Tito 3:4-5 Bondad

Edilerman A Molina
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ensenanza

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Tito 3:4-5 la bondad (enseñanza)
¿Cómo se manifiesta? ¿Por qué ser bondadoso? ¿Por qué a algunas personas les sale por los poros y otras carecen?
Definición:
 El Diccionario de la Lengua Española la define como: 1. Cualidad de bueno. 2. Natural inclinación a hacer el bien. 3. Acciones buenas. 4. Blandura y apacibilidad de genio. 5. Amabilidad de una persona respecto a otra como fórmula de cortesía. Los sinónimos de bondad son compasión, benignidad, benevolencia, atención, piedad, consideración y servicio. Lo opuesto a la bondad es la maldad y la perversidad. Al ver estas definiciones, vemos que la bondad consta de dos partes: primero, los sentimientos de compasión y los motivos de nuestro corazón, y segundo, el comportamiento resultante que tiene el objetivo de mejorar la situación de otra persona. Así, la bondad incluye lo que está en el interior y que es invisible para los demás y lo que se exhibe y es visible para otros. El Nuevo Testamento se refiere a la primera como benignidad y a la segunda como bondad. “la benignidad es el deseo sincero por la felicidad de los demás; la bondad son las acciones tomadas para hacer progresar esa felicidad”
Manifestación de la Bondad: La bondad se manifiesta en palabras, acciones y conducta no verbal. Una madre alegre sirviéndole la cena: (illu.)
Sus gestos no verbales son benignos: sonríe, escucha con atención al que está hablando y utiliza un tono de voz agradable: Proverbios 25:11Manzana de oro con figuras de plata Es la palabra dicha como conviene.
¿Qué tan importante es la bondad? ¿necesitamos bondad en la vida? Depende a quien le pregunte: queremos que los demás sean bondadosos con nosotros. Jesús percibió un pensamiento humano y instruyo: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Lucas 6:31). Seguir la Regla de Oro requiere que cada uno de nosotros comprendamos nuestro propio deseo de un trato bondadoso de parte de los demás, así como que estamos conscientes del deseo de nuestro prójimo por lo mismo. Luego, debemos asignar valor del deseo de nuestro prójimo como al nuestro. Pero pensamientos y comprensión no son suficientes: se requiere acción. La consideración se materializa cuando nos interesamos en los demás, cuando tenemos empatía por ellos, cuando nuestro deseo es que sus necesidades sean satisfechas, cuando su dolor se vuelve nuestro dolor y su carga la nuestra.
cuando ponemos nuestros sentimientos en acción y metemos el lomo para llevar parte de su carga, y cuando su felicidad es estimulada por nuestro comportamiento.
La Regla de Oro se basa en los Diez Mandamientos. ¿Pero cuál de todos nos enseña que seamos bondadosos? Todos. Jesús nos instruyó:
Mateo 22:  37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Salmos 117 Alabad a Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.2Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidad de Jehová es para siempre. Aleluya. Este salmo nunca se apaga- se repite para que recordemos la misericordia de Dios. Como consecuencia, Dios identifica a la bondad como una característica muy importante de un cristiano. Colosenses 3:12 dice: Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.
La vida de Jesús, cuyo ejemplo debemos seguir, era todo benignidad. Sanó a los enfermos, perdonó a los pecadores, levantó a los muertos, consoló a los necesitados y alimentó a los hambrientos. ¿Y a quién fue dirigida Su misericordia? No al rico, al orgulloso o al estimado por la sociedad, sino al pobre, al enfermo, a los rechazados, a los niños, a los locos, a las prostitutas, a los cojos, a los heridos, a los moribundos, a los pecadores. Y nos dijo que cuando ayudamos a los necesitados es como si le estuviéramos mostrando compasión a Él mismo.
