Renovados en Su mesa
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 8 viewsNotes
Transcript
Sermón Cena del Señor
Sermón Cena del Señor
FASE 1
Hace miles de años existió una pequeña comunidad de hombres y mujeres, que por misericordía de Dios fueron creciendo hasta convertirse en un pueblo. Un pueblo que fue acompañado por Dios durante toda su historia. Sin embargo, algunas de sus decisiones los hicieron caer en graves errores. Durante una etapa de su vida, este pueblo fue cautivo y esclavizado por el imperio más poderoso del mundo conocido en ese momento, el imperio egipcio. Durante años, este pequeño pueblo fue sometido a esclavitud, opresión, pérdida de identidad, violencia, etcetera. Si bien, despues de tantos años habian normalizado su estado de esclavitud, en muchos de ellos se mantenía una semilla de esperanza, en que la promesa de Su Dios, de darles una tierra propia, un verdadero hogar, estabilidad y descendencia plena iba a ser cumplida, esto hace que en un momento este pueblo clame con amor, arrepentimiento y confianza a ese Dios, Su Dios escucha ese clamor auténtico, y decide envíar a un hombre para liberarlos.
Llegó el día de la liberación del pueblo, logran con éxito salir de la opresión de este imperio, e inician un camino de libertad, caminan paso a paso con la esperanza y expectativa de ver cumplida la promesa de Su Dios. Sin embargo, el camino no sería fácil, habrían de iniciar un peregrinar de muchos años en el desierto, estaban expuestos a multiples ataques, estaban expuestos a ser cautivos por otro imperio, tenían sed, tenían hambre, muchos estaban muriendo. El pueblo comenzo a tener agotamiento, frustración, miedo, tristeza, enojo, y esto los hace acercarse a su líder, y le reclaman - ¿justo o injusto? No lo sé - pero el reclamo existe. “¿Para qué nos sacaste de Egipto? Estábamos mejor en esas condiciones, no padeciamos hambre ni sed, nuestras familias no padecía tanto”. Tanta era la perdida de esperanza de aquel pueblo, que había aprendido a conformarse con tan poco.
El Dios de este pueblo, nuevamente escuchó su clamor y reclamos, y le dice al líder de este pueblo “He aquí, haré llover pan del cielo para vosotros” y “en la noche comeréis carne”.
Esa misma noche, tal como lo había prometido Su Dios, la comida llegó de forma inesperada. Una gigantesca bandada de codornices apareció de repente, oscureciendo el cielo y aterrizando ruidosamente en medio del campamento. Había comida suficiente para todos y pronto un delicioso aroma de codorcines cocinándose inundó el aire. El pueblo estaba feliz, saciado y satisfecho.
Al siguiente día, despertaron y se levantaron, todo en el exterior estaba cubierto de un rocío, lo cual no era nada inusual. Pero con el pasar de los minutos, aquello que parecia normal, se volvería algo extraordinario. El evaporarse el agua, el rocío dejó pequeños granos redondos, ni estaban humedos como escarcha, no eran granuloses como sal, el pueblo jamás había visto nada igual. Los pobladores con curiosidad se acercan, lo toman, lo analizan, pero no identifican que es. Entre ellos se preguntan “¿man hu?” que significa ¿que es esto?, y al no saber deciden llamarlo así: Man hu, o lo que ahora conocemos como Maná.
El lider de este pueblo, sale y con certeza y total firmeza exclama: ¡Este es el pan del cielo, del Señor tu Dios!
Dios había dicho que podían recoger todo el maná que necesitarán para sus familias, aquellos granos se molían y se cocinaban para formar una masa, con la cual podían hacer pan.los Este pueblo comío el maná cuarenta años, hasta que llegaron a la tierra prometida, al cumplimiento de la promesa de su Dios.
La palabra de Dios enfatiza que Dios hizó que el maná apareciera en el momento y el lugar propicios para suplir las necesidades de Su pueblo. El maná fue una respuesta del Padre al clamor de Su pueblo.
