¿Cómo tratar nuestras diferencias?
El ADN de la consolación • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 8 viewsNotes
Transcript
Hechos 15:36-41
Hechos 15:36-41
En este pasaje de Hechos 15 vemos el episodio más dramático y triste entre dos cristianos ejemplares y usados por Dios: la separación ministerial de Pablo y Bernabé. En el contexto de este pasaje tenemos el concilio que tuvo lugar en Jerusalén, donde el propósito era definir en qué consistía la salvación y si era necesario agregar cosas a la fe en Cristo Jesús (como la circuncisión), y si la justificación era por la gracia de Dios o por alguna otra obra de la ley.
La conclusión a la que llegaron fue que no necesitaban ser circuncidados. Enviaron una carta especialmente a la iglesia de Antioquía, diciendo que solo querían recordarles de abstenerse de cuatro cosas, las cuales tenían que ver con la santificación y el apartarse de las prácticas paganas de los templos de ese tiempo, donde se sacrificaba y se ofrecía carne a los ídolos (Hch. 15:28–29). Después esa carne se vendía, y es por eso que se les pide que tuvieran cuidado con esa cuestión, así como con la prostitución en el templo y todos los aspectos relacionados con la idolatría y la asociación con otras religiones.
En el versículo 36, después de algunos días, Pablo le dice a Bernabé que volvieran a visitar a los hermanos en todas las ciudades donde habían anunciado la palabra del Señor para ver cómo estaban. Pablo, con su sentido pastoral de cuidado, estaba pensando en estas iglesias y en la necesidad de regresar para ver cómo habían recibido la carta, entre otras cosas.
Pablo ama a estas personas y quiere pasar tiempo con ellas. Uno de los conceptos importantes sobre el discipulado es que no se trata solo de clases, sino de vivir juntos, motivarnos, edificarnos y orar unos por otros. El verdadero discipulado es un proceso de crecimiento conjunto en la comprensión de la Palabra de Dios y la vida en comunidad. Es mucho más que una clase de estudio bíblico; es un compromiso de cuidado mutuo y amor.
Este pasaje refleja el corazón pastoral de Pablo y su deseo de fortalecer a las iglesias que estableció en su primer viaje misionero. Un pastor no solo está preocupado por la enseñanza en la iglesia. También tiene que estar orando y trabajando para ver el crecimiento y santificación en las vidas de las personas.
Surge el desacuerdo
Pablo quiere regresar. Es primavera. Habla con Bernabé. En el versículo 37 se registra que Bernabé quería llevar consigo a Juan, quien tenía por sobrenombre Marcos.
Pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo a quien se había apartado de ellos desde Panfilia y no había ido con ellos a la obra. Esto generó un desacuerdo entre ellos, y se separaron
Sabemos, por lo que leemos en Colosenses 4:10, que Juan Marcos era familiar de Bernabé. La interpretación más común es que era su primo. Algunas traducciones en griego lo traducen como sobrino, pero el punto es que estaba relacionado con Bernabé. Marcos y Bernabé eran familiares, por eso Marcos fue en el primer viaje misionero. Sin embargo, después de lo que sucedió en la isla de Chipre, dice el versículo 13 que Juan Marcos los dejó y volvió a Jerusalén.
El texto no nos explica por qué Juan Marcos los dejó, y aunque no parece haber habido ningún problema cuando leemos el capítulo 13, al llegar al capítulo 15 nos damos cuenta de que realmente hubo un conflicto. A Pablo no le gustó para nada que Juan Marcos los dejara, especialmente porque hasta ese momento ese primer viaje misionero no había sido tan difícil.
Entonces, aparentemente, Juan Marcos, por la razón que fuera, los abandonó porque no aguantaba más, no quería seguir. Algo lo desanimó, algo lo espantó. Algo hizo que no quisiera seguir esa ruta hacia Antioquía de Pisidia. Podría haber sido el miedo o el cansancio de tanto viajar, ya que en esa época viajar era difícil.
