Domingo a las 10
Semana Santa 2026 • Sermon • Submitted • Presented
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· 6 viewsJesús resucita, pero no muestra el milagro, sino la Palabra que promete el milagro.
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Semana Santa 2026
Semana Santa 2026
UNA ESPERANZA QUE CAMINA
Buenos días ¡qué mañana tan increíble tuvimos a las 6:00 am! Los que estuvimos pudimos apreciar el amanecer de una manera diferente. Recordando un evento histórico que los científicos dicen que el año 33 d. C. la resurrección sucedió exactamente un 5 de abril y ese día el amanecer se dio a las 5.43 am.
La pascua siempre comienza el 14 de Nisán, utilizando modelos astronómicos para calcular las fases lunares en el siglo I determinaron que el 14 de Nisán cayó el 3 de abril, por lo que el domingo de resurrección fue un día exactamente como hoy.
Durante la crucifixión la tierra se oscureció. Los astrónomos como Colin Humphreys de la Universidad de Cabridge identificó que el 3 de abril del año 33 d. C. hubo un eclipse lunar parcial visible desde Jerusalén.
Todo esto es controlado por la Soberana y Poderosa Mano de nuestro Dios ¡Aleluya!
Por la historia nosotros sabemos cómo se desarrollan los eventos. Pero para los seguidores de Jesús, no era así, ellos tienen dudas, pensaron que sus sueños murieron junto con Jesús.
Quizá la mayoría de nosotros ha experimentado la muerte de un sueño, ese proyecto, ese anhelo, esa relación, esa expectativa que pensábamos que iba a cambiar nuestra vida y de pronto… ¡silencio! Un escalofrío que recorre el cuerpo. El fallecimiento de un ser querido que da por terminado todo sueño.
Hasta hace unos meses tenía el deseo de tener una moto de 650 cc o más, para salir de viaje con la pastora; pensé, estoy en el límite de la edad, es ahora o ya no fue. Pues tal parece que ¡ya no fue! Lo mío es trivial, pero hay anhelos que cuando se pierde la esperanza, son más dolorosos.
En el evangelio de Lucas encontramos a 2 hombres que representan a cualquiera de nosotros cuando la vida no sale como lo planeamos. Han salido de Jerusalén, van camino a su casa en la población de Emaús.
“Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban camino al pueblo de Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Al ir caminando, hablaban acerca de las cosas que habían sucedido.” (Lucas 24:13–14, NTV)
Lo que van platicando en el camino es un recuento de sus esperanzas, de sus anhelos, lo que esperaban que sucediera. Y lo que dicen, es probablemente uno de los versos o frases más devastadoras de la Biblia:
“Nosotros teníamos la esperanza de que fuera el Mesías que había venido para rescatar a Israel…” (Lucas 24:21, NTV)
Ellos han perdido la esperanza. Hablan en tiempo pasado ¡tenían la esperanza! Ya no la tienen, para ellos Jesús ya es el pasado, Su historia terminó en ese sepulcro. Aunque han pasado solo 3 días, aun así ¡ya es el pasado!
Antes de salir de Jerusalén escucharon noticias raras, sorprendentes ¡no saben qué conclusión sacar!
“»No obstante algunas mujeres de nuestro grupo de seguidores fueron a su tumba esta mañana temprano y regresaron con noticias increíbles.” (Lucas 24:22, NTV)
“Dijeron que el cuerpo había desaparecido y que habían visto a ángeles, quienes les dijeron, ¡que Jesús está vivo!” (Lucas 24:23, NTV)
Tienen la información, tienen los datos, saben que la tumba está vacía, pero no tenían la conclusión, no saben qué creer. Van camino a Emaús, pero su fe va camino al ocaso, su esperanza se convierte en un recuerdo nostálgico. Así continúan caminando por un largo rato, cuando de pronto, alguien más se les une:
“Mientras conversaban y hablaban, de pronto Jesús mismo se apareció y comenzó a caminar con ellos;” (Lucas 24:15, NTV)
Es Jesús quien camina con ellos, pero no lo reconocen, en parte porque Dios se los impidió, pero también porque tienen los ojos velados por lo que ha pasado. Dios no permite que lo reconozcan para que ellos se esfuercen, piensen, mediten en lo que han escuchado y lo que han visto.