FASE 2
Miles de años después, en el año 0 “Cero”, una generación diferente del mismo pueblo por decisiones erroneas que tomaron a lo largo de su historia, nuevamente estaban bajo el yugo y gobernaza del imperio más poderoso de esa época, el Imperio Romano, y no solo de ese imperio, sino que ahora se sumaban un grupo de autoridades religiosas que de la misma forma, colocaban cargas muy pesadas a la población. Si, bien para ese entonces, parecía que la población experimentaba cierta “libertad”, la realidad es que los tributos que daban al emperador, las ofrendas que daban al Templo, eran muy estrictas, elevadas y rígidas que les quedaba muy poco para subsistir, vivían bajo una desigualdad y discriminación muy fuerte, esa era su esclavitud. Nuevamente, despues de tantos años habian normalizado su estado de esclavitud, sin embargo, en muchos de ellos se mantenía una semilla de esperanza, en que la promesa de Su Dios, de darles no una tierra prometida, sino un Mesías, un libertador, un salvador, un restaurador hace que en un momento este pueblo clame con amor, arrepentimiento y confianza a ese Dios. Su Dios escucha el clamor auténtico de Su pueblo, y ha de brindar una respuesta.
Ciertó día del año “0”, una pequeña semilla bajada del cielo se presentó en la tierra, una pequeña semilla que no parecia nada extraordinaria, esa semilla tenía forma de un pequeño bebé, que con los años fue creciendo, se fue evaporando el rocio que le cubria, y se pudó presentar lo que verdaderamente representaba: El Hijo de Dios. La respuesta al clamor del pueblo.
Al desaparecer el rocio que le cubria, y al ver las señales que hacía y las palabras que este hombre hablabla, la gente se acercaba a Él con curiosidad, lo escuchaban, tocaban, pero no identifican quien es.
Juan 6:25-59
Aquel hombre es Jesús, el Hijo de Dios. Quien les señala al pueblo: V26-27 “Les aseguro que ustedes me buscan no porque han visto señales, sino porque comieron pan hasta llenarse. Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Dios el Padre ha puesto sobre él su sello y aprobación”.
El pueblo con insisitencia, curiosidad e incredulidad ante las palabras de Jesús lo cuestionan y le dicen: V30-31 ¿Y que señal milagrosa haras para que la veamos y te creamos? ¿Que puedes hacer? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio de comer”
Jesus al escuchar estos argumentos les menciona una declaración muy fuerte, una declaración que incluso le cuesta la vida: V32Les aseguro que no fue Moisés el que les dio a ustedes el pan del cielo. El que da el verdadero pan del cielo es Mi Padre. El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. La población al escuchar esto, le piden: Señor, danos siempre ese pan.
A lo cual Jesús menciona: V35 YO SOY el plan de vida, el que viene a mi nunca pasará hambre el que en mi cree nunca más volverá a tener sed. Pero como ya les dije, a pesar de que ustedes me han visto no creen. Versos más adelante Jesus sigue expresando: V47-57Les aseguro que el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Los antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto; sin embargo murieron. Pero este es el pan que baja del cielo; el que como de él no muere, Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan vivirá para siempre. Este pan es mi carne y lo daré para que el mundo viva. Si no comenla carne del Hijo del hombre ni bene su sangre, no tienen realmente vida. El que come mi carne y bebe mi sangre tienen vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bedida. El que come mi carne y bebe mi sangre permenece en mí y Yo en él. Así como me envío el Padre viviente, y Yo vivo en el Padre, tambien el que como de mí vivirá por mí.
Jesús les aseguró a los judios que el verdadero Pan del cielo que otorgaba vida eterna a quienes lo comían era Él y no el alimento del desierto. Recuerden que la palabra de Dios enfatiza que Dios hizó que el maná apareciera en el momento y el lugar propicios para suplir las necesidades de Su pueblo. Jesus fue una respuesta del Padre al clamor de Su pueblo, una respuesta en el momento y lugar propicio para suplir las necesidades del pueblo.
