Siervo sufriente

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Siervo sufriente

Isaías 53:1–6 "¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros."

Palabras a investigar

Manifestado, revelado (NVI)
Deseemos, nos atrajera (NTV), deseable (NVI)
Despreciado (NBLA). Quebranto, sufrimiento (RVA). Desechado, rechazadao (NVI).
Enfermedades, Debilidades (NTV).
Catigo, fue golpeado (NTV), precio de nuestra paz (NVI).
Descarriamos, extraviados (NTV), perdidos (NVI)

Investigación de palabras

Manifestado (גלה - galah): se traduce también como revelar, publicar, mostrarse, destapar, enseñar.
Deseemos (חמד - hamad): se traduce también como codiciar (ser codiciable), deseable (ser deseado), causar placer. Es en el sentido de hermosura.
Despreciado (בזה - bazah): Burlarse, mostrar desprecio por, ser despreciado con odio, considerar a alguien sin valor. en el Antiguo Testamento se usa generalmente en pasajes sobre personas que tratan cosas valiosas de manera indigna. Esaú despreció (bāzâ) su primogenitura y así la entregó por una simple comida (Gén 25:34). Cuando las personas pecan intencionalmente y hacen el mal, desprecian (bāzâ) la Palabra de Yahvé (Núm 15:31; 2 Sam 12:9). En la profecía de Isaías, el Siervo de Yahvé es considerado sin valor (bāzâ) por los humanos (Isa 53:3). Las cosas santas de Dios pueden ser consideradas sin valor (bāzâ; Ezeq 22:8). Quebranto (חֳלִי - holi)
Enfermedades (חֳלִי - holi): Un estado de dolencia o debilidad. A veces la enfermedad se usa como metáfora. Isaías habla del estado pecaminoso de Israel como una enfermedad. En Is 53:4, describe al Siervo Sufriente como alguien que lleva nuestras dolencias, como una sensación de debilidad debido a la aflicción.
Castigo (מוּסָר - musar): A menudo se refiere a la disciplina o instrucción destinada a educar a una persona en el camino correcto. Es un ejemplo de la disciplina de Dios que debería educar a las naciones sobre las consecuencias de desobedecer a Dios.
Descarriamos (תעה - ta ah): vagar, extraviarse, estar perdido, engañarse así mismo

Análisis

¿Que acciones se logra evidenciar?
Veremos, deseemos, despreciado, menospreciado, estimamos. Todos estos vermos son las acciones que el ser humano hace en contra de Dios.
Llevó, sufrió, azotado, herido, abatido, molido. Todas estas acciones las realizó jesús.
Curados. Este es el resultado de sus acciones.
Descarriamos, apartó. Esta fue nuestra respuesta a sus acciones.
Cargó. Fue lo que jesús hizo en la cruz.

