Dios Cumple lo que Promete

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Introducción

Cada cuatro años en los EEUU vemos los mensajes de las diferentes campañas políticas de los candidatos a la presidencia.
Una de las cosas que más caracterizan a las campañas políticas son las promesas que hacen los candidatos. Promesas como:
Aumento de empleo.
Reducción de impuestos.
Reforma migratoria.
Estrategia para cuidar el medio ambiente, etc.
Luego entre la primera y segunda semana de Noviembre los votantes corren a las urnas para votar por su candidato, confiando en las promesas que han hecho.
Su candidato gana…es instalado como presidente y los votantes están a la expectativa de ver el cumplimiento de cada una de las promesas.
Pero al pasar las semanas y meses, nos damos cuenta que muchas de las cosas que prometieron jamás las cumplieron.
Todo lo que dijeron, todo lo que prometieron, se quedó en solo eso - promesas, palabras al aire, llenaron a los votantes de falsas expectativas.
¿Qué tiene que ver esto con la resurrección de Jesucristo?
La resurrección es una de las creencias fundamentales de la fe cristiana.
Lo confesamos en el credo de los apóstoles, cuando decimos acerca de Jesús que…
fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos,
Creemos que después de tres días de muerto, Jesús volvió a la vida, habiendo sido resucitado por el poder de Dios, y ahora está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso…y vive para siempre jamás.
La resurrección de Jesús fue algo que Dios mismo prometió que haría. Dios en su palabra prometió que su Mesías moriría pero que resucitaría de entre los muertos. Promesas como:
Salmo 16:10 NBLA
10 Porque Tú no abandonarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que Tu Santo sufra corrupción.
En este pasaje, Dios promete que su enviado no vería corrupción.
¿Cómo es que Dios evitó la corrupción / descomposición del cuerpo de su Hijo Jesús? Resucitando a Jesús de entre los muertos al tercer día.
Pero, también fue algo que Jesús mismo prometió a sus discípulos. Él les prometió que sería arrestado, crucificado, y que había de resucitar al tercer día.
Mateo 20:18–19 NBLA
18 «Ahora subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y escribas, y lo condenarán a muerte; 19 y lo entregarán a los gentiles para burlarse de Él, lo azotarán y crucificarán, pero al tercer día resucitará».
Así que el primer día de la semana, cuando Lucas anuncia que las mujeres llegaron a la tumba de Jesús, y que no encontraron el cuerpo - fue evidencia de que Dios cumplió su promesa.
Lucas 24:2–3 NBLA
2 Encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, 3 y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Así que podemos decir que cuando el Padre resucitó a Jesús por el poder del Espíritu Santo, vemos a Dios cumpliendo una promesa.
Si Jesús no hubiera resucitado de entre los muertos - sería evidencia de que:
Dios es infiel pues promete y no cumple.
Dios no es Todopoderoso porque prometió algo que no podía hacer.
Dios es engaña porque hizo creer que podía hacer algo que no tenía ni la intención ni el poder de hacerlo.
¿Pero que tan personal es para nosotros el poder de Dios para resucitar a los muertos?
En otras palabras, hoy estamos aquí celebrando la resurrección, pero quien de nosotros ha tenido una experiencia muy personal con el poder de Dios para resucitar.
Tendríamos que decir que ninguno de nosotros ha tenido esta experiencia.
Pero, hoy quiero llevarlos a la Biblia a un pasaje donde el poder de Dios para resucitar a los muertos se convirtió en algo muy personal - el caso de Abraham e Isaac.
Hebreos 11:17–19 NBLA
17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo. 18 Fue a él a quien se le dijo: «En Isaac te será llamada descendencia». 19 Él consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir.
Hoy veremos:
La prueba de Abraham
La obediencia de Abraham
La promesa de Dios

La prueba de Abraham

El autor de la carta a los Hebreos nos recuerda la historia de Abraham.
Recordemos que Abraham se había casado con Sara. A la edad de 99 años (Génesis 17:17) y Sara 89 años seguían sin tener hijos.
Pero Dios les concedió tener un hijo propio a quien llamaron Isaac.
Imaginemos la alegría de Abraham y Sara al tener en sus brazos a su primer hijo después de tantos años de infertilidad.
El nacimiento de Isaac trajo al hogar una gran alegría.
Pero luego vemos en Génesis 22 que Dios puso a prueba a Abraham.
Génesis 22:1–2 NBLA
1 Aconteció que después de estas cosas, Dios probó a Abraham, y le dijo: «¡Abraham!” Y él respondió: «Aquí estoy». 2 Y Dios dijo: «Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré»
En esta prueba Dios ordena a Abraham que tomara a su hijo, subieran una montaña que Dios le había de mostrar, y que lo ofreciera en holocausto.
Para realizar esta prueba de obediencia Abraham debía quitarle la vida a su Isaac.
Al hijo que esperó por tanto tiempo ahora lo debía tomar y quitarle la vida con sus propias manos.
La Biblia no nos dice nada acerca del estado emocional de Abraham o de Sara al recibir esta orden de parte de Dios.
Pero como humanos, y sobre todo como padres, podríamos identificarnos con ellos con esta situación tan imposible.
¿Cómo podrían ellos vivir privados de su hijo por el cual tanto tiempo esperaron?