FASE FINAL
2026 años después… existe un pueblo, que a lo largo de su historia ha cometido errores, un pueblo que se ha desviado del camino, un pueblo que consciente o inconscientemente vive bajo el dominio de poderes y potestades, un pueblo que por decisión propia se ha esclavizado, ante grandes poderes. Un pueblo que sufre, un pueblo que teme, un pueblo que no tiene identidad propia, un pueblo que padece hambre ya sea fisica, o hambre de justicia. Un pueblo que vive en desigualdades, un pueblo que confia en su propia fuerza y sabiduria, un pueblo distante de Dios. Un pueblo que desea clamar pero no sabe a quien clamar. Nuevamente, despues de tantos años existe un pueblo que ha normalizado su estado de esclavitud, sin embargo, en medio de esta situación, hay quienes mantienen una semilla de esperanza, en que la promesa de Su Dios, de dar una tierra prometida reinada por el Mesías, Jesucristo nuestro Señor, se cumplira y aquellos que mantienen esa esperanza son “La Iglesia”. La Iglesia es quien clama en la dirección correcta con amor, arrepentimiento y confianza al mismo Dios de la historia., para que este intervenga en Su pueblo.
Dios escucha nuestro clamor, sin embargo la respuesta es diferente ahora. Es diferente porque ahora nosotros somos conscientes de que Dios cumple sus promesas, que Dios es un Dios itinerante que ha acompañado nuestro caminar en medio de caidas y tropiezas, somos conscientes de que Jesucristo es el pan de vida que sacia nuestra sed y hambre. La Iglesia no debe esperar nada, porque ese pan de vida ya reside en nosotros, ya fluye en nosotros, ya transforma nuestra realidad.
CONCLUSION
En tan solo unos minutos, estaremos siendo participes del vino y el pan, y espero que cuando tomemos ese pan y lo pongamos en nuestros labios seamos conscientes de que el cuerpo que Jesús entregó en sacrificio por usted, y cuando ponga la copa entre sus labios y sienta correr el vino en su ser, recuerde que así como corre ese jugo, la sangre de Jesús se derramó sobre el madero para darle salvación.
Jesucristo indicó que quienes comemos Su carne y beben Su sangre permanecemos en Él, y Él nosotros. Hoy Dios nos recordará que no estams solos, sino que habitamos en Él. Pero tambien indica, que quienes comemos de Él, viviremos por Él.
Vivir por Él, significa renovar nuestro concepto de ser creyentes, vivir en Jesucristo siginifica darme la oportunidad de ser vulnerable y dejar que Su espiritu nos transforme, significa cumplir parte de nuestro proposito de ser iglesia, significa que esa semilla de esperanza con la que contamos, sea llevada a todo aquel que desea clamar, pero no sabe a que dirección hacerlo, significa a vivir en amor, significa en buscar la justicia, significa buscar la reconciliación y el perdón, significa vivir de manera honesta y buscar el crecimiento y la plenitud del otro.
Una instrucción de Dios para el pueblo, cuando envío el primer maná, fue: 1) deben recoger el maná cada día; 2) no deben almacenar el maná para el día siguiente; y 3) el sexto día recogeran una doble porción, pues descansaran el séptimo, ya que ese último día no habría maná del cielo.
El construir una relación con Dios, se trabaja dia con día y la bendición de Dios no se almacena.
Recuerden que la palabra de Dios enfatiza que Dios hizó que el maná apareciera en el momento y el lugar propicio para suplir las necesidades de Su pueblo. Jesus es el verdadero maná del cielo. Si esta noche Dios nos ha de alimentar con Su Hijo, es un momento y lugar propicio ante una necesidad de redención que tenemos, dese la oportunidad de experimentarlo. Y al ser participe de cuerpo: Asume el compromiso de Vivir una vida por El y para El.