Jesús no toleró a los que se aprovechaban de los menos privilegiados. Se enojó mucho con los cambistas que estafaban a los que iban al templo. Estaban contaminando la casa de Dios. Los echó fuera para traer de vuelta el honor de Dios a su casa. También hizo a un lado a los que estaban orgullosos de su propia rectitud; nuevamente la razón era que el hombre usurpaba la gloria de Dios. La suya fue una ira justa, y era por el bien de todos.
La bondad es fundamental en nuestra vida. Su ley debe ser escrita en nuestro corazón. “Hoy voy a ser bondadoso de 4:00 a 5:00 p.m.”,
no funciona así.
¿Es importante la bondad? Si- cuando somos considerados es porque Dios está obrando con su amor a través de nosotros, servimos a Dios y lo honramos.
Las raíces de la bondad: Las raíces de un árbol permanecen escondidas en la tierra donde almacena alimento y obtiene agua y nutrientes de la tierra para ayudar a que el fruto crezca. De la misma manera, las raíces de la bondad yacen en lo profundo de la mente y alma de una persona, dando origen al fruto de la benignidad.
Gálatas 5:22–23 El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Es una buena obra. De acuerdo con la Escritura, una buena obra no solo es definida por la conducta visible (el fruto), sino también por el motivo del corazón (la raíz). Solo aquellas [obras] que provienen de una fe verdadera y son realizadas conforme a la ley de Dios, y para su gloria; y no aquellas que están fundadas en nuestras buenas intenciones o en las instituciones de los hombres”.  Hay 2 raíces que producen buenas obras.
1. La raíz de la gracia para salvación: El don de Dios de la gracia para salvación en la vida de un cristiano produce verdadera fe para salvación. Esto lo lleva a arrepentirse de su pecado y a confiar completamente en el Señor Jesucristo para salvación. El Espíritu Santo llena su corazón con el fruto del Espíritu, y el amor está en el centro de su vida. Este amor, con benignidad, brilla como una luz, de vuelta a Dios y su prójimo. Así, Dios es el autor de la bondad, y la comparte con Su pueblo. Él es benignidad. Jesucristo fue la bondad personificada cuando caminó sobre esta tierra durante treinta y tres años, y los cristianos han estado siguiendo sus pisadas desde entonces. Cuando el Espíritu de Dios siembra esta maravillosa gracia en el corazón de un cristiano, surge una benignidad hermosa. En su forma más pura, una obra completamente bondadosa fluye de un corazón hecho bondadoso por el Espíritu Santo. Romanos 14:23 dice Todo lo que no proviene de fe es pecado. 1 Corintios 10:31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios las buenas obras corresponden a una definición precisa, pero no son una carga para los creyentes.
2.  La raíz de la gracia común: Un hombre principal, joven y rico, vino a Jesús y le preguntó qué debía hacer para heredar la vida eterna. Jesús respondió: Marcos 10:19. No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre (El joven declaró que había hecho estas cosas desde su juventud. Jesús fue conmovido por amor porque el hombre honestamente amaba lo bueno, pero Jesús también conocía su corazón. Había un problema: Marcos 10:21Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Pero el hombre no estaba dispuesto a entregar su riqueza; con tristeza, se alejó de Jesús. El joven rico tiene muchos compañeros en la actualidad. Los encontramos en todas partes. Leemos acerca de ellos en los periódicos. Hacen muchas buenas obras. Son bondadosos. Sus vidas están llenas de servicio a los demás. Son generosos. Son amigables y sensibles a las necesidades de los demás. Pero no creen en el Señor Jesucristo.
Dios tiene un propósito al extender Su gracia común a los pecadores. En
2 Pedro 3:9 leemos: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. La ausencia de la gracia común: La crueldad, el odio, la ira, la violencia, el asesinato, el caos y la anarquía: Es gracias a la depravación, al pecado y a Satanás.
