vino sobre aquellos que rechazaron el evangelio y fueron sellados por la bestia durante la gran tribulación, serán demonios los encargados de causarles dolor tormentoso pero sin matarlos.
Una vez más vemos que El Señor librará a aquellas personas que durante la gran tribulación no se dejaron sellar por la bestia, son aquellos que entregaron su vida a Cristo Jesús y persistieron en el evangelio a pesar de la persecución y tormento infligido por Satanás y sus demonios.
La retribución
La retribución
Aquellos que no se dejaron sellar por la bestia no podrán comprar ni vender, serán perseguidos y pasarán necesidad: Apocalipsis 13:17 "y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre."
Pero la persecución y sufrimiento será temporal.
Llegará el momento en el que El Señor tomará venganza por ellos, atormentará a sus perseguidores con sus juicios:
“Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra… Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Apocalipsis 9:3,5”.
Los sellados
Los sellados
Durante la gran tribulación, aquellos que quieran escapar del castigo eterno deberán evitar ser sellados por la bestia, esto les traerá angustia y dolor, pero si logran vencer recibirán la corona de vida eterna.
Algo similar vivimos en este tiempo pero con mucho menos intensidad.
Los que no vivimos conforme a las costumbres del mundo se nos desprecia y rechaza: Juan 15:19 "Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece."
Por eso muchos apostatan de la fe, porque tienen su mirada en las circunstancias presentes no en la recompensa eterna.
Tenemos libertad para adorar a Cristo, los padecimientos por el evangelio son insignificantes comparados con los que sufrirán en la gran tribulación. Romanos 8:18 "Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse."
Vale la pena ser ahora despreciado por causa del evangelio y gozar de la gloria eterna, que gozar de los placeres de este mundo y sufrir por la eternidad.
Por eso es importante que afirmes tu vida ahora que tienes la oportunidad.
La protección divina
La protección divina
Aunque ahora también como iglesia padecemos alguna tribulación, tenemos la ventaja de tener la protección y el consuelo de Dios: “El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación. 2 Corintios 1:4”.
Esta es una promesa gloriosa que nos da paz, seguridad y esperanza, pues aun cuando padecemos, sabemos que es para bien.
Conclusión
Conclusión
Conocer los acontecimientos finales deben ayudarnos a afirmar más nuestra vida en El Señor, pues aunque existirá una oportunidad de salvación en la gran tribulación, será muy difícil y dolorosa.
Es mejor afirmar nuestra vida hoy que tenemos la gracia y el favor de Dios.
La Palabra de Dios nos muestra los acontecimientos futuros para advertirnos y que podamos evitar el juicio que vendrá. Atiende la advertencia divina y entrega tu corazón a Cristo ahora que tienes la oportunidad.
