La Unidad en la Iglesia
Dos ejemplos bíblicos: ¿De acuerdo o unidos?
11 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. 3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 4 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 5 Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. 8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.
Todas las cosas en común (Hch. 4:32)
32Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
Aún se puede mantener cierto grado de unidad genuina incluso entre las denominaciones cristianas que difieren sobre asuntos menores. La unidad de la iglesia no necesita ubicarse en las estructuras organizativas de un solo cuerpo cristiano. Si bien la unidad de la iglesia no necesita de uniformidad eclesiástica, las formas externas de adoración y administración eclesiástica, como la predicación de la palabra, la administración correcta de los sacramentos u ordenanzas y la disciplina de la iglesia, pueden servir como evidencia visible de la unidad de la iglesia.