Nuestros motivos: De las raíces crecen los frutos. Así como hay muchas variedades de fruto, también hay muchas variedades de bondad. Todos hemos hechos actos de misericordia con motivos ulteriores para promovernos a nosotros mismos, y todos hemos expresado gentileza genuina en beneficio de nuestro prójimo. Examinemos nuestros motivos.
1.La gentileza por ganancia personal no tiene el bienestar de los demás. Tiene un ojo puesto en los beneficios que va a ganar para sí mismo. Hay cierto adagio: “Si me rascas la espalda te rasco la tuya”, pero la generosidad dura solo mientras los “beneficios” duren, y si su familia sufre por su progreso personal, no es bondad completa. La verdadera gentileza permanece sincera, abierta y benigna con todos.
Fácil es ser bueno con nuestra familia- ¿y para con los demás? Si esta es nuestra debilidad, debemos ejercitar el dominio propio. Se requiere oración, autodisciplina, instrucción de la Biblia y el poder del Espíritu Santo para barrer con este rasgo de carácter hasta extinguirlo.
2.La bondad preferencial juega con el favoritismo. Puede ser genuina y generosa, pero no es universal. 1 Juan 2:9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. Juan continúa diciendo 1 Juan 4:20aSi alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. El remedio es una autoevaluación honesta y
la implementación de la Regla de Oro.
3.Bondad para atraer la atención: Nos gusta impresionar a la gente. Esto está profundamente grabado en la psique humana. Si escarbamos un poco más, podemos encontrar orgullo en la raíz de ésta.
4.Bondad a causa del temor: Esta es una forma sumamente popular de bondad, aunque es hipócrita. Ser generosos a causa del temor es una fuerza represora contra la benignidad. Filipenses 4:3Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.
No nacemos siendo bondadosos, dulces y considerados. Nacemos siendo egoístas y pecaminosos. El egoísmo es útil para la supervivencia. Los bebés lloran para que sus necesidades sean suplidas. Pero la parte pecaminosa va más allá de la supervivencia. Necesitamos entrenamiento para ser bondadosos. Algunas personas son más sensibles a este entrenamiento que otras, y por lo tanto, existen diferentes grados de benignidad.
Lucas 10:30-37. (leer) Hay una diferencia entre compasión y lástima. La compasión es “pensar por los sufrimientos o problemas de otro u otros, acompañado de un impulso por ayudar”. La lastima es compasión que “algunas veces un ligero menosprecio porque el objeto es considerado como débil o inferior”. Ambas dan como resultado la bondad, pero la compasión es preferible. Si tenemos un aire de condescendencia o superioridad, es ofensivo para la persona con la que estamos siendo benignos, y ella muchas veces lo va a detectar. De la misma manera, cuando tratamos a los demás con dignidad, valorándolos tanto como a nosotros mismos, entonces nuestra misericordia es mucho más genuina. Romanos 12:15.Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran
Bondad por la bendición y el gozo que da en sí misma
Mi madre tiene muchos motivos para ser generosa, uno de ellos es por puro gusto: Cuando damos, las recompensas son la gratitud, la felicidad de otros y una satisfacción profunda que es un producto secundario de la generosidad. Nos hace querer dar de nuevo. Más bienaventurado es dar que recibir, Pablo recordando a Jesus en Hechos 20:35. Incluso aunque no deberíamos de dar por las recompensas, las recompensas vienen cuando damos. Jesús explica: Lucas 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir..
Si somos miserables con los demás, ellos serán miserables con nosotros. De la misma manera, si somos generosos con los demás, serán liberales con nosotros.
