La Historia que Dios Escribio
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 4 viewsNotes
Transcript
Handout
El predicador funge como intérprete de la historia que Dios quiso escribir desde la eternidad.
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
"Lo que acaban de ver no es ficción. Es la historia más real que existe."
Bebe nacer en un pesebre.
Niño hablar con sabios en el templo.
Multitud alimentada con POCO.
Amigos compartir la última cena.
A un traidor entregar a su maestro con un beso.
Es el registro de cómo Dios entró en nuestra historia
— y de cómo nosotros respondimos.
¿Cómo le tratamos a Dios cuando se nos presenta?
1: DIOS SE REVELÓ… PERO NO FUE ENTENDIDO
1: DIOS SE REVELÓ… PERO NO FUE ENTENDIDO
(Nacimiento + Templo — Escenas 1 y 2)
Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció.
El Creador del universo eligió nacer en una madera de establo.
No en un palacio.
No con lujos imperiales.
Con bulla olor de animales, donde solo María y José lo reconocieron.
El cielo sabía. Pero la tierra dormía.
12 años después, el mismo niño está en el templo. Los maestros de la ley lo escuchaban atónitos —
pero NO comprendieron lo que tenían frente a ellos.
Su propia familia lo buscaba angustiada sin entender que
Él simplemente estaba siendo fiel a su identidad.
La pregunta pastoral:
¿Cuántas veces Dios ha estado presente en tu historia y tú lo has buscado en otro lugar?
¿Cuántas veces Él ha estado hablando y tú has estado mirando al suelo?
El problema no era que Dios estuviese escondido.
Busquemos donde Él siempre está: en los asuntos de su Padre.
"No falló la revelación. Fallaron los ojos."
2: DIOS PROVEYÓ… PERO NO FUE VALORADO
2: DIOS PROVEYÓ… PERO NO FUE VALORADO
(Los cinco mil — Escena 3)
Todos comieron cuanto quisieron, y después los discípulos juntaron doce canastas con lo que sobró de pan y pescado.
Despues la misma multitud que fue alimentada lo buscó de nuevo — no por hambre espiritual, sino por pan físico.
Jesús les contestó:
—Les digo la verdad, ustedes quieren estar conmigo porque les di de comer, no porque hayan entendido las señales milagrosas.
La provisión de Dios es siempre mayor que lo que pedimos.
La multitud convirtió el milagro en menú.
Y a Jesús, en mesero.
Y eso es lo que hacemos nosotros
cuando solo buscamos a Dios cuando necesitamos algo.
La pregunta pastoral:
¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a valorar lo que Dios ha multiplicado en tu vida?
¿O solo recuerdas a Dios cuando el cesto está vacío?
Jesús no multiplicó el pan para que lo siguieran.
Lo hizo para enseñar que Él mismo es el Pan de Vida.
Y esa lección se perdió en el estómago lleno.
"Un milagro no valorado se convierte en una deuda olvidada."
Lo que dejamos de agradecer, dejamos de valorar.
Y lo que dejamos de valorar, terminamos exigiendo.
Y cuando exigimos a Dios lo que Él nos da por gracia
— ese día perdimos algo muy importante
RELACION
3: DIOS AMÓ… PERO FUE TRAICIONADO
3: DIOS AMÓ… PERO FUE TRAICIONADO
(Última Cena + Judas — Escenas 4 y 5)
Entonces Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?».
Judas no era un extraño.
Era uno de los doce.
Había caminado con Jesús tres años.
Había visto los milagros de cerca.
Había orado con Él, comido con Él, servido con Él.
Y sin embargo, en la misma noche en que Jesús partió el pan diciendo
'esto es mi cuerpo entregado por ustedes',
Judas fue a negociar el precio de ese mismo cuerpo.
la traición no fue instantánea.
Fue un proceso.
Judas guardó pensamientos que no dijo.
Desacuerdos que no expresó.
Resentimientos que no resolvió.
Y esos pequeños espacios silenciosos se convirtieron en el terreno donde el diablo sembró la decisión final (Lucas 22:3).
La pregunta pastoral:
¿qué estás callando en tu corazón que no le has dicho a Dios todavía?
Judas no cayó de golpe.
Cayó en silencio,
pensamiento a pensamiento,
hasta que el precio de 30 monedas le pareció razonable.
"La traición más grande no empieza con un beso. Empieza con un pensamiento guardado."
4: JESÚS MURIÓ… Y TODO PARECIÓ TERMINAR
4: JESÚS MURIÓ… Y TODO PARECIÓ TERMINAR
(La Cruz — Escena 6)
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Cuando las luces se apagaron esta noche en el escenario,
y el silencio cayó sobre el auditorio,
algo ocurrió en ese momento que va más allá del teatro:
tocamos, aunque sea por un instante,
la desesperanza que sintieron los discípulos ese viernes.
El cielo se oscureció.
La tierra tembló.
El velo del templo se rasgó de arriba abajo.
Y el hombre que había multiplicado panes,
curado leprosos
y resucitado muertos
— ese hombre colgaba sin respuesta aparente.
Para los discípulos, fue el fin de todo.
El proyecto terminó.
La esperanza murió.
Los evangelios dicen que se encerraron con miedo (Juan 20:19).
Esa es la condición humana sin resurrección:
encerrados, con miedo,
Jesús incluso en la cruz:
Perdonó al ladrón arrepentido.
Encomendó a Juan cuidar de su madre.
Oró por los que lo crucificaban.
Incluso en su muerte, siguió siendo Señor.
"La cruz NO fue el final del plan de Dios. Fue el clímax."
No hubo accidente.
No hubo derrota.
Hubo entrega.
Hubo propósito.
Hubo amor consumado.
CONCLUSIÓN — PUENTE HACIA EL DOMINGO
CONCLUSIÓN — PUENTE HACIA EL DOMINGO
Esta noche termina con la tumba cerrada.
SILENCIO, EMOCIONES ENCONTRADAS
Muchos de ustedes conocen esa sensación en su vida.
Un matrimonio que pareció morir.
Un sueño que fue sepultado.
Una relación que cayó a pedazos.
Una fe que se enterró bajo la decepción.
Esta noche Dios no tiene vergüenza de entrar en esa oscuridad contigo.
Pero mañana — mañana hay una tumba vacía.
Y esa tumba vacía cambia todo.
Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.
LLAMADO AL ALTAR
Esta noche no hacemos llamado de decisión. Hacemos llamado de identificación.
Si te identificas con los que no entendieron a Dios cuando estaba presente
— pon una mano en tu corazón.
Si te identificas con los que recibieron los milagros sin agradecerlos
— pon una mano en tu corazón.
Si tienes algo callado que debería estar en manos de Dios
— pon una mano en tu corazón.
Si sientes que algo en ti está en un sepulcro esperando resurrección
— pon una mano en tu corazón.
Oren. Porque mañana, la tumba estará vacía.