Esta es la lógica de Dios: Si para creer necesitas ver el milagro ¡no crees en Dios! crees en el milagro. Por eso el Señor Jesús no los convence como con un espectáculo de magia, no les dice ¡miren mis manos! Lo que hace es algo mucho más profundo, y esto se relaciona con nosotros, porque la forma como les hace ver la realidad es por medio de las Escrituras. Les dice:
“Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo.” (Lucas 24:27, NTV)
Imagina esa clase de historia con Jesús, camino a Emaús. Jesús les está armando el rompecabezas que ellos no entendían. Unos 4 o 5 años más tarde, Esteban daría una clase similar a los miembros del Sanedrín.
Primero los lleva por los escritos de Moisés:
“Y pondré hostilidad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Su descendiente te golpeará la cabeza, y tú le golpearás el talón».” (Génesis 3:15, NTV)
Les recuerda que desde el jardín del Edén se prometió que el Redentor sería herido en el talón, pero ÉL aplastaría la serpiente. El viernes el talón de Jesús fue herido, pero un día como hoy, el domingo por la mañana, la cabeza del enemigo es aplastada.
Vamos a entender esto. La serpiente representa a satanás y su descendencia son quienes siguen el sistema del mundo y están en rebeldía contra Dios.
“La descendencia de ella”, representa a la humanidad. Ese “ella” se refiere a María como el canal, el medio y esto es interesante, porque es la única vez en la Biblia que se habla de la “descendencia de una mujer”. Biológicamente la simiente es del varón, pero en el nacimiento de Jesús no interviene varón. Entonces este verso, nos habla del nacimiento virginal del Señor Jesús. Porque es Hijo de Dios, concebido por medio del Espíritu Santo.
El viernes en la cruz, la serpiente, satanás, el sistema del mundo mordió el talón del Redentor, le clavaron los pies. Satanás pensó que había ganado, que la muerte retendría a Jesús. Fue una herida real: dolor, clavos, sangre y muerte física. Jesús fue herido por nuestras rebeliones, todo parecía una derrota, pero fue solo una herida en el talón, un daño sí, pero temporal que el Redentor estaba dispuesto a sufrir.
La idea es la siguiente: imagina que vas caminando por el campo y una serpiente te ataca, logra morderte el talón, te duele, te hace sangrar, pero en ese mismo instante dejas caer todo el peso de tu cuerpo sobre su cabeza y ¡la serpiente muere! te quedas con la cicatriz del talón, pero estás vivo y el enemigo es destruido. Eso hizo el Señor Jesús por nosotros.
El domingo de resurrección, cuando Jesús sale de la tumba, ese mismo pie que fue atravesado por un clavo, a esto hace referencia esa herida del talón, ese pie, se posa sobre la cabeza de la serpiente y ¡la aplasta! La resurrección es el golpe fatal al imperio de las tinieblas. A eso se refiera la escritura que la muerte ha perdido su poder. La muerte ya no tiene aguijón y el pecado ya no tiene dominio legal.
“Debido a que los hijos de Dios son seres humanos —hechos de carne y sangre— el Hijo también se hizo de carne y sangre. Pues sólo como ser humano podía morir y sólo mediante la muerte podía quebrantar el poder del diablo, quien tenía el poder sobre la muerte.” (Hebreos 2:14, NTV)
Quedan las cicatrices en su cuerpo como un recordatorio del costo de nuestra libertad, en su resurrección les dice a sus discípulos que vean las marcas de clavos en sus manos y en sus pies. Quedó la prueba de la cruz, pero la tumba quedó vacía, como un recordatorio de que el enemigo ya no tiene cabeza para morderte ¡Cristo ha obtenido la victoria total!
“Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo.” (Lucas 24:27, NTV)
Los lleva por los profetas, les explica que el Mesías no podía ser REY eterno sin antes ser el “Varón de dolores”, les demostró que las heridas del viernes no fueron una derrota sino el cumplimiento legal de nuestra paz.
“Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó.” (Isaías 53:3, NTV)
Jesús no quería que creyeran porque vieran un milagro, querían que creyeran porque entienden el plan, quería que su fe no dependiera de una emoción del momento al ver algo asombroso, quería que creyeran porque entendieron el sustento claro de la Palabra de Dios.
No sé si alguna vez has intentado armar un rompecabezas de mil piezas. A veces pasas horas tratando de encajar una pieza y no puedes, te frustras, llegas a pensar que la pieza está defectuosa.