La obediencia de Abraham

Pero nos damos cuenta que la Biblia no nos dice que Abraham se resistió a obedecer la orden de Dios.
Génesis 22:3 NBLA
3 Abraham se levantó muy de mañana, aparejó su asno y tomó con él a dos de sus criados y a su hijo Isaac. También partió leña para el holocausto, y se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho.
De hecho, en Génesis vemos que se levantó muy de mañana, preparó el transporte / la leña, y a su hijo - y se dirigió al lugar indicado por Dios.
No se resistió en lo más mínimo al llamado de Dios.
Hizo tal cual como Dios le indicó.
En poco tiempo el hijo que Dios le había concedido, al hijo que habían criado, estaría muerto sobre un altar de piedras.

La promesa de Dios

Si nosotros estuviéramos en la carpa de Abraham, mirando como estaba preparando para irse a la montaña, ¿qué le diríamos?
Abraham - no lo hagas.
Abraham - piensa en tu esposa y en tu hijo.
Abraham - ¿estás seguro que fue Dios el que te habló?
Abraham - piénsalo bien, pide a Dios que te confirme que en verdad esto fue lo que te ordenó.
Pero la carta a los Hebreos contesta nuestra incertidumbre, nuestra ansiedad, nuestra preocupación, al ver que Abraham se alista con su hijo al monte del sacrificio.
Hebreos 11:18–19 NBLA
18 Fue a él a quien se le dijo: «En Isaac te será llamada descendencia». 19 Él consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir.
Abraham hizo todo lo que hizo porque sabía que Dios era poderoso para levantar a su hijo de entre los muertos.
Abraham estaba seguro que aunque al cuchillo traspasara el corazón de su hijo, y perdiera la vida, él estaba seguro que Dios podría hacer que su hijo volviera a la vida.
Abraham no tenía duda alguna del poder de Dios para resucitar a su hijo.
En la mente de Abraham, él sabía que su hijo podría morir pero que Dios - tal vez no sabía como o en que forma - pero Dios tenía suficiente poder para levantar a su hijo de entre los muertos.
La gran pregunta es, ¿qué seguridad tenía Abraham para tener esta confianza en Dios?
¿Cuál era el motor de su decisión?
¿Qué es lo que lo hacía creer de esta manera?
¿Qué es lo que hacía que Abraham pudiera creer podía ocurrir lo imposible (que un muerto vuelva a la vida)?
Si le hubiéramos hecho esta pregunta a Abraham, él nos hubiera respondido - Dios me hizo una promesa:
Hebreos 11:18 NBLA
18 Fue a él a quien se le dijo: «En Isaac te será llamada descendencia».
Dios me dijo que él me daría nietos por medio de Isaac.
Así que yo no se lo que Dios va a hacer, no se en que momento, no se que en que forma, pero tengo absoluta confianza que Dios va a cumplir su promesa.
Abraham vería con sus propios ojos a sus nietos Jacob y Esaú.
Y lo único que tenía Abraham era la promesa de Dios - en Isaac te será llamada descendencia.
Así que aunque Isaac muriera, Abraham tenía tanta confianza en Dios que él sabía que Dios tendría que resucitar a su hijo, Abraham recuperaría a su hijo, recibiría a su hijo de entre los muertos, porque Dios tenía una promesa que cumplir.
Así que para Abraham - el motor de su fe, el motor de su confianza, era que él sabía que Dios es un Dios que cumple sus promesas.

Conclusión

Así que cuando vemos nosotros la tumba vacía, cuando las mujeres llegaron aquel domingo por la mañana, y vieron que la tumba estaba vacía…
Era Dios diciendo a las mujeres y a los demás discípulos - yo cumplo promesas.
Era Dios diciendo - cada promesa revelada en mi palabra tendrá su cumplimiento.
Era Dios diciendo - yo haré todo lo que he dicho.
Así que celebrar la resurrección de Jesús es celebrar a Dios que cumple sus promesas.
Así que hoy podemos dar gloria a Dios y decir - porque tu levantaste a tu hijo Jesús de entre los muertos, yo puedo confiar en ti, yo puedo confiar en cada una de tus promesas.
Podemos creer que cada promesa que Dios ha hecho en la Biblia tendrá su cumplimiento.
Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo.
Yo no los dejaré.
Yo los fortaleceré.
Yo los salvaré.
Yo los sanaré.
Yo los llevaré a la gloria.
Yo los consolaré.
Yo he vencido a la muerte y los he de resucitar en el día final.
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