Jesús entendió nuestra tendencia a pensar primero en nosotros mismos; así que en una declaración sucinta, dio la clave que lleva a mucha bondad. Simplemente ponte en los zapatos de otra persona y trata a los demás como a ti te gustaría ser tratado. Es necesaria la empatía, así como una comprensión realista de nosotros mismos. Pero Jesús va todavía más allá. Termina la Regla de Oro con: Mateo 22:37–40 explica: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Así que el resumen de nuestra interacción con Dios y los hombres es amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Estos dos mandamientos son respaldados por la creación, por nuestras conciencias, los Diez Mandamientos y los frutos inevitables del evangelio
La bondad de Cristo
Jesús no tiene igualdad. Su benignidad es la misericordia más grande. Nosotros los seres humanos somos pecadores y merecemos castigo. Pero Jesús era perfecto; no se merecía otra cosa que el cielo. Y el cielo es donde vivió hasta que Su Padre lo envió a esta tierra pecaminosa para vivir durante treinta y tres años. Durante ese tiempo, todavía era Dios, pero también se hizo hombre. Durante los primeros treinta años vivió una vida común y experimento toda clase de luchas que nosotros tenemos, mientras cumplía con los asuntos de su padre sin pecar. Fue tentado por Satanás para pecar, pero resistió la tentación. Durante los últimos tres años, Jesús recorrió la tierra enseñando verdades sencillas en forma de parabolas y mostrándoles bondad a muchos. Sanó al enfermo. Resucitó a los muertos. Les mostró compasión a los pobres. Mucha gente lo amó y lo siguió, pero muchos lo odiaron y lo menospreciaron. Esta oposición culminó con los increíbles sufrimientos físicos y espirituales en la cruz y finalmente terminó en Su muerte, en la que llevó el castigo por el pecado de todo Su pueblo. Fue bondadoso en Su vida y en Su muerte. Su muerte es la mayor muestra de bondad que jamás ha existido. Después de tres días, resucitó de los muertos, les ministró a sus seguidores durante cuarenta días, luego ascendió al cielo donde permanece hoy, intercediendo por Su pueblo.
Un cristiano debe seguir el ejemplo de Jesucristo en cada parte de la vida. ¿Entonces, cómo era Él? ¿Cómo era su personalidad? ¿Cómo puso en práctica su benignidad? Isaías profetizó la manera en que sería Jesús: Isaías 40:11Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.
Las obras de Jesús lo describen en detalle: los milagros realizados en personas ciegas, cojas y afligidas con enfermedad, y el perdón otorgado a los pecadores que se arrepintieron. Sus propias palabras lo describen todavía más: Mateo11:29Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Juan13:14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
Lucas22:27Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.
Jesús compara la compasión de Su Padre con la de un pastor que ha perdido una de sus cien ovejas. Busca por las montañas a la desperdigada hasta que la encuentra. Resume diciendo: Mateo18:14Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. Su actitud es la de una incomparable compasión por los pecadores. Las palabras por sí solas no pueden encapsular la gentileza de Jesucristo. ¿Por qué no todos lo aman? Conocerlo es amarlo. Solo puede ser que los que no lo aman, en realidad no lo conocen. ¿Usted lo conoce? ¿Lo ama? ¿Se esfuerza por seguir el ejemplo de su bondad?
Conclusión:
Humildad: Colosenses 3:12Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Filipenses 2:3Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Mire el vs 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Empatía y compasión: Romanos 12:15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Gálatas 6:2Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Discernimiento: Mateo 7:1Así que, por sus frutos los conoceréis.
Mateo 7:20 No juzguéis, para que no seáis juzgados
Amor
Así como el agua moja la tierra alrededor de una planta y luego sube por las raíces, el tallo, las ramas y finalmente hasta las hojas, el amor es la fuente de vida que alimenta nuestros pensamientos de misericordia. Con amor, tenemos humildad, empatía y discernimiento. Vamos a florecer con la paz y el gozo que acompaña a la filosofía de bondad, y vamos a alimentar a los demás con los frutos que vendrán de manera inevitable. Con amor en nuestro corazón, la línea entre mi felicidad y la de mi prójimo se borrará. Multiplicamos el gozo de los demás y nos dividimos las cargas. Colosenses 3:14Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
Juan3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Edilerman A Molina 4/5/26 Monte Horeb
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