Así están los discípulos, veían la cruz como “una pieza defectuosa”, porque no encaja en su idea de Mesías victorioso. Pero camino a Emaús, el Señor Jesús le da la vuelta a la caja del rompecabeza y les muestra la imagen completa. De pronto la pieza que menos entienden, la pieza que más problemas les da, la que más odian - ¡La muerte! -, resulta ser la pieza que une todo el diseño.
Quizá alguien esta mañana aquí en Casa, o en línea en su hogar, siente que hay una pieza de su vida que ¡no encaja! Esa enfermedad, esa crisis financiera, ese matrimonio con dificultades, esa relación rota y dicen: “esto no encaja con un Dios bueno”, esto no debe estar sucediendo. Pero hoy, Jesús Resucitado te dice: “no juzgues el diseño total ¡por una sola pieza! Espera a que YO -dice el Señor-, termine de armar la imagen”.
Estos discípulos que caminan con Jesús llegan a Emaús, y Jesús hace como que va más lejos, esto es algo típico de ÉL ¡no se va a imponer! Siempre espera y te invita a que le pidas que se quede un poco más. Ellos lo invitan y ÉL se queda. Se sientan a la mesa y ahí sucede algo asombroso.
“Al sentarse a comer, tomó el pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos. De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Y, en ese instante, Jesús desapareció.” (Lucas 24:30–31, NTV)
En una casa judía es el anfitrión quien parte y reparte el pan, pero aquí ¡es el invitado el que toma el pan! lo bendice, lo parte y en ese momento sus ojos son abiertos.
¿Qué vieron? Quizá cuando toman el pan ven las marcas de los clavos en las manos.
¿Qué entendieron? Que el Jesús que fue, es el Jesús que ES y que siempre Será.
El apóstol Pablo dirá años después:
“y si Cristo no ha resucitado, entonces la fe de ustedes es inútil, y todavía son culpables de sus pecados.” (1 Corintios 15:17, NTV)
Pero… ¡Cristo resucitó! entonces, nuestra fe no es inútil, es una fe ¡VIVA!
Cuando ellos lo reconocen, Jesús desaparece. Ya no necesitan verlo más. La convicción ya ha sido implantada en sus corazones. Pero ellos, ya no pueden quedarse a dormir, tienen que hacer algo, el texto dice:
“Se decían el uno al otro: —¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras? Al instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron a los once y a los que estaban reunidos con ellos.” (Lucas 24:32–33, NVI)
Caminaron 11 kilómetros de noche. Cuando tienes un encuentro con Jesús Resucitado, el cansancio desaparece, la distancia se acorta, el miedo a la oscuridad se esfuma, porque la Luz del Mundo acaba de cenar contigo.
Vamos a terminar este tema reconociendo esa Esperanza que camina contigo.
La resurrección no es un evento que sólo ocurrió en la historia, en ese entonces y hasta allá, la resurrección es una realidad presente que ocurre aquí y ahora.
Muchos hablan de Jesús en pasado: “Jesús hizo milagros”, “Jesús hizo esta sanidad”, hoy los quiero animar a hablar de ÉL en tiempo presente.
Jesús no solo hizo milagros ¡ÉL sigue haciendo milagros!
Jesús no solo sanó al enfermo ¡ÉL es tu Sanador!
Jesús no fue la Paz ¡ÉL es tu paz en medio de la tormenta!
Jesús no era el Camino, Él camina contigo hoy, ahora mismo, aunque tus ojos estén velados por el dolor, por la duda, el miedo ¡Jesús camina a tu lado!
Estos discípulos dijeron:
“…«¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino…»?.” (Lucas 24:32, NTV)
Ese ardor no es una emoción pasajera, es la Verdad de Dios quemando tu vida pasada, es la vida de Dios consumiendo tu muerte.
Al salir esta mañana, no busquen a Jesús en una tumba de tradiciones, costumbres, rituales muertos. Búsquenlo en su Camino a casa, en la oficina, en su mesa, porque el REY que no esperábamos, resultó ser el REY que prometió estar con nosotros ¡todos los días, hasta el fin del mundo!
ÉL VIVE y porque ÉL VIVE ¡Nosotros también viviremos!
Palabra de Dios
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