ENSANCHEMOS NUESTRO CORAZÓN HACIA EL PRÓJIMO

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Propósito: Llevar a la iglesia a reconocer que el problema principal en el evangelismo no es la falta de conocimiento, sino la condición del corazón; y que solo un corazón ensanchado por Dios puede desarrollar una carga real por las almas sin Cristo y moverse a compartir el evangelio con urgencia.

Introducción

En Bangladesh (sur de Asia), en un barrio olvidado, donde la pobreza, la necesidad y el rechazo son parte del día a día, una mujer decidió no quedarse callada.
Su nombre es Rojina. No tenía un púlpito, no tenía un templo lleno, pero tenía algo más poderoso: un corazón lleno del evangelio.
Cada día salía a las calles, visitaba casas, escuchaba necesidades, ofrecía oración y hablaba de Cristo.
No lo hacía por obligación, sino porque algo ardía dentro de ella: una urgencia, una carga espiritual por las almas.
Ella misma decía que sentía que no había tiempo que perder, que debía hablar de Jesús todos los días. 
Pero un día, mientras estaba en su casa, hombres irrumpieron violentamente.
La amenazaron, intimidaron y le advirtieron que dejara de predicar. Era el tipo de momento que paraliza a cualquiera.
Sin embargo, su respuesta no fue miedo… fue fe. Ella dijo: “Si vienen gritando y vociferando, no me asustan —dijo—. Yo creo en mi Dios, en mi Jesús, y Él hará todo por nosotros”.
Y uno se pregunta: ¿qué hace que una persona siga hablando de Cristo aun cuando su vida está en riesgo? ¿Qué tipo de corazón es ese?
La respuesta es sencilla, pero confrontante: es un corazón ensanchado por Dios, un corazón que entiende que el evangelio no es para guardarlo, sino para compartirlo, aunque cueste.
Hoy vivimos en contextos donde quizá no enfrentamos ese nivel de persecución, pero sí enfrentamos algo más sutil: la comodidad, el temor al rechazo, la indiferencia espiritual. Y sin darnos cuenta, eso ha ido encogiendo nuestro corazón.

Título: Ensanchemos nuestro corazón hacia el prójimo

O.T.: Por eso, hoy la pregunta no es si sabemos el evangelio. La pregunta es: ¿nuestro corazón está lo suficientemente ensanchado como para abrirlo a nuestro prójimo?
Reflexionemos en 3 aspectos que nos ayudarán a ensanchar nuestro corazón

I. Un corazón estrecho pierde la sensibilidad por las personas

11Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado. 12No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón.

A. Pablo hace un llamado a la comunidad de Corinto para que no se cierren ante los demás, sino que amplíen su corazón.

Esta petición la hacia con solvencia, porque él mismo había ensanchado su corazón hacia ellos.
Ensanchar: significa ampliar nuestra capacidad interior para amar, para interesarnos y para involucrarnos con otros, inclueyndo a aquellos que no conocen a Cristo. Es lo contrario de vivir encerrados en nosotros mismos.
En otras versiones:
Corazón que permanece abierto (NTV)
Corazón abierto de par en par (NBLA)
Corazón: el “corazón” no es solo emociones, sino el centro de la voluntad, los afectos y las decisiones. Por eso, cuando el corazón se ensancha, no solo sentimos diferente, sino que vivimos diferente (con gozo y libertad).
Pablo está defendiendo su ministerio frente a una iglesia que, en parte, se había enfriado hacia él. Habían escuchado otras voces, habían sido influenciados por el mundo y su afecto por Pablo se había reducido.
En medio de esa tensión, Pablo abre su corazón y dice: “Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado” (2 Corintios 6:11)
Esto significa que Pablo:
No les había ocultado nada.
Les había hablado con libertad.
Y les había amado sin reservas. (a pesar de su frialdad y crítica)

B. Pablo identificó que el problema de los Corintios es que su capacidad de amar se habia reducido.

Pablo dice:

12No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón.

La palabra “estrechos” transmite la idea de estar limitados, comprimidos, sin espacio causando incluso angustia. Pablo está diciendo: el problema no es la falta de amor recibido, sino la incapacidad interna de responder con gozo y amor.
El problema no era externo, era interno. Ellos tenían acceso a la enseñanza, al cuidado pastoral y a la verdad, pero su corazón estaba limitado.
Los corintios no rechazaron abiertamente a Pablo, pero su afecto se redujo. Su corazón ya no tenía el mismo espacio para él ni para los demás. Y cuando el corazón se reduce en amor hacia un siervo de Dios o hacia las personas, también se reduce hacia la obra de Dios.

