Siervo sufriente
Siervo sufriente
Palabras a investigar
Investigación de palabras
Análisis
Mi Análisis
Conclusión
Investigación de Comentario
Cuando el profeta dice:escondimos de él el rostro, indica que su pueblo se avergonzaría de él. Sin embargo, aunque su pueblo lo menosprecie y no lo estime (v.3), él es el siervo de Jehovah.
Semillero homilético
El siervo sufriente
53:1–12
Introducción: Muchos ven en este capítulo una de las cimas en toda la Biblia. Vemos al Mesías que está sufriendo en forma vicaria. Es un sufrimiento distinto, en que lleva a cabo un propósito especial. Ese propósito es expiar los pecados de toda la humanidad, y acabar con la necesidad del pueblo de hacer sacrificios de animales en forma constante y permanente.
I. Los sufrimientos de Cristo fueron reales.
1. Cristo experimentó el desprecio y el rechazo del pueblo (v. 3).
2. Cristo fue herido y molido en forma trágica (v. 5).
3. Cristo fue oprimido y afligido (v. 7).
4. Cristo fue quebrantado y herido (v. 10).
II. Los sufrimientos de Cristo fueron vicarios.
1. Para llevar nuestras enfermedades (v. 4).
2. Para sufrir nuestros dolores (v. 4).
3. Para cubrir nuestras transgresiones (v. 5).
4. Para sanar nuestras heridas (v. 6).
III. Los sufrimientos fueron temporales, pero su eficacia es eterna.
1. Vivió apenas 33 años con 3 años de ministerio, pero los efectos de su ministerio perduran.
2. Su influencia parecía insignificante, pero se ha extendido a las esferas más lejanas en la tierra.
Conclusión: Los sufrimientos de Cristo sirven para expiar nuestros pecados.
El brazo de Jehová es simbólico de su poder; es al mundo que este poder que obraba la redención se manifestaba, no apreciado o entendido por sus contemporáneos.
Era humilde y su apariencia física no era tan atractiva. Por eso, el remanente lo despreció, desechó, menospreció y consideró como nada. Juan expresa su reacción así, “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (
La interpretación de su muerte (vv. 4–6). En el canto, esta estrofa ocupa el lugar central, el más importante. ¿Qué significó la muerte del Mesías? ¿Por qué murió? La respuesta a estas preguntas es que él sufrió en lugar nuestro como sustituto. Todo lo que hizo fue a favor nuestro. No murió por sus propios pecados (porque no los tenía) sino por los nuestros. Los teólogos se refieren a esto como la muerte expiatoria y la expiación vicaria. El remanente fiel reconocería que él murió como sacrificio sustitutorio.
Algunos interpretan las tres frases: “llevó él nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores;” y “por su llaga fuimos nosotros curados” como indicación de que Cristo murió por nuestras enfermedades para que nosotros no tuviéramos que padecerlas. Es obvio por el contexto inmediato que se refiere a malestares espirituales y no físicos. Este es el caso en todo el libro de Isaías.
Un aspecto muy importante de la interpretación es que verían a Dios como el que puso nuestros pecados sobre su Hijo. Él fue “herido de Dios” (v. 4b) y “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (v. 6b). Dios el Padre adjudicó nuestros pecados a Dios el Hijo. La iniciativa fue divina y por pura gracia.
Isaías 53:1–3
La humillación y el rechazamiento del Siervo, 53:1–3.—El mensaje de la Cruz es un ejemplo del «brazo de Jehová», o sea, de su poderosa operación a favor del hombre, pese a que, para la mente carnal, constituye un gran misterio: ¿quién lo cree, o quién puede recibir la revelación? No se debe aplicar el v. 2 a la apariencia física de nuestro Señor, pues en todo era el perfecto Hijo del Hombre, sino a la ausencia de los atractivos de la fuerza y la gloria humanas que los hebreos consideraban imprescindibles para la obra del Mesías.
Téngase en cuenta que la voz profética aquí se halla en la boca del resto fiel, que se identifica con la nación toda al confesar el crimen del rechazamiento del Mesías: «Como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos.»