Juan Marcos era hijo de María (no María la madre de Jesús), en cuya casa había un cuarto donde comúnmente se reunían los discípulos. Al parecer era una casa grande y la familia tenía una buena posición económica. Entonces puede haber sucedido que Marcos simplemente extrañara las comodidades de su hogar. Por eso, creo que Juan Marcos no aguantó y se regresó a Jerusalén. Pablo se da cuenta de que si Juan Marcos iba a actuar así, no tenía lo que se necesita para ser misionero. No podría ser una persona «delicada» y vivir la vida misionera. Si quieres ser misionero, no puedes decir: Ay, necesito mi cama suavecita, mi ropa limpia, mi dieta especial. Quizás Juan Marcos tenía todas esas cosas en casa y eso lo hizo regresar. Pablo se da cuenta de que Juan Marcos no tiene lo necesario para enfrentar los desafíos de la vida misionera. Pablo dice firmemente: ¡Yo no me lo llevo!
Probablemente Marcos también está arrepentido por haberlos abandonado y está pidiendo que le den otra oportunidad. Él probablemente está diciéndoles que no volverá a abandonarlos. Pero Pablo no le cree. Reafirma: No, no vamos a llevarlo. El énfasis de este pasaje está en lo fuerte que fue la disputa entre Pablo y Bernabé. Hubo tal desacuerdo, algo continuo, tan intenso, que Pablo terminó diciendo: Sabes, si quieres llevártelo, llévatelo, pero sin mí. O es él, o soy yo. Así de grande fue el problema entre ellos.
La palabra para desacuerdo se puede traducir también como “convulsión”, “desacuerdo intenso” “irritación”
La naturaleza humana piensa que siempre tenemos la razón
A lo largo de los años, en la vida de la iglesia y en el ministerio, he notado algo: por lo general, después de una victoria, después de algo que va bien, viene una lucha que pone a prueba esa victoria. El conflicto entre Pablo y Bernabé sucedió después del concilio de Jerusalén. Estaban tratando de traer unidad a la iglesia porque había habido una ruptura. Había dos corrientes que hablaban de diferentes cosas con respecto a la salvación. Tenían que unirse, tenían que hacer un concilio, tenían que estar de acuerdo. Si iban a avanzar tenían que lograr la unidad. Y la lograron. El concilio de Jerusalén fue un éxito. Fue una victoria para el avance del reino, para el evangelio, para la iglesia de Dios.
Justo después de eso, después de un triunfo tan grande, después de un evento tan importante en la historia de la iglesia, viene algo tan triste y trágico. Pablo y Bernabé, que eran los principales promotores de lo que había estado sucediendo hasta ese momento, ya no están unidos. Ya no están trabajando juntos en el ministerio. Esto fue un conflicto público. La iglesia sabía que estaban afrontando este conflicto, por eso está registrado.
En este punto, es natural que nos preguntemos quién tenía la razón. ¿Bernabé tenía razón o la tenía Pablo? En este conflicto, Lucas no nos dice quién tenía la razón. Muchos comentaristas, a pesar de que no lo afirman con total seguridad, tienen la tendencia de darle la razón a Pablo. Y los motivos por los cuales lo hacen son dos. Uno es porque en Hechos 15:40 se menciona específicamente que los que son encomendados por la iglesia son Pablo y Silas. Pero tengamos cuidado, porque el hecho de que no se mencione que encomendaron a Bernabé no significa que no lo hayan encomendado.
Pero el pasaje sí menciona que el encomendado fue Pablo. Por esto podemos deducir que la iglesia de Antioquía le dio la razón a Pablo. Al parecer, la tendencia de la iglesia fue apoyar a Pablo y no a Bernabé en la decisión. Desde la perspectiva de Lucas, parece que también quiere darle la razón a Pablo. ¿Por qué? Porque Bernabé ya no es mencionado más en todo el libro de Hechos. El que va a continuar siendo protagonista en los viajes y el ministerio es Pablo. Entonces, no sabemos con certeza quién tuvo la razón, pero tratemos de entender a los dos. Tratemos de entender qué es lo que están pensando ambos en esta discusión e intentemos comprender cómo sería abogar o defender el caso de cada uno, si nosotros fuéramos parte de esa iglesia.