C. El corazón puede reducirse. Puede volverse incapaz de amar como antes.

Jesús explica cómo ocurre esto en Mateo 13:22: “El afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra”.
La palabra “ahogan” implica presión, sofocamiento, angustia. No es que la verdad desaparezca de un momento a otro, sino que es desplazada por otras cosas que ocupan el corazón.
Así, el corazón se va llenando de lo temporal y pierde espacio para lo eterno.

D. Aplicación: “Lo mismo sucede a muchos cristianos en la actualidad”

No es que los creyentes nieguen el evangelismo, sino que algunos:
lo posponen o lo evitan.
Hay cristianos que conocen el evangelio, entienden el llamado a predicar y saben que hay almas perdidas. Pero no sienten la urgencia de pregonar el evangelio.
No porque ignoren la verdad, sino porque su corazón está saturado con otras cosas.
El creyente moderno vive lleno de:
responsabilidades (laborales, personales y familiares)
preocupaciones (económicas, personales)
distracciones digitales
metas personales
Y no es que esto sea malo, el problema surge cuando sin darse cuenta, el corazón se va estrechando, al punto que aunque existan personas sin Dios y sin esperanza ya no es importante.
Que el mundo este en tinieblas deja de doler. Se sabe que están perdidas las almas, pero no se siente urgencia. Se entiende la misión, pero no se vive.
El problema no es falta de conocimiento, de recursos o de oportunidades para evangelizar, es falta de espacio por la “estrechez interior”.
¿Qué está ocupando mi corazón hoy?
Porque un corazón lleno de los afanes de este mundo inevitablemente pierde interés por las almas.

II. Solo Dios puede ensanchar el corazón y despertar la pasión por las almas

Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros. (2 Corintios 6:13, RVR60)

A. ¿Cómo logramos que nuestro corazón se ensanche?

Cuando Pablo dice: “ensánchaos también vosotros”, no está diciendo simplemente “esfuércense más”, sino “permitan que Dios haga en ustedes lo que hizo en mí”. Pablo no nació con ese corazón, Dios lo formó en él. Puso un corazón abierto de par en par para amar a las personas.
Tengamos presente que es la obra del Espíritu Santo la que abre los corazones para que sean sensibles para amar y gozarse en Dios como lo prometió en el libro de Ezequiel:

26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Esto no es una mejora, es un reemplazo. Dios no ajusta el corazón viejo, da uno nuevo con nuevas inclinaciones.
2. Pablo lo reafirma a la iglesia de Filipo en Filipenses 2:13:

13porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Esto significa que todo, incluyendo el deseo de evangelizar viene de Dios.
3. Pablo mismo es ejemplo de esto. En Romanos 10:1 dice:

Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación

Ese mismo Pablo que antes perseguía a los cristianos, ahora con un corazón ensanchado deseaba que otros fueran salvos.
No fue un cambio superficial, fue una transformación interna: el corazón estrecho y limitado por el pecado y la tradición ahora estaba ampliamente abierto de par en par por el poder del Espiritu Santo obrando en su vida.
El Señor le dijo (a Ananías): Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel (Hechos 9:15, RVR60)

B. Un corazón ensanchado refleja el carácter de Dios

Cuando Pablo dice Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.” (2 Corintios 6:11, RVR60) no está mostrando su personalidad ni se está jactando de sí mismo, él está reflejando el carácter de Dios en su propia vida, el apóstol no se había guardado nada del evangelio, todo lo que el Señor le había revelado compartió con amplitud con los corintios.
Dios es, por naturaleza, expansivo en su amor:
Juan 3:16: amor que alcanza al mundo
1 Timoteo 2:4: desea que todos sean salvos
El problema nunca ha sido el alcance del amor de Dios, sino la capacidad del hombre para reflejarlo.
Pablo no vivía encerrado en sí mismo y en sus propios intereses, sino que su corazón se expandió para amar a otros, incluso a quienes lo rechazaban.

C. Aplicación: “La iglesia muchas veces ama a los suyos, pero no a los perdidos. Un corazón estrecho solo se preocupa por su comodidad espiritual”.