Mi Análisis

Estos versículos hablan sobre el sufrimiento de Jesús, el rpofeta Isaías le comienza a decir al pueblo de Israel lo que Dios dijo que profetizara, del mesías, y vemos este cumplimiento más de 400 años después, todos conocemos la historia de Jesús, de sus milagros, de sus maravillas, pero hoy quiero mostrarles lo que la Biblia dice del porqué el vino a la tierra, si es verdad, vino por amor hacia nosotros, y esta en todo lo correcto, pero no logramos profundizar muchas veces lo que Jesús, el Hijo de Dios, Dios mismo, tuvo que sufrir por nuestra culpa.
En los primeros 3 versículos el profeta Isaías hace mención de todo lo que nosotros hicimos cuando vimos a Jesús, le vimos, no lo deseamos, lo despreciamos, lo menospreciamos, no lo estimamos. Todo esto hizo la humanidad, todo esto hicimos nosotros con Jesús, cuando la Biblia dice que nosotros lo despreciamos, no significa solamente que no le tuvimos valor, no significa solamente que lo tratamos como inferior, sino que hace referencia sobre personas que tratan cosas valiosas de manera indigna. Esaú despreció (bāzâ) su primogenitura y así la entregó por una simple comida (Gén 25:34). Cuando las personas pecan intencionalmente y hacen el mal, desprecian (bāzâ) la Palabra de Yahvé (Núm 15:31; 2 Sam 12:9). En la profecía de Isaías, el Siervo de Yahvé es considerado sin valor (bāzâ) por los humanos (Isa 53:3). Las cosas santas de Dios pueden ser consideradas sin valor (bāzâ; Ezeq 22:8). Todo esto hicimos nosotros, todas estas fueron nuestras acciones en contra de Dios, y es necesario que entendamos nuestra situación, cuan perverso fuimos con Dios durante mucho tiempo, e incluso cuan perverso estamos siendo con Dios cada vez que mensopreciamos Su Palabra, cuando la desobedecemos, porque somos débiles.
Pero en todo esto, ¿cual fue la reacción de Jesús? En el versículo 4 y parte del 5 vemos la acción que realizó. Dios pudo destruirnos, ya vimos cuan despreciable éramos, ya hemos hablado de lo malvado que hemos sido al despreciar al Dios que nos dio la vida, y no solo una vez, sino que lo hemos hecho una y otra, y otra y otra vez. Pero Jesús en la cruz, llevo esas debilidades nuestras, el sufrió y padeció todo lo que nosotros dibiámos de padecer por nuestra maldad, Él fue azotado, fue herido, fue abatido por nuestras rebeliones, fue molido por nuestro pecado, por nuestra maldad, fue molido Él porque nosotros le fallamos a Dios, proque nosotros nos desviamos de su Palabra, érmaos nosotros quienes justamente deberíamos haber recibido todo ese sufrimiento, pero Jesús ocupó nuestro lugar. ¿Con qué finalidad? Para que nosotros fuéramos curados, para que nosotros tengamos reconciliación con Dios, para quitar nuestras enfermedades, para desaparecer nuestras debilidades, Él se sacrificó para que nosotros pudieramos vivir, y lo hizo, no poruqe usted y yo lo mereciéramos, lo hizo solo por su amor hacia ustes y hacia mí.
Porque todos nosotros como menciona el versículo 6, nos descarriamos, dos apartamos de Dios, cada cual se fue por el camino que mejor le parecía, cada uno de nosotros pensamos que nuestro camino es mejor que el de Dios, que nuestros pensamientos son más sabios que los de Dios, y auqnue no lo digamos públicamente, nuestras acciones demuestran eso, nuestras acciones demuestran que Dios no nos importa, y nuestro castigo justo que es el infierno, Jesús pagó todo el sufrimiento, Jesús recibió la ira de Dios para que nosotros no fueramos condenados al justo castigo que merecíamos. Porque Él pago por todos nuestros pecados.

Conclusión

Y con esto termino. Con esta pequeña reflexión. Debemos de reconocer con todo nuestro corazón cuan malo somos, debemos de analizarnos y reconocer sinceramente cuantas veces hemos menospreciado la sangre de Cristo, al tomar decisiones desobedientes a su Palabra, debemos arrepentirnos de todo corazón por nuestra sdecisiones pecaminosas, por nuestras acciones que van en contra de la voluntad de Dios, el no amar al prójimo, el no amar a Dios más que cualquier cosa en nuestra vida, proque siempre debemos recordar el precio que Jesús tuvo que pagar para que usted y yo pudieramos estar en este lugar, para que usted y yo tengamos participación del cielo. Y por esa razón pienso que nuestra vida debe ser cambiada completamente, nuestra vida debe ser una vida de obediencia al Padre, no importa lo que piensen los demás, no importa lo que piense la sociedad, em debe importar muchísimo má slo que Dios piense de Mi. Que Dios les bendiga.

Investigación de Comentario

Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 10: Isaias 6. Obra expiatoria del siervo de Jehovah, 52:13-53:12

Cuando el profeta dice:escondimos de él el rostro, indica que su pueblo se avergonzaría de él. Sin embargo, aunque su pueblo lo menosprecie y no lo estime (v.3), él es el siervo de Jehovah.

Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 10: Isaias 6. Obra expiatoria del siervo de Jehovah, 52:13-53:12

Semillero homilético

El siervo sufriente

53:1–12

Introducción: Muchos ven en este capítulo una de las cimas en toda la Biblia. Vemos al Mesías que está sufriendo en forma vicaria. Es un sufrimiento distinto, en que lleva a cabo un propósito especial. Ese propósito es expiar los pecados de toda la humanidad, y acabar con la necesidad del pueblo de hacer sacrificios de animales en forma constante y permanente.

I. Los sufrimientos de Cristo fueron reales.

1. Cristo experimentó el desprecio y el rechazo del pueblo (v. 3).

2. Cristo fue herido y molido en forma trágica (v. 5).

3. Cristo fue oprimido y afligido (v. 7).

4. Cristo fue quebrantado y herido (v. 10).

II. Los sufrimientos de Cristo fueron vicarios.

1. Para llevar nuestras enfermedades (v. 4).

2. Para sufrir nuestros dolores (v. 4).

3. Para cubrir nuestras transgresiones (v. 5).

4. Para sanar nuestras heridas (v. 6).

III. Los sufrimientos fueron temporales, pero su eficacia es eterna.

1. Vivió apenas 33 años con 3 años de ministerio, pero los efectos de su ministerio perduran.

2. Su influencia parecía insignificante, pero se ha extendido a las esferas más lejanas en la tierra.

Conclusión: Los sufrimientos de Cristo sirven para expiar nuestros pecados.

El brazo de Jehová es simbólico de su poder; es al mundo que este poder que obraba la redención se manifestaba, no apreciado o entendido por sus contemporáneos.

¡Tu Dios reina! (Isaías y Miqueas) La humillación del Siervo del Señor 53:1–9

Era humilde y su apariencia física no era tan atractiva. Por eso, el remanente lo despreció, desechó, menospreció y consideró como nada. Juan expresa su reacción así, “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (

¡Tu Dios reina! (Isaías y Miqueas) La humillación del Siervo del Señor 53:1–9

La interpretación de su muerte (vv. 4–6). En el canto, esta estrofa ocupa el lugar central, el más importante. ¿Qué significó la muerte del Mesías? ¿Por qué murió? La respuesta a estas preguntas es que él sufrió en lugar nuestro como sustituto. Todo lo que hizo fue a favor nuestro. No murió por sus propios pecados (porque no los tenía) sino por los nuestros. Los teólogos se refieren a esto como la muerte expiatoria y la expiación vicaria. El remanente fiel reconocería que él murió como sacrificio sustitutorio.

Algunos interpretan las tres frases: “llevó él nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores;” y “por su llaga fuimos nosotros curados” como indicación de que Cristo murió por nuestras enfermedades para que nosotros no tuviéramos que padecerlas. Es obvio por el contexto inmediato que se refiere a malestares espirituales y no físicos. Este es el caso en todo el libro de Isaías.

Un aspecto muy importante de la interpretación es que verían a Dios como el que puso nuestros pecados sobre su Hijo. Él fue “herido de Dios” (v. 4b) y “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (v. 6b). Dios el Padre adjudicó nuestros pecados a Dios el Hijo. La iniciativa fue divina y por pura gracia.

Isaías, Tomos I & II La humillación del Mesías (706 a. C.) (Isaías 53:1–3)

Isaías 53:1–3

Introducción a los libros proféticos e Isaías CAPÍTULO 16: EL PRECIO DEL PERDÓN (52:13–53:12)

La humillación y el rechazamiento del Siervo, 53:1–3.—El mensaje de la Cruz es un ejemplo del «brazo de Jehová», o sea, de su poderosa operación a favor del hombre, pese a que, para la mente carnal, constituye un gran misterio: ¿quién lo cree, o quién puede recibir la revelación? No se debe aplicar el v. 2 a la apariencia física de nuestro Señor, pues en todo era el perfecto Hijo del Hombre, sino a la ausencia de los atractivos de la fuerza y la gloria humanas que los hebreos consideraban imprescindibles para la obra del Mesías.

Téngase en cuenta que la voz profética aquí se halla en la boca del resto fiel, que se identifica con la nación toda al confesar el crimen del rechazamiento del Mesías: «Como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos.»