¿Quién tenía la razón? Ese no es el punto de este pasaje. ¿Saben cuál es? El punto es que los dos pensaban que tenían la razón. Los dos pensaban que el otro era el que estaba equivocado. Eso sí queda claro. Pablo pensaba que Bernabé estaba mal y Bernabé pensaba que Pablo estaba mal. ¿Qué nos dice eso con respecto a los conflictos y los desacuerdos que surgen en la iglesia? Que tenemos un problema con el orgullo, por lo regular, porque generalmente pensamos que tenemos la razón. Tendemos a pensar que todos los que no piensan como nosotros están mal. Eso es lo que pensamos. Siempre tenemos nuestra manera de pensar y razonar las cosas de tal modo que debería ser obvio saber quién tiene la razón.
Así es como se dan los desacuerdos en la iglesia, porque existe el orgullo de que yo entiendo esto perfectamente. Y el otro no. Veamos el propósito de Lucas en registrar esta historia. Espero que ver que dos de los hombres más santos y más piadosos de la Biblia están en desacuerdo sea de ánimo y no de desaliento para ti. Si ellos no podían ponerse de acuerdo, ¡imagínate nosotros hoy! ¿Crees que habrá desacuerdos hoy entre creyentes? Muchísimos.
Hay algo que también quiero que veas. Es algo que Pablo percibía pero quizá Bernabé no. ¿Cuántas veces la preferencia hacia la familia afecta nuestra capacidad de considerar las cosas objetivamente? Todos tenemos la tendencia de tratar de proteger a alguien porque es de nuestra familia, tratar de no ver sus defectos porque es familia, y no poder evaluar objetivamente una situación porque se trata de alguien cercano.
Así también es la realidad de la iglesia. Esta es la realidad del cuerpo de Cristo. Es inevitable que haya desacuerdos. A veces, aun los hombres más piadosos, más santos, no pueden ponerse de acuerdo, y a veces es necesario separarse.
Estoy seguro de que Pablo amaba a Bernabé. Yo creo que apreciaba tanto a Bernabé, no solo porque era su hermano en Cristo sino también por todas las cosas que habían pasado juntos. Habían vivido toda clase de tribulaciones juntos. Si las cosas buenas nos unen, las cosas malas que nos pasan nos unen aún más. Si tú vives una experiencia mala junto a alguien, eso te va a unir más a esa persona. Es una buena experiencia pasar por tribulación con otra persona. Esas experiencias negativas traen un cierto grado de unidad, y creo que Pablo y Bernabé tenían esa clase de unidad. Habían pasado cosas terribles juntos, habían pasado persecución juntos.
Cada uno de ellos está tan aferrado a su punto de vista que Pablo está dispuesto a dejar ir a uno de los hombres más piadosos, más amorosos y con más gracia que existió en la primera iglesia. Por eso le pusieron así su apodo de «hijo de consolación». Bernabé está dispuesto a dejar de trabajar con el apóstol probablemente más influyente de la primera iglesia, que iba a escribir la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento. ¿Se dan cuenta lo trágica que es esta historia? El desacuerdo no es sobre doctrina. No es como lo del consejo de Jerusalén, donde no se ponen de acuerdo sobre cómo es la salvación. Ellos están completamente de acuerdo en la doctrina. En lo que ellos no están de acuerdo es en preferencias, es un asunto de personalidad y preferencias, eso es lo que los divide en este punto de sus vidas.
2. La naturaleza divina nos invita a la unidad y el perdón
¿Cuáles son las cosas buenas que existen dentro de esta historia, de las cuales podemos aprender? Este relato nos muestra la gran importancia de que, a pesar de la inevitabilidad de nuestra naturaleza pecaminosa que tiende hacia la división y la amargura cuando no podemos ponernos de acuerdo, también como cristianos tenemos una nueva naturaleza de unidad y perdón. Es en medio de esos conflictos donde puede brillar más la gracia de Dios y Su perdón.
Gracias a Dios por los desacuerdos, gracias a Dios porque nos peleamos, porque eso muestra que podemos actuar diferente a cómo actuaríamos si no tuviéramos a Dios en nuestras vidas. ¿Crees que Dios estaba en control o crees que Dios dijo: Yo tenía otros planes para ustedes, Pablo y Bernabé, pero ahora ya ni modo, no van a funcionar? Dios sabía lo que sucedía. Él permitió que en este punto hubiera una ruptura en la relación.