Los sufrimientos vicarios, 53:4–6.—La palabra «vicario» significa «en luchar de otro», o sea, «sustitucionario». Aquí el resto piadoso llega a la comprensión de que aquel que sufre indeciblemente, en circunstancias vergonzosas, y en aparente debilidad, lo hace por amor a ellos y en su lugar. Ellos se habían extraviado cual ovejas; ellos habían transgredido la santa ley de Dios y se habían cargado de iniquidades, mientras que él se hallaba bajo el peso abrumador de todo el mal. Téngase en cuenta que el israelita consideraba el sufrimiento como el castigo que Dios daba al pecado, del modo en que sus reyes fueron castigados en la medida de su apartamiento de Jehová y bendecidos al acercarse a Dios. Por eso el concepto del sufrimiento vicario les fue muy extraño y difícil de comprender. Cada frase merece reverente consideración, y en este pasaje se funda toda la doctrina de la muerte sustitucionaria y expiatoria del Cristo tal como fue desarrollado por los Apóstoles (
El informe de la muerte del Siervo (53:1–12)
Este informe acerca de la muerte del Siervo será hecho por Israel una vez que haya sido iluminado y comprenda la importancia que tuvo su muerte para el pueblo. Al igual que las naciones, Israel no apreció en su justa dimensión la trascendencia del Siervo.
(1) La confesión de Israel respecto a su rechazo del Siervo (53:1–3). Isaías escribió que Israel confesará que no apreció la importancia del Siervo. Lo rechazaron pues consideraron que se trataba de una persona ordinaria.
53:1. El remanente judío se lamentaría por el hecho de que tan pocas personas creyeran en el anuncio (cf. “mensaje”, NVI99) tocante al Siervo, y que contadas personas aceptaran el mensaje como palabra de Dios y como resultado de su fuerza (brazo; V. el comentario de 40:10).
53:2. Aunque el remanente sentirá tristeza por el hecho de que pocos creerán (v. 1), también reconocerán que no había nada en la apariencia del Siervo que atrajera a una multitud (cf. v. 3). Creció delante de Dios como renuevo (cf. “vástago tierno”, NVI99; i.e., de la descendencia de David; cf. 11:1), y como raíz de tierra seca, i.e., de una región árida (espiritualmente hablando) de la cual nadie espera que crezca una planta robusta. Su apariencia no coincidía con la de un personaje real (ni en parecer ni en hermosura; cf. “belleza y majestad”, NVI99). El remanente no justificaba a las personas por su rechazo del Siervo, simplemente explicaba por qué la nación lo despreció.
53:3. La nación de Israel despreció y desechó al Siervo, quien experimentó dolores (maḵ’ōḇ, “angustia o pena”, también se utiliza en el v. 4) y quebranto (cf. “sufrimiento”, NVI99; ḥŏlî, V. el comentario acerca de “enfermedades” en el v. 4). Era la clase de persona que la gente prefería no mirar porque le producía aversión. Por eso, la nación no lo estimó; no le dio ninguna importancia. Sin embargo, él era y es la persona más importante del mundo, pues él es el Siervo del Señor.
(2) Israel reconocerá la muerte vicaria del Siervo (53:4–6). 53:4. Aunque no se dará cuenta en el tiempo preciso, Israel reconocerá que el Siervo llevó las consecuencias de su pecado. Cuando menciona que cargó con nuestras enfermedades y nuestros dolores (maḵ’ōḇ, V. el comentario del v. 3) habla de las consecuencias del pecado. El verbo llevó (cf. “cargó”, NVI99), se utiliza también en el v. 12, y se trad. nāšā’ “cargar”. Al decir que él lleva nuestras “enfermedades” (ḥŏlî, lit. “padecimiento” usa la misma palabra que se trad. como “quebranto” en el v. 3), se refiere a los padecimientos del alma. El poder que utilizó para sanar a los físicamente enfermos (aunque no sanó a todos) durante su ministerio en la tierra era sólo un atisbo de la obra aún más grandiosa que llevaría a cabo en la cruz. En la actualidad, todavía sana impedimentos físicos (aunque no siempre decide hacerlo), pero su obra principal es la de sanar almas, dándoles la salvación de pecados. Es claro que éste es el tema central de