Hoy muchas iglesias buscan activar el evangelismo a través de métodos, campañas o estrategias. Y esto es muy bueno pero no habrá un verdadero despertar del letargo espiritual si solo buscamos una corrección externa.
Porque:
A la iglesia se le puede enseñar evangelismo y no practicarlo.
Se puedes organizar actividades para evangelizar y no sentir la carga que pesa en nuestros hombros por la sangre de esas almas perdidas.
Podemos incluso hablar de misiones y no amar las almas necesitadas.
“su sangre yo la demandaré de tu mano.” (Ez. 33:8)
2. Pero, cuando Dios ensancha el corazón:
la indiferencia se rompe.
la compasión nace.
el interés cambia.
3. Empezamos a ver a las personas no como parte del entorno, sino como almas que necesitan ser encontradas por el Buen Pastor y Salvador Jesucristo.
el evangelismo verdadero comienza cuando Dios transforma lo que sentimos por los demás.
4. Un corazón ensanchado no solo disfruta la salvación, también sufre por quienes no la tienen. Pablo mismo lo expresa en 1 Corintios 9:16 “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

III. Un corazón ensanchado se entrega a la misión de Cristo

A. Cuando el corazón se ensancha, la misión deja de ser una actividad y se convierte en un estilo de vida.

14Porque el amor de Cristo nos

En ocasiones esa palabra constriñe se define como presión, pesar, afligir pero también en este pasaje nos dice Pablo que el amor de Cristo lo lleva llevar un estilo de vida para cumplir una tarea con prontitud:
Domina su vida (TLA)
Lo controla (NTV)
Lo impulsa (RVA)
Lo apremia (NBLA)
Cuando Pablo dice “ensanchaos también vosotros” está exhortando para entender la misión de Cristo: abrir el corazón de par en par y permanentemente hacia el prójimo por amor.
Pablo deseaba que la iglesia de Corinto tuviera un corazón como el suyo porque para él evangelizar nunca fue opcional, tampoco servir no era una carga, ni tampoco amar a pesar de la indiferencia de algunos, sino respuesta al amor de Cristo.

B. Un corazón ensanchado vive para hacer la voluntad del Señor

El Salmo 119:32 dice: “Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanches mi corazón”.
Ensanchar aquí significa ampliar el entendimiento y comprensión. Aquí vemos obedecemos para hacer la voluntad de Dios cuando el corazón cambia. No es caminar en el evangelio por obligación, es correr con disposición y gozo de cumplir la gran comisión que se nos ha encomendado porque se ha ampliado el entendimiento de cuál es la voluntad de Dios.
Y Pablo muestra hasta dónde llega ese corazón en 1 Tesalonicenses 2:8:

Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.

Esto es evangelismo en su forma más profunda: no solo comunicar un mensaje desde el púlpito, sino entregarse por las personas interesándose por sus necesidades.
«Nada, ni siquiera una excelente exposición desde el púlpito, puede sustituir un corazón pastoral compasivo, tierno, que se duela y llore por la condición de las ovejas». —Pr. Miguel Núñez.

C. Aplicación: “el avance del evangelio está directamente conectado con el entendimiento que la iglesia tiene de Su misión”

Cuando el corazón se ensancha:
Hablaremos Cristo con libertad.
Buscaremos las oportunidades para abrir nuestro corazón a los perdidos.
El evangelismo deja de ser ocasional y se vuelve constante.
Ya no se trata de cumplir con una responsabilidad, sino porque el amor que hemos experimentado nos impulsa.
Un corazón ensanchado ora por los perdidos y porque la Obra misionera crezca.
Ensanchar el corazón no es solo una emoción, es una decisión: vivir para Cristo.

CONCLUSIÓN

Amados hermanos “ensanchemos nuestro corazón” y hagamos que evangelizar deje de ser un programa más de la iglesia y se convierta en una expresión de nuestra vida transformada.
En esta ocasión pidamos al Señor que quite la dureza y estrechez de nuestro corazón, que rompa esa indiferencia por nuestro prójimo y que encienda el amor por las almas.
Dios ya decidió amar al mundo por medio de Jesucristo; ahora está buscando una iglesia con el corazón lo suficientemente grande para compartir ese amor.
Ministración: ¿Quién dice yo?
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