Los sufrimientos vicarios, 53:4–6.—La palabra «vicario» significa «en luchar de otro», o sea, «sustitucionario». Aquí el resto piadoso llega a la comprensión de que aquel que sufre indeciblemente, en circunstancias vergonzosas, y en aparente debilidad, lo hace por amor a ellos y en su lugar. Ellos se habían extraviado cual ovejas; ellos habían transgredido la santa ley de Dios y se habían cargado de iniquidades, mientras que él se hallaba bajo el peso abrumador de todo el mal. Téngase en cuenta que el israelita consideraba el sufrimiento como el castigo que Dios daba al pecado, del modo en que sus reyes fueron castigados en la medida de su apartamiento de Jehová y bendecidos al acercarse a Dios. Por eso el concepto del sufrimiento vicario les fue muy extraño y difícil de comprender. Cada frase merece reverente consideración, y en este pasaje se funda toda la doctrina de la muerte sustitucionaria y expiatoria del Cristo tal como fue desarrollado por los Apóstoles (

El informe de la muerte del Siervo (53:1–12)

Este informe acerca de la muerte del Siervo será hecho por Israel una vez que haya sido iluminado y comprenda la importancia que tuvo su muerte para el pueblo. Al igual que las naciones, Israel no apreció en su justa dimensión la trascendencia del Siervo.

(1) La confesión de Israel respecto a su rechazo del Siervo (53:1–3). Isaías escribió que Israel confesará que no apreció la importancia del Siervo. Lo rechazaron pues consideraron que se trataba de una persona ordinaria.

53:1. El remanente judío se lamentaría por el hecho de que tan pocas personas creyeran en el anuncio (cf. “mensaje”, NVI99) tocante al Siervo, y que contadas personas aceptaran el mensaje como palabra de Dios y como resultado de su fuerza (brazo; V. el comentario de 40:10).

53:2. Aunque el remanente sentirá tristeza por el hecho de que pocos creerán (v. 1), también reconocerán que no había nada en la apariencia del Siervo que atrajera a una multitud (cf. v. 3). Creció delante de Dios como renuevo (cf. “vástago tierno”, NVI99; i.e., de la descendencia de David; cf. 11:1), y como raíz de tierra seca, i.e., de una región árida (espiritualmente hablando) de la cual nadie espera que crezca una planta robusta. Su apariencia no coincidía con la de un personaje real (ni en parecer ni en hermosura; cf. “belleza y majestad”, NVI99). El remanente no justificaba a las personas por su rechazo del Siervo, simplemente explicaba por qué la nación lo despreció.

53:3. La nación de Israel despreció y desechó al Siervo, quien experimentó dolores (maḵ’ōḇ, “angustia o pena”, también se utiliza en el v. 4) y quebranto (cf. “sufrimiento”, NVI99; ḥŏlî, V. el comentario acerca de “enfermedades” en el v. 4). Era la clase de persona que la gente prefería no mirar porque le producía aversión. Por eso, la nación no lo estimó; no le dio ninguna importancia. Sin embargo, él era y es la persona más importante del mundo, pues él es el Siervo del Señor.

(2) Israel reconocerá la muerte vicaria del Siervo (53:4–6). 53:4. Aunque no se dará cuenta en el tiempo preciso, Israel reconocerá que el Siervo llevó las consecuencias de su pecado. Cuando menciona que cargó con nuestras enfermedades y nuestros dolores (maḵ’ōḇ, V. el comentario del v. 3) habla de las consecuencias del pecado. El verbo llevó (cf. “cargó”, NVI99), se utiliza también en el v. 12, y se trad. nāšā’ “cargar”. Al decir que él lleva nuestras “enfermedades” (ḥŏlî, lit. “padecimiento” usa la misma palabra que se trad. como “quebranto” en el v. 3), se refiere a los padecimientos del alma. El poder que utilizó para sanar a los físicamente enfermos (aunque no sanó a todos) durante su ministerio en la tierra era sólo un atisbo de la obra aún más grandiosa que llevaría a cabo en la cruz. En la actualidad, todavía sana impedimentos físicos (aunque no siempre decide hacerlo), pero su obra principal es la de sanar almas, dándoles la salvación de pecados. Es claro que éste es el tema central de

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