Me parece que Pablo, al cabo de los años, asimiló esta situación y lo mucho que le costó. Yo creo que fue doloroso para él partir del lado de Bernabé, y creo que muchas veces debe haberse acordado de esa situación. Aunque no sabemos lo que pensó Bernabé, tenemos lo que Pablo escribió después
1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5un Señor, una fe, un bautismo, 6un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos (Efesios 4:1-6)
16Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión (Romanos 12:16)
Me parece que Pablo está reflexionando aquí acerca de su propia vida y de su experiencia con Bernabé. Él reconoce que la vida como cristianos es difícil, que va a haber conflictos y diferencias, y que hay personas propensas a la división. Hay quienes son gente conflictiva y divisiva en la iglesia y no podemos detenernos para darles la razón y ser flexibles, sino que tenemos que confrontarlas, y si es necesario, sacarlas de la comunión de membresía en la iglesia a través de la disciplina.
No siempre será posible, pero debemos hacer todo el esfuerzo por mantener la unidad y la paz. A veces habrá división, pero debemos ser flexibles en lo no esencial, aprendiendo a soportarnos unos a otros, respetando las diferentes formas de pensar, hablar y actuar. Si queremos ser la iglesia de Cristo y avanzar con una misma meta, que es la proclamación del evangelio, debemos reflejar un mismo espíritu de unidad y amor, al reconciliarnos cuando surjan los conflictos.
La parte más hermosa de toda esta historia es lo que sucede diez años más tarde. Después de que Pablo le dijera a Bernabé que nunca jamás se llevaría a Juan Marcos, Pablo le escribe a los colosenses. Y este es el reto del perdón y de la reconciliación, porque lo que nos deja ver bien claro la Palabra de Dios en las cartas de Pablo es que la situación entre Pablo y Bernabé se reparó.
El problema no era con Bernabé sino con Juan Marcos. Pablo escribió después acerca de Juan Marcos. Mira lo que dice en Colosenses 4:10:
Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle
Pablo acepta a Juan Marcos dentro del ministerio y se da cuenta de varias cosas. Veamos lo que dice en Filemón 23 y 24: «Te saluda Epafras, mi compañero de prisión en Cristo Jesús; también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores». Ellos son los que lo ayudan todo el tiempo, son fieles, y siguen con él hasta este punto.
Justamente al final del ministerio de Pablo, en la última carta que escribe, 2 Timoteo, encontramos una nueva perspectiva acerca de Juan Marcos. En Hechos 15 Pablo alegaba que Juan Marcos no servía para el ministerio que a él (Pablo) le había sido encomendado. Pero en 2 Timoteo 4:11, dice: «Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para el ministerio». ¡Increíble! Aquí vemos la nueva perspectiva de Pablo acerca de Juan Marcos. Ahora piensa que le «es útil». A través de los años, Pablo ha comprobado que Dios sí quería usar a Marcos para el ministerio, y que él, Pablo, tenía que darle otra oportunidad.
A pesar de que Juan Marcos cometió un error al abandonar a Pablo y a Bernabé en el primer viaje misionero, siguió sirviendo fielmente al Señor. La lección aquí es que ningún cristiano está más allá de la esperanza de la recuperación y restauración para poder servir a Dios.
Aunque Juan Marcos cometió un error al principio, eso no significó que no pudiera volver a servir a Dios. Siempre hay esperanza, sin importar los errores que hayamos cometido en el pasado. Dios puede usar a cualquier persona, incluso a Juan Marcos, quien finalmente escribió un libro que ahora está en nuestras Biblias, el Evangelio según San Marcos. Escribir un libro de la Biblia es un logro significativo en el servicio a Dios, y demuestra que el trabajo de Dios prevalecerá a pesar de nuestras fallas, desacuerdos y acciones que no lo honran. A pesar de todo, Dios será glorificado.
En esta historia, lo que iba a ser una sola misión se convirtió en dos misiones. Bernabé se fue a Chipre con Juan Marcos donde, de acuerdo con la tradición cristiana, murió después de desarrollar una iglesia fuerte y fiel que se mantuvo a lo largo de los siglos. Dios quería que Bernabé fuera a Chipre. Dios tenía un plan específico para Bernabé y otro para Pablo, y ambos planes se cumplieron a pesar de los desacuerdos y las debilidades humanas.
Esta historia nos anima a reconocer que Dios trabajará en nuestra iglesia a pesar de nuestras discrepancias, debilidades y errores.
